Usos equivocados de la palabra «agresión» (en un libro de Fromm)

Lecturas…

Frormm_destructividad“… El equívoco empleo que se ha venido haciendo de la palabra «agresión« ha ocasionado gran confusión en la abundante literatura sobre este tema.

Se ha aplicado al comportamiento combativo del hombre que defiende su vida frente a un ataque, al asaltante que mata a su víctima para conseguir dinero, al sádico que tortura a un prisionero.

La confusión aún va más allá: se ha empleado la palabra para el impetuoso acercamiento sexual del varón a la hembra, para los dinámicos impulsos hacia delante de un alpinista o un agente vendedor y para el campesino que labra briosamente su tierra.

Esta confusión se debe tal vez a la influencia del pensamiento behaviorista o conductista en la psicología y la psiquiatría.

Si uno califica de agresión todos los actos «nocivos» o sea todos los que tienen por efecto el daño o la destrucción de un objeto inanimado, una planta, un animal o una persona humana-, entonces, naturalmente, la cualidad del impulso que mueve al acto nocivo importa muy poco.

Si los actos destinados a destruir, los actos destinados a proteger y los actos destinados a construir se designan con la misma palabra, ciertamente no hay esperanza de entender su «causa»; no tienen causa común porque son fenómenos enteramente diferentes y nos hallamos en una posición teóricamente desesperada si queremos hallar la causa de la «agresión». …

… Debemos distinguir en el hombre dos tipos de agresión enteramente diferentes. El primero, que comparte con todos los animales, es un impulso filogenéticamente programado para atacar (o huir) cuando están amenazados intereses vitales.

Esta agresión «benigna», defensiva, está al servicio de la supervivencia del individuo y de la especie, es biológicamente adaptativa y cesa cuando cesa la amenaza.

El otro tipo, la agresión «maligna», o sea la crueldad y destructividad, es específico de la especie humana y se halla virtualmente ausente en la mayoría de los mamíferos; no está programada filogenéticamente y no es biológicamente adaptativa; no tiene ninguna finalidad y su satisfacción es placentera.

Buena parte de la discusión anterior de este asunto estaba viciada por el hecho de no distinguir entre estos dos géneros de agresión, cada uno de los cuales tiene diferente origen y diferentes propiedades. …

Pero el hombre difiere del animal por el hecho de ser el único primate que mata y tortura a miembros de su propia especie sin razón ninguna, biológica ni económica, y siente satisfacción al hacerlo.

Es esta agresión «maligna», biológicamente no adaptativa y no programada filogenéticamente, la que constituye el verdadero problema y el peligro para la existencia del hombre como especie, y el fin principal de este libro* es analizar la naturaleza y las condiciones de esta agresión destructiva. …”

En: *Anatomía de la destructividad humana, Cap. Terminología. Introducción, por Erich Fromm.

A %d blogueros les gusta esto: