Un supersticioso y yo III (en un texto de Sigmund Freud)

Lecturas reveladoras…

Admito, pues, que este desconocimiento consciente y conocimiento inconsciente de la motivación de las casualidades psíquicas sea una de las raíces psíquicas de la superstición.

El supersticioso, por ignorar la motivación de los propios actos causales y porque el hecho de esta motivación lucha por ocupar un lugar en su reconocimiento, se ve obligado a transportarla, por medio de un desplazamiento, al mundo exterior.

Si esta conexión existe, no estará seguramente limitada a ese caso aislado. Creo, en efecto, que gran parte de aquella concepción mitológica del mundo que perdura aún en la entraña de las religiones más modernas no es otra cosa que psicología proyectada en el mundo exterior. …

Nuestra moderna  concepción del mundo, científica pero aún no definitivamente fijada ni mucho menos, es lo que hace que la superstición nos parezca tan fuera de lugar en la actualidad.

En la concepción del mundo que se tenía en tiempos y por pueblos precientíficos, la superstición estaba justificada y era lógica. 

El romano que al observar en su camino un vuelo de pájaros, que constituía mal presagio, abandonaba una importante empresa, tenía una relativa razón de hacerlo así, pues obraba conforme a sus principios.

Pero cuando abandonaba la empresa por haber tropezado en el umbral de su casa (Un romain retournerait) se mostraba muy superior a nosotros los descreídos y mucho mejor psicólogo de los que nos esforzamos en llegar a ser, pues dicho tropezón debía revelarle la existencia de una duda, de una contracorriente interior cuya fuerza era suficiente para burlar el poder de su propósito consciente en el momento de iniciar su ejecución.

No se puede estar seguro de un éxito completo más que cuando todas las fuerzas psíquicas tienden de consuno hacia el fin propuesto.

¿Qué es lo que responde el Guillermo Tell, de Schiller, que tanto tiempo ha dudado antes de tirar a la manzana colocada sobre la cabeza de su hijo, cuando el bailío le pregunta para qué ha guardado en el seno otra flecha? 
-Con esta flecha os hubiera traspasado si con la otra hubiera herido a mi hijo. Y a vos, creedme, no os habría errado.” …” 

De: Psicopatología de la vida cotidiana*, pto. XII: Determinismo, creencia en la casualidad y en la superstición. Consideraciones; S. Freud.

PD: En sucesivos posts, proseguiré transcribiendo más fragmentos -porque sé que es tedioso leer los textos originales completos- que los hay muy reveladores en este *escrito del padre del psicoanálisis). Más lecturas reveladoras, en la Categoría Sigmund Freud.  

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