La capacidad de perdonar

por el Rabino Harold Kushner

“Hace unos años, mi prédica de Iom Kipur se había centrado en la capacidad de perdonar. Al día siguiente, una mujer vino a verme, muy preocupada por el sermón. Me contó que, hacía diez años, su marido la había dejado por una mujer más joven, y había tenido que criar sola a sus hijos. Y me preguntó, enojada, “¿Y usted quiere que yo le perdone lo que nos hizo?”

Yo le dije, “Sí, quiero que lo perdones. No que lo excuses, no que digas que lo que hizo es aceptable, pero perdonarlo como una forma de decir que alguien que hizo eso no tiene derecho a vivir dentro de tu cabeza, así como ya no tiene derecho a vivir en tu casa. ¿Por qué vas a darle a un hombre así el poder de convertirte en una mujer amarga y vengativa? No se merece ejercer ese poder sobre vos.”

El perdón no es un favor que les hacemos a las personas que nos ofendieron. Es un favor que nos hacemos a nosotros mismos, limpiando nuestras almas de pensamientos y recuerdos que nos conducen a vernos como víctimas y a no disfrutar de la vida.

Cuando entendemos que no podemos elegir lo que otras personas nos hacen, pero siempre tenemos la posibilidad de decidir cómo responder ante lo que nos hacen, nos libramos de esas memorias amargas y comenzamos el Nuevo Año limpios y frescos.”

PD: Viene muy muy bien establecer la diferencia…

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Autor: AcuarelaDePalabras

Lecturas entre amigos...

3 opiniones en “La capacidad de perdonar”

  1. La oración del perdón

    Yo te perdono… por favor, perdóname…
    Tú nunca has tenido culpa…
    Yo tampoco he tenido nunca culpa…
    Yo te perdono… perdóname, por favor.
    La vida nos enseña a través de las discordias…
    y yo he aprendido a amarte y a dejar que te vayas de mi mente.

    Tienes que vivir tus propias lecciones y yo también.
    Yo te perdono… perdóname en nombre de Dios.
    Ahora, vete y sé feliz, para que yo lo sea también.
    Que Dios te proteja y perdone a nuestros mundos.
    Los resentimientos han desaparecido de mi corazón y sólo hay Luz y Paz en mi vida.
    Quiero verte alegre, sonriente, allá donde estés…
    ¡Es tan bueno soltar, dejar de resistir y dejar fluir nuevos sentimientos!
    Te he perdonado desde el fondo de mi alma, porque sé que tú nunca has hecho nada por mal, sino porque has considerado que era la mejor manera de ser feliz…

    …perdóname por haber alimentado odio y resentimiento durante tanto tiempo en mi corazón. Yo no sabía qué bueno era perdonar y soltar; yo no sabía qué bueno era dejar ir lo que nunca me había pertenecido.

    Ahora sé que solamente podemos ser felices cuando soltamos las vidas, para que sigan sus propios sueños y sus propios errores.
    Ya no quiero controlar nada, ni a nadie. Por eso, te pido que me perdones y que me sueltes también, para que tu corazón se llene de amor, así como el mío.
    ¡Muchas gracias!

    Leída en: http://calendariosaboresbolivia.com/2018/08/04/salud-la-oracion-del-perdon/

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