Archivos de la categoría ‘Cuentos – Historias’

Leyenda del conejo de Pascua

abril 12, 2014

La Semana Santa del año 2014, según el calendario litúrgico, se celebrará entre el 13 y el 20 de Abril del 2014. Hace ya unos días que venimos viendo los hermosos huevos pascuales poblando las vidrieras. Por siempre extrañaré a mi querida madrina quien “religiosamente” me regalaba uno todos los años…

“Cuenta la leyenda que cuando sepultaron a Jesús, dentro de la cueva había un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.

El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.

Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca!

El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.

Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo.

Desde entonces, cuenta la leyenda, que el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.”

Fuente: sentimientosmanuedu  mirtapagola

Antes: Las Pascuas Cristianas    Las Pascuas: Cómo se festejan. Algunos Significados

Historia de Maruja. Eduardo Galeano

marzo 29, 2014

30 de Marzo. Día Internacional de la Trabajadora del Hogar.

“Hoy, 30 de marzo, Día del Servicio Doméstico, no viene mal contar la breve historia de una trabajadora de uno de los oficios más ninguneados del mundo.

Maruja no tenía edad.
De sus años de antes, nada decía. De sus años de después, nada esperaba.
No era linda, ni fea, ni más o menos.
Caminaba arrastrando los pies, empuñando el plumero, o la escoba, o el cucharón.
Despierta, hundía la cabeza entre los hombros.
Dormida, hundía la cabeza entre las rodillas.
Cuando le hablaban, miraba el suelo, como quien cuenta hormigas.
Había trabajado en casas ajenas desde que tenía memoria.
Nunca había salido de la ciudad de Lima.
Mucho trajinó, de casa en casa, y en ninguna se hallaba. Por fin, encontró un lugar donde fue tratada como si fuera persona.
A los pocos días, se fue.
Se estaba encariñando.”

De: El Libro de los Abrazos.
Leído en… muchos sitios, por ejemplo: RevistaSíncope/5 textos de El libro de los abrazos, por Eduardo Galeano 

Relacionados: Trabajo y Mujer (Elisabet Contrera/2010)   Mujer y Trabajo: Situación laboral de las mujeres (Luciana Peker/2010) 

Santos Vega, el payador

marzo 11, 2014

Fiesta nacional, Semana de Santos Vega -segunda de Marzo.  

Santos Vega, el payador,
aquél de la larga fama,
murió cantando su amor
como el pájaro en la rama.
(CANTAR POPULAR)

Santosvega“En lejanos tiempos vivía Santos Vega, payador extraordinario que llenaba la inmensa soledad pampeana con el eco de su canto y el rasgueo de su guitarra.

Cierto día en que entonaba sus mejores canciones a la inmensa sombra de un ombú ante paisanos de los más lejanos pagos, llegó al galope de un hermoso caballo, un forastero que ante la sorpresa general desafió al cantor. Santos Vega aceptó y su voz melodiosa ascendió en los aires como una enredadera cuajada de flores, todos escuchaban al poeta de la pampa, y creyeron segura su victoria. Sin embargo el desconocido no se desconcertó, y cuando llegó el turno, apretando contra su corazón la guitarra, comenzó a cantar y su voz tuvo arpegios nunca oídos, cálida y dulce, tenía una melodía que parecía diabólica. El forastero venció a Santos Vega, por cuya faz y la de sus amigos cruzó una sombra dolorosa.

El payador Juan Sin Ropa, no era otra cosa que la encarnación de Lucifer, pues solo el diablo, y únicamente él, podía vencerlo.

Nunca más se lo vió a Santos Vega, ni se escuchó su voz; aunque se afirma que en las noches serenas, emponchado y triste, al paso cansado de su caballo, con su guitarra abrazada a la espalda, cruza como una sombra la pampa callada.

Con razón ha sido considerada la legendaria figura de Santos Vega como la personificación del gaucho argentino. Tanto apasionó su estudio que está a punto de confirmarse su existencia real. Se exhumaron archivos, se conversó largamente con ancianos de viejos pagos que parece le conocieron en el Tuyú (Provincia de Buenos Aires), y hasta una tumba guarda, según investigadores, sus despojos mortales.”

Fuente: soygaucho La imagen, sin autor, es de dicho sitio.

Más sobre el poema: BibliotecasVirtuales  Las mejores payadas y payadores

Su autor: “…Bartolomé Mitre fue el primero que se inspiró en la leyenda, escribiendo una poesía sobre ella. Luego Hilario Ascasubi escribió “Santos Vega o Los mellizos de la flor”, largo poema en el que el payador desempeña el papel de narrador. Poco después, Eduardo Gutiérrez contó a la manera de folletín la historia de Santos Vega y su amigo Carmona, perseguidos por la justicia. Finalmente, Rafael Obligado, tras leer la obra de Gutiérrez, concibió su inmortal poema “Santos Vega” en 1885, una de las obras cumbres de la literatura argentina…”

De: http://es.wikipedia.org/wiki/Santos_Vega Rafael Obligado, en BiografíasyVidas

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El invento del teléfono: historia de un hombre enamorado

marzo 10, 2014

Marzo 10 Telefononegro

“…Bell conoció a una muchachita de 17 años, sorda desde hacía trece, llamada Mabel Hubbart… La enfermedad de Mabel, a quien haría su esposa dos años más tarde, se convirtió entonces en una obsesión para el catedrático. … Bell empezó a practicar investigaciones en busca de lograr construir un aparato que pudiera, en alguna medida, aliviar la enfermedad de su esposa. Trabajando con la desesperación del enamorado y la profundidad del sabio, Bell se sumió en un mundo de diapasones, manipuladores y electroimanes. El 10 de marzo de 1876, un año después de contraer matrimonio con la hermosa y desvalida Mabel, Graham Bell inventaba el teléfono...”

Leído en: Libros Maravillosos-Historia de los Inventos-Cap.9   (Allí mismo encontrarán otras historias:  La Lucha por la Sobrevivencia  La Asombrosa Historia del Genio Humano  La Revolución Industrial  La Imprenta  La Electricidad  El Vapor  El Motor a Explosión  El Telégrafo y el Teléfono El Genio Creador  Instrumentos de la Ciencia  La Radiotelefonía  La Epopeya del Confort  La Aeronáutica  La Electrónica  El Atomo).

Julio, el poeta 2 (via Imágenes y Palabras by Jan Puerta)

enero 22, 2014

De la serie “Haciendo amigos” uno de esos relatos que Jan Puerta acompaña con sus fotografías…

Julio, el poeta. 2ª Parte

“De vez en cuando repaso las palabras que el tiempo quiere borrar”

Janpuerta-julio2elpoeta“A Tanos se le había despertado el hambre. En su pequeña mochilla, llevaba un buen trozo de queso seco de cabra que puso encima de la mesa colaborando con lo que Julio había expuesto encima de ella. Unas galletas que según me contó se las había traído una vieja indígena que un buen día apareció en esa zona selvática, perdida, desorientada y un poco ida de la cabeza. Por su acento, me contó Julio, que podría ser de la etnia de los “Misquitas” (1) pero también podría ser una mujer “sumu” (2).
.– Es difícil incluso para mi que llevo veinte años por estas tierras diferenciar su fonética.
.- El caso es que cuando apareció decidió quedarse. Una mujer aquí siempre viene bien.
.- ¿Se quedó con usted?
.- Le ofrecí mi casa y aquí se quedó. Aunque ahora vive en una cabaña río arriba. Es independiente, pero de vez en cuando viene hasta aquí. Me trae algunas cosas que cocina en un rudimentario horno de leña. Aunque no todas se pueden comer.
.- Estas galletas, ¿de qué son?
.- No lo sé. Ella muele semillas y después las tuesta, las mezcla con agua y el resultado siempre es diferente. Hay ocasiones que tienen un sabor que me recuerda al mango pero ella me dice que son de otra semilla.

En la mesa no falta la fruta. Los alrededores de la casa de julio parece un verdadero vergel. Papayas y mangos. Bananas, plátanos y nísperos. El Jacote rojo (3) y la piña. Caimitos (4), mamey, (5) zapotes (6) y unos aguacates. Un verdadero surtido para cualquier vegetariano que se precie.
Descubro unos cuantos maracuyas y me dice que allí se les llama “calatas”. Con ella, hace un extraordinario jugo.
.- ¿Por qué se le conoce como “el fruto de la pasión”?
.- Si bebes mucho jugo de calata o comes mucho mamey, te enamorarás de la primera mujer que veas. Altera la sangre y el metabolismo. ¡Hasta de los curas!
.- En el fondo son personas.
.- Lo son. Normales y nada divinos cuando toman calata.
.- Menuda variedad de fruta que tiene usted aquí.
.- Aquí tiras una semilla de papaya y al año siguiente ya te esta dando frutos.
.- Un paraíso.
Apunta Tanos, quien no para de comer aguacate. Mientras tanto me atrevo con el café selvático. Su sabor es amargo y me recuerda al café. Con el dedo índice saco un poco de la cremosidad que tiene y la pruebo por separado. Más tarde, descubro cerca de su casa una treintena de matas de café. Julio me comenta siempre han estado allí. Las cosecha, tuesta y mezcla con otras semillas. Ahí esta el famoso café de la selva.

Conservar ciertos alimentos es muy difícil. La humedad reinante hace casi imposible su conservación. La harina, el arroz o cualquier tipo de legumbre, debe de ser consumida regidamente.
En la mesa hablamos un buen rato. Tanos se sumó a la conversación aportando buenos razonamientos a la misma…
.- Siempre que subo aquí, me dan unas ganas tremendas de hundir el bote y quedarme para siempre.
.- ¿Por qué no lo hace?
Sin dudarlo me dice…
.- Las mujeres. Me gustan demasiado. Por aquí ya no quedan. Todas se bajan a la ciudad. Y las de la ciudad no quieren subir aquí.
Julio se levanta y viene con una libreta y un bolígrafo. Toma unas notas mientras seguimos conversando.

.- ¿Que hace con todo lo que escribe?
.- Pues lo guardo aquí en las libretas. Pero la humedad no es buena para el papel. De vez en cuando repaso de nuevo las palabras que el tiempo quiere borrar.
Esta vez en su libreta anota unas cuantas palabras. Le pido permiso para leer lo que acaba de escribir. Me acerca la libreta mientras me comenta que falta darle forma, ya que sólo anota las palabras y después busca la composición. Mientras me explica su método, leo en el margen de la libreta palabras sueltas… “Frutas, Tanos las come con pasión, un fotógrafo extranjero, el bote río abajo, la vieja y su locura, café de la selva, sensaciones, soledad, comida, día diferente”.

Siento una gran curiosidad es saber como terminaran esas palabras. Se lo manifiesto y me dice…
.- Lo mismo no escribo el poema hasta de aquí unos meses. Depende de la necesidad que se me presente.
.- Usted, don Julio, ¿no encuentra a faltar nada de la ciudad?
.- No.
.- Las cosas modernas. La luz, el teléfono, la electricidad…
.- La noche es para dormir y para estar con una mujer. ¿Para qué se quiere la luz entonces? ¿El teléfono para que sirve?
.- Yo encontré a Tanos gracias a él.
.- También lo hubiese encontrado sin él. Siempre ha sido así.
.- Y la electricidad qué valor tiene. ¿Me va a mejorar mis mangos, papayas o los caimitos?
.- Pero hay cosas modernas que sí que usa… el bolígrafo por ejemplo.
.- Hay cosas útiles en el entorno donde vives, pero otras son innecesarias. ¿No cree?

Don Julio tiene una particular visión de lo moderno. De lo prescindible y aquello que por su utilidad se vuelve simplemente útil.
Hablar con él, es hacer que los valores más tradicionales de las cosas simples tengan la importancia que debería ser siempre mostrada como aval de su funcionalidad. La sencillez de su vida actual, contrasta con todo lo vivido. Con ese retiro que todos soñamos y pocos podemos cumplir por infinidad de razones, entre las cuales la salud es primordial.
.- Desde que vive aquí, ¿Ha necesitado algún día un médico?
.- Como mucha fruta.

Me paso los dos días hablando con Julio. Paseando por los alrededores de la casa. Me enseña una vieja mina de oro abandonada hace más de cien años. Los cuchillos que tiene en su casa los encontró dentro de ella. En una caja de madera.
.- Aun tenían filo –me comenta-
Me deja leer sus cuadernos. La mayoría no tienen fecha.
.- Si les pongo fecha, me doy cuenta de lo viejo que me vuelvo.
Y puntualiza…
.- Si la tienen, es por que merecen ser recordados como tal. Pero los demás, podía haber sucedido en cualquier momento de la historia.

La mañana del tercer día, esta lloviznando. Me sabe mal marcharme de un lugar donde me será muy difícil volver. Julio, se ha levantado pronto. Su ritual diario consiste en poner en el fuego una vieja olla de cobre donde el agua hervirá sin grandes dificultades. Ahí mismo preparara su café. Por la noche me ha preparado diferentes hierbas que considera medicinales o que simplemente te ayudan a no enfermar. Las plantas, me las envuelve en hojas que parecen de banana y las ata con unos filamentos fibrosos que hacen las veces de fino cordel. Dentro de cada atado, me pone en un papel, los nombres de las mismas y sus utilidades. También, una bolsa de su preciado Café. Me indica cómo lo prepara y le agradezco la indicación.

Tanos sigue masticando la pulpa de la fruta de la pasión mientras empieza a cargar el bote. Medio del mismo, lo ocupa una buena cantidad de mango y papayas. Antes de irme, Julio me da una hoja doblada y me dice que la lea cuando llegue al barco. No antes. Yo le he dejado dos bolígrafos bic y una libreta que llevaba, aparte de mi bloc de notas.

En el desayuno hablamos como si la despedida no existiera. Julio recuperará su amigable soledad, y yo tendré ese regusto amargo que produce la pérdida de una sensación tan placentera como el haberlo encontrado.

No me gustan las despedidas. Le doy la mano y un hasta luego que seguramente será eterno. La corriente nos lleva rápidamente hasta el centro del cauce fluvial. Me levanto del bote y con la mano alzada a modo de saludo me alejo de un rincón del mundo donde he vuelto a recordar que para ser feliz solo es necesaria la voluntad de uno para querer serlo. Eso si, hay que renunciar a ciertas cosas.

Una vez en el camarote del velero, con la bodega surtida de fruta fresca y las hierbas en sus correspondientes frascos, parezco un naturalista catalogando todo aquello de interés que ha encontrado en su última expedición. Me siento en la cama y desdoblo con cuidado la carta que dio don Julio…  

Amigo Jan…
La vieja loca se ha escondido,
Tanos, la quería seducir.
Estos días diferentes…
La casa ha perdido soledad
y la fruta su lento madurar.
El café de la selva nos mantiene despiertos,
Las buenas sensaciones me hacen llorar,
Tu no verás mis lágrimas, la corriente del río te alejará.
Mañana nada habrá sucedido. Todo volverá a ser normal.
20 de febrero de…
Jan, pon tu el año por favor.

Un par de meses después, le hice llegar a Tanos las fotografías para que se las subiera a Julio.”

Misquitas: Etnia indígena que habita en Nicaragua. En la región denominada Raan.
Sumu: Etnia que habita en la misma región que los Misquitas.
Jacote rojo: Fruto de unos tres centímetros. Alargado. De un color rojo oscuro. Parecido al vino tinto. Muy dulce cuando esta maduro. También de come verde aunque añadiéndole sal.
Caimitos: Del tamaño de una manzana. Color púrpura. Me recordaba la semana santa con las túnicas y los capirotes de ese color. Su pulpa tiene el mismo color. Muy dulce. La piel no es comestible.
Mamey: El fruto se da en uno de los árboles frutales más altos que he visto. Más de quince metros. Se recogen del suelo cuando caen. Su cáscara es gruesa y seca de color café. Su pulpa es muy suave y carnosa. De una tonalidad anaranjada. Dulce. Si se come en exceso es indigesta. Palabras de Julio.
Zapote: Del tamaño de un melón. Tiene en su interior dos semillas. Su pulpa es muy dulce. De un tona casi naranja. Su cáscara tiene diferentes coloraciones en un mismo árbol, dependiendo de la luz solar que reciba. Aunque la mayoría que yo vi era de color marrón oscuro.”

Leído en: Imágenes y Palabras by Jan Puerta. De la serie “Haciendo amigos” – Copyright © By Jan Puerta 2009 – Texto y fotografías con copyright del autor.  La foto original, aquí.

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