Oratoria

Consejos prácticos…

  1. Evítese escribir el discurso. Si no puede prepararlo sin escribir, escriba y vuelva a escribirlo con diferentes palabras, frases y oraciones. Después de leerlo en voz alta expresará las ideas de distinta manera
  2. Realizados estos ejercicios escribirá solamente el exordio*, algunas partes del argumento y el final, y hará como en el caso anterior, es decir, leerá en voz alta y se expresará de distinta manera.
  3. En otra etapa escribirá nada más que los puntos principales, previa la división mental del discurso y la relación de sus partes con la idea central.
  4. Diariamente expresará de distinto modo una misma idea , y hará ejercicios de amplificación.
  5. Estimulará el diálogo relativo a su tema, y en la soledad hablará en voz alta y escuchará su voz. Ya ganada cierta capacidad verbomotora, toda concesión a la escritura cuando prepare un discurso será un retroceso hacia el grafismo.
  6. Conviene decir que la escritura ayuda siempre que no se trate de un discurso a pronunciar en un tiempo cercano…  la sustancia del texto llega a dominarse por la palabra escrita, la oral y el tiempo.

No sucede así cuando preparamos una disertación a breve plazo. Entonces, si escribimos nos faltará el tiempo necesario para liberarnos del texto.  En la tribuna apareceremos fríos porque nuestra energía se agotará en vigilar la memoria. Finalmente, la fatiga nos alejará de un arte que no hemos sabido cultivar.

Hable y escriba el orador, pero recuerde que es hablando, interna y externamente, cómo se hará verbo-motor. “Es necesario -dice Montaigne– que lo que hablemos lo hablemos en primer lugar a nosotros, y que lo hagamos sonar dentro de nuestras orejas antes de hacerlo oír a los extraños.” Este es el método que todos los grandes oradores han seguido. …”

Fragmento de Oratoria Práctica, Alberto V. Fernández, Edit.Norte, Arg.
* Introducción, prólogo.

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