Sobre la cortesía

Me encantó esta reflexión en la que el autor llama a la cortesía, de entre las virtudes, “la musa del término medio”…

Lo cortés.

Por Walter Benjamín*

“Se sabe que las auténticas exigencias de la ética, la sinceridad, la humildad, el amor al prójimo, la compasión y muchas otras quedan relegadas a un segundo plano en la lucha cotidiana de intereses.

Cortesia-marcialDe ahí que resulte tanto más sorprendente que se haya reflexionado tan pocas veces acerca de la mediación que el hombre buscó y encontró a ese conflicto hace milenios.

Es la cortesía el verdadero punto medio, el resultado entre esos dos componentes contradictorios: la ética y la lucha por la existencia. La cortesía no es ni lo uno ni lo otro: ni exigencia moral ni arma en la lucha y, sin embargo, es ambas cosas.

Con otras palabras: no es nada y lo es todo, según de qué lado se la mire. No es nada en cuanto es sólo una apariencia bella, una forma dispuesta a hacer olvidar la crueldad de la pelea que se disputa entre las partes. Y así como no llega a ser una norma moral estricta (sino sólo la representación de la norma que dejó de estar vigente), así también su valor para la lucha por la existencia (representación de su irresolución) es ficticio. Sin embargo, la cortesía lo es todo, allí donde libera de la convención tanto a la situación como a sí misma.

Si la habitación donde se delibera está rodeada por las barreras de la convención como por vallas, la verdadera cortesía actuará derribando esas barreras, es decir, extendiendo la lucha hasta lo ilimitado, llamando en su ayuda a todas aquellas fuerzas e instancias que la lucha excluía, ya sea para la mediación o para la reconciliación. Quien se deje dominar por el cuadro abstracto de la situación en que se encuentra con su interlocutor, sólo podrá intentar triunfar en esta lucha mediante la violencia y, probablemente, quede como el descortés.

La alta escuela de la cortesía requiere, en cambio, un sentido vigilante para detectar lo extremo, lo cómico, lo privado o lo sorprendente de la situación. Quien se valga de ese sentido vigilante podrá adueñarse de la negociación y, al final, también de los intereses; y será él, finalmente, quien, ante los ojos asombrados de su interlocutor, logrará cambiar de sitio los elementos contradictorios de la situación como si se tratara de los naipes de un solitario.

Sin lugar a dudas, la paciencia es el ingrediente esencial de la cortesía y, tal vez, la única virtud que ésta toma sin transformarla.

Pero la cortesía, que es la musa del término medio, ya les ha dado lo que les corresponde a las demás virtudes, de las que una convención maldita supone que sólo pueden ser satisfechas en un “conflicto de obligaciones”: le ha dado la próxima oportunidad al derrotado.”

* Fragmentos de Denkbilder, epifanías en viajes (ed. El Cuenco de Plata).

Leído en: Pagina12/Psicología. La experiencia del viajero/Jueves, 10 de febrero de 2011.
Relacionadas: Negociación y cortesía y todas las entradas de la categoría Normas de Urbanidad

1 Comment »

  1. 1
    Solrac Says:

    La cortesía es una práctica de respeto. Uno es pasivo y la otra movimiento.


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