Una expedición al Polo Sur

Leyendo sobre una expedición dantesca…
 
“… El 26 de octubre de 1965 diez argentinos salieron de la Base General Belgrano, el propósito era alcanzar por primera vez y por tierra el límite austral de nuestra Patria, el Polo Sur. La Operación fue conocida como Operación 90, y quienes integraron aquella histórica expedición militar, en alusión a los 90° de latitud en donde convergen los meridianos y se encuentra el Polo Sur, planificaron esta aventura mucho tiempo atrás no pudiendo concretarse sino varios años después.

Hicieron 3.000 kilómetros por tierra desde la Base General Belgrano, fueron 1500 kilómetros de ida y 1500 kilómetros de vuelta, y llegaron recién el 10 de diciembre de dicho año.

El regreso del Polo Sur hacia la Base General Belgrano fue el 31 de diciembre de 1965, la travesía de dicha expedición fue de 66 días.

Los expedicionarios fueron: Jorge Leal, jefe de la expedición y el capitán Gustavo Adolfo Giró como su segundo; los suboficiales mecánicos Ricardo Bautista Ceppi, Jorge Raúl Rodríguez, Julio César Ortiz y Alfredo Florencio Pérez; los cartógrafos Adolfo Oscar Moreno y Roberto Humberto Carrión; el suboficial Domingo Zacarías a cargo de la radio y el suboficial Ramón Oscar Alfonso. …

Los Refugios instalados en el camino al Polo Sur fueron:
Refugio Santa Bárbara en la latitud 79º57¨9´ S y longitud 37º 48,3 oeste.
Depósito A: en la latitud 80º 32,8´ S y longitud 39º 10 oeste.
Depósito B: latitud 81º 94,7 S y longitud 40º31,1 oeste.
Depósito 82: latitud 82º 01,3´ S y longitud 39º 54,1´ oeste

Por otro lado, transportaron 6 tractores Snocat modelo 773, 2 trineos para perros con ocho animales cada uno. En materia de comunicaciones llevaron 1 transmisor Motorola SA-3 en cada vehículo y un transmisor Collins TSC12. Vale también conocer que la temperatura ambiente es de unos 30º bajo cero, y los incrédulos norteamericanos quedaron perplejos cuando vieron llegar caminando a los 10 militares argentinos… Se estaba cumpliendo la proeza.”

Leído en: villacrespomibarrio.com

Epocas. Ricardo Forster

Leyendo el periódico…

Epocas, por Ricardo Forster, para P12

Ricardoforster“… Ser testigos de una época en la que muchos de sus núcleos de sentido son puestos en cuestión es un raro privilegio que no deberíamos desaprovechar.

Habitar un tiempo en el que se pueden revisar las ideas que fueron hegemónicas en el pasado reciente constituye una oportunidad y un desafío…

Siempre es difícil recomponer lo que fue desgarrado y más difícil es desmontar un sentido común colonizado y conciencias que perdieron sus orientaciones para caer en la seducción de la sociedad del espectáculo y de los fervores consumistas. …

…desde hace unos años todo vuelve a discutirse en el seno de nuestra sociedad.

… algunos prejuicios van cayendoviejas perspectivas son retomadas en el interior de nuevos desafíos … regresan palabras olvidadas o saqueadas por el oportunismo … aquello que fue desvirtuado

…un tiempo político-cultural en el que nos atrevemos, como sociedad, a discutirnos, a revisar críticamente nuestra travesía histórica y a recuperar la capacidad para reparar el profundo daño que dejó en nosotros un modelo de destrucción no sólo del aparato productivo, sino que logró interiorizarse en los intersticios de nuestras prácticas y de nuestra sensibilidad.

Saludables, entonces, las épocas en las que caen los tabúes y en las que se va logrando sacar de la invisibilidad vidas e ideas sobre las que se ejerció una extraordinaria violencia tanto material como simbólica.

Intensa y decisiva una coyuntura en la que volvemos a recuperar legados y tradiciones bajo la condición de su inevitable actualización.

Pujante y renovador un tiempo en el que la democracia se muestra como un territorio en el que se sigue expresando el litigio por la igualdad, madre, seguramente, de todos los otros litigios.

Una época, entonces, atravesada por viejos y nuevos desafíos, de esos que nos exigen pensar con intensidad crítica legados y tradiciones para ver qué ha quedado en pie después del vendaval de una historia impiadosa.

Una época para forjar aquellas palabras que disloquen un sentido común atrapado en las redes de la dominación y que logren internarse por un territorio en el que se vuelve imprescindible guiarse con otros recursos y con otras palabras que siguen a la espera de su apropiación por aquellos sobre los que continúa recayendo la posibilidad de hacer algo con las injusticias y las desigualdades del presente.

Una época que carece de garantías allí donde las amenazas de la restauración conservadora se visten con las ropas de un seudoprogresismo que no se sonroja al estrechar filas con la derecha en nombre, supuestamente, de los intereses populares …

Una época de riesgo en la que se abre ya no sólo la posibilidad de reparar lo dañado reconstituyendo vida social y cultural, sino que nos devuelve lo que parecía clausurado:

la invención de una política de la transformación capaz de reincidir en la interminable querella por la igualdad, la justicia y la libertad. …”

De: Epocas, por Ricardo Forster, para P12
Las negritas y otros formatos son producto de mi lectura personal.

PD: Ojalá no lo desaprovechemos y sepamos profundizar, todo lo reseñado en esta nota por Forster, con nuestro oriente en la igualdad, la justicia y la libertad…

Negociación y cortesía

Recomendaciones relativas a la ritualización/solemnización…

  • Utilice las formas, imponga la cortesía, el respeto al orden del día convenido, opóngase a que se interrumpa al que está en uso de la palabra. Sea estricto en esto; sin ser enfático, no ceda ni un ápice, esto evita que las pasiones adquieran demasiada ventaja.
  • No consienta que le pongan furioso: algunos harán todo lo posible por cogerle en falta en este punto. Relájese, respire…
  • No consienta ni insultos ni calumnias. Manténgase firme a ese respecto; si lo ve necesario, rompa. No se puede respetar a alguien que se deja insultar o calumniar. Tampoco se negocia con alguien a quien no se respeta; lo que se busca es aplastarle.
  • No ponga al otro en situación de inferioridad. No le humille. Déle siempre una oportunidad de salvar la cara.
  • Con mayor motivo, no acepte negociar en situación de inferioridad física o moral.
  • No deje de recordarse que una negociación ha tenido éxito cuando no hay ni vencedor ni vencido, sino interlocutores -aunque muy momentáneos– satisfechos de la solución que han encontrado… Lo que importa es que la negociación haya podido eludir el conflicto. El respeto de las formas colabora grandemente a este resultado…”

Fragmento de “Las negociaciones…”, Louis Laurent, pag.36, Edit. Deusto-Planeta

El arte de la impostura. Alejandro Dolina

“El hombre de nuestros días vive tratando de causar buena impresión. Su principal desvelo es la aprobación ajena. Para lograrla existen diferentes métodos y estrategias.

Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje.

Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos pícaros se limitan a fingirlas.

Por cierto que tampoco esto es sencillo: el engaño es una disciplina que exige atenciones y cuidados permanentes. Por suerte para los hipócritas y simuladores, existe desde hace mucho tiempo el Servicio de Ayuda al Impostor.

I.  Basándose en modernos criterios científicos, los especialistas de la organización instruyen, aconsejan, dictan clases, resuelven casos particulares y difunden las técnicas más refinadas para obtener apariencias provechosas.

Cuando algún zaparrastroso quiere presumir de elegante, el Servicio le recomienda sastres, lociones y corbatas. Si se trata de aparentar cultura, el cliente tiene a su disposición frases hechas, aforismos brillantes y gestos de suficiencia. Los que pretenden pasar por guapos son adiestrados en el arte del aplomo y la compadrada. Muchos pobres practican para fingirse ricos, y muchos ricos se esfuerzan por parecer indigentes.

Hay que decir que algunos postulantes son muy adoquines y no alcanzan a completar los cursos. Otros tienen características tan marcadas que resulta imposible disimularlas.

Yo creo que tal vez no importa desentonar en un concierto que parece dirigido por Mandinga.

Vale la pena intentar el camino difícil, el más penoso, el más largo pero también el más seguro. Es el camino de la verdad.

El que quiera parecer honrado, que lo sea. El que quiera fama de valiente, que se la gane a fuerza de guapeza.

Y si queremos que el mundo piense que somos una gran nación, sepamos que lo más conveniente es ser de veras una gran nación.

Mientras llegan esos tiempos, podríamos empezar a fingir que no fingimos.”

De: «Crónicas del Angel Gris», por Alejandro Dolina, Ed. De la Urraca

La medicina correcta

Maimonides“La fama de Rabí Moshe ben Maimón traspasaba todas las fronteras. Su nombre llegó a los oídos de otro grande de la generación: Rabí Abraham Eben Ezra. Este acostumbraba a errar de un lugar a otro y aprovechaba las ocasiones para visitar a los grandes sabios de Israel.

Los escritos de Torá de Rabí Abraham era muy aceptados en el mundo de los estudiosos de la Torá y era reconocido como uno de los grandes exégetas de su época.

Sin embargo, su situación personal era totalmente distinta. Era extremadamente pobre y el haberse auto impuesto su exilio, yendo de un lugar a otro, provocaba que más de una vez careciera del pan diario para alimentarse.

Rabí Abraham llegó a Egipto y deseó con todo su alma encontrarse con el Rambam. Al consultar acerca de la posibilidad de visitarlo le respondieron que el Maimónides era el médico personal del sultán, y también consejero. Además era un médico muy requerido debido a su excelente desempeño. Desde lugares lejanos acudían a él. Gracias a su cercanía con el Sultán, logró construir una pequeña clínica para la comunidad judía, donde la gente era atendida gratuitamente. Al Rambam llegaban preguntas sobre cuestiones de Halajá (ley judía) desde los cuatro puntos cardinales y debía responder inmediatamente. Además se dedicaba a componer su monumental obra: “Iad HaJazaká”- en donde enumera y especifica cada una de las 613 Mitzvot.

Abraham comprendió que no podría obtener una entrevista común. Entonces tuvo una idea. Se dirigió a la clínica y cuando uno de los médicos que colaboraban allí lo atendió, se quejó de dolores en el cuerpo. El médico lo revisó y no pudo hallar nada. El Eben Ezra pidió que lo atendiera el director -el Rambam. El clínico le explicó que Rabi Moshe no atendía a los enfermos debido a su apretada agenda, pero que a la mañana muy temprano, visitaba la clínica y sólo observando a los pacientes sabía medicarlos correctamente. Rabí Abraham fue internado allí y a la mañana siguiente se encontraría con el director.

Al amanecer el Rambam se dirigió a la clínica. Y visitó a los nuevos internados. Se detenía junto a cada cama, observaba a los enfermos y luego escribía en su historial la medicina que debían administrarle. A su vez, cada uno agradecía su atención.

Cuando llegó a la cama del Eben Ezra, se detuvo, lo observó y a continuación escribió su prescripción. Rabi Abraham dudó por un instante: ¡¿su perfecto estado de salud que era evidente ante cualquier médico principiante, era ignorado por el gran Maimónides?!

Cuando el Rambam salió de la habitación, no pudo resistir la curiosidad y le pidió al médico de turno que le permitiera leer la receta. El practicante luchó por ocultar su sonrisa y le mostró lo que había escrito Rabí Moshé: La enfermedad: pobreza, escasez y necesidad. Medicación: 400 dinarim (moneda local).”

Dedicada al 20 de Tevet, aniversario del Fallecimiento de Rabí Moshé Ben Maimón- conocido como Maimónides y Rambam.

También: Alegría y curación 

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