Día Internacional contra la Esclavitud Infantil

Abril 16

“…

Por qué no deben «trabajar» los niños

Las razones por las cuales se debe evitar condiciones de explotación laboral en niños y niñas, son las siguientes:

  • Si el trabajo no permite al menor ser un niño o una niña, por ejemplo, no le da espacio para la lúdica, tiempo normal para los niños del mundo.
  • Si el trabajo atenta contra los derechos fundamentales del niño.
  • Si el trabajo puede poner en riesgo su salud mental y física, por ejemplo, existen labores que entorpecen el normal crecimiento (trabajar en un socavón) o atrofian su cuerpo.

Trabajos peligrosos

Los «trabajos peligrosos» se refieren a actividades que ponen en peligro la vida y la salud mental o física del trabajador. En cada nación del mundo deben existir legislaciones que garanticen la protección del obrero que realiza trabajos peligrosos y en cuanto a menores de edad, estos no pueden ser permitidos bajo ninguna circunstancia. Algunos de estos trabajos peligrosos son:

  • Explotación minera.
  • Trabajos que manipulan productos químicos, por ejemplo los pesticidas en la actividad agraria.
  • Manipulación de maquinaria pesada y peligrosa como materiales corta punzantes o eléctricos.
  • Trabajo en las diferentes construcciones de edificios.
  • Trabajos relacionados con acciones bélicas de todo tipo.
  • Trabajos que tienen que ver con manipulación de armas.

Es importante considerar el peligro no sólo por la actividad que se desarrolla, sino, por el entorno y el horario. Muchas veces la delincuencia, micro-comercalización de drogas, prostitución son el panorama diario para estos niños y niñas (victor espino)

Trabajos sospechosos

Trabajos que no tienen un riesgo para la vida, pero que constituyen un abuso a los derechos del niño son aquellos que le exigen trabajar ocultos a la luz pública, en situaciones infrahumanas, en largas horas de trabajo y poca remuneración y que obstaculizan el normal desarrollo de su crecimiento. Entre ellos se pueden contar los siguientes:

  • Niños y niñas que trabajan en el servicio doméstico.
  • Niños y niñas que trabajan en plantaciones.
  • Niños y niñas que atienden negocios como camareros.
  • Niños y niñas que venden cosas en las calles.
  • Mendicidad infantil.

«Trabajos» contra la dignidad humana

Son situaciones de explotación, mal denominados «trabajos», que atentan contra el normal crecimiento del niño y la niña y va en contra de su dignidad y respeto personal se convierten además en abuso infantil:

  • Prostitución.
  • Pornografía infantil.
  • Exhibicionismo.
  • Uso militar de niños.

Estas situaciones de explotación y abuso desvirtúan la percepción de los niños, niñas y adolescentes, sus modelos a seguir por lo general son negativos y sus experiencias de vida, muchas veces les hacen dar mayor crédito a actitudes de riesgo y de mayor peligro…”

Fuente: Wikipedia
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Fábula: El águila, el león y el cordero. Gabriel Real de Azúa

Fábulas – Antología de poetas americanos…

Un Águila real se subió a la cima de un áspero cerro. Y desde allí pudo ver que al pie de la cumbre el feroz León se hallaba durmiendo.

-Es grande, es hermoso -se dijo el Águila-. Me llegaré a conocerlo.

Y, con batir las alas, se posó en el prado. Despertó el León, irguió su melena y le saludó con acatamiento. Ella contestó al saludo y comenzaron una charla en la que ambos despreciaban a todos los demás animales del Universo. El León dijo:

-Nuestras dos especies han fundado imperios.

-Cierto, cierto… Vos en la tierra y yo en el cielo…

Un Corderito que estaba escuchando, listo para la carrera, tuvo el valor de encararse con ellos:

-No hay duda de que ambos sois monarcas excelsos. Pero el hurto y la rapiña son vuestros procedimientos. No querría poseer vuestra grandeza, amigos. El lustre y realce de más alto precio es el que uno adquiere por sí, siendo bueno, y no por la prosapia de sus abuelos.

En la fabulilla, nos dice el Cordero:

Que jamás hagamos
gala con exceso
del blasón y gloria
que heredado habemos
de nuestros mayores,
y que procuremos
con nuestra conducta
y procedimientos
adquirirla nueva
por nosotros mismos.

Gabriel Real de Azúa, argentino
De: Libro “Fábulas – Antología de poetas americanos” – Susaeta/1978

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