Archive for the ‘Cuentos – Historias’ Category

Cuentos orientales: El incrédulo

septiembre 16, 2014

Acerca del poder de las palabras…

Simbolo-om“A pesar de la ascendencia que la palabra tiene sobre la mente humana, muchas personas dudan de la eficacia del mantra o fonema místico para canalizar la energía mental y motivarse espiritualmente.

Tal es el caso de un incrédulo personaje que estaba escuchando a un yogui que declaraba:

-Os puedo decir que el mantra tiene el poder de conduciros al Ser.

El hombre incrédulo protestó:

-Esa afirmación carece de fundamento. ¿Cómo puede la repetición de una palabra conducirnos al Ser? Eso es como decir que si repitiéramos “pan, pan, pan”, se haría realidad el pan y se manifestaría.

El yogui se encaró con el incrédulo y le gritó:

-Siéntate ahora mismo, sinvergüenza.

El incrédulo se llenó de rabia. Era tal su incontrolada ira que comenzó a temblar, y furioso vociferó:

-¿Cómo te atreves a hablarme de ese modo? ¿Y tú te dices un hombre santo y vas insultando a los otros?

Entonces, con mucho afecto y ternura, el yogui le dijo:

-Siento mucho haberte ofendido. Discúlpame. Pero, dime, ¿qué sientes en este momento?

-¡Me siento ultrajado!

Y el yogui declaró:

-Con una sola palabra injuriosa te has sentido mal. Fíjate el enorme efecto que ha ejercido sobre ti. Si esto es así, ¿por qué el vocablo que designa al Ser no va a tener el poder de transformarte?

*El Maestro dice: Somete la enseñanza a la experiencia. Los métodos son instrumentos para alcanzar la liberación interior.”

Leído en: 101 Cuentos Clásicos de la India

Relacionado: El poder de las palabras   El valor de las palabras 

Imagen: Símbolo OM: Qué es el símbolo OM?

Cuento pícaro pero no grosero. José Cobas Suarez

julio 16, 2014

Julio 25. Día de Galicia (a terra do meus pais).

Conto pícaro pero no groseiro. Pepe Cobas

Fillosdegalicia“Un veciño meo do concello de Ames foi co coche a Santiago e deixo uno aparcado diante do manicomio de conxo.

Despois de mencar algunhas cousas, foi coller o coche e atopouse con que lle roubaran unha roda. Cando foi poñer a roda de auxilio, non tiña as arandelas para apertalas e empezou a dicir malas palabras e a poñerse nervioso.

Un dos internos no manicomio, que o estaba mirando, dixolle:

-Non se poña nervioso, home: saquelle unha arandela a cada roda e asi pode poner a roda de reposto e marchar tranquilo.

O meu veciño decatouse de que tiña razon, que era unha solucion ben sinxela. Mirou para o interno, e dixolle.

-E vostede, tan intelixente, ¿como e que esta aqui neste manicomio?

-Home, eu estou aqui por tolo, non por parvo.”  
 
De: “Os contos de Pepe Cobas: pícaros pero no groseiros.” José Cobas Suarez

La imagen: Fillos de Galicia

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La flecha de oro. Miguel Antonio Caro

mayo 17, 2014

Fabulilla…

FlechadeoroYo busco una flecha de oro
que niño de un hada adquirí,
y, “Guarda el sagrado tesoro”,
me dijo, “tu suerte está ahí”.

Mi padre fue un príncipe: quiere
un día nombrar sucesor,
y a aquel de dos hijos prefiere
que al blanco tirare mejor.

A liza fraterna en el llano
salimos con brío y con fe;
la punta que arroja mi hermano
clavarse en el blanco se ve.

En tanto mi loca saeta,
lanzada con cierta ambición,
por encima pasó de la meta
cruzando la etérea región.

En vano en el bosque vecino,
en vano la busco doquier:
tomó misterioso camino
que nunca he logrado saber.

El cielo me ha visto horizontes
salvando con ávido afán,
y mísero a valles y a montes
pidiendo mi infiel talismán.

Y escucho una voz ¡Adelante!
que me hace incansable marchar;
repítela el viento zumbante,
me sigue en la tierra y el mar.

Yo busco la flecha de oro
que niño de un hada adquirí,
y, “Guarda el sagrado tesoro”,
me dijo, “tu suerte está ahí”.

Miguel Antonio Caro, 1843 – 1909, colombiano.
De: Libro “Fábulas – Antologí­a de poetas americanos” – Susaeta/1978.
Del mismo autor: El mono aplaudido (fábula)  El conejo y la liebre (fábula) 

Sobre contar, relatar, narrar

mayo 13, 2014

“El olvido feliz

Por Walter Benjamin *

Contar02“El niño está enfermo. La madre lo acuesta y se sienta a su lado. Y después comienza a contarle cuentos. ¿Cómo se explica esto?

Lo presentí cuando N. me contó de la extraordinaria virtud curativa que habían tenido las manos de su mujer. De esas manos decía: “Sus movimientos eran muy expresivos. Pero no habría sido posible describir su expresión. Era como si estuvieran contando un cuento”.

Los Conjuros de Merseburg ya nos hablan de la curación mediante la narración. No es que sólo repitan la fórmula de Odin, sino que narran el contexto en el cual éste usó la fórmula por primera vez.

También se sabe que el relato que el enfermo hace al médico al iniciar el tratamiento puede convertirse en el comienzo de un proceso de curación.

Contar03Se plantea entonces la pregunta si no será la narración la atmósfera propicia y la condición más favorable para muchas curaciones.

Sí, ¿no podría curarse incluso cualquier enfermedad si se la dejara fluir lo suficiente hasta la desembocadura sobre la corriente de la narración?

Si se considera que el dolor es un dique que se opone a esta corriente, se ve claramente que este dique será desbordado cuando la corriente sea lo suficientemente fuerte como para conducir al mar del olvido feliz todo lo que encuentre en su camino. Las caricias le dibujan un lecho a esa corriente.”

* Fragmentos de Denkbilder, epifanías en viajes (ed. El Cuenco de Plata).

Leído en: Pagina12/Psicología. La experiencia del viajero/Jueves, 10 de febrero de 2011.

Trabajo: El origen del mundo. Eduardo Galeano

abril 26, 2014

Mayo 1. Día internacional de los trabajadores

Albanil01“Hacía pocos años que había terminado la guerra española y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República.
Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros, le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó.
Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio.
Me lo contó: él era un niño desesperado, que quería salvar a su padre de la condenación eterna, pero el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
–Pero papá –preguntó Josep, llorando–. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?
Y el obrero, cabizbajo, casi en secreto, dijo:
–Tonto.
Dijo:
–Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.”

De: El Libro de los Abrazos.
Leído en…
 varios sitios, por ejemplo, Taringa.  

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