Día de la Juventud

Una nota de opinión acerca de los contextos políticos -partiendo de los casos de México y de Argentina- en los cuales se reprime a las juventudes…

“El momento más oscuro de la oscuridad. Por Martín Fresneda *

El día 12 de noviembre (2014) el Poder Ejecutivo de la República Argentina promulgó la ley que instituye al 16 de septiembre como Día Nacional de la Juventud, recordando así a los estudiantes secundarios secuestrados y asesinados en esa fecha de 1976, durante la dictadura cívico-militar.

El 16 de septiembre de 1976 una docena de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata fueron “desaparecidos” por el Estado terrorista en el marco de su militancia política.

La historia suele gustar de improbables paradojas: el 16 de septiembre es (nada más y nada menos) que el día nacional de México. El día en que se conmemora el Grito de Dolores. El día en que el cura Miguel Hidalgo comienza la lucha por la independencia mexicana.

La Argentina moderna tiene una particular y estrecha relación de afecto y agradecimiento por México. No sólo nos une nuestros comunes lazos latinoamericanos, sino que fue generosa tierra de asilo para miles de argentinos en uno de los momentos más trágicos de nuestra historia.

El México de los Lázaro Cárdenas y los Emiliano Zapata recibió en un abrazo fraterno a muchos de los perseguidos por la dictadura genocida argentina.

Es en ese marco que nos resulta imposible no vincular nuestra Noche de los Lápices*** con esa nueva Noche Triste de Ayotzinapa**.

En un mundo donde la extrema violencia, tanto individual como estructural, parece haberse naturalizado al punto de que el papa Francisco se refiriera a la actual coyuntura como una verdadera guerra mundial por goteo, la detención/desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa supera lo imaginable y nos conmueve de dolor y de impotencia.

Esa visceral vinculación entre jóvenes secuestrados por su militancia, el nexo común del 16 de septiembre y hasta consignas como “con vida los llevaron, con vida los queremos” que utilizan sus familiares nos unifican en una firme voluntad de enfrentar al horror.

La alternativa para esta hora de los pueblos es solamente una: o la construcción de derechos o el mundo de la barbarie. Debemos comprender que pensar un mundo estructurado en torno de las definiciones de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo no es sólo apostar a una tríada valorativa políticamente correcta propuesta por las Naciones Unidas, sino que es una decisión imperativa de construcción mundial de futuro.

Sin embargo, el horror nos exige, para poder enfrentarlo, el uso de la razón. Es necesario comprender en profundidad las macro y micropolíticas que permiten la producción de las múltiples “Ayotzinapas”.

Por un lado, el mundo se encuentra inmerso en una coyuntura de reorganización hegemónica, producto de una fase de acumulación y concentración económica basada en el modelo neoliberal, que necesita de mercados globalizados y estados nación debilitados. Esos intereses buscan el disciplinamiento general mediante la construcción de amenazas mundiales. En este caso, la construcción de un “otro diferente”, que justifique las violencias estatales y paraestatales en la común definición de “guerra contra el crimen”.

Paralelamente, este concepto general se aplica necesariamente (en algunos casos con violencia absoluta) contra actores locales que cuestionan / enfrentan a estas nuevas lógicas hegemónicas.

Es con este doble razonamiento que debemos comprender lo ocurrido en el municipio de Iguala, que a nuestro entender va más allá del inconcebible desborde de una autoridad municipal megalómana o del “daño colateral” en una encarnizada batalla de sicarios del narco. Más allá de que ambos actores existan y sean reales, su mera presencia no da cuenta en profundidad de lo sucedido. Para ello, es necesario comprender políticamente al Proyecto Normalista de Ayotzinapa.

La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa (su nombre oficial es Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos) fue creada en 1926 por Lázaro Cárdenas como parte de una de las políticas públicas centrales de la Revolución Mexicana: la creación de escuelas normales que formaran profesores rurales para la educación de las masas campesinas. Históricamente, estos proyectos han sido hostigados tanto desde la represión como desde el desfinanciamiento. La respuesta de los normalistas ha sido el desarrollo de un modelo de educación popular, autogestionado, horizontal y autosustentable. Ello los llevó no sólo a una activa práctica política con los sectores más desprotegidos, sino que los obligó también a creativos métodos de obtención de recursos, tales como la siembra, cosecha y cría de animales para su autofinanciación.

Vaya como ejemplo que el 12 de diciembre de 2011, cuando los normalistas se movilizaban por sus protestas cortando la famosa Autopista del Sol, fueron reprimidos por la policía con un saldo de tres estudiantes muertos y numerosos heridos.

Esta es la práctica social que realizan los estudiantes normalistas. Esta es la práctica represiva que utilizan contra ellos los constructores de la barbarie neohegemónica. Este es el marco político que debemos comprender quienes consideremos nuestro deber enfrentar estos problemas en nuestros propios escenarios.

Las culturas mexicas consideraban la sangre el alimento de los dioses. Las deidades, cansadas por la construcción de mundo, permitían la aparición de la noche y necesitaban recuperar fuerzas para producir un nuevo día. Ayotzinapa es el momento más oscuro de la oscuridad. Que sus vidas y su ejemplo nos sirvan de guía para encontrar una nueva salida del sol.”

* Secretario de Derechos Humanos de la Nación.

Leído en: Diario Página12 / Mundo/Opinión, 18/11/2014.

** y *** En Wikipedia:
Desaparición forzada en Iguala de 2014  (ataque de policías municipales a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa/México, periodistas y civiles en cuatro episodios de violencia, que ocurrieron la noche del 26 de septiembre de 2014).
Noche Triste  (derrota sufrida por las huestes españolas de Hernán Cortés a manos del ejército mexica en la noche del 30 de junio de 1520).

Noche de los Lápices (serie de diez secuestros y asesinatos de estudiantes de secundaria, ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores, en la ciudad de La Plata/Buenos Aires/Argentina).

Oficializan el 16 de septiembre como el Día de la Juventud (Argentina).

Relacionado: Día Internacional de la Juventud

4 Comments »

  1. 3
    Mariela Says:

    “CARAVANA 43 SUDAMERICA”

    Familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa marchan en Buenos Aires

    http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-273531-2015-05-26.html

    Padres, madres y uno de los compañeros de los 43 normalistas mexicanos desaparecidos desde hace casi nueve meses en el Estado de Guerrero encabezarán esta tarde una movilización hasta el Palacio San Martín, para pedirle al Estado argentino “acciones que impidan que el gobierno de México archive el caso”, así como también la “aparición con vida” de los jóvenes.

    La marcha, que será precedida por una concentración frente a la embajada de México, en el barrio porteño de Belgrano, es el último punto de la recorrida por la Argentina, que comenzó por Córdoba y siguió en Rosario, y que continuará en Uruguay y Brasil.

    El periplo por Buenos Aires comenzó el sábado por la noche, en un encuentro con organizaciones defensoras de los derechos humanos y sociales realizada en el espacio Pañuelos en Lucha, en el barrio de Nueva Pompeya.

    Allí Hilda Hernández Rivera y Mario César González Contreras, padres de César González Hernández; Hilda Leguideño Vargas, madre de Jorge Antonio Tizapa Leguideño, y el estudiante de Ayotzinapa Francisco Sánchez Nava contaron a sus anfitriones y a la prensa las dificultades que enfrentaron y enfrentan para llevar su reclamo de aparición con vida de los 43.

    Los hechos ocurrieron el 26 de septiembre de 2014, cuando siete civiles, entre ellos tres alumnos de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, fueron asesinados y otros 43 normalistas fueron desaparecidos por miembros de la policía municipal de Iguala, quienes presuntamente luego los entregaron a la organización criminal Guerreros Unidos.

    “No sentimos que nuestros hijos estén muertos y por eso los seguimos buscando en vida”, dijo Hernández Rivera.

    Leído en: diario Pagina12/Argentina

  2. 4
    Mariela Says:

    “Caravana 43 Sudamérica”

    Padres y un sobreviviente de Ayotzinapa reclamarán ayuda de la Argentina para esclarecer el caso

    http://www.telam.com.ar/notas/201505/106352-caravana-43-sudamerica-ayotzinapa-argentina.html

    La “Caravana 43 Sudamérica”, integrada por padres de los 43 estudiantes desaparecidos desde hace casi nueve meses tras ser atacados por la policía de Iguala, en el estado mexicano Guerrero, y un sobreviviente de ese episodio, encabezarán esta tarde una marcha hacia la Cancillería argentina para reclamar “acciones que impidan que el gobierno de México archive el caso” y la “aparición con vida” de los jóvenes.

    Esta marcha, que será precedida por una concentración frente a la embajada de México, en el barrio porteño de Belgrano, es el último punto de la recorrida por la Argentina, que comenzó por Córdoba y siguió en Rosario, y que continuará en Uruguay y Brasil.

    El periplo por Buenos Aires comenzó el sábado por la noche, en un encuentro con organizaciones defensoras de los derechos humanos y sociales realizada en el espacio Pañuelos en Lucha, en el barrio de Nueva Pompeya.

    Allí Hilda Hernández Rivera y Mario César González Contreras, padres de César González Hernández; Hilda Leguideño Vargas, madre de Jorge Antonio Tizapa Leguideño, y el estudiante de Ayotzinapa Francisco Sánchez Nava contaron a sus anfitriones y a la prensa las dificultades que enfrentaron y enfrentan para llevar su reclamo de aparición con vida de los 43.

    Los visitantes fueron recibidos por 43 representantes de organismos, portando cada uno una pancarta con la foto de uno de los estudiantes desaparecidos, que se presentaron con la fórmula: “Soy Mirta Baravalle, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, y también soy Alexandez Mora Velázquez”.

    Además de Baravalle, quien alentó a los visitantes mexicanos a contar al mundo lo que pasa en su país, a partir de la experiencia en ese sentido de las Madres, portaron pancartas representantes de organizaciones formadas por familiares de víctimas del atentado a la AMIA, de las tragedias de Cromañón y Once y del Gatillo Fácil, entre muchos otros colectivos.

    Los hechos que relataron con emoción y crudeza los familiares de los 43 estudiantes mexicanos ocurrieron en la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando siete civiles, entre ellos tres alumnos de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, fueron asesinados y otros 43 normalistas fueron desaparecidos por miembros de la policía municipal de Iguala, quienes presuntamente luego los entregaron a la organización criminal Guerreros Unidos.

    “No sentimos que nuestros hijos estén muertos y por eso los seguimos buscando en vida”, dijo Hernández Rivera.

    Télam la consultó sobre una versión que circuló meses atrás sobre la posibilidad de que los 43 estudiantes hayan sido secuestrados y sometidos a esclavitud en el cultivo de drogas por organizaciones criminales. “Creemos que eso es posible, pero el Ejército no nos ha dejado avanzar en esa investigación; ojalá sea así, porque significaría que están vivos”, dijo.

    A su turno, González Contreras destacó: “Somos campesinos, indígenas. Ellos (el gobierno mexicano y los grupos criminales) están acostumbrados a desaparecer a la gente más pobre que intenta protestar por las injusticias, porque no tenemos cómo pagar abogados”.

    La otra madre, Leguideño Vargas, denunció que la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa no es un hecho aislado y sostuvo que “en estos momentos hay en México una comisión de expertos internacionales independientes que quienes investigar y entrevistar a miembros del Ejército, pero el gobierno de Enrique Peña Nieto, que es parte y cómplice de toda esta situación, no los deja avanzar y ha negado esa posibilidad”.

    Por último, Sánchez Nava señaló que los ataques contra la escuela de Ayotzinapa comenzaron en 2011, cuando el entonces gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, intentó bajar la matrícula de esa institución, que forma a maestros rurales, lo que generó el reclamo de los estudiantes que terminó en una protesta donde mataron a dos estudiantes, “para los que hasta el momento no hubo justicia”.


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