Día de las Américas (poemas e información alusiva)

Abril 14

Mapaamerica“De las Américas

hoy es el día:

la paz anhelo

con alegría.”

De: mi primer libro de lectura Piruetas.

Himno de las Américas

Un canto de amistad, de buena vecindad,

unidos nos tendrá eternamente.

Por nuestra libertad, por nuestra lealtad

debemos de vivir gloriosamente.

Un símbolo de paz alumbrará el vivir

de todo el Continente Americano.

Fuerza de Optimismo, fuerza de la hermandad

será este canto de buena voluntad.

Argentina, Brasil y Bolivia,

Colombia, Chile y Ecuador,

Uruguay, Paraguay, Venezuela

Guatemala y El Salvador,

Costa Rica, Haití y Nicaragua,

Honduras y Panamá,

Norteamérica, México y Perú,

Cuba y Canadá:

¡Son hermanos soberanos de la libertad!

¡Son hermanos soberanos de la libertad!

Leído en: Wikipedia (Allí, la historia)

Panamericanismo: “Se entiende por panamericanismo o integración panamericana, el movimiento diplomático, político, económico y social que busca crear, fomentar y ordenar las relaciones, la asociación y cooperación entre los países de América en diversos ámbitos de interés en común…” (Wikipedia)

En el sitio de la OEA: Temas:  http://www.oas.org/es/temas/default.asp

Abajo, en los comentarios: Información, enlaces relacionados y más poesía: Tiene selva y cordillera…, América, tierra de esperanza…, Desde los mares australes…

18 Comments »

  1. 1
    MINOSKAV Says:

    Te saludo desde un país de América del sur: Colombia, además expreso mi admiración por tu escritura que expone un tema importante: el de la cofraternidad. Un abrazo

  2. 2
    anahi duzevich bezoz Says:

    pongamos en nuestro corazón el destino de América y América nos dará un gran corazón cuyo destino está en nuestras manos. muchas gracias por enviarme el material de lectura muy bueno saludos

  3. […] También: Otro poemita escolar e Himno De Las Américas […]

  4. 4
    yesenia Says:

    me encanto la estrofa
    Argentina, Brasil y Bolivia,
    Colombia, Chile y Ecuador,
    Uruguay, Paraguay, Venezuela
    Guatemala y El Salvador,
    Costa Rica, Haití y Nicaragua,
    Honduras y Panamá,
    Norteamérica…
    y ustedes que les parece?
    comenten plis…

    • 5
      acuarela Says:

      Siempre habrá que negociar las diferencias… de modo que , no está de más celebrar lo que podamos tener en común…

      Es un recordatorio… al que podemos apelar en otras circunstancias un tanto incómodas…

      No sé, se me ocurre decirte esto, siendo que he notado que pusiste el énfasis en las diferencias entre los países americanos “desarrollados” y los “sub-desarrollados”, verdad?

      El patio trasero? Claro que hay intereses mal-encontrados! Y por ello, alguien podría apreciar cierta hipocresía en esta celebración.

  5. 6
    acuarela Says:

    Leemos en el sitio del Ministerio de Educación (Argentina):

    “Día de las Américas

    “En 1826, el libertador Simón Bolívar convocó al Congreso de Panamá con la idea de crear una asociación de estados en el hemisferio. En 1890, la Primera Conferencia Internacional Americana, efectuada en la ciudad de Washington, estableció la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas y su secretaría permanente, la Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas, predecesora de la OEA.” (Fuente: Historia de la Organización de Estados Americanos -OEA-).

    El primer Día de las Américas fue celebrado el 14 de abril de 1931, en conmemoración a la fundación de la Unión de las Repúblicas Americanas (llamada a partir de 1910 Unión Panamericana y, a partir de 1948, Organización de los Estados Americanos -OEA-). En Washington, el presidente de los Estados Unidos, Herbert Hoover, fue el principal orador en una ceremonia que incluyó la siembra de un árbol en los jardines de la Unión Panamericana.

    Varios países declararon entonces el 14 de abril como fiesta nacional. Hubo recepciones diplomáticas, celebraciones públicas y civiles, programas en las escuelas y una gran cantidad de proclamaciones promoviendo los principios del Panamericanismo. Una de esas declaraciones aseguró que en el Espíritu del Panamericanismo, las naciones de América podrían “reafirmar los ideales de paz y solidaridad continental que todos profesan, fortalecer sus lazos naturales e históricos y recordar los intereses comunes y aspiraciones que hacen a los países del hemisferio un centro de influencia positiva en el movimiento universal a favor de la paz, la justicia y la ley entre las naciones”.

    El Día de las Américas simboliza así la soberanía y la unión voluntaria en una comunidad continental. Cada año, el 14 de abril, ya sea por promulgación presidencial o legislativa, el Día y la Semana Panamericanos son conmemorados en la mayor parte de los países americanos.”

  6. 7
    acuarela Says:

    Leemos en EducaRed:

    “Con la ambiciosa idea de crear una asociación de estados americanos, el libertador Simón Bolívar convocó al Congreso de Panamá en 1826, marcando el primer hito de integración de la región.

    En 1890 se logra la primera Conferencia Internacional Americana, realizada en Washington, que estableció la creación de la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas. Este bloque se transformó el 14 de abril de 1948, mediante una Carta suscrita en Bogotá, en la Organización de los Estados Americanos (OEA) actualmente el organismo regional más antiguo del mundo.

    Por lo cual, cada 14 de abril se celebra el “Día de las Américas”, en los países de Argentina; Bolivia; Brasil; Chile; Colombia; Costa Rica; Cuba; Ecuador; El Salvador; Estados Unidos; Guatemala; Haití; Honduras; México; Nicaragua; Panamá; Paraguay; Perú; República Dominicana; Uruguay y Venezuela; para reafirmar los ideales de paz, justicia, soberanía y solidaridad en el continente.

    Principios de la OEA

    – Afianzar la paz y la seguridad del Continente Americano.

    – Promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al principio de no intervención.

    – Prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacífica de las controversias que surjan entre los Estados Miembros.

    – Organizar la acción solidaria de los Estados Miembros en caso de agresión.

    – Procurar la solución de los problemas políticos, jurídicos y económicos que se susciten entre los Estados.

    – Promover, por medio de la acción cooperativa, el desarrollo económico, social y cultural, y alcanzar la efectiva limitación de armamentos convencionales que permita dedicar el mayor número de recursos al desarrollo económico y social de los Estados Miembros.”

    http://www.educared.org/

  7. 8
    acuarela Says:

    Leemos en el Rincón de los Niños de la OEA:

    http://www.oas.org/children/Simon/delasAmer.html

    “¿QUE SIGNIFICA EL “DIA DE LAS AMERICAS?

    El “Día de las Américas” es un día establecido por los gobiernos de las repúblicas americanas, como un símbolo de su soberanía y de su unión voluntaria en una comunidad continental. Cada año, el 14 de abril, ya sea por promulgación presidencial o legislativa, el Día y la Semana Panamericanos son conmemorados en grandes ciudades, pueblos y comunidades.

    ¿QUE PAISES CELEBRAN EL DIA DE LAS AMERICAS?

    Argentina

    Bolivia

    Brasil

    Chile

    Colombia

    Costa Rica

    Cuba

    República Dominicana

    Ecuador

    El Salvador

    Guatemala

    Haití

    Honduras

    México

    Nicaragua

    Panama

    Paraguay

    Perú

    Estados Unidos

    Uruguay

    Venezuela

    EL PRIMER DIA DE LAS AMERICAS

    El Primer Día de las Américas fue celebrado a lo largo del Continente Americano en 1931. En Washington, el Presidente de los Estados Unidos Herbert Hoover fue el principal orador en una ceremonia al aire libre que incluyendo la siembra de un árbol en los jardines de la OEA.

    Varios países (El Salvador, Guatemala y Haití) declararon el 14 de abril como fiesta nacional. En estas naciones, como en otros países de la Unión Panamericana, hubo recepciones diplomáticas, celebraciones públicas y civiles, programas en las escuelas y una gran cantidad de proclamaciones promoviendo los principios del Panamericanismo.

    Una de esas declaraciones aseguró que en el Espíritu del Panamericanismo, las naciones de América podrían “reafirmar los ideales de paz y solidaridad continental que todos profesan, fortalecer sus lazos naturales e históricos y recordar los intereses comunes y aspiraciones que hacen a los países del hemisferio un centro de influencia positiva en el movimiento universal a favor de la paz, la justicia y la ley entre las naciones”.

    EL DIA DE LAS AMERICAS EN LA HISTORIA

    Durante los años treinta, la conmemoración del Día de las Américas llegó a ser un evento significativo a lo largo de las repúblicas americanas. Oficiales educativos y profesores, en todos los niveles de instrucción y en todas las 21 repúblicas de la Unión Panamericana, usaron el Día Panamericano como una oportunidad para incrementar la conciencia de los estudiantes acerca de los pueblos y culturas en las naciones americanas. Espectáculos públicos, juegos, programas de música y danza, reuniones, desfiles y concursos: fueron organizados como actividades Panamericanas, marcando el paso del 14 de abril.

    En 1933 la celebración del Día de las Américas, en la sede de la Unión Panamericana en Washington, se centró en la entrega por parte del Gobierno de Venezuela de un busto de Francisdo de Miranda, el cual hoy en día engalana, junto a los bustos de otros defensores de la independencia y soberanía de los Estados miembros, el Salón de los Héroes del Edificio Principal de la OEA.

    In 1935, el Consejo de la Unión Panamericana acentuó la celebración de ese día, mediante la firma del Pacto Roerich que protege, en tiempos de guerra, a los monumentos históricos y a las instituciones científicas y culturales (19 años antes de que un convenio similar, aunque más detallado, se firmara en La Haya en 1954).

    Entre los varios convenios firmados como parte de la conmemoración del Día de las Américas figuran: El Tratado de Fraternidad Centroamericana (1934); el Tratado de Protección de los Bienes muebles de Valor Histórico (1935); el Acuerdo estableciendo el Banco Interamericano de Desarrollo (1959); el Protocolo para el Acuerdo estableciendo el Banco Centroamericano de Integración Económica (1969); y el Acuerdo de Cooperación Técnica entre la Secretaría General de la OEA y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) (1992).

    Franklin Delano Roosevelt, ex Presidente de los Estados Unidos, pregonó en 1940, durante el Día de las Américas, la alianza hemisférica que mantendría a las Américas unidas durante la Segunda Guerra Mundial y advirtió que “la mano que ose tocar a uno de nosotros, nos tocará a todos”.

    En 1966 el Gobierno de España eligió el Día de las Américas para dedicar la estatua de la Reina Isabel de España, el cual se ubicó al frente de la entrada principal del edificio de la OEA.

    Por su lado, durante el Día de las Américas en 1977, el ex Presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, recordando que “la Carta de la OEA nos compromete a respetar la libertad individual y la justicia social”, enfatizó la importancia de una política basada en el fomento, respeto y defensa de los derechos humanos.

    ¿COMO PLANEAR UN PROGRAMA PARA CELEBRAR EL DIA DE LAS AMERICAS?

    Ya sea que tengas siete años de edad o setenta, un profesor o estudiante, un líder cívico o presidente de una organización, Tú deber hacer parte de la celebración del DIA DE TODOS LOS AMERICANOS. Los líderes y promotores experimentados no requieren de direcciones para organizar. Sin embargo, si nunca has participado en un programa ni organizado uno, permíteme decirte cómo hacerlo.

    El programa ideal es aquel que es planeado por la comunidad entera, utilizando todos los recursos locales disponibles. Un programa comunitario exitoso requiere de, al menos tres comités. Un Comité Organizador, Comité de Programas, y un Comité de Publicidad. Los líderes de la comunidad representando diferentes profesiones e intereses pueden ser invitados a convertirse en patrocinadores, ambos activos u honorarios.

    Si tu ciudad tiene universidades o colegios, puedes encontrar estudiantes y profesores de uno o más países del hemisferio. Pídeles que se unan a uno de tus comités y hagan parte del programa. Invita a oficiales consulares del área, para que sean invitados de honor en funciones públicas y que dirijan reuniones. Residentes de latinoamérica y viajeros que hayan regresado recientemente pueden hacer contribuciones muy valiosas a los programas, mostrando películas, diapositivas, fotografías o manualidades que ellos hayan recolectado en sus viajes.

    Funciones públicas de un programa para la comunidad

    a) Solicitar al gobernador de tu estado y al alcalde de tu ciudad que emitan una proclamación del Día y la Semana de las Américas Panamericanos, con un mes o dos de anticipación.

    b) Inagurar las demostraciones de la Semana de las Américas Panamericana con una ceremonia en el City Hall o en un centro comunitario.

    c) Arreglar una función al aire libre, como la siembra de un “árbol de la paz”, o un “jardín de la paz”, o una ceremonia de intercambio de banderas para simbolizar la amistad interamericana.

    d) Un buen punto máximo para las actividades de la semana es una fiesta panamericana, banquete, o un baile formal.

    e) El evento público más atractivo es un desfile panamericano, incluyendo una caravana de carros con 24 comparsas, representando las 24 naciones miembros de la OEA.

    Instituciones Religiosas.

    Debido a que la amistad Inter-americana tiene sus raíces en un profundo sentido de unidad espiritual y de hermandad, es particularmente apropiado conmemorar el espíritu del Panamericanismo en iglesias, sinagogas y otras instituciones relilgiosas.

    Instituciones Educativas

    En muchas escuelas, colegios y universidades, la Semana de las Américas panamericana es uno de los eventos más importantes del año. Todos los estudiantes son usualmente convocados para participar en presentaciones de la orquesta o del coro; una obra de teatro puede ser presentada por el club dramático o grupo de teatro; o una película sobre la vida o el viaje a otros países americanos.

    Las clases de historia, geografía, estudios sociales y las de la lengua española generalmente enfocan sus estudios en la OEA y sus estados miembros. Todas las clases desde arte a zoología, pueden desarrollar un interés particular en los temas interamericanos. El interés de los estudiantes es estimulado particularmente para dar premio a los mejores (el 14 de abril). El club de español o una escuela o colegio, frecuente toman el liderazgo en la planeación y organización del Día y la Semana Panamericanos.

    Exposiciones Especiales

    El público es especialmente atraido por exposiciones y presentaciones de diapositivas de escenarios Latinoamericanos, costumbres nativas de diferentes países, cerámicas y arte y productos que no se cultivan en los Estados Unidos. Por ejemplo, las tiendas de víveres pueden arreglar exhibiciones de café –el “grano más popular del mundo”- con una muestra de algunas de las marcas líderes en América Latina, que ellos venden.

    Otros tipos de exposiciones son presentadas por agencies de viajes, bancos, oficinas de correo, clubes de automotores, almacenes por departamentos, museos y galerías de arte. Las librerías tanto públicas como institucionales, tienen una gran oportunidad de exhibir libros importantes de escritores latinoamericanos famosos y presentar las numerosas publicaciones de la OEA, emitidas particularmente para el público en general.”

  8. 10
    acuarela Says:

    Personalmente, siempre me cae mal que se llame Norteamérica a los Estados Unidos, tal como se nombra en este himno, nombrando aparte a Canadá… En fin…

  9. […] Relacionados: Dia del Himno Nacional Argentino  Himno mundial de la resistencia popular  Himno Internacional del Cooperativismo  Himno a la alegría  Himno de las Américas  […]

  10. Reblogueó esto en Acuarela de palabrasy comentado:

    Un día al cual, fuera de lo escolar, no se le da mucha bolilla por aquí. Es que, en estos tiempos, hay, al menos, dos “Américas” muy diferentes. Mientras tanto, podemos celebrar las coincidencias, la amistad y la paz…

  11. 13
    Mariela Says:

    Nuestra América, de José Martí

    “José Julián Martí Pérez, el “Héroe Nacional de Cuba”, pensador, periodista y poeta cubano, revolucionario de la independencia contra España, nació en La Habana, un 28 de enero de 1853. Hijo de un valenciano y una canariense, alimentó su espíritu de indignación y lucha tempranamente, tras acompañar a su padre en una visita a la zona de Hanábana, en la provincia de Matanzas, cuando conoció los horrores de la esclavitud.

    Excelente estudiante desde muy pequeño, ingresó al bachillerato en 1866, gracias a su querido maestro Rafael María de Mendive, quien le costeó los estudios. Pero pronto, comenzaría quizás la más importante fuente de enseñanzas para Martí: la primera guerra independentista de Cuba, comenzada en octubre de 1868. Martí apenas tenía 15 años y se nutrió entonces de fuertes concepciones emancipadoras, que pudo volcar luego en algunos poemas, como “Abdala” o “Diez de octubre”.

    Un año más tarde, un batallón de voluntarios lo detuvo y acusó de escribir una carta dirigida a un conocido, quien se había alistado en el ejército realista, a quien Martí le dedicaba duras palabras. Esto le valió la detención, primera condena a seis años, y posterior perdón de la pena a cambio de la deportación a España.

    Llegado a Madrid a comienzos de 1871, Martí se conectó con los ambientes republicanos de España, que pronto iniciarían decisivas luchas para instaurar la Primera República Española. En aquellos años, Martí se licenció en Derecho y Filosofía, antes de regresar a América. México, Estados Unidos y Guatemala fueron algunos de sus próximos destinos. Comenzó a trabajar como periodista y profesor universitario, en tanto conoció a Carmen Zayas Bazán, con quien se casó en 1877. Pronto nacería su hijo Ismaelillo.

    De regreso a Cuba, comenzó a conspirar para lograr la independencia de la isla, previo al inicio de una segunda revuelta anticolonial. Por entonces, mientras trabajaba como pasante de un abogado, Martí asistía a mitines secretos, pronunciaba discursos encendidos y presidía círculos revolucionarios. La “Guerra chiquita”, como se le llamó al segundo importante intento independentista cubano, fracasó rápidamente y José Martí fue nuevamente deportado a España. Pero lograría escapar y pronto llegaría a Estados Unidos, país en que residiría, salvo una estadía de algunos meses en Venezuela, por cinco largos años.
    En los años previos al inicio de la tercera y decisiva guerra por la independencia de Cuba, de 1895, Martí escribió numerosos artículos y poemas, muchos de los cuales fueron publicados en periódicos de distintos países americanos, entre ellos, el diario argentino La Nación. En tanto, reinició los preparativos revolucionarios, a sabiendas de que luchaba no sólo por Cuba, sino por una “ancha patria continental”, a la cual acechaba el expansionismo norteamericano. Martí sabía que, mientras Cuba se acercaba a su primera independencia, los países hermanos debían luchar por la segunda.

    Martí fue fundador en 1892 del Partido Revolucionario Cubano, que no era precisamente un partido electoral, y de su órgano de difusión Patria y, en contacto con muchos luchadores de las guerras anteriores -como el militar Máximo Gómez-, sentó las bases del nuevo alzamiento popular. El Plan de la Fernandina preparado y financiado por el PRC fracasó al enterarse las autoridades estadounidenses del mismo y prohibir la partida de la flotilla revolucionaria. Pero el proyecto siguió adelante. El ejército mambí, repleto de campesinos macheteros, comenzó finalmente la guerra el 24 de febrero de 1895.
    Martí y 400 expedicionarios más llegaron a la isla el 11 de abril, desembarcando en Playita de Cajobabo, al sudeste de Cuba. Designado Mayor General del Ejército Libertador, en sintonía con los otros generales, Gómez y Antonio Maceo, Martí fue alcanzado por tres disparos en un inesperado encuentro con tropas realistas. No pudo presenciar el final de una guerra victoriosa, a la que sin embargo le faltaría -como creía para el resto del continente- una “segunda independencia”. Murió el 19 de mayo de 1895 luchando por la independencia de su país y por la unión latinoamericana.

    Transcribimos aquí uno de sus escritos más famosos, Nuestra América, publicado en la Revista Ilustrada de Nueva York, el 1º de enero de 1891 y el 30 de enero en el diario mexicano El Partido Liberal. Martí advertía en este ensayo fundamental hace más de un siglo sobre la gran amenaza que se cernía sobre América Latina con el naciente imperio de los Estados Unidos, al que metaforiza como el gigante de las siete leguas o el pulpo. El autor plantea aquí desde el mismo título la necesidad de reivindicar la identidad latinoamericana y reapropiarse del nombre América, que los Estados Unidos tendieron a apropiarse para sí.

    El conocimiento de la propia tierra y sus habitantes es, para José Martí, clave para el gobierno de estos territorios y señala el fracaso de intentar aplicar aquí fórmulas ajenas a nuestras culturas: “Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos”. Plantea la necesidad de conocer la identidad latinoamericana, y de difundir ideas y el conocimiento como las armas más poderosas: “Una idea enérgica, flameada a tiempo, para a un escuadrón de acorazados”. Hacia el final del ensayo Martí hace un llamado a la unión de Hispanoamérica: “el problema (…) puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno, y la unión tácita y urgente del alma continental”.

    Fuente: José Martí, Nuestra América, La Habana, Editorial Trópico, 1953.

    México, 30 de enero de 1891

    Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

    No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades: ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

    A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¡Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos “increíbles” del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!

    Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña. La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.

    Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder: y han caído, en cuanto les hicieron traición.

    Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.

    En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen.

    En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se la administra en acuerdo con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías.

    La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.

    Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, vinimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república, en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye en la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso, que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que había izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota de potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra, desatada a la voz del salvador, con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico.

    El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.

    Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros–de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen, –por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.

    Pero “estos países se salvarán”, como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos: al machete no le va vaina de seda, ni en el país que se ganó con lanzón, se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide “a que le hagan emperador al rubio”. Estos países se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.

    Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza.

    El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga, en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego del triunfo, los bastones de oro.

    Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil, de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa o inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. “¿Cómo somos?” se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!

    Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. El tigre de adentro se entra por la hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices, y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de ideas. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.

    De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pomba de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista, y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa, o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños.

    El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre, y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

    No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras, ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas: ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno, y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!”

    Fuente: http://www.elhistoriador.com.ar

    http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/america_latina/nuestra_america.php

  12. 14
    Mariela Says:

    Para los más pequeños:

    Tiene selva y cordillera.
    Tiene nieve y primavera
    gente de todos colores
    niños, sueños, risas, flores.
    Si somos todos hermanos,
    el gran pueblo americano
    tendrá un futuro mejor
    será una tierra de amor.

    Silvia Beatriz Zurdo
    Desde: salaamarilla2009.blogspot.com.ar

  13. 15
    Mariela Says:

    América, tierra de esperanza
    y también de aventuras,
    los mares cuidan tus costas
    y desde el cielo, la Luna.

    Tierra rica y generosa
    de paisajes tan gigantes:
    sos la patria del nativo
    y también del inmigrante.

    Tus brazos están abiertos
    a quién te quiera habitar;
    sólo pido que en tu suelo
    pueda reinar la paz.

    Nidia Zamataro
    Desde: salaamarilla2009.blogspot.com.ar

  14. 16
    Mariela Says:

    Desde los mares australes
    hasta los árticos hielos,

    América se despliega,
    ¡belleza entre tierra y cielo!

    Es el joven continente
    que a todos brinda un hogar,
    cobijando al que se acerca
    con ganas de trabajar.

    Bolívar y San Martín
    para América soñaban
    lazos de amistad y unión
    que a los pueblos hermanaran.

    Cooperación, armonía,
    paz y solidaridad,
    guiaran los pasos firmes
    de esta tierra en libertad.

    Mabel Russo
    Desde: salaamarilla2009.blogspot.com.ar

  15. 17
    Mariela Says:

    Canción: América (Autores: P. Herrero y J. L. Armenteros – Intérprete: Nino Bravo)

    Donde brilla el tibio sol,
    con un nuevo fulgor,
    dorando las arenas.

    Donde el aire es limpio,
    aun bajo la suave luz de
    las estrellas.

    Donde el fuego se hace amor
    el río es hablador
    y el monte selva.

    CORO
    Hoy encontré un lugar
    para los dos
    en esa nueva tierra.

    América, América,
    todo un inmenso jardín,
    eso es América
    cuando Dios hizo el edén
    pensó en América.

    Cada nuevo atardecer
    el cielo empieza a arder
    y escucha el viento
    que me trae con su canción
    una queja de amor
    como un lamento.

    El perfume de una flor,
    el ritmo de un tambor
    en las praderas,
    danzas de guerra y paz
    de un pueblo
    que aún no ha roto sus cadenas.

    América, América,
    todo un inmenso jardín,
    eso es América,
    cuando Dios hizo el edén
    pensó en América.

  16. 18
    Mariela Says:

    Las mejores leyendas latinoamericanas

    http://www.encuentos.com/leer/las-mejores-leyendas-latinoamericanas/


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