Archive for the ‘Biografías’ Category

Crónica sobre el 17 de octubre de 1945 (Argentina)

octubre 13, 2014

Scalabrini-ortizCrónica de Scalabrini Ortiz sobre el 17 de octubre de 1945:

“Pero en la mañana del 17 de octubre, comienza a oírse aquí y allá un rumor que se agiganta y una vibración inusitada que pone en tensión a la Argentina. El pueblo entero se está volcando sobre la Plaza de Mayo. Desde todos los rincones los trabajadores se movilizan exigiendo la libertad de Perón. Todos convergen hacia el centro de Buenos Aires. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo cuando las primeras columnas  de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre : Perón… Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas.
Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda, descendían de las Lomas de Zamora… Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era es sustrato de nuestra idiosincracia  y de nuestras posibilidades colectivas allí presentes, en su primordialidad sin recatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos… Éramos briznas en la multitud  y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros  y nos acariciaba suavemente  como la brisa fresca del río.. Lo que yo había soñado e intuído durante muchos años estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado pero único en el espíritu  conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo. Por inusitado ensalmo, junto a mi, yo mismo dentro, encarnado en una muchedumbre clamorosa de varios cientos de miles de almas conglomeradas en un solo ser unívoco, aislado en sí mismo, rodeado por la animadversión de los soberbios de la fortuna, del poder y del saber, enriquecido por las delegaciones impalpables del trabajo de las selvas, de los cañaverales y de las praderas… Traduciendo en la firme línea de su voz conjunta su voluntad de grandeza, consumiendo en la misma llama los cansancios y los desalientos personales, el espíritu de la tierra se erguía vibrando sobre la plaza de nuestras libertades, pleno en la confirmación de su existencia…”

Lorenzo Pepe, en el sitio del Instituto Nacional Juan Domingo Perón 

“Raúl Scalabrini Ortiz nació en 1898. Su inclinación a la ciencia lo llevó a doctorarse en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Luego viajó a Europa en donde publicó ensayos en importantes periódicos como Le Monde de Francia.

En 1931 su libro “El hombre que está solo y espera” ya marcó una línea en el pensamiento nacional. 

Fundó la revista “Señales” en la que publicaba sus estudios sobre economía y también integró el grupo inicial de FORJA.

Scalabrini mantiene una nutrida correspondencia con el general Perón a partir de 1955, cuando el General permanece en el exilio…”

Relacionada: Escultura en honor a los descamisados 

A propósito de un ensayo histórico de Tristram Hunt acerca de Friedrich Engels

enero 26, 2014

Textual de Bunge: “…clarificar los puntos oscuros del marxismo, una mezcla de ciencia, pseudociencia, ideología y filosofía que vuelve a revivir cada vez que una crisis económica erosiona la confianza en las ideologías que proclaman la superioridad del capitalismo…”. Su nota tiene una aire de crítica.**  

“A propósito de un ensayo histórico de Tristram Hunt.

En su labor periodística –y aún en su calidad de epistemólogoMario Bunge siempre se ha destacado como un polemista casi irreverente. En esta nota crítica sobre el pensador alemán Friedrich Engels (el íntimo compañero de Karl Marx), Bunge aprovecha una serie de episodios anecdóticos y hasta desconocidos, para exponer sus propios conceptos sobre el cuerpo doctrinario del marxismo y su sistema de ideas. 

Friedrich Engels, todavía
Mario Bunge*

“Supongo que el lector sabe que Friedrich Engels fue el colaborador, benefactor y el camarada para toda la vida de Karl Marx. Acaso sepa también que fue un sociólogo empírico que, en 1845, con 24 años de edad, escribió un brillante estudio sobre la condición miserable de los trabajadores de Manchester basado en sus observaciones personales; que redactó los volúmenes 2 y 3 de El capital; que Engels había tenido experiencia personal en la guerra de guerrillas y que supervisó los partidos socialistas europeos entre la muerte de Marx en 1883 y la suya propia en 1895.

¿Pero sabía el lector que este comprometido comunista también fue un apasionado jinete y un activo miembro de un exclusivo club de caza del zorro? ¿Que empezó como oficinista en una fábrica de tejidos de algodón y acabó siendo su copropietario? ¿Que fue un inversor bursátil tan inteligente que dejó una fortuna de 23.000 libras inglesas, el equivalente actual a cuatro millones de dólares? ¿Que se graduó en la escuela de artillería prusiana y que fue un brillante estratega de salón? ¿Que se adelantó a Marx al escribir sobre economía política, y que le proporcionó incontables detalles sobre la rutina diaria de la producción industrial, así como de las finanzas y el mercado internacional? ¿Que no tuvo educación universitaria pero que asistió como oyente a las demenciales clases de Schelling en Berlín?

¿Sabía el lector que Engels fue un periodista de éxito, que redactó alguno de los artículos que se publicaron en el New York Daily Tribune firmados por Marx? ¿Que dominaba varios idiomas, incluidos algunos como el catalán y el provenzal? ¿Que fue el primer teórico feminista y a la vez displicente hacia las primeras suffragettes? ¿Que consiguió compaginar el internacionalismo con el nacionalismo alemán? ¿Que llegó a amar los cielos grises y bajos de Londres? ¿Que no fue ni un igualitarista (leveler) ni un estatista? ¿Que fue un falibilista y defendió el debate abierto y sin censura en los partidos socialistas? ¿Que terminó abandonando su fe juvenil en las barricadas para confiar en el sufragio universal como mecanismo de transformación social? ¿Que él y sus camaradas con frecuencia organizaban sonadas fiestas en las que corría el alcohol? ¿O que este ateo se las arregló para que un clérigo anglicano lo casase con su de facto mujer, entonces moribunda, una católica irlandesa analfabeta? Yo no sabía nada de eso antes de leer la espléndida biografía de Hunt.

Tristram Hunt, un profesor de Historia de la Universidad de Londres, ha escrito una meticulosamente documentada y aun así vívida biografía de uno de los victorianos más eminentes y complejos. Hace algo más que informar de las diferentes facetas de Engels: el científico social autodidacta, el filósofo amateur pero petulante, el voraz lector de ciencia popular, el audaz organizador político y el elocuente orador, el azote de los proverbiales “desviacionistas” de la línea de partido y el amigo generoso de un enjambre de amigos devotos y adláteres.

Hunt explica y analiza las principales ideas de Engels y critica algunas de ellas, y lo hace de manera clara y académica, nunca como un ideólogo de la derecha o como un marx-engelsista recalcitrante. Hunt es un implacable pero objetivo analista de las acciones e ideas de Engels, pero amable hacia muchos de sus amigos de todas las edades, ocupaciones y clases sociales –de obreros fabriles a empresarios, de sindicalistas y activistas políticos, escritores y científicos– e insistentes gorreros. 

¿Cómo explicar el hecho de que eminentes científicos como J.B.S. Haldane, erudito y cofundador de la teoría sintética de la evolución, así como John D. Bernal, el cristalógrafo que tanto hizo por asentar los fundamentos de la biología molecular fuesen admiradores acríticos de las principales obras filosóficas de Engels, en particular de su Dialéctica de la naturaleza, publicada por vez primera en traducción inglesa en 1940?

Dos distinguidos biólogos de Harvard, Richard Levins y Richard Lewontin (1985), dedicaron su libro The Dialectical Biologist “a Frederick Engels, que se equivocó en muchas ocasiones pero la acertó en lo que contaba” (to Frederick Engels, who got it wrong a lot of the time but who got it right where it counted). Allí repitieron la confusión entre lógica y ontología que vicia la dialéctica tanto de Hegel como de Engels: “la contradicción material y lógica comparten la propiedad de ser procesos auto-negadores” (p. 282 [de la edición inglesa]). Sugiero aquí que la contradicción lógica y la “contradicción” (conflicto) material no tienen nada en común salvo la palabra “contradicción”. Mientras que la primera es irreal y atemporal, la segunda es real y procesual. 

Imagino que el entusiasmo por la filosofía cruda de Engels en los treinta y los cuarenta, tanto en el Reino Unido como en Francia, formaba parte del paquete: socialismo, antifascismo, admiración por la rápida aunque brutal modernización de la URSS y una fe ingenua en que el Marx-Engelsismo era la última y más elevada versión del cientificismo. Debería saberlo, pues mi padre y yo estuvimos inicialmente seducidos por la Dialéctica de la naturaleza de Engels hasta el punto que él tradujo al español el cuerpo de texto principal, mientras que yo traduje las abundantes notas seudoeruditas. La política hace en ocasiones descarrilar a la razón. 

Sin embargo, la Dialéctica de la naturaleza contiene algunos aspectos interesantes. El más obvio entre ellos es el ensayo aparte sobre El papel del trabajo en la transición del simio al hombre, escrito en 1876. El último, Bruce G. Trigger (1967), el gran antropólogo y arqueólogo canadiense, observó la importancia de este ensayo en la larga y aún irresuelta controversia sobre los mecanismos de hominización. (Elogiar a Engels en el punto álgido de la Guerra Fría requería de coraje, algo de lo que la Academia justamente carece.) Antes de Engels esta controversia había estado dominada por los idealistas, como el famoso lingüista Max Müller, que sostuvo que lo que nos hace tan especiales es el lenguaje. Esta cuestión aún se encuentra bajo discusión, pero la mayoría de los participantes está de acuerdo en que el trabajo fue el factor principal, mientras que el lenguaje vino, en comparación, mucho más tarde. (¿Está escuchando, profesor Chomsky?).

Sólo tengo dos críticas. La primera es la siguiente: aunque Hunt afirma que Engels no fue sólo cientificista sino científico, yo creo que lo primero es correcto, pero que lo segundo sólo lo es a medias. Es más, Engels tuvo una gran fe en la aproximación científica y la aplicó en sus propios estudios sociales, pero sus críticas a las matemáticas y a la física revelan su profunda ignorancia en estas ciencias elementales.  

Mi segunda objeción a Hunt es que se toma a Hegel tan seriamente como Engels, mientras que yo creo que, aunque Hegel abordó muchos problemas importantes, lo hizo de un modo tan hermético, con tal desdén hacia la ciencia de su época, que mucha de su obra acaba por asemejarse al parloteo posmoderno. Por cierto, en Alemania hubo dos Sociedades hegelianas, cada una con su propia revista, hasta la caída del Muro de Berlín: una en el Oeste y la otra en el Este. ¿Qué habrían pensado Marx y Engels sobre esta escolástica dual, que recuerda a la escisión entre los Jóvenes Hegelianos tras la muerte de aquel “poderoso pensador”? ¿Habrían repetido su frívola afirmación de que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como comedia? Quién sabe. ¿Y a quién le importa ya de todos modos?

Hunt ha escrito un libro importante y realmente ameno sobre uno de los más influyentes, interesantes, complejos, carismáticos y, hasta el momento, enigmático intelectual público en el siglo veinte. Este libro podría muy bien ser usado como guión para una interesante película sobre Marx y Engels, salvo que ni Paul Muni ni Orson Welles, ni tampoco Richard Burton, se encuentran vivos ya para interpretar a los personajes. En el ínterin, debería ayudar a los marxistas, antimarxistas y académicos sin partido a clarificar los puntos oscuros del marxismo, una mezcla de ciencia, pseudociencia, ideología y filosofía que vuelve a revivir cada vez que una crisis económica erosiona la confianza en las ideologías que proclaman la superioridad del capitalismo. El libro de Hunt puede que incluso tiente a algún académico a escribir la largamente pospuesta evaluación objetiva del legado teorético de Marx y de Engels titulada ¿Qué puede salvarse de los escombros del Marx-Engelsismo?.”  

*Mario Bunge: Nació en Buenos Aires en 1919. Físico y filósofo de la ciencia argentina. Compaginó su dedicación científica con la filosofía, fundando la revista Minerva en 1944. Fue profesor de Física (1956-1958) y de Filosofía (1957-1962) en la Universidad de Buenos Aires, y desde 1962 de Filosofía en la McGill University de Montreal, donde reside. En 1982 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades. Su pensamiento está expuesto en los ocho volúmenes que integran su Tratado de filosofía básica (1974-1989). 

Leído en: El Arca Digital 65.

**PD: Al finalizar la lectura me quedé pensando que muy difícil parece ser que un pensador -intelectual– viva exactamente según lo que piensa, visualiza y comunica/escribe. Hombres de su tiempo y de su clase, no pueden no estar inmersos en la sociedad que les toca vivir. No por ello sus reflexiones y perspectivas tienen menor valor, y pueden aportarnos ideas que se van haciendo camino al andar. Saludos.

Maestros argentinos

agosto 24, 2009

Para esos escolares que pasan por este blog…

Maestros argentinos destacados en la historia del país:  Domingo Faustino Sarmiento, José Manuel Estrada, Víctor Mercante, Juana Manso, Juan Mantovani, Pedro B. Palacios (Almafuerte), Rosario Vera Peñaloza, Ricardo Rojas, Pablo A. Pizzurno y muchos otros.

Maestros americanos destacados en la historia de Hispanoamérica

 

Además de sus reseñas biográficas encontrarán información sobre: “Día del maestro” en otros países hispanoamericanos (por qué se eligió determinada fecha en cada país), Himnos y Banderas

El sitio con esa info se llama “Nueva Alejandría”, a él llegarán con un clic en los enlaces que aquí les dejé. Espero les sea de utilidad. Saludos! Acuarela

PD: Posts anteriores sobre el tema: Poesías alusivas

Biografías

agosto 29, 2007

29, 1915 Nace Ingrid Bergman, actriz sueca. 1982 Muere Ingrid Bergman, en el día de su cumpleaños.

Meses atrás estaba yo mirando una película -La posada de la sexta felicidad-The Inn of The Sixth Happiness- con Ingrid Bergman, basada en la vida de Gladys Aylward, quien fue misionera en China…

….y al buscar información en la Web encontré un sitio con muchas biografías:

Biografías de protestantes que dejaron una huella en la historia

Allí aparecen nombres como: Abraham Lincoln, André Trocmé, Corrie Ten Boom, David Livingstone, Elizabeth I de Inglaterra, Erasmo, George F. Haëndel, Gladys Aylward, Guillermo Carey, Guillermo Knibb, Hermano Andrés, Hugh Latimer, Huldrych Zwinglio, Isaac Newton, Janani Luwum, John Wesley, Jorge Müller, Juan Calvino, Julianillo, Martin Luther King, Martín Lutero, Phillip Melanchton, Raúl Wallemberg Richard Wurmbrand, Watchman Nee, etc.

Y se pueden buscar por temas: Científicos, Contemporáneos, Deportistas, Derechos civiles, Educadores, Escritores, Fundadores, Gobernantes, Héroes en la Shoah, Iglesia primitiva, Misioneros, Mártires, Músicos, Pensadores, Pintores, Predicadores notables, Premios Nobel, Reformadores protestantes, Teólogos, Traductores

PD: Espero les sea de utilidad. En los comentarios les iré copiando otros links a biografías.

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