Natalicio de María Elena Walsh

ManuelitaFebrero 1, 1930

Canciones entrañables…

Manuelita, la tortuga

El reino del revés

Como la cigarra

Letras en:

canciones y canciones infantiles 

7 pistas para el porvenir de la humanidad (via Unesco Courier)

Si andan con tiempo para leer…

“Si en nuestros días el valor del árbol se mide por la madera que produce y el del animal, por la carne y el cuero que provee, si el valor se ha transformado en precio, ello se debe a que el proyecto humanista se ha desvirtuado con el transcurso de los siglos, estima Cristovam Buarque. Tomar en cuenta los desafíos globales es la condición primordial para que emerja un nuevo humanismo basado en la idea de una modernidad ética.”

Por Cristovam Buarque*

“El humanismo tal como surgió en el Renacimiento, de la fusión entre un pensamiento griego vivificado y la afirmación de la primacía del hombre en la Tierra, erigió al ser humano en ser distinto del resto de la naturaleza: un ser aparte y dominador. Esta visión no sólo prevaleció, sino que se vio reforzada por la omnipotencia del hombre y las transformaciones que éste operó en la naturaleza.

Sin embargo, a medida que ganaba terreno, ese humanismo se fue deshumanizando. La bomba atómica simboliza por sí sola el advenimiento de una civilización esquizofrénica: el hombre dominó a la naturaleza adoptando medios tecnológicos cada vez más potentes, pero se dejó esclavizar por esa misma tecnología, que ahora establece las reglas del juego social, degrada el medio ambiente y agrava las desigualdades.

El futuro incierto de nuestro planeta nos obliga a repensar el proyecto humanista, un proyecto que, en mi opinión, debería asentarse sobre siete pilares.

Promover una política mundial

Lo que fue la ciudad-estado para los atenienses se convirtió en el Estado-nación para las democracias modernas.  En efecto, la ciudadanía –esa invención de los antiguos griegos que definía el compromiso que los miembros de la ciudad contraían con ésta– se fue transformando paulatinamente en un compromiso hacia el país en su totalidad.  La crisis planetaria actual cuestiona nuestra responsabilidad como ciudadanos del planeta. En otras palabras, esa crisis exige un compromiso del individuo con respecto al porvenir de la humanidad y de la Tierra. El nuevo humanismo que preconizo debe reconocer la importancia de todos los seres humanos por igual y fomentar el sentimiento de solidaridad mundial.

Respetar la diversidad de las culturas

En el pasado, los seres humanos manifestaron desprecio hacia sus semejantes, como demuestran el exterminio de los pueblos indígenas de América, la trata de esclavos y todas las formas de racismo y xenofobia que delatan sentimientos de superioridad frente a otras culturas. Si queremos sentar las bases de un nuevo humanismo, debemos luchar contra el etnocentrismo y fomentar el desarrollo de una humanidad “acéntrica“ y respetuosa de la diversidad cultural. Tenemos que resolver los conflictos entre las culturas y admitir que cada una de ellas constituye una riqueza en sí, cuya interacción es superior a la suma de las partes.

Proteger mejor el medio ambiente

Históricamente, el hombre ha tratado a la naturaleza con arrogancia e irresponsabilidad, negándole todo valor. Esa actitud ha provocado el agotamiento de los recursos naturales y la alteración del equilibrio ecológico, a tal punto que el futuro mismo de la civilización se encuentra amenazado. En un planeta maltratado y acorralado, sólo generan valor la actividad humana y los precios del mercado: el valor del árbol se mide por la madera que produce, el de los animales, por la carne y el cuero que proveen. El nuevo humanismo, por el que hago votos, deberá lograr que la civilización integre plenamente el principio del equilibrio ambiental. La producción económica no puede medirse únicamente en términos de bienes y servicios materiales o de PIB. Debe tener en cuenta el conjunto de los costos que generan los desechos que produce.

Garantizar la igualdad de oportunidades

Si el humanismo fue la base del sueño igualitario, el capitalismo ha exacerbado las desigualdades a un punto tal que la esperanza de vida de los individuos varía en función de su nivel de ingresos. Por mi parte, sueño con un humanismo que garantice la igualdad de oportunidades y la movilidad social, que ponga límites ecológicos a un consumo que está agotando los recursos del medio ambiente y que proteja a los más desfavorecidos.  

Potenciar una producción dominada por el hombre

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