El principio del correcto consumo de la fruta

Leyendo fragmentos de “La antidieta”, 1985 Fit for Life, Harvey and Marilyn Diamond, Warner Books, Inc., N. York, 1985

Anti2dieta“…El correcto consumo de fruta se relaciona muy íntimamente con la combinación adecuada de los alimentos.
 
¿Cuántas personas conoces que realmente aborrezcan la fruta? ¿Que no puedan aguantarla? Probablemente ninguna. La mayor parte de la gente, cuando se le pregunta, dice que le gusta la fruta Tal vez el comentario más negativo que se pueda oir al respecto sea: «Me encanta, pero no me cae bien», o «Me encanta, pero no puedo comerla» Y lo más frecuente es que la razón de que no puedan comerla se basa en la ignorancia de cómo se ha de consumir correctamente la fruta.

Quizás lo que voy a decir sorprenda: la razón de que instintivamente nos atraiga la fruta es que se trata, incuestionablemente, del alimento más importante que se puede aportar al cuerpo humano, el único al cual nuestra especie esta biológicamente adaptada.
… 
 
Dijimos antes que es imperativa la necesidad de que nuestro organismo se vaya limpiando constantemente de los desechos tóxicos que acumula el cuerpo. La manera más eficaz de realizar esta limpieza es el consumo de alimentos con alto contenido de agua. Ya puede el lector imaginarse lo que sigue: DE TODOS LOS ALIMENTOS, LA FRUTA ES EL QUE TIENE MAYOR CONTENIDO DE AGUA. Cualquier fruta es, en una proporción de entre un 80 y un 90 por ciento, agua, agua que limpia y vivifica. Además todas las vitaminas, minerales, carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos que el cuerpo humano necesita se encuentran en la fruta. … Cuando se la consume correctamente, nada aporta tantos beneficios como la fruta, que por su naturaleza misma da oportunidad al cuerpo para que se libere de los residuos acumulados. Esta limpieza favorece la vida en todos sus aspectos, y permite al cuerpo funcionar con el máximo de eficiencia.
 
La eficacia del consumo de fruta como factor adelgazante es incomparable. 

El ingrediente esencial para una vida vigorosa es la energía. Sabemos ya que la digestión consume más energía que ninguna otra actividad física. Es aquí donde la fruta desempeña un papel tan vital como significativo. PARA SU DIGESTIÓN, LA FRUTA EXIGE MUCHA MENOS ENERGÍA QUE NINGÚN OTRO ALIMENTO. Es más, ¡prácticamente nada!
 
Veamos por qué: todo lo que consume el cuerpo humano debe ser finalmente descompuesto y transformado en glucosa, fructosa, glicerina, aminoácidos y ácidos grasos. El cerebro no puede funcionar con ningún otro combustible que no sea glucosa (azúcar). La fruta es glucosa en el cuerpo. Su digestión, absorción y asimilación solo exigen una mínima fracción de la energía que se necesita para descomponer otros alimentos, que pueden pasar en el estómago un tiempo que va de una hora y media a cuatro horas (y eso, sólo si lo que ha comido estaba adecuadamente combinado). Cuanto menos concentrados sean los alimentos, y mejor combinados estén, menos tiempo pasarán en el estómago. Cuanto más concentrados y peor combinados, más se demorarán en el estómago. El estómago es el lugar donde se produce el gasto inicial de energía.

LA FRUTA NO SE DIGIERE EN EL ESTÓMAGO, Nl SIQUIERA EN UNA MINIMA PARTE. Las frutas son predigeridas. Todas las frutas (excepción hecha de los plátanos, los dátiles y las frutas secas, que permanecen algo más en el estómago) atraviesan el estómago en muy poco tiempo, veinte o treinta minutos, como si pasaran por un túnel. Se descomponen y liberan sus vivificantes sustancias nutritivas en los intestinos.
 
La energía que ahorra la fruta al no tener que ser digerida en el estómago es considerable, y automáticamente es redirigida a depurar el cuerpo de desechos tóxicos, con lo cual produce reducción de peso. Pero todo esto es válido solamente cuando se consume correctamente. ¿Qué es lo que constituye un consumo correcto?

Muy simple: puesto que la fruta no está destinada a permanecer mucho tiempo en el estómago, un consumo correcto significa que NUNCA SE LA HA DE COMER COMO ACOMPAÑAMIENTO DE NINGUNA OTRA COSA, NI INMEDIATAMENTE DESPUÉS. Es esencial, cuando se come fruta, comerla con el estómago vacío.

Este es, incuestionablemente, el aspecto más importante de la antidieta. Si la comemos correctamente, la fruta -por su alto contenido en agua y por la poca energía que exige digerirla- desempeñará un importante papel, permitiendo que el cuerpo se desintoxique y aportándonos gran cantidad de energía para perder peso y para otras actividades vitales. La fruta es el alimento más importante que podemos comer, pero si la comemos después de otras comidas, de ello resultarán muchos problemas.
 
Supongamos que se come uno un sándwich y después una porción de fruta, por ejemplo un trozo de melón. El melón puede pasar directamente, a través del estómago, a los intestinos, pero así se le impide que lo haga. Entretanto, toda la comida se pudre, fermenta y se acidifica. En el momento mismo en que la fruta entra en contacto con la comida que hay en el estómago y con los jugos digestivos, toda la masa de alimentos comienza a echarse a perder.
 
Cualquier proteína que haya en el estómago se pudre, cualquier carbohidrato fermenta. El contenido del estómago se acidifica, y corremos en busca de alguna medicina, porque nos sentimos mal. Esto es algo fácilmente verificable, que tal vez mis lectores conozcan por experiencia.
 
Quizás el lector se haya servido una fruta o un vaso de zumo después de una comida, y haya advertido un dolor intenso en el estómago, o una sensación de indigestión o de acidez. La razón de esa incomodidad es haber comido esa fruta, que habría pasado directamente del estómago a los intestinos, pero los otros alimentos que había allí se lo impidieron.

Si persistentemente habéis consumido fruta de manera inadecuada, sin haberos sentido mal, eso no quiere decir que no hayáis violado una ley de la dietética; no hace más que demostrar la tremenda adaptabilidad de nuestro cuerpo. Uno puede arreglárselas para no pagar los impuestos, con aparente éxito, pero eso no significa que no haya infringido la ley. En última instancia, Hacienda está cada vez más cerca, y ya lo atrapará. Y un desprecio prolongado del principio del correcto consumo de fruta terminará por cobrarse lo suyo.
 
Muchas personas consumen incorrectamente el melón, y después le echan la culpa de lo mal que se sienten.
 
-Fíjate que no puedo comer melón -dicen-. Cada vez que lo pruebo, me repite toda la noche.
 
Entonces, ¿que ha sucedido? Pues, que se comieron un trozo de melón después de un sándwich o de alguna otra cosa, y en vez de pasar rápidamente a los intestinos, el melón se quedó detenido en el estómago. Allí fermentó, y la víctima lo repitió toda la noche. Y le echó la culpa al melón, en tanto que si se lo hubiera comido primero, y después hubiera dejado pasar unos veinte minutos, el melón habría salido intacto del estomago, después habría entrado el resto de la comida y no habría habido ningún problema.

LA FRUTA ES EL MÁS IMPORTANTE DE LOS ALIMENTOS QUE PODEMOS COMER. Y esto es válido para todas las frutas, incluso las ácidas, como las naranjas, piñas y pomelos. La clasificación de estas como frutas ácidas es solamente botánica. Una vez en el interior del cuerpo, cualquier fruta se vuelve alcalina, si se la consume correctamente. De hecho, tanto la fruta como las verduras tienen la peculiar propiedad de neutralizar los ácidos que se forman en nuestro organismo.
… 

Mejor que cualquier otro alimento, la fruta proporciona al cuerpo lo que este necesita para alcanzar el mayor nivel posible de salud. Aparte de su alto contenido acuoso, que limpia y depura, el hecho de que no deja residuos tóxicos en el sistema y que su digestión apenas si necesita gasto de energía, hace de ella el alimento más perfectamente equilibrado para aportar al cuerpo los requisitos esenciales para la vida.

Las cinco sustancias vitales esenciales que debemos obtener de lo que comemos son la glucosa (el combustible, proveniente de los carbohidratos), los aminoácidos, los minerales, los ácidos grasos y las vitaminas.

La primera prioridad de cualquier alimento, la más importante, es su valor de combustible. Sin combustible, el cuerpo no puede existir. El valor de combustible debe ser siempre el factor decisivo en la determinación del valor de cualquier alimento.

El porcentaje ideal de cada uno de los integrantes esenciales de los alimentos es el siguiente:
Glucosa    90 %
Aminoácidos    4-5 %
Minerales    3-4 %
Ácidos grasos    1%
Vitaminas    menos de 1%
 
Estas proporciones representan lo que sería la composición ideal de los alimentos, en función de las necesidades del cuerpo, y sobre el planeta no hay más que un alimento que satisfaga perfectamente esos requisitos: es la fruta. 

Hay dos consideraciones que son importantísimas para quien quiera asegurarse de que está haciendo un correcto consumo de fruta.
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