Rusia. Regeneran una planta con semillas congeladas durante 32 mil años

Soy donde no pienso


Científicos rusos hicieron germinar semillas almacenadas hace 32 mil años por ardillas, halladas en el suelo congelado de Siberia, y que crecieronhasta convertirse en florecientes plantas”, reveló un estudio publicado ayer en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences.

El trabajo de Svetlana Iachina y David Gilichinsky, del Instituto de problemas físico-químicos y biológicos del suelo de la Academia de Ciencias de Rusia (RAN), marca un hito en la investigación de materiales biológicos antiguos y podría iniciar el camino hacia la recuperación de especies extintas.

“Por primera vez, hemos conseguido crear una planta con frutos de más de 32 mil años de antigüedad.”

El anterior record en la materia fue la regeneración de semillas de 2 mil años de antigüedad descubiertas en la fortaleza de Masada, cerca del Mar Muerto, en Israel.

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Si has…

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¿Quién empaca tu paracaídas?

Accidente_tren_oceDespués del tercer accidente más grave de la historia ferroviaria del país… y el más grave dentro de la ciudad de Buenos Aires… se echan culpas unos a otros: …la delegada ferroviaria … criticó al director de material rodante… por señalar la posibilidad del «error humano» e indicó que «lo dice porque sino tiene que admitir que él es el culpable. … dirige los talleres y no es una formación la que anda mal, sino que todas tienen problemas técnicos por falta de repuestos«. «El problema no es un motorman, el problema es … todos los funcionarios cómplices», sentenció… y así, entre Estado y empresa concesionaria

Entonces, recordé lo que sigue…

Charles Plumb fue un piloto de jets de la US Navy en Vietnam. Después de 75 misiones de combates, su avión fue destruido por un misil tierra-aire. Plumb fue expulsado del avión y su paracaídas abrió y aterrizó en tierras enemigas. El fue capturado y pasó 6 años en una prisión Vietnamita. El sobrevivió la prueba y regresó a USA.

Un día, cuando Plumb y su esposa estaban sentados en un restaurante, un hombre en otra mesa se acercó y le dijo:

-Tú eres Plumb! Tú piloteabas aviones caza en Vietnam desde el portaaviones Kitty Hawk. Tú fuiste derribado!

-¿Cómo es posible que tú sepas esto? -preguntó Plumb.

Yo empaqué tu paracaídas -contestó el hombre.

Plumb se quedó con la boca abierta por la sorpresa y agradecido. El hombre extendió su mano y dijo: «Me imagino que funcionó»
Plumb le aseguró, «Seguro que lo hizo. Si el paracaídas no hubiese funcionado, no estaría aquí hoy».

Plumb no pudo dormir esa noche, pensando acerca de aquel hombre. Plumb dice, «Yo estuve imaginando como luciría él con un uniforme del Navy. Me imagino cuántas veces lo pude haber visto y no decirle Buenos Días, como estás?, o algo más porque, como ven, yo era un piloto y él sólo un marinero». Plumb pensó en las largas horas que el marinero pasó en un mesa larga de madera en las entrañas del barco, empacando cuidadosamente cada paracaídas, teniendo en sus manos muchas veces el destino de alguien que ni siquiera conocía.

Ahora, Plumb, quien da charlas sobre sus experiencias, pregunta a su audiencia, «¿Quién empaca tu paracaídas?» Cada uno tiene a alguien que le provee lo que necesita para pasar el día.

Plumb también puntualiza que él necesitó muchos tipos de paracaídas cuando su avión fue derribado sobre tierra enemiga: él necesitó su paracaídas físico, su paracaídas mental, su paracaídas emocional, y su paracaídas espiritual. El recurrió a todos estos soportes antes de lograr la libertad y seguridad.

… Cuando vayas por el transcurso de esta semana, este mes, este año, reconoce a la gente que empaca tus paracaídas…”

Se puede hacer

Para enseñar a los niños las virtudes del coraje y la perseverancia…

“Las personas valientes analizan los hechos y preguntan: “¿Es ésta la mejor manera de hacerlo?” En cambio, las cobardes dicen siempre: “No se puede hacer.”

Al hombre triste le sucede
que siempre dice: “no se puede”.
Rechaza vanidoso cualquier iniciativa
y siempre detesta que se le contradiga;
si por él fuera ya hubiera terminado
con todo lo que en el mundo está inventado.
Ni coches, ni teles, ni camiones;
ni vacunas, ni radios, ni aviones!
Él siempre decreta desde un trono:
“Seamos semejantes a los monos!”
¿Te imaginas qué grandísimo fracaso
sería a este señor hacerle caso?”

Leído en: “El libro de las virtudes para niños” (Relatos de hoy y de siempre), Selección de William J. Bennett, Ediciones B, Grupo Zeta. Trad. Mireia Blasco.

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