La función del legado

Acerca de la posibilidad de transmitir “algo” cuando llegamos a viejos… o antes

No haber vivido en vano”, por Osvaldo Bodni, para P12–Sección Psicología *

Flora tenía 87 años. Fui convocado por su familia, preocupada por su depresión, para entrevistarla en su casa. …

Me recibía en un pequeño estudio en el que me llamaron la atención libros, adornos, premios y otros objetos que denotaban el reconocimiento profesional por sus años de labor en una rama muy específica de las ciencias de la educación. … El estudio estaba repleto de papeles y me dijo que eran sus trabajos de muchos años… Entonces, le pregunté: “¿Qué piensa hacer con todo esto?”. Desconcertada, me contestó que no había publicado ese material y que creía no tener tiempo para hacerlo.

Hicimos algunas entrevistas vinculares: tres hijos, cuatro nietos y un marido de su misma edad, profesional retirado hacía tiempo. Y, en lo esencial, nos dedicamos a su inhibición para tener un proyecto. De manera no prevista, esto se convirtió prácticamente en un programa familiar: ella iba a escribir su libro, con la ayuda de su marido, que manejaba la computadora.

Ella dictaba pero la ayudaron …

Flora falleció poco más de un año después; durante ese tiempo recibió saludos telefónicos y visitas, y hasta el final sus relatos espontáneos sustituyeron el tema de las preocupaciones corporales por vivencias referidas al acontecimiento. Guardamos un ejemplar de su libro con una hermosa dedicatoria.

AbuelaynietaEl hombre nace receptor, y con el correr de la vida se va convirtiendo activamente en transmisor de experiencia. Para Walter Benjamin (El narrador) la narración es el instrumento humano por excelencia para la transmisión, y desde tiempos remotos la tendencia activa a transmitir la historia dio lugar a posiciones de prestigio social y familiar para los relatores, especialmente las escasas personas mayores, protagonistas y testigos vivenciales de sucesos más o menos importantes, o simplemente de extensas experiencias de vida.

A partir del siglo XX, una gerontodemografía nueva se acompaña de cambios en la valoración de las personas mayores, cuyo exceso compite con el impulso de la generación más joven. Aquéllas a crisis desidentificatorias tempranas. Divorciadas de la generación sucesora, ésta casi no escucha y declina su función receptora, por lo que el destino incierto de los legados generacionales pone en crisis el sentido de la vida, justamente en su etapa de balance final.

Para la actual dinámica de cambio constante, la solidez de la experiencia pierde valor en comparación con la flexibilidad del método ensayo-error. De una a otra generación asistimos cada vez más a la obsolescencia de conocimientos trabajosamente adquiridos.

Autores … coinciden en señalar distintas formas de prejuicio descalificatorio. Sobre este trasfondo se va diseñando el problema actual, del que no pueden sustraerse siquiera los segmentos de mejor nivel social y cultural de la sociedad, con sus mayores frecuentemente desocupados o jubilados cuando todavía su rendimiento es eficaz, conducidos al sufrimiento de pasar por crisis desidentificatorias. Un ejemplo es la obligada jubilación del profesor universitario a los 65 años, tema que hace algunas décadas fue el objetivo de una lucha estudiantil para la promoción de profesores jóvenes que veían bloqueado su acceso a las cátedras.

Salvarezza acentúa el carácter prejuicioso tanto de la sociedad como de los profesionales que tratan adultos mayores, que suelen manejarse con una serie de preconceptos comunes. El autor los reúne con el término de “viejismo” y los relaciona en general con los cambios culturales propios de nuestra época, atribuyendo al actual imaginario social un carácter descalificatorio que contrasta con el respeto que en otra época despertaban los ancianos.

… la presencia de los ancianos en las lecturas de las escuelas públicas declina y claudica a medida que aumenta el envejecimiento demográfico.

Botella al mar

El plus de memoria de la especie humana debe traspasarse activamente a través de un lenguaje. … no importa tanto aquí diferenciar los contenidos del mensaje generacional como el hecho general de encontrarnos siempre con un mensaje. Lo que destacamos es la redundancia del hecho humano de transmitir siempre algo, o instruir, o por lo menos intentarlo activamente, hasta con independencia de las condiciones de una recepción que puede ser fallida. El contenido de la transmisión generacional será un legado, que en su esencia sirve al transporte de la historia y a la ilusión de supervivencia. El empuje insiste, quizás hasta el final de la vida, y busca su descarga en un objeto sucesor, que puede ser familiar, adoptivo, discipular, o institucional, y el variable contenido de la transmisión generacional se incluye en el concepto denominado legado, con conmutaciones infinitas. Se transmiten bienes, la “fortuna”, el poder presidencial, los rituales y las ceremonias, y sobre todo la historia.

En el análisis de personas mayores, intentamos circunscribir el término transmisión a una función psíquica activa destinada a generar una perduración. Es un acto que tiende a controlar el tiempo extendiendo la memoria de los otros a través de los legados, personales y colectivos. Se trata de un sujeto que dice yo estuve aquí, dejo un hijo, un árbol, un libro. Deja una señal humana de estadía, que puede ser para una posteridad desconocida, como la botella arrojada al mar, o el banderín en la cumbre de la montaña.

Así, en un grupo terapéutico, una persona próxima a una mudanza de su casa expresaba su angustia porque no podía llevarse sus libros y no encontraba ni personas ni instituciones interesadas en la donación de su biblioteca. Se preguntaba: ¿A dónde irán a parar mis libros? En su dolor pedía ayuda para imaginar un destino para su memoria, la negativa le implicaba una “amputación” diacrónica. Pero: ¿Qué pasaba con los suyos? ¿Ni hijos ni nietos?

En nuestra hipótesis, la serenidad de la vejez se relaciona con esta posibilidad de procesamiento de la transmisión, meta que en la realidad de la vida, por obstáculos diversos, puede no realizarse. La prolongación de la vida y la declinación funcional contribuyen muchas veces a que el anciano insista en una transmisión estereotipada, y la patogenización de lo que debería ser sólo una crisis de la vida se relaciona con la gran dificultad para procesar este impulso a transferir la historia. La angustia de castración toma así una nueva forma, como temor fantasmático a quedar fuera de la memoria de la especie.

Legar es testar, testimoniar y relatar. La propuesta es considerar en la crisis de la vejez el impulso insistente a la producción del sucesor con la misión de preservar la cultura, interpretando el doloroso efecto de tarea inconclusa relacionado con una transmisión frustrada.

El proceso es activo e implica la narración, ésta está inscripta en el discurso, pero también en los objetos familiares, las fotografías, las viejas cartas, los importantes o humildes blasones de un antepasado heroico. Y también en el dinero, en las propiedades y en el contenido histórico de los patrimonios testamentarios y culturales. Todo legado sostiene una historia, implícita o explícita, como contenido y como acto narrativo.

Atendiendo a la función de cronista del adulto mayor, proponemos ayudarlo a aceptar que aunque el sucesor no podrá ser su doble ni transportar toda su transmisión, siempre llevará inscripta alguna marca, alguna señal de su discurso. El pide garantías de ser reconocido como enunciante para un conjunto social que muchas veces no lo puede escuchar, activando la angustia de castración como un doloroso sentimiento de intrascendencia o vida inconclusa.

Es cierto que ningún enunciado podrá transportar la totalidad de los emblemas identificatorios. Aceptados los límites de la transmisión y la renuncia a una omnipotencia enunciativa, el discurso se presentará en fragmentos que darán cuenta de una selección de lo posible. Pero aun así el conjunto demostrará al viejo que no puede absorber todo lo que él seleccionó: algo de su discurso va a ser suprimido, creando una de las condiciones que Baranger, Goldstein y Zak de Goldstein describieron.

En la trama de las tradiciones y las historias (mal) contadas existe un plus de entropía, de pérdida.

El duelo por las identificaciones perdidas puede elaborarse para evitar una anestesia afectiva paralizante y descubrir los signos de su continuidad en sus sucesores, en sus discursos y en sus proyectos, hasta recobrar el sentido de no haber vivido en vano.”

* Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), Departamento de Adultos Mayores. Texto extractado del trabajo “La existencia doble y la clínica del legado”, que obtuvo el primer premio 2010 de la Federación Psicoanalítica de América Latina (Fepal).

Las negritas y otros formatos son producto de mi lectura personal.

Autor: AcuarelaDePalabras

Lecturas entre amigos...

4 opiniones en “La función del legado”

  1. ¿Te has preguntado qué pasará con tus cuentas de Instagram, Facebook, Twitter o mail una vez que mueras? Aquí te lo aclaramos.

    (vía http://blog.jdr.mx/redes-sociales-despues-de-la-muerte/#.YCnNKWhKjNw)

    Hoy en día tener una identidad digital es una necesidad para socializar, para mantenerte informado o para temas laborales. Nuestros perfiles en cada una de las redes sociales almacenan una gran cantidad de información personal, fotos y contactos que se han convertido en parte de nuestro legado.

    Precisamente por esta razón guardamos nuestras claves de acceso como si de oro se tratara. Pero, ¿te has preguntado qué pasará con tus cuentas de Instagram, Facebook, Twitter o mail una vez que mueras? La idea de que nuestros más grandes secretos sean descubiertos o de que nuestra información se use de manera incorrecta es aterradora. Pero, tranquilos, hemos avanzado tanto en temas de redes sociales que ahora es posible asegurar tus deseos digitales póstumos.

    Así es, hoy en día cada red social cuenta con distintas opciones de configuración en caso de fallecer, las cuales puedes dejar programadas en vida.

    Las redes sociales y la muerte se pueden pensar como dos temas completamente aislados, pero la verdad es que la era digital los ha unido, pues trajo consigo nuevas formas de comunicar la muerte y socializar en torno a ella. O, ¿acaso no es por las redes sociales que nos enteramos de la muerte de muchas personas hoy en día?

    Estas plataformas digitales en verdad han cambiado la vida después de la muerte. Antes, al morir tu esencia quedaba guardada para siempre en la memoria de las personas que te conocieron. Sin embargo, ahora al tener un perfil en una red social, este se convertirá en un lugar en donde tus amigos y familiares podrán entrar cada que te extrañen o quieran sentirte cerca. No dejan de ser solo recuerdos, pero se vuelven mucho más tangibles que tenerlos solo en la mente.

    Aquí te contamos qué puedes hacer con tus cuentas para que al morir se cumpla tu voluntad y no queden en el limbo digital para siempre.

    Facebook
    Si eres usuario de Facebook puedes decidir en vida si quieres que al morir tu cuenta se elimine permanentemente o permanezca activa como cuenta conmemorativa. Si quieres que tu cuenta se elimine, Facebook lo hará automáticamente al enterarse por un tercero de tu muerte. Al escoger la segunda opción deberás elegir a un contacto de legado para que se encargue de tu cuenta conmemorativa.

    Las cuentas conmemorativas se crearon para que el perfil de una persona fallecida se convierta en un espacio donde amigos y familiares se reúnan y compartan recuerdos de ese ser querido, según Facebook. Si una cuenta pasa a ser conmemorativa aparecerán las palabras “en memoria de” junto al nombre de la persona en su perfil. El contenido que la persona haya compartido permanecerá en Facebook visible para el público con el que se compartió.

    El contacto de legado que hayas elegido podrá administrar tu cuenta cuando se convierta en conmemorativa. Esta persona designada podrá aceptar solicitudes de amistad, fijar una publicación a modo de homenaje, cambiar la foto del perfil, la foto de portada, solicitar la eliminación de la cuenta y decidir quién puede ver o publicar homenajes si la cuenta tiene sección para eso.

    Si bien, un contacto de legado será el administrador de tu cuenta, pero no podrá iniciar sesión, leer tus mensajes, eliminar personas de tu lista de amigos o enviar nuevas solicitudes de amistad. El único requisito que Facebook pone para seleccionar un contacto de legado es que el titular de la cuenta tenga 18 años o más.

    Por otro lado, si no configuras ninguna opción, cuando Facebook se entere de tu muerte la convertirá en una cuenta conmemorativa. Aquí más información sobre cómo proceder.

    Instagram
    Para empezar, recordemos que Instagram forma parte de Facebook. Por lo tanto, también ofrece la opción de convertir tu cuenta en conmemorativa. Para hacerlo un usuario deberá informar a la plataforma de tu fallecimiento y demostrarlo con un certificado, una nota necrológica o un artículo de periódico. Aunque si esta no es una buena opción para tus familiares podrán solicitar que se cierre la cuenta presentando las pruebas de defunción. Si quieres saber más, da clic aquí.

    Twitter
    En esta plataforma social solo hay una opción. Twitter desactivará la cuenta de una persona fallecida si algún familiar o representante legal lo solicita. El solicitante tendrá que presentar una identificación oficial e información que compruebe el fallecimiento como el certificado de defunción. Nadie podrá acceder a tu cuenta de Twitter una vez que hayas muerto, claro si tu no le diste a alguien tu contraseña en vida.

    Google
    Google cuenta con una herramienta de inactividad que puedes configurar mientras estás vivo, con la cual podrás decidir qué pasará con tu cuenta si permanece inactiva por un periodo determinado. Con esta opción puedes elegir entre enviar información a algún contacto predeterminado o cerrar tu cuenta. Aunque si no elegiste ninguna opción antes de morir algún familiar podrá pedir que se desactive la cuenta u obtener información guardada en ella. Pero debes saber que para que Google le dé información a alguien que no sea el titular de una cuenta le pedirá documentos de identificación y el comprobante de defunción del usuario principal. Al cerrar tu cuenta de Google también se cerrará tu cuenta de Gmail, YouTube, Drive y todo lo que esté ligado a esta compañía.

    Nuestra recomendación
    La recomendación es dejar configuradas las cuentas de las plataformas que te lo permitan y hacerles saber a tus familiares o personas cercanas que quieres que suceda con tu legado digital una vez que ya no estés. Tú decides si quieres desaparecer de las redes o permanecer en ellas.

    La realidad es que aunque se elimine tu cuenta tu legado digital puede seguir vivo a través de las interacciones que tuviste con otros usuarios, como las fotos o videos en donde apareces.

    Desaparecer por completo de la red requiere un largo tiempo…

    Leído en: http://blog.jdr.mx/redes-sociales-despues-de-la-muerte/#.YCnNKWhKjNw

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: