La calumnia. Rubén Darío

Poemas de mis cuadernos de la primaria… 

“Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer
puede, también de este modo,
su fulgor oscurecer.

Pero, aunque el diamante todo,
se encuentre de fango lleno,
no dejará de ser bueno
siempre que lo alumbre el sol.”

De: mi cuaderno de 4to. grado – Escuela Nº 25 /República de Guatemala /Barrio Caballito/ Buenos Aires Ciudad – Año 1969 – Maestra: Sra. Estrella P. de Álvarez (por si pasa por aquí alguien de allí, o de aquellos tiempos)

La-calumnia-boticelli

La calumnia de Apeles

En la web (poemasypoetas.com / poemas-del-alma.com / poesi.as / etc.), lo encuentro con los versos finales distintos:

“Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor obscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.”


Así que, o fue un error o fue una adaptación.

Rubén Darío, nicaragüense.
Más del autor en este blog: La copa de las hadas  Lo fatal

La imagen: La calumnia de Apeles (“falsa acusación, de la cual fue víctima Apeles, al que un rival acusaba de haber conspirado contra Tolomeo Filopator”), por Sandro Boticelli (en la Wikipedia un análisis del cuadro: es.wikipedia.org/wiki/La_Calumnia_de_Apeles).

Juan Carlos (via Imágenes y Palabras by Jan Puerta)

De la serie “Haciendo amigos” uno de esos relatos que Jan Puerta* acompaña con sus fotografías callejeras

“Juan Carlos, hoy en día es una de esas personas anónimas que cualquiera puede encontrarse por la calle sin imagen, nada de su pasado y mucho menos las circunstancias de su vida.

Janpuerta-juancarlos-basquetNos conocimos de la misma manera que suelo conocer a mucha gente. Un encuentro fortuito en una calle de las muchas que uno desconoce su nombre a menos que un detalle imprevisto le haga recaer en ello. Él se encontraba sentado en el último escalón de una corta escalera…

.- Buenos días amigo. ¿Descansando?
.- Tomando el sol como los lagartos. ¿Sabía usted que los lagartos tiene la sangre fría y toman el sol para regular su temperatura?
Con una presentación como esta la conversación estaba asegurada.
.- Pues déjeme que me siente aquí a su lado. Sabe usted que ¿yo soy un poco lagarto?
Nos reímos un rato mientras me confesaba que estaba esperando a una vecina a la cual le tenía alquilada una casa, y siempre tenía que ir detrás suyo para cobrar el mísero arriendo.

.- ¿Ve usted esta casa?
Me dijo mientras me señalaba un edificio de dos plantas con cierto aire inglés. Casi colonial pero sin estar excesivamente recargada.
.- ¿Sabe lo que cobro por ella?
.- No, pero imagino que unas buenas monedas, ¿no?
.- Pues no. Solo cobro ciento veinticinco mil pesos. Lo que le decía… ¡una miseria!
.- A veces por poco que sea la cantidad, uno no puede. La vida no está nada fácil.
.- Esta familia sí puede. Trabajan los dos en buenos puestos, tienen dos coches… en fin ganan plata, pero hay que ir detrás, si no… se olvidan.
.- Y dígame… si usted alquila esta casa, ¿debe de vivir casi en un palacio?
.- Al contrario. La mía se cae, pero yo a mi edad… también me caigo y para vivir solo, una casa más pequeña es ideal.

En esto llegó la señora y la tensión, quizás por mi presencia inesperada, se palpaba en el ambiente.
.- Es que fui ayer a su casa y no lo encontré.
.- Pero debía de haber venido el día cinco. Estamos a doce.
Y la señora, mirándome sonriendo exclamo…
.- Uf… día doce. Ni me había dado cuenta.
Mientras entraba la señora en su casa alquilada, me dijo Juan Carlos…
.- No sabe nada esta mina (1)

Unos minutos después, salíamos de la cobranza. Él con el dinero del alquiler en el bolsillo y yo con una parte de historia por contar. Decidimos entrar a tomar un café. Lo invité, pero no me dejó. Mientras conversamos, me explicó un viaje a Europa. Era base de uno de los mejores cincos que ha tenido Chile en baloncesto.

.- No lo digo. Lo dice la prensa. ¿Que no siempre miente!
Me dice entre sonrisas. Estuvo en Barcelona. Jugaron contra el Juventud de Badalona. Eran los años sesenta. También en esa gira se enfrentaron un equipo de Madrid y otro del sur de España que no recordaba sus nombres.
Los desplazamientos los hicieron en tren y en bus. El viaje en barco desde Valparaíso, cruzando el estrecho de Magallanes, para evitar el cabo de Hornos. Cuarenta y días de navegación.

.- Improvisamos en la cubierta un aro para entrenarnos. Perdimos tres pelotas que cayeron por la borda el primer día. Solo llevábamos diez. Así que decidimos trasladar nuestra pista de entreno a la bodega.
.- Bonitos tiempos, ¿verdad?
.- Si no bonitos, más de verdad. Había más compañerismo del que hoy pueda imaginar uno de esos jugadores que ganan esas cifras de dinero.

Siempre le temo al último sorbo de café. En ocasiones, después del mismo no he vuelto a encontrar al personaje. En este caso, las cosas son diferentes. La foto delante de su casa es la escusa perfecta para volver a tomarnos otro café.

(1) Mina: Coloquialmente en Chile, una mina es una mujer. En muchos casos, se refieren así para definir el estado sensual de la misma. Ej. ¡Está buena la mina!”

Leído en:  *Imágenes y Palabras by Jan Puerta. De la serie “Haciendo amigos” – Copyright© By Jan Puerta 2009 – Texto y fotografías con copyright del autor.  La foto de Juan Carlos, aquí 

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