Un caso de curación hipnótica

Leyendo a Freud*…

“…Hace años tenía sometida a tratamiento a una señora histérica, de voluntad muy enérgica para todo lo que no se relacionara con su enfermedad, pero gravemente afectada, por otro lado, de numerosas y tiránicas incapacidades y prohibiciones histéricas. Entre otros síntomas presentaba el de producir de cuando en cuando, a manera de un tic, un sonido inarticulado, un singular chasquido o castañeteo, que se abría paso entre sus labios contraídos.

Al cabo de varias semanas le pregunté en qué ocasión había surgido por vez primera aquel síntoma. La respuesta fue: «No lo sé. Hace ya mucho tiempo». De este modo me inclinaba ya a considerarlo como un tic auténtico, cuando un día se me ocurrió interrogar de  nuevo a la paciente, hallándose ésta en un profundo sueño hipnótico.

En la hipnosis disponía esta enferma -sin necesidad de sugestión ninguna- de todo su acervo de recuerdos o, como estoy muy inclinado a afirmar, de toda la amplitud de su conciencia, restringida durante el estado de vigilia.

A mi pregunta de cuándo se había producido por vez primera aquel síntoma, respondió en el acto: «Lo tengo desde que una vez me hallaba velando a mi hija menor, enferma de gravedad, y me propuse guardar el más absoluto silencio para no perturbar el sueño que por fin había conciliado, después de un día de continuas convulsiones. Luego desapareció y no volvió a molestarme hasta muchos años después,consecutivamente al suceso que voy a relatarle. Yendo en coche con mis hijas a través de un bosque, nos sorprendió una tormenta, y los caballos se espantaron al caer un rayo en un árbol cercano. Entonces pensé que debía evitar todo ruido para no asustar más a los caballos; pero contra toda mi voluntad, produje el chasquido que desde entonces me es imposible reprimir».

Una vez referido en esta forma el singular chasquido a su fuente de origen, desapareció por completo y para muchos años, convenciéndome así que no se trataba de un «tic» auténtico.

Fue ésta la primera ocasión que se me ofreció de comprobar la génesis de un síntoma histérico por objetivación de la representación contrastante penosa, o sea por «voluntad contraria».

La madre, agotada por el temor y los desvelos que le ocasiona la enfermedad de su hija, se propone guardar el más absoluto silencio para no perturbar el anhelado reposo de la enferma. Pero hallándose en un estado de gran agotamiento, la representación contrastante de que acabaría por producir algún ruido demuestra ser la más fuerte, consigue dar origen a una inervación de la lengua, inervación que el propósito de permanecer en silencio había, quizá olvidado de impedir; rompe la contracción de los labios y produce un ruido el cual adquiere un carácter fijo a partir de este momento, especialmente después de la repetición del mismo suceso.  Para llegar a una completa comprensión de este proceso hemos de atender aún a una determinada objeción. Podrá, en efecto, preguntársenos…”

De: Un caso de curación hipnótica. 1892-1893, Obras Completas, trad. Ballesteros

PD: Según me contaron Freud abandonó pronto -no sin sacar importantes conclusiones- la práctica de la hipnosis -que es una sugestión, en la cual la persona no concientiza lo que dice, que no es eficaz en el largo plazo pues los síntomas vuelven, sumado a que hay en juego una cuestión de índole ético– para cultivar la libre asociación de ideas -que, pasadas las décadas se sigue practicando. 

A %d blogueros les gusta esto: