«Si Dios quiere», una expresión habitual

Dios nos libre… Dios no lo permita… Si Dios quiere…

“Frecuentemente buscamos un culpable de nuestra situación actual y hacemos referencia a la voluntad de Dios como si dependiéramos de ella.

Todos hemos escuchado alguna vez la frase “Si Dios quiere”, en ocasiones en que los hechos dependen de nuestra decisión individual.

Pero, aunque se trate de una expresión dicha como al pasar, nunca terminamos de advertir cuánta influencia tiene sobre nuestro carácter el hecho de delegar las responsabilidades a otro.

Dios, por supuesto, desea que tengamos el control de nuestras vidas y que podamos hacernos cargo de lo que vamos eligiendo y decidiendo.

Aunque no lo parezca, cada pensamiento, cada acto de nuestra vida es una opción. Dios no puede decidir por nosotros. Él sólo nos guía a través de su palabra y sus obras para que esas decisiones sean las correctas.”

Leído en: Si Dios quiere

PD: Claro que es válida para lo que de azaroso hay en toda situación.  “Hasta mañana, si Dios quiere” puede ser dicho en el reconocimiento de que aunque una decida regresar o volver a telefonear… siempre estaré a merced de alguna otra probabilidad… de alguna combinación de factores… de circunstancias impredecibles…

Por qué habría alguien de consultar a un analista ? (vía Planeta Freud)

“…la felicidad es un problema de la economía libidinal de cada individuo. Ninguna regla al respecto vale para todos…”

 

¿Por qué debiera consultar alguien a un analista?

por Marcelo Augusto Pérez / 13–01–2008

 

Vamos a decirlo de entrada: por su dolor.

Su padecimiento, su queja, es lo que lo llevará a interrogarse, a preguntarse por qué ese asma no se cura con medicamentos y retorna de vez en vez; o ese granito vuelve a aparecer en el mismo lugar a pesar de la dermatología y de las buenas intenciones del vecino.

O también por un dolor que se expresa en no poder dar la última materia de la facultad o en cierta separación ocurrida o por venir. Este dolor está representadomuchas veces y desde yaa la manera de angustia.

Esto quiere decir que nadie iniciará un análisis como un pasatiempo, como una moda, como un “quiero conocerme”, o como una filosofía.

No se trata de filosofar, de decir cosas “coherentes” o “inteligentes”; sino de expresar abiertamente el DOLOR a través de la palabra cotidiana, del lenguaje propio de cada uno, de cada parroquia (como dirá Freud en alusión al entendimiento de un chiste).

Los pacientes preocupados por el “deber decir algo inteligente” en el consultorio, debieran saber que esa es la mejor defensa para no hablar de lo que hay que hablar; defensa comúnmente conocida como Racionalización o Intelectualización.

Lo que se le pide al paciente es que hable. Ni siquiera que hable de él, o de ella. Simplemente que hable. Ya se verá de qué.

Ahora bien…”       Leer más

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