Consejos del Viejo Vizcacha

Viejovizcacha

De un tradicional texto gauchesco-argentino

Siempre andaba retobao,
Con ninguno solía hablar;
Se divertía en escarbar
Y hacer marcas con el dedo,
Y cuanto se ponía en pedo
Me empezaba aconsejar.
Me parece que lo veo
Con su poncho calamaco.
Después de echar un buen taco
Ansi principiaba a hablar:

Jamás llegués a parar
adonde veas perros flacos.

El primer cuidao del hombre
Es defender el pellejo.
Lleváte de mi consejo,
Fijáte bien lo que hablo:
El diablo sabe por diablo,
Pero más sabe por viejo

Hacéte amigo del juez.
No le dés de qué quejarse;
Y cuando quiera enojarse
Vos te debés encoger,
Pues siempre es güeno tener
Palenque ande ir a rascarse.

Nunca le lleves la contra,
Porque manda la gavilla.
Allí sentao en su silla
Ningún güey le sale bravo:
A uno le da con el clavo
Y a otro con la cantramilla.

El hombre, hasta el más soberbio,
Con más espinas que un tala
Aflueja andando en la mala
Y es blando como manteca:
Hasta la hacienda bagüala
caí al jagüel con la seca.

“No andés cambiando de cueva,
Hacé las que hace el ratón:
Conserváte en el rincón
En que empezó tu asistencia:
Vaca que cambia querencia
Se atrasa en la parición.

Y menudiando los tragos
Aquel vicio como cerro
No olvidés, me decía, Fierro,
Que el hombre no debe creer
En lágrimas de mujer
Ni en la renguera del perro.

No te debés afligir
Aunque el mundo se desplome;
Lo que más precisa el hombre
Tener, según yo discurro,
Es la memoria del burro
Que nunca olvida ande come.

Dejá que caliente el horno
El dueño del amasijo.
Lo que es yo, nunca me aflijo
Y a todito me hago el sordo:
El cerdo vive tan gordo
Y se come hasta los hijos.

El zorro que ya es corrido,
Dende lejos la olfatea.
No se apure quien desea
Hacer lo que le aproveche:
La vaca que más rumea
Es la que da mejor leche.

El que gana su comida
Bueno es que en silencio coma;

Ansina vos ni por broma
Querrás llamar la atención:
Nunca escapa el cimarrón
Si dispara por la loma.

Yo voy donde me conviene
Y jamás me descarrío.
Lleváte el ejemplo mío
Y llenarás la barriga:
Aprendé de las hormigas:
No van a un noque vacío.

A naides tengás envidia;
Es muy triste el envidiar.
Cuando veás a otro ganar,
A estorbarle no te metas:
Cada lechón en su teta
Es el modo de mamar.

Ansí se alimentan muchos
Mientras los pobres lo pagan.

Como el cordero hay quien lo haga
En la puntita, no niego;
Pero otros, como el borrego
Toda entera se la tragan.

Si buscás vivir tranquilo
Dedicáte a solteriar;

Mas si te querés casar,
Con esta advertencia sea:
Que es muy difícil guardar
Prenda que otros codicean.

Es un vicho la mujer
Que yo aquí no lo destapo;
Siempre quiere al hombre guapo,
Mas fijáte en la elección,
Porque tiene el corazón
Como barriga de sapo.

Y gangoso con la tranca
Me solía decir:
“Potrillo,
Recién te apunta el cormillo,
Mas te lo dice un toruno:
No dejés que hombre ninguno
Te gane el lao del cuchillo.

Las armas son necesarias,
Pero naides sabe cuándo;
Ansina, si andás pasiando
Y de noche sobre todo,
Debés llevarlo de modo
Que al salir salga cortando.

Los que no saben guardar
Son pobres aunque trabajen;
Nunca por más que se atajen,
Se librarán del cimbrón:
Al que nace barrigón
Es al ñudo que lo fajen.

Donde los vientos me llevan,
Allí estoy como en mi centro.
Cuando una tristeza encuentro
Tomo un trago pa alegrarme;
A mi me gusta mojarme
Por ajuera y por adentro.

Vos sos pollo, y te convienen
Toditas estas razones;
Mis consejos y lecciones
No eches nunca en el olvido:
En las riñas he aprendido
A no peliar sin puyones.

Con estos consejos y otros
Que yo en mi memoria encierro
Y que aquí no desentierro
Educándome seguía,
Hasta que al fin se dormía,
Mesturao entre los perros.

Fuente: En la Web están en varios sitios: taringa, redargentina, además hay comparaciones / paralelismos con los Consejos de Martín Fierro, etc.

Abajo, en los Comentarios, entre paréntesis se da el contenido central del verso y otros datos.

Sobre el nombre Vizcacha: “el viejo Vizcacha recibe este nombre por parecerse a una alimaña en la cueva, más precisamente es una vizcacha escondida en su cueva, preparada para salir de noche y alimentarse. Además, como lo es la vizcacha con los pequeños roedores a los que caza, el Viejo Vizcacha es peligroso para el ganado, el cual roba y mata” (De: monografías alipso.com)

En la Wikipedia: “La vuelta de Martín Fierro es un libro gauchesco argentino, escrito en verso por José Hernández en 1879. Constituye la secuela de El Gaucho Martín Fierro, escrito en 1872. Ambos libros han sido considerados como libro nacional de la Argentina, bajo el título genérico de “el Martín Fierro“.

En “la vuelta”, Martín Fierro, quien se había mostrado rebelde en la primera parte y convertido en gaucho matrero (fuera de la ley), aparece más reflexivo y moderado, a la vez que el libro se vuelca a la historia de sus hijos.”

Relacionado: Consejos de Martín Fierro a sus Hijos

9 comentarios

  1. nestor said,

    febrero 21, 2012 a 21:28

    muy buena recopilación, gracias

  2. esteba said,

    septiembre 19, 2012 a 17:55

    Muchas gracias me sirvieron tus consejos para hacerme unos machetitos!

  3. noviembre 7, 2013 a 00:31

    […] Consejos del Viejo Vizcacha […]

  4. agosto 7, 2014 a 00:32

    […] Relacionados: Consejos de Martín Fierro a sus Hijos  Día de la Tradición en Argentina  Consejos del Viejo Viscacha  […]

  5. Antonio T said,

    agosto 12, 2016 a 17:40

    La descripción de la vizcacha es incorrecta. No caza roedores, ya que es un mamífero roedor que se alimenta de hierbas y raíces.

    • agosto 13, 2016 a 15:13

      Gracias por su aporte! Tal vez, el poema no hace honor a la verdad en cuanto a dicho animalito del cual dicta la Wikipedia “Es de hábitos nocturnos; vive en grupos de hasta 50 individuos en túneles que cava en lomas de terreno firme. Se alimenta de todo tipo de vegetales y ataca los cultivos, por lo que su caza está permitida en toda época en la Argentina…”

      Asimismo, en otro párrafo de allí se lee: “La vizcacha en la cultura. En el poema gauchesco Martín Fierro, de José Hernández, un personaje apodado el Viejo Vizcacha adopta al segundo hijo del héroe. Vive en medio de desorden y suciedad y desgrana sus «consejos», muestrario de virtudes de supervivencia acomodaticia, que comienzan con el «hacete (hazte) amigo del juez», convertido en un refrán mordaz en la Argentina…”

      En fin… la vizcacha en Zoología no es la vizcacha en el sentido que quiso darle el poeta en estos versos. Nos falta saber cuál fue la razón por la cual la tomó para este significado. Saludos!

  6. Jose Gomez said,

    octubre 27, 2016 a 10:42

    No eran necesarias tantas faltas graves de ortografía que en la edición del Martín Fierro no están (muGer, por ejm, es con J y eso está en el MF editado)

    • octubre 27, 2016 a 16:47

      Muchas gracias por su comentario! Con tiempo, veré si encuentro otro sitio que lo tenga con esas diferencias que Ud. nos advierte. A veces, nos pasa que haciendo copy-paste vamos propagando un error. Saludos!

  7. Mariela MRL said,

    noviembre 11, 2018 a 13:10

    (vía ECyT-ar – La enciclopedia de ciencias y tecnologías en Argentina*)

    Consejos del viejo Vizcacha

    Los consejos del viejo Vizcacha, cínico personaje de La Vuelta de Martín Fierro, forman parte del patrimonio popular. Reflejaban en la época en que fueron escritos, y reflejan todavía, rasgos característicos de la cultura argentina.

    Consejos del viejo Vizcacha

    En la sección 15 de La vuelta de Martín Fierro José Hernández da, tal vez no representando a un personaje real, los cínicos pero todavía actuales consejos que siguen, dados al segundo hijo de Martín Fierro.

    Entre paréntesis se da el contenido central del verso.

    Siempre andaba retobao
    Con ninguno solía hablar—
    Se divertía en escarbar
    Y hacer marcas con el dedo—
    Y cuando se ponía en pedo
    Me empezaba a aconsejar.
    Me parece que lo veo
    Con su poncho calamaco—
    Después de echar un buen taco
    Ansí principiaba a hablar:

    «Jamás llegués a parar
    A donde veas perros flacos.» (Hay que amigarse con los ricos.)
    «El primer cuidao del hombre
    es defender el pellejo—
    Lleváte de mi consejo.
    Fijáte bien en lo que hablo:
    El diablo sabe por diablo
    Pero más sabe por viejo.» (Hay que cuidar de uno mismo; el saber principal es la experiencia.)

    «Hacéte amigo del juez
    No le des de qué quejarse;—
    Y cuando quiera enojarse
    Vos te debes encoger,
    Pues siempre es güeno tener
    Palenque ande ir a rascarse.» (Acomodo, clientelismo.)

    «Nunca le llevés la contra
    Porque él manda la gavilla—
    Allí sentado en su silla
    Ningún buey le sale bravo—
    A uno le da con el clavo
    Y a otro con la cantramilla.» (Corrupción.)

    «El hombre, hasta el más soberbio,
    Con más espinas que un tala,
    Aflueja andando en la mala
    Y es blando como manteca;
    Hasta la hacienda baguala
    Cái al jagüel en la seca.» (En la mala, buscá ayuda.)

    «No andés cambiando de cueva,
    Hacé las que hace el ratón—
    Conserváte en el rincón
    En que empesó tu esistencia—
    Vaca que cambia querencia,
    Se atrasa en la parición.» (Movéte en terrenos y con personas conocidas.)

    «Y menudeando los tragos
    Aquél viejo, como cerro—
    No olvides, me decía, Fierro
    Que el hombre no debe creer,
    En lágrimas de mujer
    Ni en la renguera del perro.» (No tengás compasión.)

    «No te debés afligir
    Aunque el mundo se desplome—
    Lo que más precisa el hombre
    Tener, según yo discurro,
    Es la memoria del burro
    Qué nunca olvida ande come.» (Lealtad clientelista.)

    «Dejá que caliente el horno
    El dueño del amasijo—
    Lo que es yo, nunca me aflijo
    Y a todito me hago el sordo—
    El cerdo vive tan gordo
    Y se come hasta los hijos.» (No te metás a resolver problemas ajenos.)

    «El zorro que ya es corrido
    Dende lejos la olfatea—
    No se apure quien desea
    Hacer lo que le aproveche—
    La vaca que más rumea
    Es la que da mejor leche.» (El oportunismo requiere tener paciencia.)

    «El que gana su comida
    Bueno es que en silencio coma
    Ansina, vos ni por broma—
    Querrás llamar la atención—
    Nunca escapa el cimarrón
    Si dispara por la loma.» (No te destaqués, sé solapado.)

    «Yo voy donde me conviene
    Y jamás me descarrío,
    Lleváte el ejemplo mío
    Y llenarás la barriga;
    Aprendé de las hormigas,
    No van a un noque vacío.» (Hacé sólo lo que te beneficia.)

    «A naides tengas envidia,
    Es muy triste el envidiar,
    Cuando veas a otro ganar
    A estorbarlo no te metas—
    Cada lechón en su teta
    Es el modo de mamar.» (Cada cual en su quintita.)

    «Ansí se alimentan muchos
    Mientras los pobres lo pagan—
    Como el cordero hay quien lo haga
    En la puntita no niego—
    Pero otros como el borrego
    Toda entera se la tragan.» (La inequidad es la regla.)

    «Si buscás vivir tranquilo
    Dedicate a solteriar—
    Mas si te querés casar,
    Con esta alvertencia sea,
    Qué es muy difícil guardar
    Prenda que otros codicean.» (Las mujeres son posesiones.)

    «Es un bicho la mujer
    Que yo aquí no lo destapo,—
    Siempre quiere al hombre guapo,
    Más fijáte en la elección;
    Porque tiene el corazón
    Como barriga de sapo.» (Las mujeres son frívolas.)

    «Los que no saben guardar
    Son pobres aunque trabajen—
    Nunca por más que se atajen
    Se librarán del cimbrón,—
    Al que nace barrigón
    Es al ñudo que lo fajen.» (Se nace vivo o zonzo.)

    «Donde los vientos me llevan
    Allí estoy como en mi centro—
    Cuando una tristeza encuentro
    Tomo un trago pa alegrarme;
    A mí me gusta mojarme
    Por ajuera y por adentro.» (No hay que echar raíces ni estar triste.)

    «Vos sos pollo y te convienen
    Toditas estas razones,
    Mis consejos y leciones
    No echés nunca en el olvido—
    En las riñas he aprendido
    A no peliar sin puyones.» (Hay que estar siempre bien cubierto.)

    Y gangoso con la tranca,
    Me solía decir, «potrillo,
    Recién te apunta el colmillo
    Mas te lo dice un toruno,
    No dejés que hombre ninguno
    Te gane el lao del cuchillo.» (Hay que ser siempre desconfiado.)

    «Las armas son necesarias
    Pero naides sabe cuándo;
    Ansina si andás pasiendo,
    Y de noche sobre todo,
    Debés llevarlo de modo
    Que al salir salga cortando.» (No amenacés con la fuerza, usála.)

    Con estos consejos y otros
    Que yo en mi memoria encierro,
    Y que aquí no desentierro
    Educándome seguía—
    Hasta que al fin se dormía
    Mesturao entre los perros.

    Leído en: https://cyt-ar.com.ar/cyt-ar/index.php/Consejos_del_viejo_Vizcacha


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