Fallas de la percepción. Deepak Chopra

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Por Deepak Chopra

“No hay vida sin conciencia – conciencia y vida son una y la misma cosa.” La vida es sinónimo de lo que llamamos espíritu, conocimiento y existencia.

Durante los últimos 300 años se pensó que la conciencia era un epifenómeno de la materia física. Esta cosmovisión “reduccionista” asegura que si pudiéramos comprender el comportamiento de las moléculas entenderíamos también que la conciencia es una propiedad emergente; cuando una molécula adquiere cierto nivel de complejidad en su comportamiento, emerge la conciencia de alguna manera.

Esta visión reduccionista se puede explicar de una forma biológica simple… tu páncreas produce jugo pancreático, tu vesícula produce bilis, tu estómago segrega ácido clorhídrico y tu cerebro segrega conciencia. Así, de alguna manera, tu cerebro fabrica conciencia de la misma manera que tu estómago fabrica ácido clorhídrico y tu páncreas jugo pancreático. Este modelo reduccionista se usa en la ciencia y la medicina pero es un modelo sumamente incompleto, es un mapa fallado de la realidad.

Hay tres métodos con los cuales podemos interpretar la realidad. El primero es a través de los sentidos, el oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato. Experimentamos la realidad a través de los instrumentos de observación: “los ojos de la carne”.

La segunda forma en la que percibimos la realidad es a través del instrumento que llamamos mente: “los ojos de la mente” metafóricamente hablando. Si quiero entender la teoría de la relatividad debo participar de cierta manera en los experimentos que ocurrieron en la mente de Einstein.

Si quiero comprender la física cuántica también allí debo tener alguna idea sobre los conceptos matemáticos que en el último siglo ocurrieron en la mente de los científicos. La mayor revolución del último siglo es la física y mecánica cuántica y si estudias la historia de cómo emergió esta ciencia verás que en realidad esta revolución ocurrió primero en la mente de las personas, las observaciones vinieron después.

Con esta revolución llegó la nueva tecnología. Tengo este aparatito increíble: es un teléfono con acceso al correo electrónico y la internet. Podría grabar una conferencia, tomar fotos o video y mandar la información a cualquier lugar del mundo. La información atravesará paredes, árboles, rebotará en un satélite en el espacio, atravesará congestiones de tránsito, cuerpos humanos y en cualquier parte del mundo, en China o en India, alguien puede recibir la información o ver el video.

Esta tecnología se basa en una premisa básica de la ciencia: la naturaleza esencial del mundo material es que NO es material, sino no tendríamos esta tecnología. Podemos surfear la autopista informática en Internet porque lo que llamamos mundo material no es material. Esta tecnología es el resultado de lo que llamamos la revolución cuántica.

Es la segunda manera de examinar la realidad.

Hay una tercera manera de observar la realidad que llega más profundo. Nuestros sentidos nos presentan un nivel muy superficial: esto es una silla, eso es una flor, eso es un ser humano; el nivel cuántico llega mas profundo en la mente de la naturaleza, haciendo más milagroso el mundo.

Los ojos de la mente nos llevan a un nivel más asombroso que lo visto a través de los ojos del cuerpo.

La tercera forma de ver la realidad es por los “ojos del alma” que nos lleva a profundizar en la naturaleza de la existencia.

Hay una hermosa poesía del poeta visionario Blake:

 

Nos llevan a creer una mentira
Cuando vemos con, y no a través del ojo
que nació en una noche para perecer en una noche
cuando el alma dormía en rayos de luz.

 

Es hermoso, pero ¿qué está diciendo Blake?


¿Por qué nos llevan a ver una mentira cuando vemos con el ojo? Lo que está diciendo Blake es lo que cualquier estudiante de percepción te diría hoy: no podemos confiar solamente en la observación sensorial para conocer la naturaleza esencial de la realidad.

Durante los últimos 300 años la ciencia se ha basado en nuestros sentidos de observación; pero nuestros sentidos son la prueba menos confiables de lo que llamamos realidad. Mis sentidos me dicen que el suelo en el que estoy sentado es estacionario pero todos sabemos que está girando a una velocidad increíble, viajando en el espacio a miles de millas por hora. Mis sentidos me dicen que desde donde estoy parado, la Tierra es chata. Ya nadie cree eso.

Cuando miro un objeto como una flor y percibo su color y textura, esto no es su cualidad esencial.

Las células del ojo de una abeja no perciben la misma longitud de onda de luz que vos y yo y así la abeja tendrá una experiencia completamente diferente de la flor y lo “verá” en una longitud de onda ultravioleta.

Un murciélago experimentará la flor como un eco de ultrasonido. Los ojos de un camaleón rotan en dos ejes diferentes así que ¡no nos podemos imaginar ni remotamente cómo ve una flor el camaleón!

Por lo tanto, ¿cual es la naturaleza esencial de la flor? La respuesta depende de quien está mirando: también depende de los instrumentos de observación.

Nuestro sistema nervioso es nuestro principal instrumento de observación y, a un nivel simplista, nuestro cerebro responde a la actividad neuronal que se traduce en un código binario de cargas eléctricas a través de las membranas celulares. Si yo pudiera mirar adentro de tu cerebro y ver lo que está pasando, vería esta carga eléctrica vibratoria moviéndose desde afuera hacia el interior de la membrana celular. Cómo ésto se transforma en una flor nadie sabe.

Un gran científico del último siglo, Sir Arthur Eddington, dijo “Algo desconocido está haciendo no sabemos qué”.

Cuanto más comenzamos a entender la percepción, menos lo entendemos. En realidad, esta flor existe solo en conciencia y existe en un lugar más allá del espacio y el tiempo, y existe como “potencial” antes de que lo observes. El mundo externo no existe como tal.

Todo lo que llamamos universo, árboles, estrellas y galaxias –todo lo que observamos como el mundo externo– es una traducción de procesos corporales a códigos binarios de fotones a través de membranas celulares en las neuronas.

Por eso es que en la tradición Ayurvédica decimos que no estamos en este mundo, el mundo está adentro nuestro. No existimos en el mundo, el mundo existe en nosotros. No existimos en el cuerpo, el cuerpo existe en nosotros. No existimos en la mente, la mente existe en nosotros.

Nos curvamos hacia adentro de nosotros mismos y creamos la mente, el cuerpo y el mundo físico. Nosotros lo manifestamos. Estamos fabricando todo: la mente el cuerpo y todo el universo. No estoy hablando filosóficamente o de metafísica oriental, esto es ciencia.

Veamos nuestros sentidos. Mis sentidos me dicen antes que nada que mi cuerpo es físico, anatómico y estático. Pero en realidad el cuerpo nos parece anatómico a través de nuestros sentidos; el cuerpo es como un río que fluye, cambiando constantemente. Tu cuerpo físico que está sentado en una silla leyendo esta revista no es el mismo con el que entraste al cuarto hace un rato.

Cuando tomas una bocanada de aire inhalas (10 a la 22) átomos del universo. Es una cantidad astronómica de materia prima que entra en tu cuerpo cada vez que inhalas. Cada vez que exhalas, exhalas esa misma cantidad de átomos que se originan en cada célula de tu cuerpo.

Por lo tanto estamos todos compartiendo íntimamente nuestros órganos todo el tiempo. Yo estoy respirando todo lo que está dentro tuyo y vos estás respirando todo lo que está dentro mío. Estamos en realidad intercambiando átomos todo el tiempo.

 

Hoy día es posible computar el número total de átomos en la atmósfera del planeta Tierra.

Es posible computar lo que estás inhalando y exhalando en una respiración. Con un poco más de cálculo podemos demostrar sin lugar a duda que en este mismo momento tienes en tu cuerpo físico por lo menos un millón de átomos que estuvieron alguna vez en el cuerpo de Cristo, o de Buda. O Miguel Angel, o Leonardo da Vinci, o Saddam Hussein, o Osama bin Laden o George Bush. Tienes un millón de átomos en este momento que han estado en el cuerpo de cada ser que ha existido desde el momento de la creación.

En las últimas semanas, un quadrillón de átomos (quadrillón quiere decir diez seguido de 15 ceros) han pasado por tu cuerpo y han pasado por el cuerpo de todas las demás especies vivientes en este planeta.

Por lo tanto, piensa en cualquier cosa en el ecosistema ahora mismo –piensa en un árbol en África, un paisano en China, un taxista en Calcutta, un pequeño niño en Afganistán – y tienes materia prima en tu cuerpo que estaba circulando allí hace tan solo tres semanas. En menos de un año has reemplazado 98% de todos los átomos de tu cuerpo.

A nivel atómico fabricas un hígado nuevo cada 6 semanas; una piel nueva cada 5 días, reemplazas tu esqueleto cada 3 meses y repones la materia prima de tu ADN cada 6 semanas –viene y va como pájaros migratorios. Tu ADN contiene la memoria de millones de años de evolución. Eso es el ADN: el metabolismo de la experiencia. Metabolizamos nuestra experiencia y la registramos como ADN. El ADN ha metabolizado la experiencia de tus ancestros humanos, tus ancestros animales y tus ancestros microbianos.

La molécula de insulina en tu cuerpo es la misma que la molécula de insulina en vacas, cerdos, salmones o microorganismos.

¿Qué es la insulina? Insulina es el conocimiento de como procesar azúcar. Eso es lo que es en la forma de una molécula pero es en realidad conocimiento y ese conocimiento viene desde tiempos inmemoriales.

Todo lo que llamamos molécula es en realidad la expresión física de la experiencia. Así es como metabolizamos experiencia, lo registramos en nuestros cuerpos y luego lo transferimos a la próxima generación. Y así es como nuestro ADN recuerda las memorias y experiencias: lo que en Oriente llamamos karma.

 

Karma

es la experiencia acumulada del pasado – toma todo ese karma: tu karma, el de tus ancestros, todo el karma de la creación, y luego lo transfiere –pero la materia prima del ADN viene y va cada 6 semanas como pájaros migratorios.

El carbono, el hidrógeno, el oxígeno se reemplazan a sí mismos cada 6 semanas. Si has reemplazado tu entero cuerpo hasta el último átomo en menos de un año, en verdad no eres tu cuerpo.

Mi cuerpo que traje conmigo a Inglaterra el año pasado se ha ido, está muerto, no existe más en esta forma, pero está en todos lados. Está circulando en otras formas de vida, mi cuerpo físico está reciclado en la tierra, el agua, el aire, y el planeta se está reciclando a sí mismo incorporando mi cuerpo físico. Así que, lo que yo llamo mí mismo, no puede ser mi cuerpo físico.

En una de sus obras de teatro, Shakespeare dice: “Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños”. Shakespeare era un gran visionario.

Hay un dicho hindú que dice: “El cuerpo es sólo el lugar que nuestras memorias y sueños llaman “hogar” por ahora.”

Reemplazamos continuamente nuestros cuerpos y sabemos como lo hacemos. Por lo tanto, si la expresión física es nada más que memorias y sueños, cómo reinterpretamos la experiencia de la memoria y los sueños en el cuerpo físico?

¿Como exorcisamos el fantasma de la enfermedad, ya que la enfermedad es en realidad un estado onírico desordenado en la conciencia que se está manifestando en nuestro cuerpo?

 

¿Qué pasaría si pudiéramos ver al cuerpo como realmente es? ¿Qué veríamos?

Antes que nada podríamos ver que está compuesto por átomos, los átomos a su vez están compuestos por partículas subatómicas, y estas partículas subatómicas no son cosas materiales sino fluctuaciones de energía e información que están entrando y saliendo de un vacío infinito a la velocidad de la luz.

Si pudiera ver mi cuerpo como realmente es con la ayuda de instrumentos cuánticos, vería que el 99% de mi cuerpo es espacio vacío y que el 1% que aparenta ser material es también espacio vacío, todo está hecho de nada. Cuando voy más allá de la apariencia de moléculas entro en una nube subatómica, voy más allá de la nube y termino con un puñado de nada.

La pregunta fundamental que se están haciendo los científicos hoy es, ¿cuál es la naturaleza de este gran vacío de donde venimos todos? ¿Es sólo un vacío o podría ser el útero de la creación? ¿Será posible que la naturaleza vaya al mismo lugar para crear una galaxia de estrellas, un manojo de nebulosas, un bosque templado, un ecosistema, un cuerpo humano o un pensamiento?

¿Vienen del mismo lugar los árboles, las galaxias, nuestros cuerpos, los muebles y este pensamiento?

Finalmente, si vamos mas allá del parpadeo de fenómenos electromagnéticos, donde los fotones entran y salen, de dónde están entrando y saliendo?

Hay un vacío de donde aparecen, permanecen una fracción de una fracción de una fracción de segundo y luego desaparecen por donde vinieron. Y parece que todo lo que llamamos forma o fenómeno, lo que llamamos observador y observado, viene del mismo lugar, incluyendo nuestros propios pensamientos.

El mundo es una discontinuidad y cada experiencia sucede a causa de esta discontinuidad. ¿Qué significa discontinuidad?

Les daré un ejemplo. Si voy al cine veo sobre la pantalla una proyección continua pero cuando voy a la sala de proyección veo que hay una serie de cuadros fijos con pequeños espacios entre medio. Si muevo el carrete suficientemente rápido no puedo ver el “off”, sólo puedo ver el “on”, así que en conciencia experimento una continuidad. Pero la realidad es que la película es una discontinuidad.

Cuando miro la televisión veo una imagen que se mueve de un lado de la pantalla al otro, pero nada se mueve en realidad. Sólo son electrones y fotones que parpadean con cierta secuencia y como yo no puedo ver el “off” y sólo puedo ver el “on”, lo veo como una continuidad.

Los científicos creen que la percepción es posible gracias a esta discontinuidad. Todas las formas y los fenómenos del universo expresan este “prender” y “apagar” y nuestros sentidos son de tal manera que sólo nos permiten percibir el “on” y no el “off”. Pero sin el “off” no tendríamos la experiencia del “on”.

Mientras lees esto y por un segundo, presta atención a quien está leyendo. En esa fracción de segundo de percepción alterada ¿sentiste una presencia? Mientras lees te das cuenta de quién está leyendo: bueno, esa presencia es tu alma. No es tu mente que podría estar diciendo “oh me parece que me tomaré un café”.

Hay una presencia y esa presencia esta en el on/off de tus pensamientos: hay un pensamiento parpadeando en on y off y en ese off hay una presencia. En esa presencia los pensamientos vienen y van.

Un pensamiento emerge, se queda por una fracción de segundo y luego se va. Por supuesto que por asociación lleva a otro pensamiento y ese viene y se va. En esa presencia las emociones vienen y van. En esa presencia las percepciones del mundo vienen y van. En esa presencia las moléculas de tu cuerpo vienen y van. En esa presencia todo lo que sucede viene y va.

Sólo la presencia permanece y en las tradiciones orientales lo llamamos el testigo eterno o conciencia. También decimos que la ventana a esa presencia es el espacio entre tus pensamientos. Y esa presencia es un testigo siempre presente de todo lo que viene y va.

Cuando eras un bebé tu cuerpo era diferente, tus percepciones eran diferentes, tus pensamientos eran diferentes, tus emociones eran diferentes, pero todo sucedió en la presencia que está ahí ahora mismo y que estaba allí también en ese momento. Cuando eras adolescente todo era diferente y cuando eres un anciano, todo es diferente pero la presencia permanece constante.

Esto es tu identidad a nivel del alma donde todo lo demás está transformando y cambiando sus formas y fenómenos. Si pudieras engancharte a esta presencia, eso podría ser tu boleto a la libertad.

Esta presencia es lo único real de ti, y si ahondas un poco en esta presencia reconocerás, no intelectualmente quizás pero sí a nivel de experiencia, que la presencia está mas allá del nacimiento y la muerte; hasta el nacimiento y la muerte son el “on” y “off” en esta presencia.

Via: neurona-salvaje

Ver también: El-poema-eres-tu-deepak-chopra/

8 Comments »

  1. 1
    Luis GC Says:

    Luz,

    ¡Interesante entrada! Aunque con Deepak Chopra hay que tener cuidado cuando habla de ciencia, pues puede explicar ciertos conceptos de una manera completamente alejada de lo que son (y significan) y llevar las explicaciones hacia terrenos favorables para él.

    Por otro lado, Chopra, en este artículo, afirma que la conciencia no puede ser una propiedad emergente de la materia (la conciencia no puede ser segregada por el cerebro como, según sus palabras, la insulina es segregada por el páncreas). No sé, creo que sí puede ser una propiedad emergente de la materia y eso no quita ni un ápice a lo maravillosa que es.

  2. 2
    martin Says:

    quiero decir que ya no soy el mismo…

  3. 3
    ros5 Says:

    Gracias por el articulo, me parece muy interesante

  4. 4
    Urbana Says:

    Me fascina Chopra, de forma ágil e inteligente logra articular una propuesta fantástica de la realidad. Ojalá hubiera más personas como él, interesadas en lograr un cambio en la conciencia de las personas.

  5. 5
    Lily Martínex Says:

    Yo creeo en la relatividad en la que CHOPRA Y EINSTAN hablan, y es una manera de interpretar el que no nos aferremos ni a “nosotros mismos” ya que la cultura que se nos da es: tu eres lo que vez, y tu eres lo que tocas… y bueno, erroneamente vamos formando conceptos no validos y alejandonos de la conciencia del SER!!! Es bueno prestar atención a los temas que Chopra nos comparte… tal vez, quizas algún día DESPERTEMOS para entrar en CONCIENCIA. NAMASTE!

  6. […] Fallas de la percepción. Deepak Chopra  Percepción dificultosa… Maronna. […]

  7. 7
    jho jairo bolivar molina Says:

    amigos un saludo desde colombia les habla jhonjairobolivarmolina les quiero decir que es importante saber que somos seres del universo, la maravilla mas grande e imaginable que puedas comprender, en particular las esperiencias y el crecimiento son marvillosas, en cierta ocasion estuve preguntandome que pasaria con mi futuro y quiero contarles que no vale la pena estar preguntandonos xque pasara porque mas temprano que nunca nos damos cuenta que no hace falta pensarlo, lo que hay que hacer es disfrutarlo, gloria a dios en el universo y paz a la humanidad.

  8. […] mismo autor:  El poema eres tú  Fallas de la percepción  7 leyes espitituales del éxito  Ley del […]


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