Acerca de ser mejores personas

mayo 25, 2017

Releí un libro* que dice que el “carácter humano” podría mejorar si tendiéramos a más cualidades de las siguientes:

# Disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder ser plenamente.

# Sentir seguridad, tener un sentimiento de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en vez de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

# Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical y la no cosidad pueden llegar a ser la condición de la actividad plena dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

# Estar plenamente presente donde uno se encuentra.

# Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

# Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

# Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

# Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

# Desprenderse del narcisismo y aceptar las trágicas limitaciones inherentes a la existencia humana.

# Hacer del pleno desarrollo de sí mismo y del prójimo la meta suprema de vivir.

# Saber que para alcanzar esta meta, es necesaria la disciplina y respetar la realidad.

# Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el “orden” como atributo de no vivir, de la muerte.

# Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para surpimir las circunstancias intolerables.

# No engañar, paro tampoco dejarnos engañar por los otros; se puede admitir ser llamado inocente pero no ingenuo.

# Conocerse, y no sólo el yo que uno conoce, sino también el yo que no conoce, aunque tenga un conocimiento vago de lo que no conoce.

# Percibir la unión con la vida, y por consiguiente renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza.

# Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.

# Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.

# Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades, y ser, sin la ambición de alcanzar la meta, reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener.

# Ser feliz en el proceso de vivir cada día más, sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se puede resulta tan satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que uno logra o no. …”

De: * “Ser o tener?”, Erich Fromm

Archivo blog Acuarela de Palabras/2011

Depresión-Depresiones

mayo 22, 2017

Frases y citas paseando por Facebook

“Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace responsable a sí mismo y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la inteligencia del régimen neoliberal. Dirigiendo la agresividad hacia sí mismo el explotado no se convierte en revolucionario, sino en depresivo.”

Byung-Chul Han, filósofo y ensayista surcoreano, “experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Escribe en idioma alemán y está considerado como uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia.”

PD: No me consta la fuente de la cita. La tipeé copiándola de un “cartel” -Oh! carteles de Facebook!- y no recuerdo en cuál muro estaba, aunque podría ser uno llamado Librepensadores -ojo que hay varios 😉

Debates: escuela pública argentina

mayo 20, 2017

Qué significa ser maestro (Declaración de Carta Abierta, 17 de abril de 2017)

“La escuela pública argentina surge de un gran debate inicial, propio de los comienzos del capitalismo industrial. ¿Hay que educar o instruir? La orientación que surgió siempre en nuestro país y siguió perseverante hasta hoy, fue la de educar. De ahí que su concepto educacional acentuaba lo público, lo colectivo, el sentimiento de participación en un destino común, y de este modo, un sentido de libertad y responsabilidad social. A nadie se lo dirigía hacia la senda de la servidumbre y del menguado aprendizaje, instruyéndolo apenas en la servicialidad a una lógica de sumisión. Este tema del primer nivel de la enseñanza es tan vital que se reproduce en el mundo universitario, donde siempre nos encontramos con la batalla entre formar ingenieros o instruir ingenieros en determinadas tecnologías útiles a ciertas industrias.

Si instruir era crear un nuevo proletario con sus conocimientos sumarios adecuados a la vida industrial que lo masacra, y encerrar allí las conciencias, educar consistía en cambio, en abrir la compuertas de cada alumno a una ciudadanía compleja, a la participación social, a la vocación intelectual y política, a ser hombres y mujeres plenas. Con muchas vicisitudes adversas y proyectos de desmantelamiento diversos de esta concepción humanística, que ocurrieron en demasiados períodos históricos de nuestro país, esta concepción aún sobrevive.

Fue y es la forma educacional crítica e integradora que se mantuvo siempre en el sistema escolar argentino gracias a maestras y maestros que sabían y saben –en un gran legado transmitido de generación en generación– que el protagonista central de la educación es el vínculo asombroso, vital y repleto de emocionante dramatismo entre maestros y alumnos. Ese vínculo nos lleva a una pregunta fundamental de la vida civilizatoria ¿Quién educa a los educadores? Nuestro país siempre mantuvo un horizonte generoso en todo su sistema educacional, un edificio entrecruzado y lleno de escalones interconectados, donde el aprendizaje del que enseña a aprender, la educación del que va a educar, constantemente se realizó como un acto igualitario, sorprendente y esencial. Allí nunca dejó de considerarse como núcleo fundante la delicada tarea iniciática que supone el primer acto de lectura y escritura.

Ante ello, no puede oponérsele una tabla de inasistencias o de licencias, fruto en gran medida del desprecio salarial hacia los educadores argentinos por parte del gobierno actual. Las estadísticas amenazantes, aunque tomen problemas reales que no es difícil resolver, revelan en cambio el desinterés de los actuales gobernantes, por el núcleo irreductible que mantiene el sistema escolar público: la vocación como saber maestro, el maestro como sujeto vocacional inquebrantable, la presencialidad no como una estadística inerte sino como un pizarrón siempre atravesado por la tiza fundadora, que se hace verbo en la persona de todo profesor y de todo educando.

¿Qué son estos temas gerenciales que regleta en mano condenan a los maestros y maestras a ser sujetos de estadistógrafos represivos y de represiones efectivas al caer la noche? ¡Son pobres hechos magnificados por argumentaciones viscosas ante la gran tarea que a pesar de todas las dificultades, se sigue realizando! Sin duda, es difícil defender la idea de una conciencia como tabula rasa, pero los maestros argentinos están en el centro de una red institucional de múltiples pavimentos, donde en uno de ellos se aloja el núcleo germinativo de algo maravilloso que gracias a ellos nunca dejó de existir. Ellos están siempre en una frontera. Es la frontera donde conviven familias, sociedad, tecnologías, disparidades a resolver, asimetrías a considerar, y fuertes ámbitos de comunidad afectiva irreversible, donde se zambullen en la página en blanco del primer cuaderno escolar, los que luego mantendrán ese iluminado momento en su evocación más sensible.

Por esa epifanía, por llamarla así, han pasado el científico que ha trabajado muy poco tiempo atrás en la construcción de satélites, pasaron los trabajadores argentinos con sus distintos niveles de especialización, los que mueven las máquinas de las fábricas, y deberán pasar los desplazados de hoy para ingresar al torrente de los protagonistas de la vida diaria, la vida social, política y cultural, pasaron los novelistas que han inventado personajes como Erdosain, Emma Zunz, Megafón, Mascaró o La Maga, el ingeniero que ha construido radares o el arquitecto que pensó ciudades laborales donde no se anulara un sentido de sociedad habitable y justa.

Todos vistieron su guardapolvo blanco de formación inicial, vivieron en la escuela su inmersión en la lengua, se asombraron por poder leer, por ingresar en el mundo de los símbolos, por comenzar a saber que vivirían de ahora en adelante en medios sociales amplios, incitantes y conflictivos.

Enseñar es un dramático y sensible acto valorativo que tiene normas y pasos progresivos, pero siempre como una suma de momentos repentinos y descubrimientos maravillosos que ocurren como quien se zambulle al mar. Todo eso se da en la escuela y auspiciado por su personaje central: el vínculo entre docente y alumno, que no es un vínculo administrativo, sino la construcción de la razón educativa, pedagógica, cívica y ética. La escuela argentina fue y es la sede de esa ética de la responsabilidad educativa y de la convicción, del estilo productivo que tienen los saberes. A todo este conjunto, que es el armazón intelectual y moral de una nación, quieren destruirlo. Quieren demolerlo considerando el presupuesto educativo como un gasto a ser comprimido, a la educación una mercancía, a la red de escuelas públicas como un depósito de inutilidades improductivas, al cuerpo de maestros y maestras como personajes prescindibles y reemplazables por nuevas formas pedagógicas, vecinas al entrenamiento, al couching, a la regimentación de conciencias, al acuerdo con corporaciones privadas que consideran la educación un negocio, lo que excede en mucho la distinción entre escuelas privadas y públicas, entre presentismo y ausentismo.

Desarmar el cuerpo docente nacional es una empresa persistente del gobierno. Retirar la paritaria nacional es un hecho económico que tiene repercusiones en el desprecio por la enseñanza, realizar pruebas ficticias para demostrar que habría un abrumador fracaso escolar en la escuela pública es una maniobra ya intentada muchas veces, que desconoce la fibra interna del acto de enseñar, que nunca es un registro acumulativo de conocimientos lineales. En cambio, así se lo quiere ver, para aplanar la escuela pública con una hipótesis sobre el conocimiento que sumerja a alumnos y docentes en una cadena de montaje tecnológica, que en vez de poner a estas al servicio de la enseñanza humanística calificada, pone a esta al servicio de nuevos actos de dominación de burocracias mercantiles de la educación.

La cuestión salarial no es separable de la cuestión educativa, de su debate entre los mismos docentes, de su reconstrucción desde la degradación a la que los someten las políticas gubernamentales –para después acusar de que reina en ellas un bajo nivel educativo-. Marchemos hacia la posibilidad de realizar medidas de lucha cada vez más sensibles a la complejidad de este momento crucial. Ser maestro es cada vez más una frontera trascendental y perentoria para todo el movimiento social argentino. El apoyo a CTERA, a todos los gremios docentes puestos de pie, a esta escuela itinerante y a los maestros y maestras argentinas, es un imperativo de la conciencia pública, democrática y pedagógica nacional.”

Declaración de Carta Abierta, 17 de abril de 2017. Copyright © 2017 Carta Abierta. Todos los derechos reservados. Las imágenes de dicho sitio.

Las diez enseñanzas de Santa Rita

mayo 19, 2017

Mayo 22

Santarita

“Ama sin mirar a quién.

Los obstáculos son enseñanzas para tu espíritu.

Nunca te des por vencido.

La oración siempre es escuchada.

Nunca es tarde para cambiar el rumbo de tu vida.

No te lamentes, lleva con dignidad tu cruz.

El amor todo lo puede.

Practica el bien y tarde o temprano serás reconocido.

Confía en tí mismo y defiende tus ideales.

Dios nunca te abandona.”

De: Cómo pedir ayuda a los santos

La imagen:  “Una imagen de Santa Rita: La estatua católica más grande del mundo.  En la ciudad de Santa Cruz, en Río Grande del Norte, Brasil, se encuentra una monumental estatua de santa Rita que será lugar de permanente peregrinación… 05-07-2010 Brasil…”

Archivo blog Acuarela de Palabras/2011

Consejos para las cartas de amor

mayo 16, 2017

Buscando cartas… encontré unos sencillos consejos

1. Sé sincero. No copies ninguna de las cartas de amor que hay por Internet. Puedes incluir frases que te gusten: Frases de amor, frases para conquistar, frases románticas. Pero que la carta sea tuya. Expresa con sinceridad lo que sientes.

2. Utiliza palabras sencillas que te salgan del corazón. No seas rebuscado. Procura ser tu mismo/misma. Un “te quiero”, “te amo”, vale más a los ojos de la persona que se los dices que las cartas y los poemas de amor más rebuscados.

3. Piensa en la persona que amas cuando le escribas la carta. Ella te inspirará. Piensa en lo que le gusta, en su forma de ser. Siéntela cerca de ti.

4. Más vale calidad que cantidad. No hagas una carta innecesariamente larga. Guárdate lo mejor para decírselo en persona.

5. Piensa en el objetivo de la carta y trata de ser claro al respecto. Es decir, pregúntate lo que persigues; por ejemplo
Que te perdonen
Que sepa que le amas
Que le recuerdas, que le echas de menos
Otros..

6. No te auto-compadezcas de nada, a no ser que tengas una muy buena razón para ello.

7. Ternura, delicadeza, comprensión, simpatía, sentimiento son ingredientes básicos de las cartas de amor bien hechas.

8. Halaga con sinceridad, no adules y tampoco lo hagas en exceso.

9. Sé generoso. El que ama, no espera recibir. Debes tenerlo claro cuando escribas tu carta. Solo las personas que son generosas, pueden amar de verdad.

10. Cuando hayas terminado de escribir la carta, reflexiona si no es mejor decírselo con tu propia voz. En todo caso cuida tu letra. 

Leído en: EuroResidentes  (Archivo/2007 Blog Acuarela de Palabras)

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