Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto

Enero 27

Holocausto-afiche

“… insta a los Estados miembros a que elaboren programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro.

Igualmente rechaza toda negación, ya sea parcial o total, del Holocausto como hecho histórico.

La fecha se fundamenta en que el 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo soviético liberó el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en la actual Polonia…” (Wikipedia)

Holocausto-Programa de Divulgación de Naciones Unidas

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3 Comments »

  1. 1
    Lucera MRL Says:

    Contar, a pesar del dolor, para los que aun no creen:

    Hoy es el Día del Holocausto, el … aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz. Ana Kestemberg, que fue capturada por las SS a los 15 años y sobrevivió al cautiverio, volvió a contar su tragedia y a mostrar el número que le tatuaron porque “sigue siendo importante contar, a pesar del dolor que eso produce, porque todavía hay gente que no cree”.

  2. Vía el blog Fragments de Vida, copio una definición y un poema (el texto en el sitio-fuente es más extenso).

    Poemas del holocausto:

    “…El Holocausto fue la persecución y el asesinato sistemático burocráticamente organizado de aproximadamente seis millones de judíos por el gobierno nazi y sus colaboradores. “Holocausto” es una palabra de origen griega, que significa “sacrificio por fuego.” Los nazis, que tomaron el poder en Alemania en enero de 1933, creían que los alemanes eran una “raza superior” y que los judíos, considerados “inferiores”, no merecían vivir. Durante el Holocausto, los nazis también tuvieron en su mira a otros grupos por razón de su percibida “inferioridad racial”: los romas (gitanos), los discapacitados, y algunos grupos eslavos (polacos, rusos, y otros). Otros grupos fueron perseguidos por razones políticas, religiosas o de orientación sexual: comunistas, socialistas, testigos de Jehová y homosexuales.

    Más información y documentos gráficos en:
    http://www.ushmm.org/museum/exhibit/focus/spanish/

    Un poema alusivo de León Felipe:

    Estos poetas infernales,
    Dante, Blake, Rimbaud
    que hablen más bajo…
    que toquen más bajo…
    ¡Que se callen!
    Hoy
    cualquier habitante de la tierra
    sabe mucho más del infierno
    que esos tres poetas juntos.
    Ya sé que Dante toca muy bien el violín…
    ¡Oh, el gran virtuoso!
    Pero que no pretenda ahora
    con sus tercetos maravillosos
    y sus endecasílabos perfectos
    asustar a ese niño judío
    que está ahí, desgajado de sus padres…
    Y solo.
    ¡Solo!
    aguardando su turno
    en los hornos crematorios de Auschwitz.
    Dante… tú bajaste a los infiernos
    con Virgilio de la mano
    (Virgilio, «gran cicerone»)
    y aquello vuestro de la Divina Comedia
    fue una aventura divertida
    de música y turismo.
    Esto es otra cosa… otra cosa…
    ¿Cómo te explicaré?
    ¡Si no tienes imaginación!
    Tú… no tienes imaginación,
    Acuérdate que en tu «Infierno»
    no hay un niño siquiera…
    Y ese que ves ahí…
    está solo
    ¡Solo! Sin cicerone…
    esperando que se abran las puertas de un infierno que tú, ¡pobre florentino!,
    no pudiste siquiera imaginar.
    Esto es otra cosa… ¿cómo te diré?
    ¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
    Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo.
    ¿Me habéis entendido poetas infernales?
    Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud…
    ¡Hablad más bajo!
    ¡Tocad más bajo! ¡Chist!
    ¡¡Callaos!!
    Yo también soy un gran violinista…
    y he tocado en el infierno muchas veces…
    Pero ahora, aquí…
    rompo mi violín… y me callo.

    Autor: León Felipe”

    Leído en: http://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/01/27/poemas-del-holocausto/

  3. 3
    Mariela MRL Says:

    22 de abril de 2019
    La historia de Gino Bartali

    El ciclista que ayudó a salvar a 800 judíos del nazismo

    Representante de un ciclismo en el cual el esfuerzo físico no contaba con la tecnología de las bicicletas actuales ni con rutas asfaltadas, el pedalista hizo historia en Italia por sus logros deportivos, pero sobre todo por poner su talento al servicio de la Delegación para la Asistencia de Emigrantes Judíos.

    Por Alejandro Duchini

    Bartali llegó a recorrer cerca de 300 kilómetros diarios con documentación escondida en su bicicleta.

    En el Museo del Holocausto de Buenos Aires acaba de exhibirse una muestra en homenaje a Gino Bartali organizada por la embajada italiana en Buenos Aires. Bartali, nacido el 18 de julio de 1914 en Ponte a Ema, Florencia, Italia, es uno de los ciclistas más emblemáticos. Representante de un ciclismo épico, en el que el esfuerzo físico no contaba con la ayuda tecnológica de las bicicletas actuales ni con rutas asfaltadas, ganó tres veces el Giro de Italia (1936, 1937 y 1946) y dos el Tour de Francia (1938 y 1948). Pero tuvo otra particularidad: tres años después de su muerte, ocurrida el 5 de mayo de 2000, se supo que integraba la Delegación para la Asistencia de Emigrantes Judíos, organización de resistencia que entre 1939 y 1947 ayudó y rescató a judíos en Italia. Así, personas de diferentes credos salvaron a cerca de 800. Bartali no se lo contó a nadie. Su nieta, Gioia, quien visitó Buenos Aires para presentar la muestra, recuerda, sin embargo, que de chica se hablaba del tema en su casa.

    Bartali recorrió entre 1943 y 1944 cerca de 300 kilómetros diarios yendo y volviendo con documentación escondida en su bicicleta. Con la excusa de entrenar en tiempos de suspensión de carreras por la guerra, si lo detenía la policía pedía que no le toquen la bicicleta porque estaba calibrada. Como era ídolo, firmaba autógrafos y lo dejaban ir.

    El músico italiano Piero Nissim leyó en 2003 un diario íntimo de su padre, Giorgio, opositor al fascismo, en el que contaba el papel del ciclista en el rescate de judíos. “Descubrir que en medio del Holocausto salvaba vidas lo volvió un héroe silencioso. Además, nunca hizo alarde: la historia se conoció años más tarde, a través de un sobreviviente. No conozco otro caso así en el deporte”, dice Jonathan Karszenbaum, director del Museo del Holocausto. Y agrega: “Hubo mucho de inconsciencia entre quienes hicieron este tipo de cosas en esos años”. Según registros, se conocen 26 mil casos documentados de personas que rescataron judíos del exterminio, pertenecientes a 44 nacionalidades.

    A Bartali se lo consideraba un referente del fascismo porque Benito Mussolini le pedía que gane carreras para que Italia esté a la altura de Alemania. Y Bartali las ganaba. Pero no por fascista, sino porque era el mejor.

    Ejemplo claro es cuando las autoridades le pidieron a Bartali que gane el Tour para calmar los ánimos tras el atentado del 14 de julio de 1948 contra el líder comunista italiano Palmiro Togliatti. Ese ataque dejó a Italia al borde de una guerra civil. “No prometo la carrera, pero la etapa de mañana la gano”, respondió el ciclista. El líder en la general, el francés Louison Bobet, le llevaba 21 minutos. Tras diez horas de carrera, Bartali ganó y descontó casi 20 minutos a Bobet, que terminó desgastado por el esfuerzo físico. Togliatti se recuperó, los ánimos de calmaron y Bartali ganó esa edición del Tour francés.

    De físico privilegiado, a Bartali lo apodaban también “el hombre de fierro”. Era invencible en las escaladas. Fumaba y no se privaba del vino. En su mejor momento no pudo correr por la Segunda Guerra Mundial. Encima apareció otro ídolo del ciclismo, Fausto Coppi. Se inventó que se odiaban. Italia se dividió en bartalinistas y coppianos. Pero ellos fueron amigos. Incluso coincidieron en el dolor de la muerte de hermanos: Bartali casi abandona el ciclismo cuando murió el suyo, Giulio, en 1936. Serse, el de Coppi, falleció en 1951.

    Hay una fotografía emblemática en la que se pasan una caramañola durante el Tour de 1952. No se sabe cuál de los dos la entrega, pero la imagen se incluyó como un ícono de valores por sobre el resultado deportivo. Después siguieron juntos. Tanto en el ciclismo como en la vida en general. Coppi tenía 40 años cuando murió el 2 de enero de 1960, por malaria. Bartali falleció a sus 86 años, el 5 de mayo de 2000, de un ataque al corazón. Desde ese día no sólo se convertiría en leyenda. También sería un héroe. “Se arriesgó demasiado. Demasiado. No estaba obligado a hacer algo así, pero lo hizo”, rescata Karszenbaum. Y arriesga: “Estas historias invitan a cualquier educador a trabajarlas como modelos de altruismo, de ayuda. Bienvenidas sean”.

    https://www.pagina12.com.ar/189032-el-ciclista-que-ayudo-a-salvar-a-800-judios-del-nazismo


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