Poemas al libertador Simón Bolívar

Simón Bolívar (24 de julio de 1783 – 17 de diciembre de 1830).

Monum-bolivar-buenosaires

Monumento a Bolívar en el Parque Rivadavia, sito en el barrio de Caballito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires).  

 

Algunos poemas al Libertador Simón Bolívar.

Por José L. Dasilva
(desde http://www.arrakis.es/~joldan/poesite.htm)  

“Poemas que tengan a Bolívar como tema hay muchos. Con sobrados motivos, la literatura hispanoamericana está sembrada de innumerables referencias al guerrero, al hombre, al pensador.

No pretendo hacer aquí una antología o una recopilación exhaustiva sino publicar aquellos poemas que, por uno u otro motivo, han llamado mi atención en un momento dado, dejando la puerta abierta a cualquier colaboración por parte de quien llegue a estas páginas…”

A Simón Bolívar 
Ibero-América resurge ante Bolívar 

Voz de los Pueblos Libres de América 
Canto a Bolívar 

Leídos en: http://www.arrakis.es/~joldan/bolivar.htm#elr 

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2 Comments »

  1. A continuación, los poemas a que se refiere la Entrada ut supra:

    BOLÍVAR. Ernesto Luis Rodriguez

    Raíz de pueblo. Semilla
    que arborizó libertades.
    Brazo de izar tempestades.
    Mente de fúlgida arcilla.
    El Chimborazo le brilla
    de eternidad en la piel.
    Llega en heroico tropel
    al corazón de la historia.
    No debe nada a la gloria:
    ¡la gloria es hecha por él!

    Viril, gallardo, valiente,
    hijo del sol y del rayo,
    un relámpago a caballo
    que va por el continente.
    Del ventisquero la frente
    resuena bajo su planta;
    el tricolor de la manta
    sabe de ignotos confines,
    y en pedestal de clarines
    la voz de siglos levanta.

    Volcán de nervios. Mirada
    que pone luz en el viento.
    Llama de cálido acento
    deja en el aire sembrada.
    Vibrante cruza la espada
    por llanos y cordilleras;
    inspira audacias guerreras
    a cinco pueblos hermanos,
    y le florecen las manos
    ¡con un rosal de banderas!

    Símbolo fiel, trayectoria
    de libertad en el hombre,
    con el fulgor de su nombre
    relampaguea la historia.
    Palpita bajo su gloria
    de plenitud Venezuela,
    nos ilumina la estela
    del libro que se repasa;
    vive en la luz de la casa
    y en el amor a la escuela.

    A Simón Bolívar. Julia de Burgos

    Cuatro estrellas que se encienden en estrellas libertarias
    ensartadas como perlas milenarias
    en tu América se ven.
    Boyacá con Carabobo – Carabobo con Junín-
    y Junín con Ayacucho – resonancias de tu ser.

    Son las cuatro marejadas
    donde abrió en rosas de gloria el estruendo de tu espada
    junto al gesto de tus bravos
    paladines del deber.
    Cada pétalo de rosa dio una patria libertada
    -sangre joven de la América-
    -fruto ardiente de tu brazo y de tu fe.

    ¡Vive América, Bolívar!
    Vive América en el pulso de tu ejército inmortal.
    El camino señalado por tu espada
    se enrojece con la sangre de los mártires y héroes
    que engendraste en las entrañas de los tiempos
    para izar el pabellón de tu ideal.

    Vive América, Bolívar,
    y también vive tu espada
    mientras haya un solo esclavo que te ultraje
    o un tirano que pretenda profanar la libertad.

    Ibero-América resurge ante Bolívar

    ¡Alma de América
    detente en Puerto Rico
    y recoge su voz
    ora protesta enérgica
    ora intenso dolor!

    Hoy
    en este siglo que se viste de rojo
    con el sol de tus patrias redimidas,
    has caído herida
    en medio del Caribe
    en la isla más bella
    de tu enorme regazo continental.

    Has caído herida
    con el puñal del bárbaro
    imperialismo yanqui
    que te desgaja,
    para saciar sus ansias
    de monstruo pervertido
    en la flor entreabierta
    de tu fresca ingenuidad.

    ¡Alma de América,
    detente!
    tira el manto diplomático
    que cubre tu innata rebeldía;
    no permitas que te anestesie el invasor malvado
    que te hiere a traición;
    revístete del valor de tu estirpe
    y sufre a sangre fría
    los latidos punzantes
    de tu herida
    hasta que te estremezcas de dolor;-
    hasta que sientas
    que el alma de Bolívar
    se agita en ti!-
    ¡que se convierte en parte de ti misma!-
    ¡que se funde en la tuya!-
    ¡que eres Bolívar!-
    ¡Bolívar Inmortal!

    ¡Bolívar está herido
    porque Bolívar es
    la lucha por la santa libertad!
    Bolívar está herido,
    porque Bolívar es
    el hombre
    que invocando la luz de los Libertadores
    se coloca frente a frente al imperio
    que esclaviza su patria
    y vestido de gloria
    levanta las huestes de la Libertad.

    El alma de Bolívar
    en Puerto Rico está.
    Vibra en Albizu Campos, y en los siete patriotas
    que entre rejas se encuentran
    por defender santísimo ideal;-
    y en los hombre altivos
    y en las dignas mujeres
    de la patria usurpada
    que abnegadas aguardan sacrificio y martitío
    por difundir el grito libertario
    que es llamada de honor y dignidad.

    América Española
    América de Duarte
    de Sucre
    y San Martín;
    América trigueña
    de Bolívar
    de Hostos
    de Maceo
    y Martí;
    América cristiana,
    donde la cruz es símbolo
    del sacrificio heroico
    de los hombres que hicieron
    Patrias libres
    movidos
    por impulsos de Dios;
    América Latina,
    ¡Rebélate
    contra el yanqui invasor!

    Asómate
    a esta tierra irredenta
    donde la historia ha impuesto
    una heroica misión:
    ¡Puerto Rico es la espada
    que detendrá el avance
    del imperio sajón!
    Sea su herida la última
    que en tu suelo latino
    haga el vil opresor.

    “¡Es la Hora de América!”
    Empecemos
    la cruzada de honor,
    ¡Guerra al rubio tirano!
    ¡Guerra al yanqui,
    al extraño
    invasor de tu suelo
    que comulga con su historia
    de heroísmo y valor!
    Donde sólo se adora
    con ferviente delirio,
    A Bolívar
    y a Dios!

    Luis Llorens Torres

    Político, militar, héroe, orador y poeta.
    Y en todo grande. Como las tierras libertadas por él,
    que no nació hijo de patria alguna
    sino que muchas patrias nacieron hijas dél.

    Tenía la valentía del que lleva una espada.
    tenía la cortesía del que lleva una flor,
    y entrando en los salones arrojaba la espada,
    y entrando en los combates arrojaba la flor.

    Los picos del Ande no eran más a sus ojos,
    que signos admirativos de sus arrojos.
    Fué un soldado poeta. Fué un poeta soldado.

    Y cada pueblo libertado, era una hazaña del poeta
    y era un poema del soldado.
    y fué crucificado!

    VOZ DE LOS PUEBLOS LIBRES DE AMÉRICA. Juan de Jesús Reyes

    Bolívar: ¡Aquí estamos!

    Bolívar: aquí estamos. Somos los pueblos libres
    de América, Bolívar. Apreciamos tu nombre
    y te pedimos llenos de altruismo y ardentía,
    que por tiempos y tiempos, en tus doctrinas, vibres
    para que entre nosotros, los derechos del hombre
    espiguen en los predios que abrió su autonomía.

    Bolívar: aquí estamos alzando tus banderas,
    somos nietos de aquellos que se fueron contigo,
    con el sol de los libres por tórrido testigo
    sobre las pampas y las cordilleras.

    Bolívar: aquí estamos, donde la democracia
    defiende tus doctrinas y a Cristo alza los ojos
    y así, no está soñando con sangrientos despojos
    Ni en levantar sus glorias sobre ajena desgracia.Ir al principio

    CANTO A BOLÍVAR

    Unido por los mismos ideales
    de gloria que refleja en sus cristales
    más nítidos, la diosa libertad!
    Confederado para la defensa
    en una sola patria, patria inmensa,
    y así, también, de inmensa potestad!

    Por trillas de zigzag y por rodeos,
    a un palmo de vertientes y de abismo,
    irán otros bizarros prometeos
    con la fe de su causa y de sí mismos,
    turbarán sus continuos fantaseos
    los más anonadantes visualismos,
    Tal vez no cristalicen sus deseos
    de triunfos y de locos heroísmos!
    Tal vez poniendo la mirada en alto,
    verán gigantes moles de basalto
    amenazar sus cráneos de valientes
    Tal vez, tras la pisada no medida,
    habrán de ir los héroes con su vida
    al abismo en que mujen los torrentes!
    Tal vez con hambre, los desfiladeros
    sus fauces abrirán desmesuradas
    por devorar los bravos caballeros
    del porvenir, que ceñirán espadas
    para que tengan libertad y fueros
    de naciones, las tierras postergadas
    que no miran radiante de luceros
    la esfera de sus noches enlutadas!
    Tal vez pesados bloques de pedruscos
    las mandarán fieros picachos bruscos
    y pedazos de selva atronadores!
    Tal vez los volarán los huracanes!
    Tal vez lluvia de lava, los volcanes
    darán para los bravos redentores!
    Mas, no! lejos fantasmas! duros ceños
    del hado, suspended tanta fiereza!
    Serán los paladines muy pequeños
    ante la colosal naturaleza!…
    Mas, por el alma en floración de sueños,
    es mayor que los andes su grandeza!
    No esgrimirán sus armas poderosas
    las viejas cordilleras portentosas
    sobre aquellos indómitos varones!
    Ellas están los héroes aguardando!
    Ellas, a voces, los están llamando!
    Ellas, del triunfo, les darán lecciones!

    Verdes gramíneas de la pampa, un día
    seréis un rojo mar de llamaradas!
    Recios picachos, brava serranía,
    soberbios Andes, sentiréis pisadas
    de titanidas, todos energía!
    A Bolívar veréis con sus brigadas!

    Brazos de mar en donde el cielo fía
    el rastro de sus luces bienamadas,
    veréis aquel arranque soberano
    del pelotón que nada, la una mano
    por remo bajo el agua bullidora,
    y, por el aire, la potente diestra,
    y en ella dando irradiación siniestra,
    el arma liberal y vengadora!…
    Ah, los ríos! Amenos, cristalinos,
    brillan, rumoran, siguen sus caminos.
    No se cansan los viejos peregrinos
    de escuchar a los pájaros cantores,
    de robar a las albas sus colores,
    ni de robar los rojos vespertinos!
    Ah, los ríos agrandan su volumen,
    salen de madre, inundan en resumen
    dejan todo el trayecto destrozado!
    Pero dan limo, dan fecundo lodo
    para otra siembra! Asimismo es todo
    pueblo que un ideal ha desbordado!
    Oh, valles! Oh, montañas! Aguardad
    arrojos de Bolívar batallones
    de la tierra de heráldicos leones,
    ¡siempre alerta! ¡Las armas preparad!
    No confiéis en los días de tempestad,
    de lluvias y de negros nubarrones!

    Desconfiad de los sórdidos crespones
    de la noche, ¡la negra majestad!
    Desconfiad de la valla de los ríos!
    Bolívar, siempre llevará sus bríos
    y su espada maestra siempre en alto!
    Irá Bolívar bajo la tormenta,
    o esbozado en la noche soñolienta,
    a sembrar los terrones del asalto!

    Desarraigando montes y heredades
    darán los terremotos su fragor!
    Infundirán lecciones de pavor
    monumentos que alzaron las edades
    azotando con palma de crueldades
    a los humildes hijos del dolor.
    Rugirán las andinas tempestades
    con prepotente impulso destructor!
    Rodarán los enormes ventisqueros
    de la cumbre que besan los luceros
    con persistente y muda claridad!
    Derramarán su copa los volcanes,
    y avanzarán así, los Capitanes
    en nombre de la magna libertad.
    A veces la vetusta Cordillera
    con sus lamentos roncos y profundos
    hará temblar la diamantina esfera
    donde gravitan luminosos mundos.

    Será que el Héroe contará segundos
    largos cual siglos de dolientes espera!
    O sentirá deseos sitibundos
    de ver con él la humanidad entera!
    Será que herido por dragones rojos,
    el genio irá por selvas y matojos
    refugiando su vida y sus pendones!
    mas, volverá la frente en su trayecto,
    y mostrará un magnífico proyecto:
    el de crear y refundir naciones!
    Estremeceos, enérgicos centauros,
    del recio Páez bizarros compañeros!
    soñad con dianas épicas y lauros
    y banderas, indómitos llaneros!
    Soñad con los ataques, oh lanceros,
    para rendir a duros Minotauros!
    Soñad en vuestras manos los aceros
    por titanes blandidos, no por lauros!
    Soñad, soñad vuestra jornada homérica
    suelo fecundo y pródigo de América,
    dale tus primaveras milagrosas
    al genio de Bolívar! Claro cielo,
    para Bolívar, pon sobre tu velo
    Azul, tus alboradas, como rosas!

    Volad, volad con alegría suprema!
    id, águilas y cóndores, al cielo
    lleno de azul, en majestuoso vuelo,
    y seréis las estrofas de un poema
    para Bolívar! A la vista gema
    del sol, interrogad con noble anhelo
    para que rasgue el misterioso velo
    encubridor de la futura yema!
    Más allá de las nubes de alabastro,
    id, águilas y cóndores al astro,
    al sol, interrogadle: qué varones,
    por sus grandes proezas y su fama,
    remontarán al núcleo de tu llama,
    como Bolívar, Padre de Naciones?
    Sacudid vuestras orinas galopando,
    ¡oh, potros de las pampas! Regios Andes,
    ¡estremeceos! os vendrá escalando
    el más sublime de los genios grandes!
    Oh, Chimborazo, que la vista expandes
    paisajes y horizontes contemplando!
    Mientras que gozos de lo azul demandes,
    sigue a tu genio tutelar llamando!
    Campos de Carabobo y de Junín,
    soñad, soñad con dianas de clarín
    al loco frenesí de la victoria;
    Oh, Nuevo Mundo, guarda bendiciones
    y el saludo filial de tus pendones
    para el más alto genio de tu gloria!

    Oh, Magdalena, que de asombro pasmas
    cuando se mira en ti la Primavera,
    cuando palmas, y bosques, y pradera,
    y luz del sol, y azul de cielo plasmas!
    Cómo rumora, cómo te entusiasmas
    cuando copias la flor de una bandera!
    La misma que la grande Cordillera
    viera erguida por brazos de fantasmas!
    Sí, de fantasmas! de varones de esos
    que llevan lava entre los duros huesos
    y el radio inextinguible del afán!
    De los que voz de “Excelsior” en las bocas,
    ya fundan rayos, a sus pies, las rocas,
    ya desgaje la selva el huracán!…
    Veréis, oh, regias cumbres, oh castillo,
    oh, selva, oh, mar, oh, verdecido alcor,
    en los dos contendientes gran valor,
    y, en sus grandes poemas, grande brillo!
    En un momento asaz conmovedor,
    en noble acto por demás sencillo,
    se abrazarán Bolívar y Morillo.
    Oh, abrazo de la Gloria y del Honor!
    sentirán cerca, en ti, sus corazones
    Bolívar y Morillo! Cada entraña,
    al tiempo y al espacio indefinidos,
    hablará con proféticos latidos
    de un abrazo de América y de España!…

    Bolívar, soñador! Oh, visionario!
    oh, gran Libertador y liberal!
    Sobre la comba azul de tu sagrario,
    tu genio es una aurora tropical!
    Y atalaya, glorioso, el escenario
    de toda una extensión continental!
    Y en un interrogante cuestionario
    dialoga con el sol del ideal!
    Surge tu genio, y callan los asombros
    creyendo ver que cuelga de tus hombros
    un iris sus diamantes, bajo el sol.
    O se imaginan la más alta cumbre
    que levanta la andina reciedumbre
    bajo el manto real de un arrebol…
    Con un arrebatado paroxismo,
    atronador, y regio al Tequendama
    arrojase, magnífico, al abismo
    y en diamantinas curvas se derrama.
    Entre la orilla y el abismo, es fama
    que alza un peñón informe su mutismo,
    esa mole parece que te llama
    por sentir, otra vez, tu dinamismo.
    Desde ella el abismo contemplaste,
    y, mirando el abismo, no temblaste
    y no tuviste un vértigo fatal!

    Saltando así el abismo de la muerte,
    el nombre tuyo, cada vez más fuerte,
    huella moles de gloria perennal!
    Rige, Bolívar, rige los destinos
    y el alma rige de los continentes!
    ¡Oye! Te nombran siempre los torrentes
    y te nombran los cóndores andinos!
    Te dan los puros cielos diamantinos
    del Nuevo Mundo, auroras sorprendentes,
    y arrebatados, ciegos y trementes,
    los aludes te dan sus torbellinos
    horrísonos. ¡Bolívar! Los aludes
    fueron sólo mutismos y quietudes,
    y un sueño de tremenda potestad
    fueron los moles de sus nieves puras!
    Tú, como ellos, bajaste desde alturas
    donde sueña su bien la humanidad!

    Dilo con tus clamores, Océano!
    tú lo dirás, andino vendabal!
    “Benefactor, Bolívar soberano,
    Alma de luz de bendición astral!
    Ni caraqueño, ni venezolano,
    ni de un continente: ¡Eres mundial
    Revelación del ideal humano!
    ¡Estás en la conciencia universal!
    Y dilo tú, Bolívar, “¡Pueblos míos,
    solidaridad, unión y bríos
    son el tesoro de los pueblos grandes!”

    ¡Mirad! desde sus moles de granito,
    las águilas volando al infinito,
    parecen las ideas de los Andes!
    Torrentes, cataratas, ventisqueros,
    truenos profundos, recios vendavales!
    Habláis de libertades y de fueros
    con persistentes voces eternales!
    Habláis de recios bloques altaneros
    suspensos, en las cumbres, días enteros
    y noches de negruras abismales,
    como las armas de la democracia
    sobre la frente de la plutocracia!
    Armas que atisban en constante espera!
    aludes, cataratas, rayos, vientos!
    Sois los Pegasos de los pensamientos,
    Sois las palabras de la Cordillera!
    Libertador, varón iluminado!
    El Ande tiene un punto culminante,
    deslumbrador, y tú lo más remontado.
    El horizonte, allí, siempre es radiante,
    y el panorama está magnificado
    por todo el gran conjunto circundante
    donde la Providencia ha derramado
    lo más bello, sublime y arrogante.
    Y hay en la historia una serena cumbre
    que el sol de la verdad llena de lumbre,
    adonde sólo alcanza tu renombre.
    ¡Libertador, vidente sin segundo:
    tal vez un día se pregunte el mundo
    si fuiste un semidios, o fuiste un hombre!
    Ir al principio

    Leídos en: Venezuela en Poesía
    http://joldan.arrakis.es/bolivar.htm#elr


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