De la prisión de los prejuicios y las creencias

…podemos librarnos estudiando un poco de Filosofía…

Cadenas” […] El hombre que no tiene ningún barniz de filosofí­a va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su paí­s, y de las que se han desarrollado en su espí­ritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón.

Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar hallamos, por el contrario, […] que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.

La filosofí­a, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplí­an nuestro pensamiento y nos libran de la tiraní­a de la costumbre.

Así­ el disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar. […]

Para resumir nuestro análisis sobre el valor de la filosofí­a: la filosofí­a debe ser estudiada, no por las respuestas concretas a los problemas que plantea, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplí­an nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que cierra el espí­ritu a la investigación; pero, ante todo, porque por la grandeza del Universo que la filosofí­a contempla, el espí­ritu se hace a su vez grande, y llega a ser capaz de la unión con el Universo que constituye su supremo bien.”

B-russellBertrand Russell. Los problemas de la filosofí­a. Colombia, Grupo Editor Quinto Centenario. Ed. Labor, 1995; pp.129-135. (La edición original es de 1912)
Leído en: Guía de Filosofía

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