La que sigue es una oración que me gusta mucho… aunque el nombre Jesús pueda variar según las distintas religiones…
“Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya.
Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente,
que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.
Brilla a través de mi y permanece tan dentro de mi,
que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía.
¡Permite que no me vean a mi sino solamente a Jesús!
Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú,
a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz, oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será mía;
serás Tú quien resplandezca sobre los demás a través de mi.
Brillando sobre quienes me rodean,
permíteme alabarte como más te gusta.
Permíteme predicarte sin predicar,
no con palabras sino a través de mi ejemplo,
a través de la fuerza atractiva,
de la influencia armoniosa de todo lo que haga,
de la inefable plenitud del amor que existe en mi corazón por Ti.
Amen.”


Quien más que Teresa podía brillar como el sol en un mundo de tinieblas.
Cuando Elias iba a ser llevado al cielo, Eliseo pidió una porción del espíritu que había en él. Quisiera el Señor, en su infinita misericordia, darnos a todos lo que anhelamos, una porción del espiritu de entrega y humildad que había en la hermana Teresa.
No soy católica, creo que sólo anhelo al Señor como el único que ha traído paz y verdadero amor a mi vida.
Con todo mi amor y reconocimiento a su gran labor, queridas hermanas de la caridad.