Las malas palabras. Galeano

“Ximena Dahm andaba muy nerviosa, porque aquella mañana iba a iniciar su vida en la escuela. Corriendo iba de un espejo al otro, por toda la casa; y en uno de esos ires y venires, tropezó con un bolso y cayó desparramada al piso. No lloró, pero se enojó:

–¿Qué hace esta mierda acá?

La madre educó:

–Mijita, eso no se dice.

Y Ximena, desde el piso, curioseó:

–¿Para qué existen, mamá, las palabras que no se dicen?”

Via:
La Jornada, de México

P/D: Hace muchos años alguien me prestó un libro que trataba sobre la función de las ‘malas palabras’ en el lenguaje y en el psiquismo… Lamentablemente, me olvidé sus conceptos… pero nadie duda que alguna función cumplen, verdad?

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