La lección del sol

Autoayuda en un libro de cabecera de los años ´60

Sobre el modo de juzgar a los otros…

“…Una mañana, al amanecer, estaba yo en un jardín cuando de pronto, detrás de un tejado de tejas rojizas, hizo su aparición el sol; y yo lo vi entero, radiante de blancura, entre las flores de un peral pequeño. Era tan hermoso, tan puro, que quedé deslumbrada; el arbolito se había transfigurado. Eché a andar despacio y al instante siguiente vi el sol de lleno en un manzano, luego en las altas ramas de un fresno.

Y pensé: “En este momento, todos los que miran hacia el sol, lo ven entero, a través de todos los objetos que contemplan. No hay más que un sol y sin embargo millones de seres en el mundo ven su sol… Pero si le doy la espalda sólo veo mi sombra…” …

Lentessombra

Desde entonces, cuando me sorprendo juzgando a mis semejantes, compruebo que yo misma no estoy de cara a la luz.

… Así como en un inmueble hay piezas bien orientadas, más sanas, más alegres que otras mal ubicadas, trate de orientarse usted mismo hacia la claridad, hacia la alegría, hacia el amor. Cuando algo o alguien le parezca oscuro, pregúntese nada más que esto: “¿Estoy bien orientado?” Y dése vuelta hacia el espíritu. Lo verá entonces en todos los seres y lo encontrará en usted mismo.

 

Fragmento del cap.29 -La lección del sol- de El libro de la felicidad de Marcelle Auclair (Biblioteca de Mucho Gusto, 1962, BsAs).

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