Las leyes de la felicidad…

De: «El Libro de la Felicidad», de Marcelle Auclair:

«La alegría, el amor, la salud, la abundancia, la concordia, la paz, la felicidad, son de este mundo. Usted que sufre, que se debate en las dificultades cotidianas y vive aterrorizado por el porvenir, trate de no ver en esta afirmación un insulto a sus desgracias…

¿Acaso no cree usted en la existencia de la electricidad? Cree, porque los sabios se la han revelado, porque los ingenieros prepararon centrales y los electricistas colocaron cables, conmutadores, enchufes: basta sólo apretar un botón para que haya luz.

Pero supongamos que un niño, por diversión, quiera hacer él mismo una instalación eléctrica: no obtendría más que fuertes descargas en las manos, si no prende fuego a la casa; hasta correría el riesgo de electrocutarse. Y en cuanto a luz, nada. ¿Pensaríamos por eso que la electricidad no existe?

Lo mismo sucede con la felicidad. Como todo en este mundo, como la fuerza eléctrica, como la gravedad, como el sonido, la felicidad existe y tiene sus leyes. Nos pasamos la vida infringiendo estas leyes y negamos la felicidad no sin razón, ya que en tales condiciones nos es imposible ser dichosos.

He aquí la ley esencial: el pensamiento crea, la palabra crea…

El pensamiento, la palabra, la luz, así como el sonido, forman vibraciones todopoderosas. Piense alegrías, amor, salud, abundancia, paz, y no solamente irradiará usted ondas bienhechoras sino que habrá de atraer todo lo que esté conforme con tan radiante programa.

Por el contrario, alimente ideas de enfermedad, de abatimiento, repita varias veces por día: ”No tengo suerte… Nadie me quiere… Jamás venceré mis dificultades…” y no sólo levantará una muralla entre la felicidad, el éxito, y usted, sino que atraerá las calamidades así como el pararrayos atrae el rayo.

… fíjese cuántas veces en el día usted niega con la palabra y con el pensamiento aquello que más desea en el mundo. Comprobará con asombro que hasta varias veces por minuto usted asesta a su esperanza el golpe de gracia de la negación.» (Marcelle Auclair)

PD: Me encanta este libro! Y espero poder compartir con Uds. algunos capítulos que me gustan mucho. Sus lecciones son muy esclarecedoras. Como tantos libros de Autoayuda, el de Marcelle Auclair apela, cuando de cambio y superación personal se trata, a la autosugestión y a la voluntad… y todos sabemos que suelen fracasar… pues el verdadero ‘trabajo interior’ es lidiar con nuestro ‘inconsciente’ … Y bueno, por algo hay que empezar… uno va haciendo lo que puede…

Autor: AcuarelaDePalabras

Lecturas entre amigos...

7 opiniones en “Las leyes de la felicidad…”

  1. La intención sutil CREA, mejor dirigir en lo profundo, cuando el brote aún es tierno. Luego la palabra, el pensamiento, FIJAN esta abstracción, este fractal creciente, y lo hacen concreto, visible, «real». Por medio, leyes internas del cosmos (¿karma? ¿yin-yang? ¿materia-antimateria?) equilibran todo el asunto de la vida y sus altibajos. Nadie puede decir «la vida es injusta».

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  2. Sobre la autora:

    «Federico García Lorca› – El último favor de Auclair

    Una periodista francesa desencadenó el informe policial al reclamar datos para una biografía sobre Lorca

    Ni uno ni otra lo sabrán ya, pero el último favor que Marcelle Auclair (Montluçon, 1899- París, 1983) le hizo a su amigo Federico García Lorca consistió en abrir la hermética puerta que la dictadura había colocado sobre un asunto que arrastraría durante sus cuatro décadas de vida: el crimen del poeta más universal de la historia de España.

    Auclair, periodista, escritora y madre de la actriz Françoise Prevost (nació de su matrimonio con el escritor Jean Prévost), fue una hispanista pionera en indagar en la figura de Lorca, gran amigo suyo. “Federico era un buen compañero. Nos reíamos juntos como locos, era de morirse de risa, fíjese, un autor tan dramático”, explicaba Auclair en una entrevista publicada en EL PAÍS el 31 de mayo de 1979, con motivo de la presentación de su libro sobre Teresa de Jesús, uno de los muchos que dedicaría a figuras religiosas.

    Antes había publicado Infancias y muerte de García Lorca, que salió en Francia en la editorial Seuil en 1968 y se tradujo cuatro años después por primera vez al español fuera de España gracias a la editorial mexicana Era. En la obra se reproducen fotografías del poeta tomadas por la propia Marcelle Auclair el 26 de febrero de 1933 en Toledo, previas al estreno de Bodas de sangre, durante una jornada que compartió con García Lorca, el diplomático chileno Carlos Morla Lynch y el aviador Francisco Iglesias en la finca El Cigarral de la familia Marañón, según cuenta Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, nieto del médico y pensador.

    En aquella entrevista de 1979, la escritora lamentaba que su muerte oscureciese su obra. “Para mí Federico es uno de los grandes poetas de este planeta, pues no sólo hace versos, sino que está lleno de poesía. Es un extraordinario autor dramático, pero mejor poeta”. El libro de Marcelle Auclair fue una de las primeras tentativas de escribir sobre la muerte de Lorca. Intentó entrevistar, sin éxito, a Ramón Ruiz Alonso, diputado de la CEDA, uno de los que se presenta con la orden de detención del poeta en el cuartel de Falange, según el informe de la Brigada Regional de Investigación Social de Granada de 1965. Y es su petición de información a la embajada española en Francia la que desatasca el hermetismo oficial.

    En mayo de 1965, el ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, escribe a su homólogo de Gobernación, Camilo Alonso Vega, sobre el proyecto de Auclair para escribir una biografía de García Lorca. “No creo que debamos dejar de contestar al ruego que la referida escritora francesa ha elevado a nuestro embajador en París”, señala Castiella en una carta del 25 de junio de 1965.»

    https://elpais.com/cultura/2015/04/23/actualidad/1429803724_476059.html

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  3. Jueves, 31 de mayo de 1979

    Entrevista: Marcelle Auclair: «Santa Teresa iría hoy a hacer las fundaciones en un «dos caballos»»

    La escritora francesa pronuncia hoy una conferencia en Madrid

    Karmentxu Marín – 31 MAY 1979

    ¿Usted cree que, si santa Teresa hubiera vivido en el siglo XX, hubiera hablado de éxtasis? «¿Por qué no? No me extrañaría que hoy hubiera hombres y mujeres con éxtasis. Yo no conozco a ninguno o, si los conozco, no lo cuentan. ¿Se imagina usted a alguien llamando por teléfono a una amiga y diciendo: voy a ir a verte porque estoy en éxtasis?» Marcelle Auclair, escritora y periodista francesa, que en noviembre cumplirá ochenta años, ha venido a Madrid para pronunciar, hoy jueves, una conferencia sobre Santa Teresa, mujer moderna.

    Dentro de su extensa obra, la escritora francesa siente auténtica predilección por la figura de la Santa de Avila, a la que descubrió a los catorce años, aunque no intimaron definitivamente hasta que la fundadora de las carmelitas le hizo un milagro. «Sí, me hizo un milagro. Cuando no tenía dónde alojar a mis hijos, le pedí un piso y le prometí traducir al francés El libro de las fundaciones, cosa que inicié en aquel mismo momento. Al día siguiente me presenté en el Ministerio de la Guerra, ya que mis hijos tenían derecho a que allí les dieran un piso, porque su padre había muerto en la segunda guerra mundial. Apenas me vio el oficial que se ocupaba del tema, me dijo que era un milagro -pronunció esta palabra- que yo estuviera allí, porque tenía un piso para mí.»Después, al terminar Las fundaciones, Marcelle Auclair estuvo cinco años escribiendo la biografía de santa Teresa, y dice que fue la primera que entró en la clausura de los conventos, para lo que se necesitaba un permiso de Roma. «Y me lo dieron, aunque no me acuerdo qué Papa, pero era el anterior a Juan XXIII, porque éste era muy amigo mío. »

    Marcelle Auclair, que se sienta con las piernas encima del sofá

    -«No importa para las fotos, ¿verdad? Es que me siento más cómoda- y fuma un cigarrillo detrás de otro, ha hablado sobre las feministas, los hombres, los éxtasis, la alimentación y la condición humana. Y también de sus amigos, como Lorca, «aunque mi atractivo por santa Teresa y por Federico no se pueden comparar».

    Pregunta. ¿En qué se manifiesta la modernidad de santa Teresa?

    Respuesta. Bueno, no era una feminista empedernida, incluso habla bastante mal de las mujeres. Pero en su forma de portarse era moderna. En el convento de Malagón, inventó una máquina de moler almendras y decía que las monjas, si no comían carne, tenían que comer almendras; es decir, fue la inventora de la dietética moderna. Además, en ese convento se inventó una especie de refrigerador para mantener fresca el agua. En los conventos de carmelitas hay Jarras y palanganas para lavarse. Hoy, santa Teresa pondría agua corriente en las celdas y tendría un Citroën 2 CV retorcido para ir a hacer las fundaciones. Además, es muy directa; cuando escribe a sus superiores carmelitas o al rey habla con una eficacia extraordinaria. Por otra parte, le gustaba cocinar y tiene cartas a un superior de los descalzos en las que le dice que hay que comer bien. Cuando llegaba a un convento se ponía a cocinar. Una vez entró en éxtasis con una sartén de aceite en la mano y no se le derramó ni una gota. Esto demuestra que tenía la cabeza en el cielo y los pies en la tierra. Ya decía Gracián: «Si a la madre Teresa se le ha ocurrido algo, más vale dárselo rápido, pues lo conseguirá igual.»

    P. Se ha dicho que los éxtasis podrían ser consecuencia de los largos ayunos, la ingestión de algunas hierbas posiblemente alucinógenas e incluso, orgasmos y sensaciones sexuales.

    R. Yo creo que en santa Teresa eran aportaciones místicas puras. Es muy fácil decir que sus éxtasis eran una sexualidad escondida. Además, en algunos aspectos presentaba cierta debilidad. Cuando una monja entraba en éxtasis, ella decía que había que darle de comer carne. Quería resistirse a los éxtasis, pero no podía.

    P. ¿Cómo entendería hoy santa Teresa la espiritualidad?

    R. Después de la vida de santa Teresa escribí la del político socialista francés Jean Jaurés. La gente me preguntaba el porqué de ese salto, y yo respondía que Jaurés hubiera sido santo en el siglo XVI y santa Teresa habría sido socialista en el siglo XX. Yo lo digo en son de broma, pero ella inventó la frase de que quien quiere comer tiene que trabajar, y es un lema socialista.

    P. ¿Por qué se encontraba tan bien santa Teresa en la cocina?

    R. Porque entre los pucheros anda Dios y la vida material no nos aleja de él. Es como para usted: entre su máquina de escribir anda Dios. Y hemos de admitir esta realidad, aunque hay mucha gente que no lo sabe.

    P. ¿Por qué era tan contraria a las mujeres?

    R. Decía de las mujeres de su época cosas como éstas: «Basta pensar que soy mujer para que se me caigan las alas», «mujer y ruin», «de muchas mujeres juntas, Dios nos libre». En su primer convento, la Encarnación, eran 150 mujeres; no quería en sus conventos más de trece y decía que cuarenta eran el infierno. Ahora son veinticuatro y ella lo consintió con mucha dificultad. De las feministas actuales hubiera pensado lo que yo, que tienen mucha razón, pero que demuestran una agresividad excesiva y eso no las ayuda.

    P. ¿Con el hombre era más tolerante?

    R. No le tenía una admiración inmensa, era demasiado lúcida. Admiraba al padre Gracián y a san Juan de la Cruz, pero no le tenía la admiración que le profesaba al primero, porque san Juan tenía reticencias sobre sus éxtasis, mientras que Gracián se los aprobaba. Ahora, no era parcial. A Gracián le escribía cartas con gran severidad.

    P. ¿No tenía una gran opinión sobre la condición humana?

    R. No estaba muy satisfecha de ella, aunque era optimista. Tenía un carácter fundamentalmente alegre y en todas sus cartas habla de cosas de las que se reía. Es la santa más alegre que yo conozco.

    P. Usted también ha escrito sobre Bernadette Soubirous.

    R. Pero entre ellas hay diferencias fundamentales; primero, el siglo. Bernadette era muy inteligente, pero no me atrae ni de lejos lo que santa Teresa, que es mi compañía. No hay momento o día en que no hable de ella, lea sus obras o escriba unas líneas sobre ella.

    P. ¿Qué le llevó a escribir Infancias y muerte de García Lorca?

    R. Era gran amigo mío. Ahora veo con bastante pena que, de tanto hablar de su muerte, apenas se habla de su obra. Para mí Federico es uno de los grandes poetas de este planeta, pues no sólo hace versos, sino que está lleno de poesía. Es un extraordinario autor dramático, pero mejor poeta. Si hubiera vivido, su obra teatral hubiera tomado dimensiones aún mayores, porque me encanta, pero es como un tanteo, un esbozo. Ahora, mi atractivo por santa Teresa y Federico no se puede comparar. Ella es como una amiga, tiene contestación para todas mis preguntas y es mi alimento esencial. Federico era un buen compañero. Nos reíamos juntos como locos, era de morirse de risa, fíjese, un autor tan dramático. Pero su obra no es para mí un alimento.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de mayo de 1979

    https://elpais.com/diario/1979/05/31/cultura/296949612_850215.html

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  4. El Mundo – CULTURA

    Marcelle Auclair ‘cautivaba desde su primera mirada’

    La hispanista francesa estuvo en Granada en 1962 para documentar su biografía sobre Federico García Lorca

    Su empeño en la biografía de Lorca dio lugar al único documento oficial que se conoce del franquismo sobre la muerte del poeta

    Ese documento oficial ha permanecido oculto hasta abril de 2015

    «Cautivaba desde su primera mirada»: Marcelle Auclair (1889-1983), francesa, hispanista, amiga de Federico García Lorca, de quien sería biógrafa y traductora de su obra, visitante asidua de España antes de la guerra civil…

    Hasta 1962. Ese año un largo viaje la trae hasta Granada y una carta de presentación, que firma el pintor granadino Manuel Ángeles Ortiz, residente en París, la pone en contacto con personalidades de la vida local. Y no oculta su propósito: escribir la biografía de Federico y sacar a la luz los pormenores que rodearon su trágica muerte. De la voluntad de la hispanista francesa se ha sabido hace pocas semanas que su iniciativa dio lugar al único documento oficial -que se sepa- que el franquismo elaboró sobre las circunstancias del asesinato del poeta.

    En la perezosa Granada de los años primeros 60, donde se vivía cierto aperturismo cultural tolerado, Marcelle Auclair entró con buen pie. La carta de Ortiz, dirigida al médico granadino Manuel Orozco, surtió efecto de inmediato. Es a Orozco, concejal en ese momento, a quien la figura de la Auclair le produce la sensación entrecomillada que abre este artículo. Y el médico granadino, certero representante de la sociedad granadina del momento, la pone en contacto con el alcalde, Manuel Sola Rodríguez-Bolívar.

    Sola y Orozco son hombres del régimen, pero a diferencia de los años anteriores, en España empieza tímidamente a desperezar otra clase política y social diferente a la de la inmediata posguerra. Sola es el primer alcalde que rehúsa la camisa azul falangista: culto, profesor de Derecho, independiente, bon vivant y amante de prolongar las jornadas más allá de la medianoche… Los dos han fallecido y no hay testimonio directo, por tanto, del paso de Auclair por Granada, pero los hijos de ambos no descartan que fuesen Sola y Orozco quienes animasen a la escritora a dirigirse directamente al régimen en demanda de información oficial sobre la muerte de Federico García Lorca.

    De la relación de simpatía que se estableció entre Auclair y Sola y Orozco y de cómo éstos dos no eran precisamente los mejores representantes del franquismo da idea una anécdota: la hispanista, agradecida por el trato recibido en Granada, envió a su vuelta a Francia, por correo ordinario, un disco que estaba prohibido en España a cada uno de ellos. Los dos paquetes fueron retenidos en la aduana y devueltos a la remitente con la etiqueta de ‘censurados’. Auclair escribe por esos días a Manuel Orozco lamentando la devolución, pero el concejal granadino no se extraña porque es consciente de «la ficha que tenemos -tanto él como el alcalde- en la Plaza del Campillo», donde estaba la sede de Falange en Granada y desde la que -se intuye- se controlaba no solo a los opositores sino también a los propios hombres del régimen que tuviesen veleidades fuera de la ortodoxia falangista. La «incautación» obedece, según Orozco, a que «ni Gobierno ni Falange tragan a la Francia actual».

    El entrecomillado está extraído de la prolongada correspondencia que Marcelle Auclair y Manuel Orozco mantuvieron a continuación. Orozco tiene escrito de la escritora francesa que conserva «todo el esplendor de una elegante juventud», ahora «radiante en una madurez de serena plenitud, bellísima en ese encanto y nobleza sutil», con el «sex-appeal» de la mujer francesa, «de hermosos ojos y sonrisa fresca» que le lleva a concluir que «cautivaba desde su primera mirada». Y debía ser verdad porque también Salvador Enríquez -hoy, reconocido dramaturgo; entonces, aprendiz de reportero- la describe con «pelo color blanco oscuro, casi gris: de ademanes elegantes y voz suave, una auténtica francesa».

    Enríquez, 20 años entonces, redactor de prácticas en el diario ‘Patria’, recibió del director, Eduardo Molina Fajardo, el encargo de entrevistar a Auclair y el periódico del día 7 de septiembre de 1962 recoge los detalles del encuentro, en La Chumbera, una sala de fiestas en el Sacromonte donde los noctámbulos de la época prolongaban jornada hasta el amanecer. Fue el local elegido por el alcalde Sola Rodríguez-Bolívar para homenajear a la escritora en una zambra-fiesta. Del reportaje del joven periodista se desvela que Auclair, al contrario de lo que reseña su biografía admitida, nació en Chile. Al menos esto fue lo que le dijo aquella noche de la fiesta en su honor. De ahí su «correctísimo español», aunque «desde los tres años vivo en Francia». Está en España desde tres meses atrás, porque ha escrito un reportaje para Marie Claire -de la que fue una de las fundadoras- sobre el cuarto centenario de Teresa de Jesús, de la que también fue traductora y biógrafa, y se ha alojado en la casa familiar de la Santa en Tormes. Con Enríquez habla de Lorca y de sus traducciones de Yerma y Bodas de sangre y, también, sin entrar en profundidades, de su propósito de escribir lo que después sería Infancia y muerte de Federico.

    Salvador Enríquez evoca, en conversación con EL MUNDO, aquella lejana tarde e intuye que Molina Fajardo, falangista que después publicaría un libro de testimonios sobre las últimas horas de García Lorca, «me envió allí para ver si le sonsacaba algo». El que después sería autor de El puente o La cara oculta de la humanidad recuerda la personalidad y atractivo de Auclair y apunta que «era frecuente en Molina Fajardo» este tipo de encargos.

    Manuel Sola y Manuel Orozco hijos conservan un recuerdo infantil y difuso de la estancia granadina de Marcelle Auclair aunque la evocan hablando con sus padres «de Federico, de Dalí, de Machado…» Del intercambio de correspondencia, Orozco hijo entresaca la que escribe la escritora tras el incidente del disco -«cuánto lamento, cher amí»: aunque hablaba correctamente español no era tan buena en la escritura, por la que pide perdón: «muchas faltas en este idioma que adoro»- y añora «qué viaje tan lindo», del que conserva «le maravilleuse souvenir de votre gratitud et de votre sympatique alcalde».

    Años después, ya en 1965, Auclair se confiesa el 21 de marzo «enlorcada» en la tarea de lo que será, ya en 1968, Infancia y muerte de Federico García Lorca. Tuvo que ser por esas fechas cuando escribiría a las autoridades del régimen, cuando el ministro Castiella, en junio de ese año, se dirige al de Gobernación, Alonso Vega: «No creo debamos dejar sin contestar al ruego de…» y cuando éste encarga una documentación que no llegó a Auclair ni vio la luz hasta abril de este 2015.

    En cualquier caso, la escritora reproduce el 15 de junio de 1967 la misma sensación: «Vivo encerrada de trabajo en mi Lorca» y escribe que «verlos irse a Granada -por Manuel Ángeles Ortiz y su esposa- me dio mucha envidia». Marcelle Auclair se muestra en esta carta indignada por algún escrito de Edgar Neville en la época: «Mientras que uno no pueda ir a Víznar sino a escondidas, mientras no se pueda pronunciar allí el nombre de García Lorca ¿qué significan esos homenajes? Que digan donde están sus despojos por lo menos. Para los que lo han querido bien todo lo que se haga sin llegar al fondo del problema no es más que avivar la pena, ¿no te parece?», pregunta al destinatario, Manuel Orozco.

    Era 1967 cuando Auclair escribe el anterior entrcomillado, pero bien podía haberse escrito este mismo 2015

    https://www.elmundo.es/andalucia/2015/06/06/5571906046163fa33f8b4584.html

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  5. Marcelle Auclair (vía soydondenopienso)

    Marcelle Auclair (11 de noviembre de 1899 en Montluçon – 1983) fue la fundadora del Diario Marie Claire.

    Es autora también de dos obras populares de psicología aplicada nombradas:
    La felicidad está en ustedes (1951)
    La práctica de la felicidad (1956)

    Estas obras siguen siendo un testimonio hoy importante de la vida diaria en los años cincuenta y de la visión de la felicidad en esta época optimista (el primer año de esta década ve la publicación de un número de la Nave de Lucie Faure, titulado “El Amor debe reinventarse”, en el cual figura la firma de Marcelle Auclair a los lados de las de otros escritores como Jacques Audiberti, Émile Danoën, Maurice Druon y Roger Vailland).

    A petición numerosos lectores, agrupó estos dos volúmenes en uno sólo:

    El libro de la felicidad (1959) Edición del Límite máximo

    Otros libros escritos por ella:

    Ediciones del Límite máximo
    “La buena noticia anunciada a los niños” (1953),
    “La vida de jaurès” (1954),
    “El mal caer” romance (1957),
    “Tu misa, tus rezos” (1960),
    “Bernadette” (1961),
    “La vida Sainte Thérèse d’ Avila” (1967), la vida de San Teresa de Avila (1953)

    Le club del mejor libro, publicado con la autorización de las ediciones de Límite máximo
    “Infancia y muerte de García Lorca” (1968),
    “Juventud al caer” (1970),
    “A la gracia de Dios” (1973),
    “La alegría por el Evangelio” (1975),
    “Memorias a dos voces” (1978).

    Ediciones Gallimard
    Toya (novela), Anne Fauvet (novela), cambiar de estrella (novela)
    Edición Nueva Francia: La dama de más (novela)
    Éd. La Buena Prensa: Tiene la palabra el Sr. Vincent
    Éd. Bloud y Gay: Bernadette (biografía)
    Éd. Hachette: Notas y maximes sobre el amor.

    Via: Wikipedia

    Leído en: https://soydondenopienso.wordpress.com/2007/05/08/marcelle-auclair/

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