Retornos y conversiones

«El dolor de cabeza, la parálisis, la hemorragia, pueden ser el retorno en los órganos de algo reprimido no simbolizado. Entonces, la represión de la palabra de odio o de amor, de una sutileza emocional para la cual no se encuentra una adecuada expresión verbal, reactiva descargas energéticas que a partir de ese momento no aparecerán ya en ninguna inscripción ni representación psíquica, sino que atacan los órganos, trastornándolos. Los signos mudos se transforman en síntomas.

Además, los pacientes se quejan de los fantasmas: realización figurada de los deseos en abrumadores escenarios imaginarios, agotadores por su efecto de excitación, aplastantes por su catastrofismo lúgubre.

El analista no ve en los síntomas y los fantasmas aberrantes errores, sino verdades del sujeto que los refiere, aun cuando estas verdades se presenten a la razón como ilusiones. Por lo tanto, los toma en serio pero refiriéndolos al pasado, y fundamentalmente, al hacerlos revivir en la cura los desarma. No por ello desaparecen, a lo sumo adoptan una nueva configuración que se espera sea más benéfica para el sujeto y su medio. »

Fragmento del libro «En el comienzo era el amor… (Psicoanálisis y fe)», Julia Kristeva, editorial Gedisa, Buenos Aires, Argentina.

Leído en: Revista transdisciplinaria Con-Versiones: http://www.con-versiones.com/

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