Archivos de la categoría ‘Autoconocimiento’

Atención y concentración III

abril 12, 2014

Concentración implica limitar nuestra energía.

“Ya saben lo que es la concentración, desde pequeños nos educan a concentrarnos. La concentración implica limitar toda nuestra energía hacia un punto concreto, y mantenerse en ese punto. Un niño en la escuela que mira por la ventana a los pájaros y a los árboles, al movimiento de las hojas o a una ardilla que trepa por un árbol, el profesor le dice: ‘No prestas atención, concéntrate en el libro’ o ‘escucha lo que estoy diciendo’.

Así, se da más importancia a la concentración que a la atención.

Si yo fuera profesor, les ayudaría a observar; les ayudaría a que miraran totalmente a la ardilla, que observaran el movimiento de su cola, cómo funcionan sus garras, todo. Entonces, si el niño aprende a observar atentamente, prestará atención al libro.”

En: Fundacion Krishnamurti

Atención y concentración II

abril 10, 2014

La atención no es concentración.

“La atención no es concentración. Cuando se concentra, como hacen la mayoría, ¿qué sucede cuando se concentra? Se reprime a sí mismo, resiste, rechaza cualquier pensamiento excepto ese en concreto, una acción determinada. Pero esa concentración produce resistencia, por tanto no trae libertad. Por favor, obsérvelo en sí mismo, es algo muy simple.

Sin embargo, si está atento, atento a todo lo que sucede en usted, atento a la suciedad, a la inmundicia de la calle, atento a la suciedad en el autobús, atento a sus palabras, a sus gestos, a cómo le habla a su jefe, su sirviente, un superior, un subordinado, atento al respeto y a la insensibilidad hacia los subordinados, a las palabras, a las ideas, si está atento a todo esto, sin intención de corregir, entonces de esa atención surge una forma de concentración diferente.

En ese momento, estará atento al entorno, al ruido de la gente, a la gente discutiendo a gritos, a usted deseando que se callen, que dejen de hablar, mirando a otra parte; estará atento a los colores, a las costumbres y, aun así, la concentración seguirá. Esa concentración no es exclusiva, no requiere ningún esfuerzo. Mientras que la simple concentración exige esfuerzo.”  

Obras completas, tomo XV.

En: Fundación Krishnamurti

Psicología. Coraje y práctica de decir la verdad

marzo 16, 2014

Si tienen un rato para leer…

Psicología.  LA PARRHESIA COMO FORMA DEL DECIR VERAZ

Coraje de la verdad

La parrhesía, tal como la estudió Michel Foucault, era, en la Antigüedad, la práctica de decir la verdad “sin esconderla con nada”, bajo el riesgo del rechazo o la ira del interlocutor. Esta práctica se sitúa en “la prehistoria de algunas parejas célebres: el penitente y su confesor, el enfermo y el psiquiatra, el paciente y el psicoanalista”.

Por Michel Foucault *

Este año querría continuar el estudio del hablar franco, de la parrhesía como modalidad del decir veraz. Llegué a la noción y la práctica de la parrhesía a partir de la cuestión, tradicional en la filosofía occidental, de las relaciones entre sujeto y verdad. Grande fue la importancia en la moral antigua, en toda la cultura griega y romana, del principio “hay que decir la verdad sobre uno mismo”. Pueden mencionarse prácticas como el examen de conciencia prescrito entre los pitagóricos o los estoicos, del que Séneca dio ejemplos tan elaborados y que volvemos a encontrar en Marco Aurelio. También esas correspondencias, esos intercambios de epístolas morales, espirituales, cuyo ejemplo también puede hallarse en Séneca. Han dejado menos huellas otras prácticas como las libretas de notas, especies de diarios que se aconsejaba llevar, ya fuera para el registro y la meditación sobre las experiencias vividas o las lecturas hechas, ya fuera para contarse uno mismo, al despertar, los propios sueños.

Hay cierta tendencia a analizar esas prácticas del decir veraz sobre uno mismo en relación con el principio socrático del “conócete a ti mismo”: en ellas se ve la plasmación de ese principio. Pero me parece interesante resituar esas prácticas, esa incitación a decir la verdad sobre uno mismo, en un contexto más amplio definido por un principio, el del cuidado de sí. Este precepto tan antiguo en la cultura griega y romana –y que encontramos, en los textos platónicos, asociado al “conócete a ti mismo”– dio lugar al desarrollo de lo que podríamos llamar un cultivo de sí, en el cual vemos la transmisión de todo un juego de prácticas de sí. Al estudiar estas prácticas, vi perfilarse un personaje, presentado como el socio indispensable de la obligación de decir la verdad sobre uno mismo. No hace falta esperar al cristianismo, la institucionalización a comienzos del siglo XIII de la confesión, para que la práctica del decir veraz sobre uno mismo se apoye en la presencia del otro que escucha, que exhorta a hablar y habla. En la cultura antigua, el decir veraz sobre uno mismo fue una actividad con los otros, y más precisamente aun una actividad con otro, una práctica de a dos.

Conocemos relativamente bien a ese otro en la cultura cristiana, en la que adopta la forma institucional del confesor o el director de conciencia; también en la cultura moderna se puede señalar a ese otro indispensable para que yo pueda decir la verdad sobre mí mismo, sea el médico, el psiquiatra, el psicólogo o el psicoanalista. En la cultura antigua su estatus es más variable, más vago, está institucionalizado con menos claridad: puede ser un filósofo de profesión, pero también una persona cualquiera.

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Amor y Belleza

diciembre 28, 2013

Jiddu Krishnamurti

Medit11“El amor es algo extraordinario, ¿verdad? No puede amar si está pensando en sí mismo, lo cual no significa que deba pensar en otro. El amor simplemente ‘es’, no tiene objeto. La mente que ama es de hecho una mente religiosa porque está en el movimiento de la realidad, la verdad, Dios, y tan sólo una mente así puede conocer la belleza. Una mente que no está atrapada en ninguna filosofía, que no está encerrada en ningún sistema o creencia, que no está impulsada por su propia ambición y, en consecuencia, es sensible, está atenta, observa, esa mente tiene belleza.”

El propósito de la educación
jkrishnamuerti.org

Observar como si no hubiera nada que aprender

diciembre 21, 2013

Jiddu Krishnamurti

Medit09

“Se trata de aprender de uno mismo, no siguiendo un psicólogo o especialista en particular, sino observando y viendo algo por uno mismo sin condenar, juzgar o eliminar, sólo observando.

Tomemos un ejemplo: observo que soy orgulloso, no digo: ‘Debo eliminar eso, es horrible ser orgulloso’, sino que tan sólo observo. A medida que observo aprendo. Observar significa aprender lo que implica el orgullo, cómo surge. No puedo observar más de cinco o seis minutos, si puedo, es maravilloso, pero en el momento siguiente, estoy desatento. Como he estado atento y sé lo que es la inatención, me esfuerzo por transformar la inatención en atención. No se trata de hacer eso, sino de observar la inatención, de darse cuenta de que uno está inatento, eso es todo. Quedarse ahí, no decir: ‘debo estar atento todo el tiempo’, sino tan sólo observar cuando uno está inatento. Ir más allá de eso es realmente muy complicado. Existe una cualidad de la mente que está despierta y observa todo el tiempo, observa como si no hubiera nada que aprender. Una mente así está realmente en calma, en silencio. ¿Qué tiene que aprender una mente clara, una mente silenciosa?

La pregunta imposible
jkrishnamurti.org

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