Un supersticioso y yo VII (en un texto de Sigmund Freud)

Lecturas reveladoras…

“… La creencia en los sueños proféticos cuenta con gran número de adeptos por el hecho de que encuentra un fundamento en que determinadas cosas suceden en la realidad futura tal y como el deseo las ha construido en el sueño.

Mas esto tiene poco de maravilloso, y siempre entre el sueño y su realización aparecen grandes diferencias que la credulidad del sujeto suele no tomar en consideración.

Una paciente mía…

En mí mismo he observado un sencillo ejemplo fácilmente interpretable de aquellos “singulares encuentros” en los que nos hallamos de pronto ante la persona que precisamente ocupaba nuestros pensamientos, ejemplo que constituye un buen modelo de esos y análogos casos.

Pocos días después de serme otorgado el título de profesor, el cual da gran autoridad aun en los países de régimen monárquico, se entregaron mis pensamientos, mientras iba dando un paseo por las calles de la ciudad, a una infantil fantasía vengativa dirigida contra determinado matrimonio que meses antes me había llamado para asistir a una hija suya en la que se había presentado una curiosa obsesión después de un sueño que había tenido.

Yo me tomé gran interés por aquel caso, cuya curación creía posible llegar a obtener; pero los padres rechazaron el tratamiento que propuse, dándome a entender su propósito de dirigirse a una autoridad médica extranjera que aplicaba un procedimiento curativo basado en el hipnotismo.

Mi fantasía suponía que los padres, después del completo fracaso de este método, me rogaban volviese a asistir a su hija, manifestándome que tenían absoluta confianza en mí, etc.  Yo les respondí: “Sí; ahora que me han nombrado profesor, tienen ustedes confianza en mí. Pero el título no puede haber cambiado mis aptitudes, y si antes no les servía a ustedes, también pueden pasarse sin mí ahora.”

Al llegar a este punto quedó mi fantasía interrumpida por el saludo: “Adios, señor profesor”, que en voz alta me fue dirigido, y al alzar la vista vi que se cruzaba conmigo el matrimonio del cual acababa de tomar ideal venganza rechazando su ruego de volver a encargarme de la curación de su hija.

La apariencia sobrenatural de este encuentro desapareció en cuento comencé a reflexionar sobre él.

Iba yo por una calle muy ancha, recta y casi desierta, y había visto con una rápida ojeada al corpulento matrimonio cuando aún me hallaba a viente pasos de él; pero por aquellos motivos afectivos, que luego desarrollaron su influencia en mi fantasía vengativa, aparentemente espontánea, había rechazado -según sucede con las alucinaciones negativas– dicha percepción. …”   

De: Psicopatología de la vida cotidiana*, pto. XII: Determinismo, creencia en la casualidad y en la superstición. Consideraciones; S. Freud.

Más lecturas reveladoras en: Categoría Sigmund Freud 

1 Comment »

  1. 1
    Vanessa Dunarause Says:

    Hay que traspasar el dolor de la decepción, y aprender que podemos, a pesar de uno mismo, revolucionar nuestros pensamientos.


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