Día del Padre: Poemas, palabras, reflexiones, algunos conceptos

Tercer domingo de Junio (Argentina)

Un popurrí que armé partiendo de las acostumbradas poesías infantiles, palabras de hij@ a padre, de padre a hij@, una carta a un padre fallecido, y algunos conceptos para pensar acerca de lo que es un padre…

Un poema infantil:

En este día del padre
yo te quiero regalar,
este bonito poema
que te voy a recitar.
Cuando juego con mi padre
siempre le quiero ganar,
aunque con el rabillo del ojo
yo le trato de imitar.
Cuando yo sea grande
quiero ser como papá,
fuerte y valiente si hace falta,
dulce y cariñoso de verdad.
Aunque sabes que te quiero
hoy te lo voy a decir
con estos bonitos versos
que me aprendí para tí.

Autor: Paco Mozos Valero
En: pequeocio (allí, algunos más)

Poema de un hijo a su padre:

“No me des siempre todo lo que pida,
a veces yo sólo pido para ver cuánto puedo obtener.

No me des siempre órdenes;
si a veces me pidieras las cosas lo haría con gusto.

Cumple siempre tus promesas;
si me prometes un premio o un castigo, dámelo.

No me compares con nadie
Si me haces lucir peor que los demás seré yo quien sufra.

No me corrijas delante de los demás,
enséñame a ser mejor cuando estemos a solas.

No me grites,
te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar.

Déjame valerme por mi mismo
o nunca aprenderé.

Cuando estás equivocado admítelo,
y crecerá la opinión que tengo de ti.

Haré lo que tú hagas,
pero nunca lo que digas y no hagas.

Cuando te cuente mis problemas, no me digas no tengo tiempo;
compréndeme y ayúdame.

Quiéreme y dímelo, me gusta oírtelo decir.”

Autor Anónimo. En: YaVendrás

 

Unas bellas palabras: ¿Qué es un papá..?:

Love-papa“Un papá, lo que se llama papá, es una combinación extraña de razón y sentimiento.

Es aquel que sabe orientar y exigir, pero al mismo tiempo sabe amar.

Es aquel que al minuto de haber regañado con severidad, sonríe y guiña el ojo con ternura.

Es el que sabe decir no cuando es lo justo y sabe decir si cuando es lo conveniente.

Un papá zapatea duro cuando cumple su deber y anda de puntillas en la noche cobijando nalguitas y cuerpecitos fríos.

Un buen papá es el que después, de una dura jornada de trabajo, al llegar a casa abraza a sus hijos y se vuelve un niño jugando can ellos.

Un papá es aquel hombre que genera vida, que acompaña y da seguridad ofreciendo una mano firme.

Un papá es un higo que parece duro y espinoso por fuera pero es puro y dulce en su interior.

Un papá es un director de orquesta, es el constructor de un nido, es el maestro de la escuela de la vida.

Un papá es ante todo un hombre con corazón, que sabe señalar el horizonte con optimismo y confianza.

Un papá, un verdadero papá, tiene mucho de mamá, aunque tenga fortaleza de varón inquebrantable.

Un papá es refugio seguro para el hijo que llora y sufre…un papá es aquel que sabe escuchar y alentar a los hijos en las derrotas de la vida.

A los papás se les dedica un día en el año, pero ellos dan todos los días para los suyos.

Son generosos por naturaleza, por voluntad y por amor. Además, un papá nunca muere, simplemete se esfuma para continuar mandando en su recuerdo con sus enseñanzas.

Los papás, son arriesgados, decididos, comprometidos y tenaces.

La vida de los hijos transcurre felizmente a la sombra de un buen papá, como el amigo y confidente que refleja la ternura, la bondad y el amor de Dios-Padre.”

Autor Anónimo
En: yodibujo.es

 

Diploma al Mejor Padre del Mundo:

Diploma-padre

Visto en: nocturnar.com

 

Poema A mi padre

“A Dios doy gracias por ser mi padre.
Por tus reproches y consejos.
Por el bien que me enseñaste
y de mi ser siempre cuidaste.

Por ser padre bondadoso,
lleno de paz y sabiduría.
Porque amas la verdad.
Justicia y rectitud en demasía.

Por ser mi padre amado
y enseñarme la caridad.
Sentimientos nobles te cubren.
No conoces la maldad.

Caballero noble y parco,
me enseñaste a luchar.
Aspirando siempre a lo más alto
y a mis sueños no renunciar.

Por aborrecer todo lo malo.
Por tus celestiales valores.
Por guiarme de la mano
en senderos llenos de flores.

Por tus palabras de aliento
en mis momentos más tristes.
Por tus silencios elocuentes
que me calman dulcemente.

Por tu mirada sabia y profunda.
Por tu expresión tan serena.
Por tu paciencia y tesón.
Torbellino de cosas buenas.

Por ser hombre testarudo
aferrado a tu convicción.
Por mantener en alto tus ideales
sin perder la calma o razón.

Por instruirme en la vida
y enseñarme a no mentir.
Por preocuparte por mis problemas
y recompensa no pedir.

Por enseñarme nobles valores:
el amor, rectitud y compasión,
justicia, desinterés, trabajo,
caridad, verdad y el perdón.

Por todos tus desvelos.
Por tu amor paternal.
Hombres como tú hay pocos.
Eres un padre ideal.

Por cumplir con tus deberes.
porque nunca me fallaste.
Porque contigo contar siempre puedo.
Hoy y siempre mi amor te entrego.

Porque siempre estás ahí,
tendiéndome tu cálido abrazo.
Por ser modelo en mi vida.
Por siempre creer en mí.

Por todo esto padre, te aprecio,
y a Dios de nuevo agradezco
por en mi vida tenerte a tí.” 

En: poemasdelalma (no figura el autor)

También:

Poema Mi padre. Juan De Dios Peza

Consejos de Martín Fierro a sus hijos

Carta al cielo (a mi padre). Emilce Muñoz

El duelo por la muerte del padre

En Wikipedia hay un extenso artículo sobre Paternidad. Uno de los tantos fragmentos ilustradores del tema dicta:

“…en los últimos años se utiliza el término parentalidad para definir a ambos progenitores, mientras que maternidad es utilizado para referirse en exclusiva a la cualidad de madre y paternidad a la de padre.”

“La CEPAL ha definido la paternidad masculina como la relación que los hombres establecen con sus hijas e hijos en el marco de una práctica compleja en la que intervienen factores sociales y culturales, que además se transforman a lo largo del ciclo de vida tanto del padre como de los hijos o hijas. Se trata de un fenómeno cultural, social y subjetivo que relaciona a los varones con sus hijos o hijas y su papel como padres en distintos contextos, más allá de cualquier tipo de arreglo conyugal…”

“La determinación de los lugares atribuidos al padre o a la madre han sido imposiciones sociales y culturales que también fueron cambiando con el tiempo. Según las épocas existieron diferentes modelos de paternidad. Con el paso del tiempo la figura del padre fue perdiendo poder en beneficio no de las madres sino de sus hijos, a medida que el concepto de infancia fue cambiando.”

“La descripción del padre se centra todavía hoy en la imagen del hombre que funda una familia, le da un apellido y una ubicación social, la mantiene económicamente, dicta las normas internas y la protege en lo material. Se dice a menudo que esa definición de padre ya no corresponde a la realidad, que las nuevas generaciones han modificado ese papel, que lo han ensanchado y enriquecido, que hoy el padre y la madre tiene y ejercen roles igualitarios. Creo que esa opinión es bien intencionada, es voluntarista, y es, acaso, triunfalista. Pero dudo de que refleje toda la realidad…” (Sinay, citado en Wikipedia)

¿Qué es un Padre, en Psicoanálisis?

“El énfasis de Lacan en la importancia del padre puede verse como una reacción contra la tendencia del psicoanálisis kleiniano y la teoría de las relaciones objetales a ubicar la relación madre-niño en el núcleo de la teoría psicoanalítica.

En oposición a esta tendencia, Lacan subraya continuamente el papel del padre como un tercer término que, al mediar la RELACION DUAL imaginaria entre la MADRE y el niño, salva a este último de la psicosis y le hace posible el ingreso en la existencia social.

De modo que el padre es algo más que un mero rival con el cual el sujeto compite por el amor de la madre; es el representante del orden social como tal, y sólo identificándose con el padre en el complejo de Edipo puede el sujeto lograr el ingreso en ese orden. La ausencia del padre es por lo tanto un importante factor en la etiología de todas las estructuras psicopatológicas.

Pero el concepto de “padre” no es simple, sino complejo, y exige establecer qué es exactamente lo que se entiende por el término. Dice Lacan que la pregunta de “¿qué es un padre?” constituye el tema central que recorre toda la obra de Freud (S4, 204-5). Para responder, desde 1953 en adelante, Lacan subraya la importancia de distinguir el padre simbólico, el padre imaginario y el padre real.

El padre simbólico

El padre simbólico no es un ser real sino una posición, una función, y por lo tanto sinónimo de la “función paterna”. Esta función no es otra que la de imponer la LEY y regular el deseo en el complejo de Edipo, intervenir en la relación dual imaginaria entre la madre y el niño, para introducir una necesaria “distancia simbólica” entre ellos (S4, 161).

“La verdadera función del padre… es fundamentalmente unir (y no poner en oposición) un deseo y la Ley” (E, 321). Aunque el padre simbólico no es un verdadero sujeto sino una posición en el orden simbólico, es posible que un sujeto ocupe esa posición, en razón de realizar la función paterna. …”  (Leído en: buenastareas.com)

Feliz día a todos… los que lo son, los que lo fueron (pues hay historias tristes); los que cumplen el papel o la función!  Los que lo hacen bien, y los que lo hacen lo mejor que pueden! Celebremos y valoremos a todos los papás… su importancia en la vida de todos -de cada uno!

Y una lágrima, una vela encendida, un lindo recuerdo por los que ya no están con nosotros pero que llevamos en nuestro corazón, en todo lo que dejaron en nosotros.

5 Comments »

  1. 1
    Gonzalo Ramos Aranda Says:

    Les comparto . . .

    UN POQUITO DE SU SER

    “El cielo ante ti se abra, . . . amante de la palabra.”

    Treinta y seis, mil novecientos,
    con sus dones y talentos,
    llegó al mundo ser pensante,
    autodidacta brillante.

    Solo sexto de primaria,
    lectura . . . faena diaria,
    dominó múltiples temas,
    memorizó cien poemas.

    Muy respetable orador,
    excelso declamador,
    ¡di “Los Motivos del Lobo”,
    padre sano, señor probo!

    En el lenguaje, impecable,
    de una dicción admirable,
    varonil voz, gran cantante
    que, bailando, fue galante.

    Esencialmente, un artista,
    que su majestad persista,
    tuvo apego a la madera,
    la honestidad por bandera.

    Con poco se conformaba,
    el tabaco le gustaba,
    un buen trago con amigos,
    ellos mismos son testigos.

    Sin ser santo, hombre bueno,
    capaz, ilustrado, ameno,
    letrado, una enciclopedia,
    su carácter . . . cosa seria.

    Atenea, diosa preclara,
    sabiduría, virtud rara,
    hoy, que se apagó su vida,
    ¡mi conciencia llora herida!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México
    , D. F., a 04 de enero del 2014.
    Dedicado a mi Señor Padre, Gonzalo Ramos Amaya (QEPD)
    Reg. SEP Indautor No. 03-2014-073110472600-14

  2. Día del padre: Una tarjeta para saludarle

    Un buen padre… un faro que ilumina nuestra vida…

    https://acuarela.wordpress.com/2013/06/15/dia-del-padre-una-tarjeta-para-saludarle/

  3. 4
    Mariela Says:

    Desde el psicoanálisis:

    El lado oscuro de la paternidad [1]

    Por la Lic. Irene Fridman
    Secretaria de Difusión del Foro de Psicoanálisis y Género
    Co-Directora del Curso Universitario de Actualización en Psicoanálisis y Género

    En el trabajo clínico con pacientes varones es habitual escuchar que, a través del relato de sus padecimientos, aparece otro relato, una suerte de melodía de fondo que atraviesa todos los cuestionamientos y que se basa en la permanente interrogación acerca de su masculinidad, junto con una constante comparación con un ideal de masculinidad exitosa y total.

    En los recuerdos que traen a sesión surgen muchas veces vivencias angustiantes acerca de cómo han sido “masculinizados” por sus padres; esto es, constantes apelaciones acerca de haber logrado o no ser “suficientemente hombres” y por ende estos recuerdos se acompañan con la vivencia de nunca ser demasiado o establemente exitosos en la tarea de ser varones.

    No es ajeno a nosotros observar padres que intentan masculinizar a sus hijos a través de actitudes hostiles y violentas, de desafío. La costumbre patriarcal de “forjar el carácter en los varones” es uno de los caminos desde donde se aprende el ejercicio de la dominación. La mirada de un varón sobre otro varón desde esta perspectiva adquiere mucha importancia, ya que desde ese lugar se va a confirmar o no la “supuesta masculinidad”.

    La vivencia de fracaso por no poder estar a la altura de lo que marca lo social como los rasgos máximos esperados para lo masculino, solo trae aparejado sumisión, miedo y un profundo sentimiento de inseguridad, por no haber estado a la altura de ese “gran varón” que representa al padre o al mito cultural de la masculinidad.

    Así como el análisis de las relaciones entre los géneros nos ha mostrado que los modos de construcción y subjetivación social distintivo por genero están al servicio de la cristalización de las relaciones de poder, es de suma importancia empezar a revisar y develar los efectos que acarrea en la subjetivación de los varones las relaciones de poder al interior del mismo género, para entender mejor esta parte del “malestar masculino”.

    En el articulo “La búsqueda del padre. El dilema de la masculinidad” del libro “Psicoanálisis y Genero. Debates en el Foro” (Meler, Tajer 2000) formulé la hipótesis de que el ideal de género en los varones se constituía a través de una formación que denominé Otro Completo Imaginario, término que aplicaré a la depositación en la figura del padre, o del varón de la cultura, de la imagen de una masculinidad completa, nunca alcanzable por el hijo. Una masculinidad sin castración, sin la necesidad del otro/a; un ideal que se supone lo tiene todo y detenta el único lugar posible, el lugar del poder.

    La comparación con este ideal llevaría a los varones “a estar a la defensiva porque nunca pueden dar por sentadas sus masculinidades” (Seidler 1995), por no poder alcanzar este ideal que en realidad es inalcanzable, pero que está totalmente narcisizado por la cultura en virtud del deslizamiento semántico entre poder, dominación y masculinidad.

    Cuanto más inalcanzable es esta figura más problemática es la búsqueda de identificación por parte del hijo; el mantenimiento de la distancia sirve como forma de asegurar la cristalización de la figura ideal y, por otro lado, es una forma de escapar al compromiso afectivo que llevaría a perder el posicionamiento del Amo. Todos sabemos que una práctica de dominio corriente es mantenerse a una distancia lo suficientemente lejana para asegurarnos un lugar idealizado y de aparente fuerza, “son los débiles los que aman”.

    En la antigua Grecia los términos de ciudadano y hombre eran equivalentes, y la relación sexual estaba en íntima vinculación con la relación social, siendo percibida de la misma forma que el par superior-inferior y, por lo tanto, pensada en términos de dominador-dominado, pasivo-activo, penetración-penetrado. Desde este lugar, podríamos pensar que la lógica griega impera hasta nuestros días en la consolidación de la masculinidad social. La Ley que se introduce es la ley del único deseo, “el de la dominación”, y los sujetos sociales solo puede alinearse de uno u otro lado de esta ley, quedando los varones atrapados en los miedos que trae la transgresión de la misma y ubicándose del lado de los objetos de deseo, los penetrados, los dominados, Lo otro (todo lo que esta asociado con lo femenino).

    En el interjuego especular del reconocimiento del padre hacia su hijo del mismo sexo, al no poder ser como el ideal que se espera desde los imperativos culturales, el temor del hijo es quedar convertido en su negativo. La imagen idealizada del Otro Completo Imaginario (ese gran varón) se convierte, por efecto de la lógica fálica, en el Uno. El pequeño varón, en su intento de identificación, pasa, entonces, por dos momentos. Por un lado, momento de identificación: “Si soy varón, soy como él, Completo”, pero por el carácter totalizador de este tipo de ideal entrará, también, en el lado oscuro, que será el momento del sometimiento al ideal y, por lo tanto, la abrochadura con el otro rol, el temido, la traducción de que cualquier suceso que remita a debilidad o declinamiento será por lógica transitiva identificado, con lo que se ha repudiado: Lo otro, Lo femenino.

    Si aplicamos la lógica del dominador-dominado a los aspectos más terroríficos de las relaciones padre-hijo, podríamos pensar que en el relato mítico de la muerte del padre primitivo se condensan algunas situaciones problemáticas para la construcción de la masculinidad. El padre se convierte en una figura idealizada de poder tan distante que propone dos resoluciones, o el sometimiento o el derrocamiento violento, como forma de participar de la omnipotencia paterna, y la valoración masculina pasará permanentemente por quien se atreva a desafiar a esta figura de máxima detentación de poder.

    Me gustaría ejemplificar todo lo expuesto previamente comentando dos películas. “Karacter”, que es del mismo realizador, de origen holandés, de la brillante película “Las memorias de Antonia”, Mike Van Dame, cuya línea argumental narra las vicisitudes de una tortuosa relación entre un hijo, que busca el reconocimiento del padre, y este último, que lo desconoce permanentemente. Asimismo, el film “La celebración” del director del grupo Dogma 95. Estas películas, como así también algunos textos literarios [2], se inscribirían en una corriente cultural de cuestionamiento a lo que se podría denominar el lado oscuro de la paternidad, corriente que se relaciona con develar los efectos que acarrean las figuras paternas, en su ejercicio máximo de poder y dominación, sobre la subjetividad de sus hijos varones.

    Voy a refrescar un poco el relato para poder ir analizándolo. El personaje principal, el señor Kattedrunfen, es un muchacho que es hijo bastardo de un poderoso “oficial de la ley”, Drevenhaven, y de su mucama, una mujer que en el relato cinematográfico casi no habla. Su origen se debe a una situación de abuso (primera situación de abuso por efecto del poder del “oficial de la ley”). Toda la película es la búsqueda, por parte de este chico, de un espacio de reconocimiento del padre así como de salir de la pobreza en que viven (otra situación de reconocimiento). La relación con este “padre” es de dominación y desconocimiento, pues solo admite un vínculo cuya condición es el sometimiento. En un momento, este hijo es detenido por la policía, quien piensa que ha robado pan, y -cuando el oficial de la policía le pregunta su apellido- el niño da el apellido del padre, Drevenhaven, como intento de salvarse de su destino. Por su parte, el padre concurre a la policía y niega su paternidad, por lo que el niño es encarcelado.

    A partir de aquí se suceden una serie de situaciones en las cuales el personaje principal busca salir de la pobreza en que esta sumido y también de este padre todopoderoso y sádico que solo se vincula con él en tanto y en cuanto lo somete económica y psíquicamente.

    El protagonista Kattedrunfen decide ser abogado, el padre representa la ley sin compasión. El señor Kattedrunfen busca el reconocimiento del padre, a costa del sometimiento a situaciones abusivas. Sin embargo, a lo largo del relato van apareciendo otras figuras masculinas, muy importantes, que lo reconocen y lo aprecian y que le van otorgando dones: el abogado del estudio que lo alienta a estudiar y le ayuda económicamente, el trabajador comunista que se relaciona con él desde el placer intelectual pero también desde el cariño. En todo momento se delinea la lucha entre un padre todopoderoso y sádico que quita permanentemente “para forjar el Karacter” a través de la violencia y la dominación y otros que pueden dar, en los cuales también predomina la ética del cuidado.

    En la escena final el protagonista, habiéndose recibido de abogado, va a decirle al padre que no lo quiere ver más, y -en una escena de profunda violencia física y psicológica- se desarrolla una pelea en la cual pareciera que el hijo mata al padre, para develarse al final que, al no lograr que el hijo lo mate, Drevenhaven se mata a sí mismo. Es este el único momento en que el padre reconoce a su hijo y decide donarle todo su poderío económico. Pero ha habido un costo altísimo en esta búsqueda de reconocimiento del hijo por el padre, el hijo ha perdido la posibilidad de amar y ha quedado solo.

    En la película “La celebración” (un festejo familiar en la cual el patriarca cumple 60 años y reúne a toda la familia) el protagonista revela, en medio de la fiesta, las situaciones de abuso sexual que ha sufrido a manos de su padre junto con su hermana, la que se ha suicidado poco tiempo antes de “La celebración”. El hijo se anima rebelarse contra este patriarca poderoso a raíz del suicidio de su hermana gemela y de lo que podríamos llamar “la muerte en vida” que padece. En el film, él es sostenido en esta revelación por otros varones (el cocinero Jefe); se repite, en este sentido, la misma imagen de la película “Karacter”, la aparición de otras figuras masculinas más benignas.

    Otra vez vemos, en el relato fílmico, la secuencia dominación, abuso, cosificación del otro; esta vez en la circulación entre varones pero, por sobre todo, una búsqueda de reconocimiento del hijo por el padre.

    Realmente, si bien ambas películas tienen muchísimas líneas de análisis, me gustaría centrarme en las que se refieren a la lucha con el padre todopoderoso que somete y los costos que acarrea la misma en la constitución de la masculinidad.

    Lo que ambas películas ponen al descubierto es que La Ley del padre, en tanto y en cuanto todavía cumpla con la lógica griega de la dominación, traerá para las mujeres cierto tipo de costo y, para los varones, otro que no por menos mencionado es menor; costo que está ligado a la búsqueda constante de relaciones de dominio, como forma de asegurar el sentimiento de virilidad. Incluso así, será perseguido permanentemente por el temor de quedar en la posición del otro dominado y degradado.

    Kattedrunfen busca al padre para derrotarlo, pero en esta búsqueda se aliena de la vida. La búsqueda de la derrota permanente del otro para asegurar una posición de dominio termina con la más absoluta de las soledades, la de no tener a un otro que lo reconozca, Drevehaven (el padre) padece la más absoluta de las soledades y debe matarse a sí mismo, indiferente y cansado de la vida. El hijo busca permanentemente al padre y no desea matarlo, desea conservarlo, para poder tener pro-genitor.

    Tanto las figuras paternas de “Karacter” como las de “La celebración” nos enfrentan con los padres omnipotentes representantes máximos de la Ley del padre, La ley sin compasión, sin amor. Esto significaría el placer de la dominación hasta la destrucción del otro. O hasta que el otro, identificado con aquel que domina, lo destruya.

    Ambos padres solo dejan lugar a los protagonistas a través de una muerte -real en la película “Karacter” y metafórica en “La celebración”- y ambos protagonistas encuentran la salida ante estos padres terroríficos de la dominancia a través de otras figuras masculinas (esto me parece importante) donde impera el amor al otro, la ética del cuidado y en los cuales el efecto de donación no se vive como despojamiento.

    Tener en cuenta estos aspectos en la escucha clínica nos permitirá empezar a deconstruir los aspectos “más terroríficos” de las relaciones entre los padres y sus hijos varones y entender los efectos patógenos que acarrean las relaciones de dominación al interior del mismo género. Nos permitirá el beneficio del locutor (Foucault 1995) ya que tomar la palabra sobre este tema, forzar la red de la información institucional, nombrar el blanco, es ya una primera inversión de poder, es ya un primer paso para otras luchas sobre el poder. Aspecto que les permitirá a nuestros varones en conflicto, encontrar una mayor libertad para reorganizar sus masculinidades en forma menos rígida y persecutoria, pudiendo vivir sin tanto temor, los momentos de declinamiento que la lucha por el poder permanente, les exige.

    [1] Versión abreviada del trabajo incluído en el libro “El malestar en la diversidad”, Ana Maria Daskal, comp. Chile, Isis Internacional, 2000

    [2] En el libro Psicoanálisis y Género. Debates en el Foro, tomé para su análisis el relato de Paul Auster “La invención de la soledad” en la cual un hijo, el autor, reelabora su vinculo con su padre quien acaba de morir, a través de su propia paternidad, y de sus dificultades para la creación.

    Bibliografía (ver original en http://www.elpsicoanalitico.com.ar/num6/clinica-fridman-el-lado-oscuro-de-la-paternidad.php)

  4. 5
    Mariela Says:

    Desde Panamá Poesía (panamapoesia):

    A Papá en su Día, por Carmen Tejeira de Vanegas

    En este día del padre, yo me siento
    dichoso de poder manifestar,
    todo lleno de dulce sentimiento
    lo más profundo de mi amor filial.

    Él, me ha dado la vida y su talento
    con sacrificio, esfuerzo y voluntad
    obligado por eso, yo me siento
    a rendirle obediencia con lealtad.

    Cuando lejos está, le añoro tanto
    si preocupado está, me siento mal
    quiero el consuelo en su quebranto
    ayudarlo y tratarlo con bondad.

    En la puntualidad es exigente,
    y en el orden, también excepcional,
    porque quiere formarnos buena gente,
    que podamos vivir para triunfar.

    Hoy, que todos rendimos pleitesía,
    a los padres de toda la Nación,
    quiero al mío, ofrecerle en este día
    mi respeto y mi amor sin condición.

    Del Libro: Semillas al Viento
    En: http://panamapoesia.com/pt57ninos27.htm


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