Once principios: No consumismo. Satish Kumar

Continuación:

“5. NO CONSUMISMO (Asangraha) significa la no adquisición, el no consumo y la no acumulación de bienes y servicios prescindibles, derrochadores, dañinos y no naturales.

Las posesiones en exceso son una trampa, nos atan, nos encarcelan y nos esclavizan. Si yo cayera en la trampa del poder y de la riqueza sería incapaz de vivir una vida realmente confortable, creativa y compasiva. Pasaría la mayor parte de mi tiempo al cuidado de casas y coches, en las tareas del hogar, en los muebles, en los cuadros, en la plata y la porcelana, en ordenadores, yates y mil cosas más. Necesitaría trabajar duro para ganar lo suficiente, no como para satisfacer mis necesidades, sino como para servir a esos bienes. Llegaría el momento en que mis posesiones me poseerían a mí, más que yo a ellas. Me encontraría en el nudo de Graha. Cuando ese nudo se aprieta fuerte se convierte en Sangraha, pero cuando consigo liberarme de la soga estoy practicando Asangraha. En nuestros tiempos modernos las posesiones se han convertido en un símbolo de status social, de éxito, de posición y de poderes. Con razón a la sociedad moderna se la ha llamado “la sociedad del consumo”. El crecimiento económico ilimitado se ha convertido en el ideal de toda nación a nivel mundial. A fin de alcanzar estas vidas individualistas, las familias, el tejido social y nuestra relación con el mundo natural ha sido destruida. Hemos traspasado el punto de condicionar el bienestar humano al incremento de la riqueza material.

Hemos podido comprobar que en los 70 el mundo occidental alcanzó un estándar de vida razonable, pero desde entonces ha ido en decadencia: más coches significa más polución y más congestión en las ciudades, los desperdicios se han acumulado hasta el punto de contaminar la tierra y el agua. A pesar de la riqueza espléndida y el éxito económico, la pobreza no se ha abolido en absoluto; un pequeño porcentaje de gente controla un gran porcentaje de riqueza, lo cual afecta negativamente a la cohesión y a la armonía social. El incremento del crimen, la gran cantidad de presos en las cárceles, el tráfico de drogas, el desempleo y la exclusión social son los graves problemas que afectan a la mayoría de las naciones occidentales.

Existe una total confusión en cuanto al verdadero objetivo de la sociedad y el significado de la vida. La riqueza material es sólo un medio para lograr un fin – y ese fin es vivir una buena vida: espiritual, psicológica, social y artísticamente. Vivir la buena vida lleva consigo mantener buenas relaciones humanas. Pero en nuestra cultura actual los medios se han convertido en un fin. Las sociedades humanas persiguen la acumulación de riquezas en beneficio propio. Tener es ya más importante que ser. Valoramos a la gente no por lo que es sino por lo que tiene. Por su status, su poder, su posición y sus posesiones. Hemos perdido el sentido de nuestra existencia, estamos adquiriendo una forma vacía.

Sin embargo, hay una conciencia creciente de este problema; están proliferando los movimientos de voluntariado y de economía y moneda locales. El pueblo llano reaccionó ante el dominio del socialismo estatal en los países de la antigua Unión Soviética; ahora, en occidente, los signos de revuelta contra la dictadura del mercado y el papel del dinero son evidentes. Las nuevas economías, basadas en el principio de la sostenibilidad, me proporcionan la esperanza de una transformación desde la adquisición hacia la Asangraha. El no consumismo no es ascetismo, no es un principio de renuncia; no es otra cosa que conocer los límites y saber disfrutar de los abundantes regalos que nos brinda la naturaleza sin necesidad de poseerlos. El no consumismo es esencial para una vida simple en cuanto a medios, pero rica en cuanto a fines. El apego obsesivo por la adquisición conduce a la pobreza de espíritu y de imaginación. El no consumismo es una manera de encontrar el punto crítico de equilibrio entre la riqueza espiritual y la material.

Durante los últimos siglos hemos estado trabajando para construir una sociedad de consumo y su promesa de utopía. Todas las tareas las llevarían a cabo las máquinas y la gente podría dedicar todo su tiempo a desarrollar actividades espirituales, artísticas y creativas. Ahora hay coches y ordenadores, faxes y teléfonos, lavadoras y calefacción central, y en las tiendas pueden comprarse todo tipo de productos, pero ¿dónde está el tiempo?, ¿dónde están la creatividad y la espiritualidad?, ¿dónde está la utopía?.”

De: Satish Kumar 
Vía: geomente.blogspot.com
(Continuará)

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