Haikus: Ejercicio moral.

Algunos conceptos sobre el haiku que leí en:
Revista de haikus
de Óscar D. Sánchez Jiménez, Valencia, España

“…
El haiku es un poema de origen japonés, singularmente breve (tres versos de 5-7-5 sílabas, por lo general), nacido al cobrar importancia la estrofa introductoria de un poema más largo…

El haiku aspira a captar el momento, el aquí y ahora, de una forma tan radical que los límites entre el observador y lo observado, el sujeto y el objeto se disuelvan, para procurar, en sus mejores manifestaciones, una experiencia mística de no dualidad, de totalidad…

el haiku es “un símbolo de la visión intuitiva de la realidad; supone la liberación de los límites del lenguaje, la experiencia del estado pre-simbólico”…

El haiku se sirve de la palabra para ir más allá de la palabra. Utiliza el instante para alcanzar la eternidad; lo concreto para llegar al símbolo; la sensación para atraer lo espiritual. Narrando un acontecimiento nimio, da cuenta de la gran rueda de cambios y transformaciones. Se ocupa del cambio y la permanencia, de la semejanza y el contraste, aspirando a resolverlos en el Todo. Expresa lo casi inexpresable…

El haiku insinúa comparaciones, aunque no las consuma, pues más bien las deja a la capacidad interpretativa del lector. Rehuye la metáfora…

Al escritor de haiku no le importa la belleza, al menos como es concebida en Occidente, de forma restrictiva y selectiva. El poeta abre los ojos y cuenta lo que ve, sin excluir nada. Bashô dice: “Haiku es simplemente lo que está ocurriendo en este sitio, en este momento”…

El hecho de que esté al alcance de cualquiera escribir un buen haiku y de que en la producción de poetas consagrados haya haikus mediocres, lleva a algunos críticos a afirmar que el haiku es un arte menor. Pero es que la poesía en la vida japonesa fue entendida como un deber moral, no como una práctica de unos pocos: “Cualquiera que sea la injusticia o la desgracia que te turbe, renuncia cuanto antes a tu resentimiento o a tu pena y escribe, como ejercicio moral, algunas líneas de versos sobrias y elegantes “…

El haiku es un camino: quien lo siga ha de hacerlo con respeto tanto a los otros caminantes como a sí mismo…

el haiku aguza la mirada, abre los brazos, enseña a recibir lo inesperado, acepta la divergencia (no todos los grandes poetas de haiku han tenido los mismos intereses, para Bashô fue la compañía perfecta para su vida de monje zen, Issa puso su sello de rebeldía, amargura y melancolía, Buson y Shiki tendieron hacia un arte más estético e impresionista; en cada uno de ellos ha predominado una de las múltiples facetas del haiku)…

el haiku tiene también relación con filosofías orientales como el Zen (“Tu mente ordinaria; ése es el camino”), el Confucionismo (“Sólo aquel que ha alcanzado la perfecta sinceridad bajo el cielo puede consumar las infinitas potencialidades de su naturaleza”) o el Tao (cuyos principales libros, el Tao-Te-Ching o el Chuang- Tsé, describen el estado espiritual del haiku bajo otras formas)…

El momento del haiku puede equipararse con un momento de iluminación. Aspira a abarcar la totalidad del momento, con lo cual queda excluido cualquier intento de reflexión, de intelectualismo, de recreación…

es un arte que es también camino de ascesis, de comunión espiritual, tanto para quien los escribe como para quien los lee…

el haiku hace de la intuición su motor y su aspiración; ya que no sólo parte de ella sino que aspira a recrearla en el acto de la lectura… también está en el ánimo del haiku disolver las diferencias lector/escritor…

Quien haya elegido el haiku como camino aspirará a decir todo lo que, por ser verdaderamente, debe ser puesto de manifiesto…”

Hasta aquí algunos fragmentos que copié. Ahora, algunos de los haikus clásicos – de los que hay en dicho sitio – que me gustaron (o sea, que me ‘sonaron’ pues muchos otros no los entiendo):

Donde hay hombres,
habrá moscas, y habrá
Budas también.
Issa

En este mundo,
encima del infierno
viendo las flores.
Issa

Cuando mi vida
atiende al crisantemo
se tranquiliza
Shuoshi

Leve es la primavera:
sólo un viento que va
de árbol en árbol
Aró

Hasta una choza
en mundo de mudanzas,
es casa de muñecas
Bashô

Yo que me voy,
y tú que te quedas,
son dos otoños
Shiki

Los mejores Haikus en la red. Página Web

Bitácora

PD: Finalmente, de toda esa lectura, lo que más llegó a mi corazón es esta frase: “Cualquiera que sea la injusticia o la desgracia que te turbe, renuncia cuanto antes a tu resentimiento o a tu pena y escribe, como ejercicio moral, algunas líneas de versos sobrias y elegantes.”

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