Día del himno nacional argentino

cantando-himnoEn mi recuerdo, una poesía infantil…

Mayo 11

“Ya se oyen acordes marciales;

silencio!, que se han de escuchar

las estrofas vibrantes y dignas

del glorioso Himno Nacional!”

De: mi primer libro de lectura Piruetas/1966

Más info, y la letra completa: MinisterioDeEducacion

Abajo, en los comentarios, enlace a 10 versiones distintas del himno, y algunas imágenes escolares alusivas.

10 Comments »

  1. […] de los padres de la Patria   Fiesta patria y bailes tradicionales    Día del himno nacional argentinoDía de la escarapela nacional […]

  2. 2
    acuarela Says:

    Enlace a 10 versiones del himno nacional

    “Un 11 de mayo de 1813 fue aprobado por aclamación el Himno Nacional Argentino por la Asamblea General Constituyente. La belicosa marcha escrita por Vicente López y Planes con música de Blas Parera sea el himno nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata se convierte así en la canción patria.”

    Aquí, un recorrido por diez versiones contempóraneas.

    Charly García (Versión en vivo, en la 9 de Julio, en un recital gratuito en 1991.),

    Mercedes Sosa (Del disco Cantora.),

    Fito Paez (Recital por los Festejos del Bicentenario, 25 de mayo de 2010.),

    Los Pumas (En el Mundial de Rugby de 2007 en Francia.),

    Andrés Ciro Martínez (En un partido amistoso de la Selección Nacional por los Festejos del Bicentenario en 2010.),

    En el Valle de la Luna (También en los Festejos por el Bicentenario, por el Coro de la Universidad Católica de Cuyo, Coro Universitario de San Juan, Banda del RIM22 y Banda de la Policía de la Provincia de San Juan.),

    Patricia Sosa en lenguaje de señas (Gestuado en Lengua de señas por Patricia Sosa.),

    La Sole (En el Festival de Cosquín 2010, en la celebración de su 50 aniversario.),

    Jairo (Versión por el folclorista cordobés.),

    Bajo Fondo y Santaolalla (En la pelea de Maravilla Martínez y Martín Murray en el Estadio de Vélez.).

    Los 10 videos en: http://www.telam.com.ar/notas/201305/17221-10-versiones-del-himno-nacional-argentino.html

  3. 3
    acuarela Says:

    Imágenes alusivas -previa búsqueda en Google-Images:

  4. 4
    acuarela Says:

    Letra del himno nacional argentino:

    Primera y última cuarteta, y coro de la canción aprobada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813, tal como se lo canta desde el 30 de marzo de 1900 (presidencia de Julio A Roca) por disposición del Gobierno Nacional que dice:

    “Que, sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en acuerdo de ministros decreta:

    Artículo 1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y coro de la canción nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de marzo de 1813″.

    Oíd mortales el grito sagrado

    libertad, libertad, libertad.

    Oíd el ruido de rotas cadenas,

    ved en trono a la noble Igualdad.

    ………………………………………….

    Ya su trono dignísimo abrieron

    las Provincias Unidas del Sud

    y los libres del mundo responden:

    Al gran pueblo argentino ¡Salud!

    Y los libres del mundo responden:

    Al gran pueblo argentino ¡Salud!

    Coro:

    Sean eternos los laureles

    Que supimos conseguir

    Coronados de gloria vivamos

    o juremos con gloria morir

  5. 5
    acuarela Says:

    Más info acerca del himno:

    El autor de la letra, Vicente López, se inspiró en en un himno que coreaban los actores al finalizar la obra 25 de Mayo (obra que se estaba representando en el Casa de Comedias el 24 de mayo de 1812), cuya música había sido compuesta por Blas Parera. Éste y López, a pedido del Triunvirato – que en un oficio del 22 de julio de 1812 al Cabildo sugería la composión de la marcha de la patria – concluyeron la canción, que fue cantada en el Cabildo, el 1 de noviembre de 1812 por un coro de niños de escuelas.

    El 6 de marzo de 1813 la Asamblea General ordenó algunas correcciones, con las que colaboró Esteban de Luca, perteneciendo a Parera el ritmo marcial, vibrante y guerrero, de la que se conoció como Marcha Patriótica, aprobada el 11 de mayo de 1813.

    Se habría entonado por primera vez el 25 de mayo de 1813 en el teatro, durante la función patriótica de la noche. Luego se la denominó Canción Patriótica. Una copia de 1847 la titula Himno Nacional Argentino.

    En 1860 el músico Juan Pablo Esnaola asignó a la entonces marcha, el ritmo con que hoy se la conoce.

    Es, conjuntamente con la Bandera y el Escudo, uno de los símbolos nacionales.

    Leído en: http://www.elfolkloreargentino.com

  6. 6
    acuarela Says:

    La versión completa (no la que usualmente cantamos):

    (Coro)

    Sean eternos los laureles

    que supimos conseguir.

    Coronados de gloria vivamos

    o juremos con gloria morir.

    I

    Oíd mortales, el grito sagrado:

    libertad, libertad, libertad.

    Oíd el ruido de rotas cadenas,

    ved en trono a la noble Igualdad.

    Se levanta a la faz de la tierra

    una nueva y gloriosa nación;

    coronada su sien de laureles

    y a sus plantas rendido un León.

    (coro)

    II

    De los nuevos campeones los rostros

    Marte mismo parece animar;

    la grandeza se anida en sus pechos;

    a su marcha todo hacen temblar.

    Se conmueven del Inca las tumbas

    y en sus huesos remueve el ardor,

    lo que ve renovando a sus hijos

    de la Patria el antiguo esplendor.

    (coro)

    disco

    III

    Pero sierras y muros se sienten

    retumbar con horrible fragor;

    todo el país se conturba por gritos

    de venganza, de guerra y furor.

    En los fieros tiranos la envidia

    escupió su pestífera hiel;

    su estandarte sangriento levantan

    provocando a la lid más cruel.

    (coro)

    ¿No los veis sobre Méjico y Quito

    arrojarse con saña tenaz?

    ¿Y cual lloran bañadas en sangre

    Potosí, Cochabamba y La Paz?

    ¿No los veis sobre el triste Caracas

    luto y llanto y muerte esparcir?

    ¿No los veis devorando cual fieras

    todo pueblo que logran rendir?

    (coro)

    A vosotros se atreve, argentinos,

    el orgullo del vil invasor:

    vuestros campos ya pisa contando

    tantas glorias hollar vencedor.

    Mas los bravos que unidos juraron

    su feliz libertad sostener,

    a esos tigres sedientos de sangre

    fuertes pechos sabrán oponer.

    (coro)

    El valiente argentino a las armas

    corre ardiendo con brío y valor!

    El clarín de la guerra cual trueno

    en los campos del sud resonó;

    Buenos Aires se pone a la frente

    de los pueblos de la ínclita unión

    y con brazos robustos desgarran

    al ibérico altivo León.

    (coro)

    San José, San Lorenzo, Suipacha,

    ambas Piedras, Salta y Tucumán,

    la Colonia y las mismas murallas

    del tirano en la Banda Oriental

    son letreros eternos que dicen:

    aquí el brazo argentino triunfó;

    aquí el fiero opresor de la Patria

    su cerviz orgullosa dobló.

    (coro)

    La victoria al guerrero argentino

    con sus alas brillantes cubrió

    y azorado a su vista el tirano

    con infamia a la fuga se dió;

    sus banderas, sus armas, se rinden

    por trofeos a la Libertad

    y sobre alas de gloria abra el pueblo

    trono digno a su gran majestad.

    (coro)

    Desde un polo hasta el otro resuena

    de la fama el sonoro clarín

    y de América el nombre enseñando

    les repite: mortales, oíd:

    ya su trono dignísimo abrieron

    las Provincias Unidas del Sud

    y los libres del mundo responden:

    Al gran pueblo argentino: ¡Salud!

    (coro)

    Leído en: http://www.elfolkloreargentino.com/

  7. 7
    dury Says:

    Me encantó y me salvó. Un millón de gracias

  8. 10
    Mariela Says:

    Vicente López y Planes y el Himno Nacional

    En la sesión del 6 de marzo de 1813, la Asamblea encargó la composición de un himno o canción patriótica. Casi dos meses más tarde, el 11 de mayo, fue presentado y aprobado por unanimidad. Se lo declaró “la única marcha nacional” que debía cantarse en todos los actos públicos. Así, las Provincias Unidas comenzaban a crear sus símbolos. El creador de dicho canto patriótico fue el diputado Vicente López y Planes.

    Nacido en Buenos Aires el 3 o el 4 de mayo de 1784, -según las actas de bautismo poco precisas encontradas por el historiador Ricardo Piccirilli- 1 hijo de padre español y madre porteña, Vicente López y Planes fue uno de los hombres clave de Mayo de 1810. Estudiante del Colegio Carolino (luego San Carlos, más tarde Nacional Buenos Aires), cursó los estudios universitarios en Chuquisaca. Tras doctorarse en Derecho, se alistó en Buenos Aires como oficial del Regimiento de Patricios, destacándose en la defensa contra las tropas inglesas, hecho que le valió el ascenso a capitán. Participante de las jornadas de mayo, luego alto secretario en la expedición militar al Norte, le llegó el primer nombramiento importante al ser designado como Secretario de Hacienda del Primer Triunvirato.

    Le tocó más tarde asistir como diputado a las sesiones de la Asamblea de 1813, cuando tuvo la oportunidad de crear lo que hoy se conoce como Himno Nacional, lo que no le evitó estar involucrado en las ríspidas internas de aquellos días. Desde entonces, estuvo siempre en la primera plana de la política local: secretario de Pueyrredón, presidente interino tras la renuncia de Rivadavia en 1827, ministro del gobernador Dorrego en Buenos Aires y presidente del Tribunal de Justicia durante el período de Rosas, se lo conocía como hombre del federalismo, hasta que debió dar votos de confianza hacia el gobernador bonaerense, lo que no le impidió, sin embargo, buscar refugio en el vencedor de Caseros, Justo José de Urquiza.

    El general entrerriano le entregó el gobierno bonaerense, en el que estuvo provisoriamente durante cuatro meses, ya visible en su giro político. Luego participó del Acuerdo de San Nicolás, que dio origen a la Constitución Nacional y principio de reorganización de las Provincias Unidas. Falleció pocos años después, en 1856, cuando tenía 72 años. Además del Himno Nacional, Vicente López y Planes fue autor de “El triunfo argentino”, que recuerda la victoria contra los ingleses. Éstas y otras composiciones fueron compiladas en una colección de poesías en 1824.

    Reproducimos en esta oportunidad un texto sobre los pormenores de la composición de la letra de nuestro Himno Nacional, la incertidumbre del momento de su creación, la obra de teatro que le habría servido al autor de inspiración, y las similitudes entre nuestra canción patria y la Marsellesa, el himno nacional de Francia, que escribió Rouget de Lisle hacia fines del Siglo XVIII.

    “La nueva y gloriosa Nación fue proclamada antes por la poesía que por los políticos o los diplomáticos”, decía con acierto el autor de esta nota, aludiendo a que la nación que se iba forjando contaba con un himno nacional más de tres años antes de la declaración de independencia.

    Fuente: Carlos Vega, El himno nacional argentino, Buenos Aires, Eudeba, 1962, págs. 43-48.

    En 1813 la Asamblea le pidió a don Vicente López y Planes las estrofas para un himno nacional. No debemos abrigar la menor duda de que la misma corporación solicitó igual concurso a fray Cayetano Rodríguez. Lo dice Vicente Fidel López, el hijo, el historiador; y lo dice porque se lo oyó al padre muchas veces. El pedido a López se le hizo el 6 de marzo, según la declaración oficial; y a partir de este momento puede seguirse la legítima narración que Lucio V. López, el nieto, escribe a base de la autobiografía del abuelo.

    Desde el alba de la Revolución los poetas frecuentaron metros inánimes, como la silva o el hexasílabo sin cuerpo o el moderado endecasílabo. López intentó las fórmulas acentuales pálidas de las medidas cortas y esos moldes quisieron imponerle mansedumbre. Él mismo no sabía si sus pensamientos, aún confusos, sin duda avanzados, serían compartidos por sus conciudadanos. Corrían horas de gran incertidumbre: grados diversos de adhesión al rey; matices de fe en España; ideas varias sobre la emancipación total… Era necesario decir palabras exactas, aclarar y estimular conceptos indefinidos, orientar las pasiones, afirmar los rumbos invertebrados, coordinar las emociones ciudadanas, prever el destino de un pueblo. El poeta estaba doblemente contenido y desanimado, y un momento climático adverso acentuaba su laxitud. Así llegó el día 8 de mayo, en que decidió asistir a una representación teatral. Se daba esa noche un drama francés sin duda escrito por entonces para exaltar en Francia sentimientos propicios, y es muy posible que la obra haya sido la que nombra el nieto del poeta, Antonio y Cleopatra. Porque también en el mundo romano de aquellos tiempos se hablaba de la tiranía de los procónsules, de Cicerón y del partido de la libertad, del Primer Triunvirato o del advenimiento del Segundo Triunvirato, del Partido Republicano… Antonio y Cleopatra se dieron muerte cuando sus dominios perdieron la libertad. Es verosímil que el espectáculo se haya iniciado con La Marsellesa; ya diremos por qué. El drama se prestaba para incisivas alusiones a la realidad política argentina. Y aquellos lejanos hechos históricos y estas resonancias locales se desprenden con claridad de las palabras del nieto: “Todos los pasajes patrióticos del drama eran de oportunidad y se aplaudían aplicados a las cosas y a los sucesos”. Sí; a los intensos días que estaba viviendo Buenos Aires. Pero el poeta había oído el apasionado pronunciamiento del pueblo en el teatro y su posición estaba definida; además, había escuchado fogosos pasajes marciales y resonaban en su alma los metros heroicos aclamados por los espectadores. El párrafo de Lucio V. López es insustituible: … “salió del teatro con el cerebro ardiente, el corazón palpitante, el pecho henchido de inspiración. Puede decirse que el himno había nacido en aquel momento”. Lo que sigue es cosa de vértigo. Se le agolpan los versos al poeta; aprieta el paso, llega a la casa y se vuelca en las cuartillas como quien suelta brasas. No duerme. Por la mañana corre al encuentro de sus amigos; lloran sobre los versos en que amanece la Nación; los recitan en las tertulias encumbradas y los aplauden los gobernantes, la sociedad culta, los allegados. Es probable que Parera mismo haya oído entonces el nuevo himno, como dicen las tradiciones, y que lo hayan instado a ponerle música.

    En el teatro, o fuera del teatro, es evidente para mí que don Vicente López oyó entonces La Marsellesa; y creo que nunca se han notado las concordancias de la canción francesa con el himno argentino, tanto en los versos como en la música*. También Rouget de Lisle canta a la libertad:

    Liberté, Liberté cherie

    Y el verso del estandarte es casi una traducción literal:

    L’etandard sanglant est levé (Marsellesa)
    Su estandarte sangriento levantan (Himno)

    El estandarte sangriento que se levanta allá es el de “la tyranie”, y quienes lo levantan aquí son “fieros tiranos”, que provocan “a la lid más cruel”. ¿No oís bramar a esos feroces soldados? –pregunta el francés. “En nuestros brazos quieren degollar a nuestros hijos, a nuestras esposas”:

    Entendez vous, dans les campagnes,
    Mugir ces féroces soldats ?
    Ils viennent jusqu’a dans nos bras
    Egorger nos fils, nos compagnes.

    Y el himno:

    ¿No los veis sobre México y Quito
    Arrojarse con saña tenaz? (etc.)
    ¿No los veis devorando cual fieras
    Todo pueblo que logran rendir?

    El tema del “vil invasor”, que abarca la mitad del himno, es consecuencia literaria y adecuación retroactiva de los “vils despotes” austríacos a que se refiere La Marsellesa, pues vienen los invasores a hollar “tantas glorias” –que no se habían producido cuando invadieron- meses después de su derrota total. La adaptación es visible.

    “Esos tigres sedientos de sangre” del himno son “todos esos tigres que, sin piedad”…

    Tous ces tigres qui, sans pitié,
    Déchirent le sein de leur mére…

    Y la reacción del francés se enuncia en el estribillo: A las armas, marchemos. (Como en Jovellanos, en quien influyó La Marsellesa: “A las armas, valientes astures”):

    Aux armes citoyens!
    Marchons!

    El valiente argentino a las armas
    Corre ardiendo con brío y valor

    dice López y Planes, que también sigue la estructura de Rouget de Lisle: una estrofa de ocho versos con un estribillo de cuatro. Sobre esta base, con las conocidas reminiscencias de Jovellanos –que le dio el metro- y con todo lo de su pueblo y suyo propio, nuestro poeta creó el formidable poema argentino en la noche del 8 al 9 de mayo de 1813.

    Así, en la plena euforia del hallazgo, pasan los días 9 y 10. El 11 don Vicente López y Planes presenta su himno a la Asamblea General Constituyente. Los aplausos de los miembros y las voces de la barra interrumpen la lectura y estallan al final. Sin duda alguna –pues lo escribe el hijo del poeta- fray Cayetano Rodríguez “declaró que no tenía pronto ni presentaría el suyo, porque su opinión era que debía sancionarse por aclamación el que acababa de leerse”. La Asamblea aprobó el himno nacional argentino, y la barra salió a la calle declamando:

    Oíd mortales el grito sagrado
    Libertad, Libertad, Libertad.

    La nueva y gloriosa Nación fue proclamada antes por la poesía que por los políticos o los diplomáticos.

    Cargos de gran responsabilidad y honor desempeñó don Vicente López y Planes. Fue secretario de gobierno del general Pueyrredón, director supremo en 1816; diputado por Buenos Aires al Congreso Nacional en 1817 y en 1825; presidente interino de la República en 1827 por decisión del Congreso; ministro de Manuel Dorrego en 1828. Durante la dictadura fue presidente del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia y disfrutó entonces, en la pausada pobreza que compartió con Lucía Riera, su esposa, los secretos beneficios de su sobresaliente cultura literaria y científica. Poseía el inglés, el francés, el alemán y el italiano, y era tal el prestigio de su nombre que todas las tendencias de todos los tiempos supieron respetar su jerarquía intachable. También fue ministro de Relaciones Exteriores algún tiempo, hacia el final de la época de Rosas, y en 1852, después de la dictadura, fue gobernador interino de Buenos Aires. Era el patriarca de las encrucijadas. Murió a los 72 años, el 10 de octubre de 1856, en la alcoba donde nació. Su espíritu, tenso en el himno, florece en todos los labios. Otro alguno llegó a tanto. Y es porque don Vicente López y Planes fue el poeta, nada más; y ni siquiera hace falta añadir que fue el poeta de la libertad.
    *En cuanto al poema, Ángel J. Battistessa me informa que ha llegado a la misma conclusión, y que se refiere al tema en un ensayo que tiene en prensa.
    Referencias:
    1 El historiador halló en la Iglesia de la Merced el acta de bautismo, labrada el 9 de mayo de 1784. En ella, López y Planes figura como ‘nacido de cinco a seis días’. Sin embargo, algunos autores sostienen que nació un año más tarde, en mayo de 1785.

    Fuente: http://www.elhistoriador.com.ar

    http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/independencia/vicente_lopez_y_planes_y_el_himno_nacional.php


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