Hay un solo malestar en la civilización: el discurso capitalista (via SoyDondeNoPienso)

Rescaté este texto optimista, desde la perspectiva de un psicoanalista…

Lo Real en el Sujeto y en la Sociedad, por Jorge Gómez Alcalá

“… todo intento de suturar la hendidura original está por definición condenada al fracaso. Las soluciones son temporales y provisionales. Una manera de posponer una imposibilidad fundamental.

Para ello el sistema nos propone, como complemento lógico a la aberración cognitivista, un sistema global-social de consumo, regido por un pensamiento único, en una lógica de adhesión al goce que nos es implantado por una comercialización en serie de objetos más o menos inútiles, que consumimos sin cesar, y que imaginariamente se nos tornan cada vez más imprescindibles.

El goce, como satisfacción neurótica e invalidante de nuestra capacidad crítica, nos convierte en clientes de objetos que se encadenan metonímicamente, perversamente, arrastrándonos hacia la anulación de nuestra voluntad, acabando con toda posibilidad de resistencia al sistema.

A veces, como núcleo indomeñable, el inconsciente hace acto de presencia y surge la angustia. Es el encuentro con el cero, de Lacan.

Pero para la angustia y todas las diversas manifestaciones más o menos patológicas del sujeto o de ese cero al que nos vemos reducidos, en este caso no ya el cero de Lacan sino el cero del extravío del deseo, para todo esto hay una batería inagotable de medicamentos que terminará con todo vestigio de resistencia, con toda posibilidad de emergencia del sujeto del inconsciente.

Es el fin de la histeria y de la historia, y el tiempo, como dije más arriba, de la depresión.

Nuevas manifestaciones o “trastornos” aparecerán en el horizonte de la consulta de nuestros profesionales. Nuevas formas de manifestar el malestar que provoca nuestra civilización.

Una época de vacío y pobreza intelectual, una época gobernada por los mass-media en un mundo sin sujeto que se desbarranca por la estupidez con el telón de fondo de la risa enlatada de la última serie de moda.

Ante este panorama, un intento de suicidio, se denomina eufemísticamente, ahora, autólisis, y ya no es producido por la diversidad de circunstancias que una persona atraviesa y que convoca a la pulsión de muerte que nos es constitutiva, sino por el aumento o el descenso del nivel de serotonina en los neurotransmisores.

En este mundo hecho a la medida del sujeto de la ciencia y de la tecnología, se apela a la perversión, se arrastra el cuerpo por las calles demandando objetos, drogas químicas o artículos capaces de obturar, aunque sea momentáneamente, la falla que constituye nuestro bien más preciado pero que se nos ha tornado insoportable.

El deseo inconsciente. Para el sistema, el inconsciente es lo inútil, es lo improductivo, es lo conflictivo, es aquello que hay que domesticar para someternos a la sociedad que estamos viviendo y que está dominada por unos señores que manipulan a su antojo los mercados.

El Psicoanálisis es en este principio de siglo y de milenio, una posibilidad de resistirnos a la uniformidad del pensamiento único, un síntoma de que hay algo profundo en el ser humano que no puede ser abolido porque es consustancial a su existencia, e insiste e insistirá de todas las formas posibles, hasta ser tenido en cuenta, hasta hacerse presente.

Y esto tiene que ver con el universo de la palabra, con el orden simbólico.

Los símbolos envuelven la vida del hombre con una red, que reúne, antes de que él venga al mundo, a aquellos que van a engendrarlo, y que aportan a su nacimiento el dibujo de su destino, proveyéndolo de las palabras que lo llevarán por un camino u otro, el de las neurosis o el de las perversiones.

Le inscribirán bajo la ley, que le seguirá obstinadamente incluso hasta donde no es todavía, su futuro y más allá de su misma muerte.

Por este universo simbólico, pleno de palabras, su fin encontrará su sentido al final de sus días, en el que se lo absuelva o se lo condene, salvo que acepte su destino de ser para la muerte, camino inexorable al que nos lleva nuestra existencia.

Por eso sólo el Psicoanálisis puede ayudar al ser humano a superar los síntomas, todos ellos molestos y muy diversos, que lo hacen padecer y le obstaculizan para vivir su vida con dignidad. …”

De: Lo Real en el Sujeto y en la Sociedad

Nota: Las cursivas, en palabras que pueden tener una definición precisa dentro de la teoría psicoanalítica.

PD: Una concepción similar me pareció encontrar en los textos de Erich Fromm. Con tiempo, veré si encuentro fragmentos donde da a entender que nuestros síntomas nos mantienen humanos y nos resguardan de ser asimilados por el sistema en el que nos toca vivir… 

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