Lluvia. Raúl González Tuñón

Noviembre 12, 2009

Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados. Otras veces cae con furia, y uno piensa en los maremotos que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños nombres.
De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
De cualquier manera sus tambores acunan nuestras noches y la lectura tranquila corre a su lado por los canales del sueño.
Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban:
No habían despertado todavía al amor.
No sabían nada de nosotros.
De nuestro secreto.
Ignoraban la intimidad de nuestros abrazos voluptuosos, la ternura de nuestra fatiga.
Acaso los rostros amigos, las fotografías, los paisajes que hemos visto juntos, tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado, los ademanes y las palabras de ellos, todo, todo ha desaparecido y estamos solos bajo la lluvia, solos en nuestro compartido, en nuestro 
apretado destino, en nuestra posible muerte única, en nuestra posible resurrección.
Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la furia de la lluvia.
Te quiero con todos los violines de la lluvia.
Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada. Recién estamos descubriendo los puentes y las casas, las ventanas y las luces, los barcos y los horizontes.
Tú estás arriba, suntuosa y bíblica, pero tan humana, increíble, pero, tan real, numerosa, pero tan mía.
Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño.
Oh, visitante.
Ya es seguro que ningún desvío nos separará.
Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida, hacia el destino único.
Ambos nos ayudaremos para subir la callejuela empinada.
Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea del otoño.
Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa, que no nos daremos cuenta cuando todo haya muerto, cuando tú y yo 
seamos sombras, y todavía estemos pegados, juntos, subiendo siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable.
Oh, visitante.
Estoy lleno de tu vida y de tu muerte.
Estoy tocado de tu destino.
Al extremo de que nada te pertenece sino yo.
Al extremo de que nada me pertenece sino tú.
Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al 
caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los 
automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de 
nuestra esperanza, los humildes barrios de los trabajadores.
La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste y 
acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Oh, íntima, 
recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.

Raúl González Tuñón
Leída en: villacrespomibarrio

PD: Adoro los días de lluvia… Sin embargo, como sugiere el poeta, y dejando a un lado la metáfora del amor, cierta inquietud me invade esos días… de saber que mientras dura la lluvia, algunas gentes la pasan muy mal… barrios de la ciudad inundados, pueblos del interior inundados… Ah! y temo por los electrodomésticos! porque se interrumpa el servicio de electricidad, el del teléfono, el del cablemodem… En mi ciudad, cualquiera de estos servicios puede fallar en un día de lluvia tormentosa… Y entonces: qué hacemos sin Internet?! ;)   Contemplar la lluvia caer no siempre es una buena opción… Pero si tenemos la suerte de no estar preocupados y apurados por tapar goteras, o baldear el agua que reflota por las rejillas, o correr a pedir auxilio, o a ser evacuados, entonces, “una hoja en la tormenta” puede ser lo que nos dispare un momento de meditación… Saludos! Acuarela

Frase de Eduardo Galeano

Noviembre 12, 2009

La leí en una página web de mi barrio…

“Al fin y al cabo,
somos lo que hacemos
para cambiar lo que somos.”

PD:  Hablar del ser es cosa de filósofos. Pero la gente como una, a veces, nos encontramos pensando que sí, al fin y al cabo, una es lo que hace, lo que mira, lo que escucha, cada día, cada instante… Por ello mejor apartarse de alguna clase de expresiones… Aunque no está de más contactarlas, en alguna ocasión, a fin de saber que existen… y, entonces, alejarnos! ;)

Voluntariado hospitalario

Noviembre 12, 2009

El primer sábado de Octubre, en Argentina, fue su día… Vale el tener presente que están allí, todos los días, colaborando adónde mucho se precisa…

“Mientras los médicos hacen lo posible para cumplir con la creciente demanda de pacientes que se acercan al hospital público, un grupo de personas colabora en silencio con el único propósito de ayudar. Sin pedir nada a cambio y con una profunda vocación, los voluntarios hospitalarios se vuelven indispensables para el funcionamiento de los centros de salud pública.

Existen diversas formas de entender el motivo que lleva a una persona a dedicar horas de su vida a trabajar gratis en un hospital público: agradecimiento, vocación, motivación personal…

Las tareas más comunes que desarrollan los voluntarios consisten en realizar trabajos administrativos, ayudar a movilizar a los pacientes, darles de comer, y acompañarlos. Recorren las salas del hospital para conocer los diferentes servicios, y como no siempre es agradable lo que se ve, un voluntario puede solicitar un cambio para sentirse más a gusto. Claro que cuando toman esta decisión, no falta quien quiera retenerlos.

El Dr. Alberto Friedman, supervisor de voluntarias del hospital Durand explica: “Una vez que se desempeñan bien en un lugar se quedan ahí, pero si no les gusta tienen la libertad de cambiarse porque les damos todas las posibilidades para que trabajen donde más les agrada”.

En el hospital Pedro de Elizalde hay 240 voluntarios. En el Durand existen más de 50. La mayoría son mujeres, y si bien no pueden realizar cualquier actividad, su aporte agiliza algunas labores de los médicos. Más allá del esfuerzo que implica el voluntariado, sólo alguien que lo ejerce puede explicar qué siente y por qué eligió ese camino: “Ser voluntaria surge de estar en casa y pensar. ¿Qué hago si me sobra tiempo? Tengo que entregarlo a los demás. Y entonces te ofrecés” - explica Ermelinda de Pilone – jefa de voluntarias del Durand. “Después cuando ves que servís, que la gente te agradece con una sonrisa y te toca la mano, hay como un sentimiento de tener el día ganado. Uno siempre espera el gracias pero hay veces que la gente te aprieta la mano y ya basta con eso; y cuando te querés acordar estás tan enganchada que si te quedás en tu casa no sos feliz”.

SER VOLUNTARIO, UNA DECISION DE VIDA.

Los voluntarios se acercan a los hospitales para auxiliar al personal de salud con la certeza de que su colaboración es un importante aporte para el mejor funcionamiento de la institución. Pero elegir ayudar sin pedir nada a cambio es una decisión muy íntima, aunque no todas las personas pueden ejercer el voluntariado porque, como en cualquier lugar donde se ejerce la medicina, deben cumplirse ciertos requisitos: ser mayor de edad, y pasar un período de prueba en el cual se evalúan las aptitudes y el buen comportamiento del interesado.

A pesar de que no hay gran difusión de su tarea, hace mucho que las voluntarias trabajan en los hospitales. No es raro encontrarse con mujeres con más de 20 años en el ejercicio de esta actividad. La decisión de colaborar se toma por múltiples causas, aunque la gran mayoría lo hace por la necesidad de ayudar al prójimo para sentirse útiles. Y son muchas aquellas que se suman al voluntariado luego de una difícil experiencia personal, como una forma de gratitud hacia el hospital que las tuvo como pacientes. Marta Borrego, voluntaria del hospital Oncológico María Curie, cuenta: “Mientras yo era paciente del hospital, admiraba el trabajo de las voluntarias, de manera que cuando me dieron el alta me pareció un buen momento para empezar a devolver tanto cariño. La satisfacción que provoca es muy íntima porque en realidad lo que provoca el contacto con los pacientes tiene más que ver con la tristeza que con la satisfacción. Mi tarea es visitar todos los días a los pacientes, escuchar lo que necesitan, y acercárselos; y hasta la compañía también es muy importante”.

El voluntariado no es una terapia - más allá de que ocuparse del prójimo puede ayudar a elevar la autoestima -, porque si no se está bien anímicamente es muy difícil cumplir con una de las claves de la tarea: brindar apoyo emocional.

AYUDAR A LOS NIÑOS:

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Reflexiones sobre la muerte. Dos parábolas budistas

Noviembre 2, 2009

Parábola de las semillas de sésamo

“Una joven y afligida madre, lamentando la muerte de su bebé, busca consejo en Buda.  La mujer explica a Buda su insoportable pesar y su incapacidad para reponerse a esa devastadora pérdida.  Buda le pide que llame a todas las puertas del pueblo y pida una semilla de sésamo en cada casa en la que no se haya conocido la muerte.  Después, deberá traérselas a él.  Ella, obediente, va de puerta en puerta y, mientras sale con las manos vacías de cada una de las casas, comprende que no hay ningún hogar que no haya sido azotado por la muerte.  La mujer regresa donde Buda sin semilla alguna, y Buda le dice lo que ella ya ha comprendido: que no está sola. 

La muerte es algo que alcanza a todos, a cada familia.  Es sólo una cuestión de tiempo. Lo que es inevitable, le dice el maestro, no debe lamentarse en exceso.”

Parábola de la taza de té vacía

“Otra parábola budista nos enseña a afrontar la muerte con ecuanimidad. 

Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama.  Por la noche, antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta.  Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad.  El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte.  Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día. 

El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar esté mundo al final de cada jornada.”

PD:  Después de un primer instante de admiración ante estas dos bellas parábolas, no me es posible pasar por alto lo trabajoso de cada duelo por nuestros seres queridos.  Y lo dificultoso de pensar en la propia muerte, notable, por ejemplo, en que, cuando ocurre, muchos son los que no dejan documentación legal correctamente firmada, a fin de evitar disgustos a sus herederos. Al contrario, algunos dejan las cosas tan embrolladas que pareciera hubieran querido causar daño o disputas entre sus allegados… En fin, que no pudieran irse en paz… ¿Quién no conoce historias así?  Saludos! Acuarela

La fiesta de los muertos

Noviembre 2, 2009

“Cuando vivía el infeliz 
¡ Si se fundiera”! 
Y hoy que ya está en el veliz 
¡ Que bueno era! 

Hace años, leía un ejemplar de la revista “El Correo de la Unesco“  dedicado a la fiesta como necesidad universal y con notas sobre fiestas varias de distintas partes del mundo. Una de esas notas trata sobre la Fiesta de los Muertos en México, que paso a tipear mientras “mato el tiempo” entre que termine la televisación de los partidos de fútbol del torneo nacional y hasta que empiecen los capítulos de Law&Orden, una de mis series preferidas :

“Durante el de mes de octubre los campos mexicanos se llenan de pájaros y cuervos que vienen a picar el maíz nuevo. Es el fin de un ciclo agrícola. Es el tiempo de recibir el fruto de un trabajo penoso, de celebrar la fertilidad y también su contrario, es el tiempo de preparar la fiesta de los muertos.

De todas las fiestas mexicanas la de los muertos es la más importante, popular y concurrida.  Durante los días 1 y 2 de noviembre, las calles de las ciudades se visten de fiesta. El aspecto de los comercios cambia: en los escaparates de las tiendas aparecen esqueletos maquillados que anuncian los productos; las panaderías fabrican el tradicional “pan de muertos”, decorado con tibias y huesos hechos de trigo y huevo, y en las plazas se instala un mercado donde se venden juguetes, dulces y toda clase de golosinas con formas alusivas a la muerte…

Los periódicos publican un suplemento con “calaveras”, versos ilustrados que describen personajes importantes y conocidos representándolos muertos y en el más allá… critican a políticos nacionales e internacionales o se refieren a suscesos y problemas del país…

Los niños participan activamente en la fiesta…  También las actividades culturales giran en torno a esta celebración….  no faltan los bailes y verbenas populares, donde todo el mundo come, juega, se embriaga y desafía la muerte porque “la vida no vale nada”.  …

…durante esos días todos se preparan para recibir a sus muertos, para recordarlos y repetir los ritos y ceremonias aprendidos en familia… se desarrollan en el recinto privado del hogar y en el ámbito sagrado del cementerio….

Cuanto más nos acercamos al campo, la fiesta y los ritos adquieren formas más antiguas y se asociacian a la celebración de la fertilidad. Los campesinos reproducen así una mezcla de religiones, y en algunos lugares muy apartados los indígenas reviven tradiciones y creencias prehispánicas. Sin embargo, la mayoría retoman ritos esencialmente cristianos. …

Bajo el común denominador de la fiesta, coexisten ritos y celebraciones diversas que son el resultado de una fusión de la cultura de los antiguos mexicanos con la de los españoles.  Los mitos evocados responden a una doble cuestión: de dónde venimos y adónde vamos.

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