Un supersticioso y yo I (en un texto de Sigmund Freud)

Lecturas reveladoras…

“… Al volver de mis vacaciones veraniegas, mis pensamientos se dirigieron enseguida hacia los pacientes que habían de ocupar mi actividad durante el año de trabajo que para mi empezaba. Mi primera visita fue a una anciana señora, a la cual venía viendo dos veces al día desde años atrás, para prestarle cada una de ellas iguales atenciones profesionales.

Esta monotonía de mi labor había sido aprovechada con gran frecuencia por mis pensamientos inconscientes para hallar un medio de exteriorarse, tanto durante el camino hacia la casa de la anciana paciente como estando prestándole mi asistencia.

Como la referida señora había llegado a los noventa años, podía yo preguntarme al principio de cada temporada si llegaría aún con vida al final de ella.

El día en que me sucedió lo que aquí quiero relatar me hallaba falto de tiempo y tomé un coche para dirigirme a casa de mi cliente. Todos los cocheros de la parada que hay frente a mi casa conocen ya las señas de la anciana señora por haberme llevado a su domicilio repetidas veces, mas aquel día sucedió que el que me llevó se equivocó y detuvo su coche en una casa del mismo número, pero situada en una próxima calle, paralela a la verdadera. Advertí el error y reproché su descuido al cochero, el cual se disculpó un tanto confuso.

¿Debería tener alguna significación aquel hecho de conducirme el coche a una casa en la cual no vivía la anciana paciente? Para mí, ninguna; pero si yo fuese supersticioso hubiera visto en este suceso un aviso del Destino de que aquel año iba a ser el último de la señora.

Gran número de presagios conservados en la Historia no se muestran fundados en un mejor simbolismo. Sin embargo, yo considero este incidente como una simple casualidad, sin más significado.

El caso sería muy distinto si hubiera hecho el camino a pie y “sumido en is pensamientos” o “distraído”, hubiera ido a parar a una calle distinta de la verdadera. Esto no lo denominaría yo de ninguna manera “casualidad”, sino que lo consideraría como un acto llevado a cabo con intención inconsciente y necesitado de interpretación. Mi explicación de este error de dirección sería la de que esperaba no encontrar ya próximamente en su casa a la anciana señora. …” 

De: Psicopatología de la vida cotidiana*, pto. XII: Determinismo, creencia en la casualidad y en la superstición. Consideraciones; S. Freud

PD: En sucesivos posts proseguiré transcribiendo más fragmentos -porque sé que es tedioso leer los textos originales completos– que los hay muy reveladores en este *escrito del padre del psicoanálisis)

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