Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia: Texto del documento leído en el acto en Plaza de Mayo (Buenos Aires)

Lo dejo aquí para los que no pudieron escucharlo… o si quisieran repasarlo…

Texto completo del documento

“Discurso a 37 años del último golpe cívico militar en Argentina”*  

(Documentos de años anteriores y venideros en: Encuentro Memoria Verdad y Justicia **)

“Compañeros y compañeras: estamos acá para compartir un año más este inmenso acto de militancia, para recordar que hace 37 años, el 24 de marzo de 1976, se cometió un golpe de Estado cívico-militar. Otro intento más para detener las luchas populares. La Junta Militar, integrada por los genocidas Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, inauguró un período de terror y exterminio que intentó aniquilar a quienes estaban organizados para defender la Patria Grande. El terrorismo de Estado se instaló y usó el método de la desaparición forzada de personas para perseguir y exterminar. Cientos de centros clandestinos fueron las sucursales del horror. Más de siete años de dictadura, dejaron un saldo de 30.000 detenidos-desaparecidos, miles de asesinados, exiliados y más de 10.000 presos políticos. Los delitos que se cometieron a lo largo y ancho del país fueron de lesa humanidad: fueron crímenes contra todo el pueblo.

Plaza-de-mayo-marzo-2013

Hoy estamos acá nuevamente, en esta Plaza que nos vio llegar en plena dictadura cívico-militar, esquivando las garras del horror. Acá vinimos para empezar a juntarnos, mientras la Casa Rosada era ocupada por el genocida Jorge Rafael Videla. Las Abuelas, Madres, Padres y Familiares veníamos con la exigencia de la aparición con vida de los detenidos-desaparecidos. Nos reprimieron, echaron, persiguieron e incluso desaparecieron. Por eso hoy reivindicamos con todo nuestro amor a esas primeras Madres que fueron secuestradas por el Grupo de Tareas de la ESMA, entregadas por el genocida Alfredo Astiz. Acá decimos el PRESENTE por
esas compañeras: Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco.

Pasaron muchos años desde aquel terrorismo de Estado que empezó antes del 24 de marzo de 1976. Su antecesor fue la Triple A: la Alianza Anticomunista Argentina a la que le agregamos la cuarta A de asesina. Pasaron 37 años de aquel día en el que se decidió por arriba del pueblo y se usurpó el poder del Estado.

Nuestra historia está marcada por el dolor de muchos daños al pueblo. Hace ya más de 500 años, sufrimos el genocidio con el que vinieron por nuestras tierras y masacraron a sus legítimos ocupantes y nos robaron todo. Esos mismos descendientes hoy siguen luchando por el derecho a la tierra, al reconocimiento histórico de la propiedad colectiva. Son todas las comunidades que persisten a pesar de los que intentan desalojarlos, reprimirlos y matarlos. Exigimos el cese inmediato de la violencia empresarial e institucional que hostiga, reprime y mata a los pueblos originarios.

Vamos a llegar a los 30 años de democracia. Tenemos que valorarla, estar juntos para mejorarla, profundizarla, luchar por todo lo que falta. Los enemigos de la democracia son los mismos de siempre, nunca se van. Pero cuando el pueblo es más fuerte, no pueden hacer más que retroceder. En este tiempo que vivimos, ya no permitimos que ningún monopolio de la palabra decida por arriba del voto popular: ya no pueden pisar más nuestros votos, ni bajar gobiernos, ni intentar gobernar con la mentira.

Tenemos que defender todas las victorias. Porque cuando decimos que vamos por más, decimos que vamos por todos nuestros derechos. Y eso sólo puede preocuparles a los pocos que se niegan a la redistribución de la riqueza, a los que no son capaces de sentir el sueño colectivo de una Patria para todos.

Se cumplen 10 años desde aquel 2003 en el que se asumió como política de Estado Nacional terminar con la impunidad para los asesinos de nuestro pueblo, reconociendo la lucha histórica por justicia. Una década en la que avanzamos como nunca y que nos permite ir por más y profundizar el proceso histórico de Memoria, Verdad y Justicia. Hoy podemos decir que hay más de 400 genocidas condenados. Pero la mayor parte de los fallos aún no está firme y eso nos preocupa: exigimos que el Poder Judicial, desde sus instancias de Casación y la Corte, confirmen los veredictos con mayor celeridad. Hay genocidas condenados, incluso a perpetua, que caminan entre nosotros porque los jueces los dejan sueltos hasta que se confirme el fallo, trámite que puede tardar años.

También exigimos que se agilicen aún más los tiempos de los juicios, que se trabaje mejor en las instancias de instrucción de las causas, que los juicios sean realmente orales y públicos y se transmitan para todo el país, que se encuentre a todos los genocidas prófugos. Y con la urgencia del primer día, exigimos una respuesta sobre qué pasó con los compañeros Silvia Suppo y Jorge Julio López.

En este momento hay juicios en todo el país y esto es algo inédito e histórico a nivel mundial. Sin ir más lejos, el nefasto Plan Cóndor está siendo juzgado acá, para que no quede impune aquel operativo conjunto de los Estados Unidos con los Estados terroristas de Chile, Argentina,
Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia. Sabemos que las victorias de los pueblos no tienen fronteras y que este juicio es para todos los pueblos hermanos de Latinoamérica que aún siguen luchando por justicia. Por eso también queremos decir una vez más que repudiamos la resolución de la Corte Suprema de Justicia de Uruguay, que optó por garantizar la impunidad: reafirmamos nuestro compromiso de acompañar al pueblo uruguayo en la lucha por Juicio y Castigo.  

En Argentina se juzga a genocidas, porque acá se decidió escuchar no sólo a los familiares y sobrevivientes, sino a todo un país reclamando por el Juicio y Castigo para todos los asesinos de nuestro pueblo. Eso pasó diez años atrás, cuando el ex Presidente Néstor Kirchner decidió que la impunidad no iba a ser eterna y que para construir otro proyecto de país, una Patria para todos, había que reconocer la lucha del pueblo y asumir el compromiso histórico del Estado para hacer justicia. Y cuatro años después, la Presidenta Cristina Fernández, lo reasumió y lo
sigue profundizando.

Hay muchas cosas que quedan por hacer y otras sobre las que se avanzó como nunca, como es el caso de la participación civil en el terrorismo de Estado. Se ordenó investigar a la empresa Loma Negra y el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca; se procesó a Pedro Blaquier, dueño de la empresa Ledesma; se destituyó a los jueces Otilio Romano y Luis Miret, y este último será juzgado junto con los ex jueces Rolando Carrizo, Guillermo Petra
Recabarren y Gabriel Guzzo; el juez Pedro Hooft fue suspendido y será sometido a juicio político; dos civiles son juzgados en la megacausa ESMA, son Juan Alemann, ex Secretario de Hacienda, y Gonzalo Torres de Tolosa, ex funcionario judicial; y se avanzó en la causa por la apropiación de la empresa Papel Prensa. La justicia empieza a tener que reconocer la parte civil del Golpe, incluidos algunos miembros de su corporación.

Pero como dijimos el año pasado en esta misma Plaza: los grupos económicos también fueron la dictadura. No pueden quedar impunes y tenemos que avanzar en las responsabilidades de Mercedes Benz, Acíndar, La Veloz del Norte, Astarsa, Fiat, Techint, Macri, City Bank, La Nación, Clarín, Ledesma, la Sociedad Rural Argentina, Ford, Loma Negra y tantas otras empresas. Hace pocos días murió uno de los ideólogos de ese plan económico de hambre y exclusión que atentó contra las victorias y derechos de los trabajadores: José Martínez de Hoz. Murió impune, pero con la condena social de todo el pueblo.

El Poder Judicial debe avanzar sobre la participación de la Iglesia en el terrorismo de Estado: debe haber Juicio y Castigo para esa parte de la Iglesia que no sólo optó por el silencio, sino también por participar en los crímenes. Se hizo muy poco hasta ahora. Además, institucionalmente, jamás hemos escuchado un mensaje que condene el accionar de sus integrantes en la dictadura y sí vemos cómo se niegan a apartar a Christian Von Wernich, sacerdote condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad que sigue siendo parte de la Iglesia. Por otra parte, como un justo homenaje, queremos reivindicar a esos quienes desde la base de esa institución decidieron abrazar las luchas del pueblo y conformaron la Iglesia Tercermundista. Ahí estaban Angelelli, Murias, Longueville, Silva, Adur, Domon, Duquet y Mugica, luchando junto a muchos otros compañeros por una Iglesia del pueblo.

Nos preocupa la falta de avance sobre la causa por los crímenes de la Triple A: debe haber Juicio y Castigo para los responsables. Ya hay procesados, pero la causa no avanza. Así como el año pasado se juzgó y condenó a algunos de los fusiladores de la Masacre de Trelew exigimos que se avance sobre los asesinos de la Triple A.

Los juicios son orales y públicos, por eso les decimos, una vez más, que hay que asistir: los juicios a los genocidas son ahora. Tenemos que defender los juicios y acompañar a los testigos. Les pedimos que participen más, que llenemos las salas de compromiso. 

Ahí están los genocidas en el banquillo, mudos con sus pactos de silencio. No nos dicen nada. No dan ni un solo dato que nos ayude a encontrar a los casi 400 nietos que buscamos, ni sobre los cuerpos de los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos. No somos sólo los familiares los que necesitamos la verdad: todos tenemos el derecho a saber qué pasó con los detenidos-desaparecidos, a encontrarlos y decidir dónde hacer un duelo, y también tenemos el derecho a saber qué les hicieron, quiénes lo hicieron y que no queden impunes. Sabemos que esa verdad es un reclamo masivo: falta que lo sepan ellos y hablen. Para tener la verdad también necesitamos que se abran y desclasifiquen todos los archivos que faltan.  

Tenemos un largo camino recorrido buscando que el Poder Judicial nos represente. Puertas cerradas en la cara, hábeas corpus rechazados, jueces amigos de asesinos, jueces devenidos en abogados defensores de genocidas, secretarios y fiscales en las sesiones de torturas, jueces que cajonean causas o filtran información para los imputados; es parte de todo lo que vimos en 37 años de búsqueda de justicia. Hoy llegó la hora de gritar muy fuerte que el tiempo de las corporaciones se terminó y que en la calle se exige un cambio fundamental para que empiece a ser un Poder que nos represente a todos.  

Cuando Susana Trimarco cuenta que en la búsqueda de su hija Marita Verón vive casi las mismas situaciones que nosotros hace más de 30 años, comprobamos que falta demasiado, que el Poder Judicial sigue estando al servicio de unos pocos: de los poderosos. Porque no nos representa el fallo de la vergüenza y la absolución que dejó impunes a los culpables del secuestro y trata de Marita Verón, no nos representan los jueces de la dictadura que cometieron delitos de lesa humanidad y siguen en actividad, no nos representan los miembros de la corporación judicial que impiden la vigencia plena de la ley de medios.

Tampoco nos representa ese Poder Judicial que criminaliza la pobreza y la protesta, que nos hace correr detrás de medidas cautelares para que los espacios públicos de la ciudad sigan siendo lugares de salud, como el Borda.

No nos representa el Poder Judicial que garantiza la impunidad para los asesinos de José Luis Cabezas, de María Soledad Morales, para quienes desaparecieron a Miguel Brú, y para los asesinos del 2001. Pasaron más de 10 años: sobró tiempo para investigar, juzgar y condenar.

También pasaron 18 años del atentado a la AMIA, y seguimos diciendo que necesitamos llegar a la verdad y la justicia.

Tampoco nos representa ese Poder Judicial que deja impunes a quienes persiguen y matan a los pueblos originarios, y que dispone medidas cautelares para impedir que el Estado Nacional recupere el predio que la Sociedad Rural Argentina obtuvo a un precio vil. Esa misma Sociedad Rural que integró el sector civil de la última dictadura cívico-militar.

No nos representan Romero Victorica, Bisordi, Lona, Rueda y De Las Carreras. Este tiempo político, este proceso histórico de transformación social, necesita un Poder Judicial que represente al pueblo. ¡Basta de corporación!  ¡Basta de jueces que defienden a los poderosos de siempre!  ¡Basta de jueces al servicio de la injusticia y la impunidad!

El Poder Judicial actúa de forma corporativa: Los mismos que dieron el Golpe hoy vuelven a estar unidos a la corporación judicial para preservar sus intereses políticos y económicos. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es una lucha que empezó hace décadas y que fue reconocida por dos Poderes del Estado, pero no por el Judicial. Ahí se cristaliza el funcionamiento de ese Poder. El pueblo luchó por esta ley de la democracia, el Gobierno Nacional acompañó, los representantes elegidos por el voto popular en el Congreso también acompañaron, pero el Poder Judicial traba la plena vigencia. Así, ese Poder está eligiendo entre dos opciones: defender los intereses del pueblo o los de Clarín. Exigimos que la ley de medios tenga vigencia plena y podamos tener de una vez por todas una Patria con todas las
voces.

Si no es democrático, el Poder Judicial es de clase: es para pocos, para los que más tienen y menos quieren redistribuir. Siempre fue así. Por eso, así como decimos que los grupos económicos también fueron la dictadura, la corporación judicial también lo fue, y estaban de la mano. Empresas y jueces al servicio del capital financiero e internacional.

Por eso es urgente democratizar la Justicia, porque queremos que la justicia sea un derecho y no un privilegio. A la justicia le falta pisar la calle, oler a pueblo, caminar la realidad. Democratizar la justicia implica hacerla representativa e igualitaria. El Poder Judicial debe llenarse de pueblo. Debe llenarse de las experiencias de aquellos abogados militantes, compañeros defensores de presos políticos que fueron desaparecidos. Hoy acá queremos reivindicar a Ortega Peña, De Pedro, Antokoletz, Santucho, Fresneda, Bustos, La Blunda, Amaya, Taboada y en ellos a todos aquellos abogados y abogadas que decidieron luchar con y por el pueblo.

Esperamos que la justicia esté a la altura de los hechos cuando en pocas semanas dicte el fallo a los asesinos del compañero Mariano Ferreyra. Vamos a estar todos en la sentencia esperando escuchar la condena a prisión perpetua para Pedraza. Y con ese reconocimiento a la figura del instigador, esperamos que la justicia también avance con Sobisch por el asesinato de Carlos Fuentealba, y con Duhalde por los de Maxi Kosteki y Darío Santillán.

La impunidad sólo genera más impunidad: con esa consigna siempre dijimos que el desmantelamiento del aparato represivo de la dictadura debía ser efectivo en lo material y en lo ideológico. La violencia institucional es una de las tantas consecuencias de que durante décadas la única política oficial sobre delitos de lesa humanidad hayan sido el olvido y el silencio.

Son las mismas prácticas criminales de las Fuerzas de Seguridad las que ahora nos arrancaron a todos a Luciano Arruga en Lomas del Mirador y a Facundo Rivera Alegre en Córdoba. Son las mismas prácticas, profundizadas por la impunidad, las que deben ser erradicadas por completo, porque esta democracia no puede seguir teniendo a miembros de las Fuerzas que no respeten los derechos humanos ni a responsables políticos que no los hagan respetar. Las cárceles y comisarías tienen que dejar de ser centros de tortura y asesinatos, tienen que dejar de ser sucursales de la violencia institucional.

Tenemos que unirnos todavía más para erradicar la violencia institucional. Por eso, tenemos que gritar muy fuerte: ¡ni un pibe menos, ni uno solo! 

Las Fuerzas de Seguridad tienen que terminar de aprender a ser democráticas. Cuando se salen del camino institucional, son peligrosas. Por eso tenemos que decir que repudiamos los espionajes ilegales que hagan las Fuerzas, porque ya hemos vivido eso y conocemos sus consecuencias.

Sabemos que ya está en la justicia la causa por las acciones de Gendarmería, esperamos que se actúe pronto para esclarecer qué pasó y quiénes son los responsables.

Necesitamos seguir fortaleciendo la democracia entre todos. Este acto, este encuentro, es un gran momento de democracia. Y vamos a seguir caminando juntos para profundizar el proyecto de la Patria Grande.

Este proceso histórico de lucha contra la impunidad nos abrió también la posibilidad de resignificar los ex centros clandestinos y crear sitios de memoria. Vamos dando pasos colectivos para hacer de esos lugares que fueron territorio del terror, espacios de vida, memoria, militancia, compromiso, reivindicación, solidaridad y proyectos. No podemos pensar
en una memoria estática, en blanco y negro: debemos seguir fortaleciendo un relato sobre lo que pasó ahí, sobre el funcionamiento de los cientos de centros clandestinos de detención, tortura, exterminio y robo de bebés, para profundizar la memoria, denunciar los delitos y para que se sepa qué hizo el  horror con los compañeros detenidos-desaparecidos. Pero también queremos que se cuente quiénes eran esos compañeros y por qué luchaban. El relato y el recuerdo no pueden ser monopolizados por el horror, no puede quedarse ahí la memoria, porque tenemos que contar quiénes eran esos militantes para conocer la historia que reivindicamos.

Pero en esta Ciudad que habitamos y que queremos cambiar no hay políticas del Gobierno de la Ciudad para apoyar los avances en la construcción de sitios de memoria: la política oficial es más cercana al silencio y al olvido. Por eso, denunciamos una vez más que el Gobierno de Mauricio Macri no trabaja en la promoción y defensa de los derechos humanos, y eso es muy grave. Vamos a defender los espacios de memoria, a pesar de las embestidas, porque el recuerdo ayuda a no repetir la historia y a reivindicar a los compañeros.

Todos ellos tenían una vida comprometida con la militancia. Por eso los reivindicamos, porque luchaban por una Patria para todos. Cuando pensamos en los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos pensamos en la alegría. Siempre los recordaremos sonriendo. Siempre. Ahora escuchamos sus risas en sus hijos y nietos. Entonces, ¿cómo no militar los sitios de memoria y todas las luchas con alegría? Queremos que se cuente qué hizo el terrorismo de Estado con los compañeros, pero también que se cuente cómo eran sus vidas antes de eso: cómo luchaban, amaban, pensaban la Patria, festejaban la vida, se comprometían con el pueblo. 

Los 30.000 luchaban por la vida. Era una época en la que el proyecto de una Patria Grande requería de una unión profunda de los pueblos, a la que se le respondió con un plan criminal de los Estados terroristas, siempre con la participación incondicional de Estados Unidos.

Hoy tenemos otra historia para contar: nos estamos uniendo cada vez más y ya no tenemos un gobierno que abra las puertas para que se lleven todo y nos empobrezcan. Tenemos un proyecto de país que busca crecer, consolidarse, ser cada día más inclusivo y solidario.

Latinoamérica está unida con proyectos políticos de gobiernos populares que son cada vez más fuertes. Por eso, decimos que cuando tocan a uno nos tocan a todos y que ningún intento golpista podrá volver a pasar por arriba de nuestros pueblos. No lo vamos a permitir. Vamos a defender las victorias. Porque tenemos la posibilidad de volver a pensar en la alegría, el futuro, el amor, deproyectar, militar, sentirnos parte.

El año pasado ocurrió un hecho gravísimo: se atentó contra el gobierno democrático de Fernando Lugo en Paraguay. Ya pasaron casi cuatro años del Golpe a Manuel Zelaya en Honduras, en el que tuvo participación la Corte Suprema de Justicia de ese país. Lo dijimos entonces y lo repetimos: ¡tenemos una Patria cada vez más grande que ya le dijo basta a los golpes de Estado!  ¡Vamos a defender la democracia, porque luchamos mucho por esta libertad!

Cuando hablamos de Patria Grande no podemos dejar de pensar en el compañero Hugo Chávez, a quien despedimos hasta siempre pocos días atrás. Estos cambios históricos que vive nuestra región tuvieron el impulso de hombres y mujeres que decidieron cambiar el rumbo de la historia. Hablamos de presidentas y presidentes comprometidos con el pueblo.
Compañero Hugo Chávez: ¡hasta la victoria, siempre!

Los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos luchaban por un proyecto de país para todos. Pero la dictadura cívico-militar se impuso para instalar un plan económico, político, social y cultural de terror y exclusión. Ese era el objetivo de los genocidas: un país dependiente, sin justicia social, con derechos para pocos.

Nosotros reivindicamos la lucha inmensa que dieron esos 30.000 hombres y mujeres para cambiar la historia. Y, a pesar de que hoy no están, creemos que pudieron, que no nos han vencido. Porque estamos acá y podemos decir que lo que ellos hicieron fue hermoso: se comprometieron y lucharon por lo que creían justo. Reivindicarlos, poder decir en qué organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y sociales militaron nos llena de orgullo, porque tomaron la política como herramienta, esa política de los barrios, las fábricas, las calles. Eran militantes del pueblo.

Tal vez nos lleve algún tiempo dimensionar del todo la ampliación de derechos de estos últimos 10 años. Pero es necesario mirar para atrás permanentemente y pensar qué luchas empezaron hace mucho y en esta década llegaron a ser victorias: la ley de identidad de género, la ley de matrimonio igualitario, el Juicio y Castigo a los genocidas, la restitución de la identidad de los jóvenes apropiados, la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la recuperación del empleo, la asignación universal por hijo, la estatización de YPF y las AFJP, la decisión de reclamar de manera pacífica la soberanía sobre las Islas Malvinas. Esta democracia tiene más derechos: vamos a defenderlos e ir por más.

Acá estamos todos juntos. Sintiéndonos parte de la historia. Qué lindo se siente estar orgulloso de las victorias colectivas. Nosotros estamos emocionados, porque cada vez somos más en esta Plaza. Y acá traemos nuestros recuerdos y ustedes nos acompañan con tantos abrazos y amor que nos llenan de emoción.

Los 30.000 están acá. Sí, acá y en todas partes. Están con ustedes, están en los dedos en ve o el puño en alto que levantamos cuando decimos PRESENTES, están en cada sonrisa que se ve en la calle, en cada pañuelo de las Madres, en cada lucha por profundizar, en la militancia: en este sueño colectivo que es la Patria Grande.

Ya tenemos las banderas de los 30.000 en las manos. Les pedimos que las cuidemos, las defendamos, las abriguemos, las abracemos, y que, por sobre todas las cosas, ¡las llevemos juntos a la victoria!

30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS: ¡PRESENTES!
30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS: ¡PRESENTES!
30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS: ¡PRESENTES!
RESTITUCIÓN DE LA IDENTIDAD DE LOS JÓVENES APROPIADOS
CÁRCEL COMÚN, PERPETUA Y EFECTIVA PARA TODOS LOS GENOCIDAS”

Abuelas Plaza de Mayo
Familiares de desaparecidos y detenidos por razones políticas
Hermanos de desaparecidos por la Verdad y la Justica
H.I.J.O.S.: Hijos e hijas por la Identidad y la Justicia Contra el Olvido y el Silencio
Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora.

Leído en: * Abuelas de Plaza de Mayo (allí, en formato pdf, lo que me llevó un buen rato transformarlo en texto apropiado para el blog…)

** Documentos de años anteriores y venideros en: “Encuentro Memoria Verdad y Justicia” – Documentos 

Nota: Las negritas y otros formatos son producto de mi lectura personal.

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