Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y en la caída clara de las hojas
se lleva al infinito el pensamiento.
Qué amena paz en este alejamiento
de todo, en prado bello, que deshojas
tus flores, oh agua, fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de la colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.
“Juan Ramón Jiménez (1881-1966) – Poeta español de grande sensibilidad. Inició en el modernismo y pronto llegó a su propia poética, la poesía como vivencia y como culto, la identificación con la poesía, siempre en la tendencia hacia lo más puro. Serenidad, trascendencia, interioridad, armonía con las cosas. Un matiz franciscano, aquí verificable, junto con una identificación del poeta y de las cosas con un dios inmerso, un panteísmo.” Leído en: “Nuevas Espigas – Literatura juvenil – Selecciones – Ampudia/Rubio – GramEditora – pag. 63″
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Juan Ramón! necesitaba aire después de un aturdimiento con lo que es la mente u hombre. Algo fresco y encontré a él con su sentimiento en sus poemas