Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

Abril 2

dhmalvinas«El 2 de abril se conmemora en Argentina el Día del veterano y de los caídos en la Guerra de las Malvinas, fecha en que la dictadura cívico militar, que ejecutó el mayor genocidio en la historia argentina a partir del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, ordenó el desembarco de tropas en las Islas Malvinas en el año 1982.

Desde ese momento, comenzó una cruenta batalla entre las tropas argentinas y británicas. Sin embargo, Argentina, desde el momento de la usurpación luchó y buscó el diálogo con Gran Bretaña, que se negó a esto una y otra vez. El 14 de diciembre de 1960 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó un texto de suma importancia para nuestro país: la Resolución 1514 titulada «Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales». Dicha Resolución reconoce, entre otras cosas, que «los pueblos del mundo desean ardientemente el fin del colonialismo en todas sus manifestaciones» y proclama solemnemente «la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones».

El 2 de abril de 1982, alrededor del 80% de las tropas que enviaron el Ejército y la Marina y el 10% de los militares de la Fuerza Aérea estaban integradas por jóvenes que se encontraban bajo el régimen del Servicio Militar Obligatorio y que en su mayoría habían nacido en el año 1962. Éstos habían sido reincorporados al servicio tras haber obtenido la baja semanas antes del inicio del conflicto y se alistaron para la guerra sin preparación militar alguna, puesto que apenas llevaban días de instrucción.

Una vez en las Islas, los soldados debieron enfrentarse al clima de Malvinas, a la escasez de alimentos y a un territorio que, compuesto en buena parte de turba, dejaba filtrar el agua rápidamente y anegaba los pozos donde los soldados vivían y asentaban sus puestos de lucha.

Tras la rendición, las tropas argentinas se agruparon como prisioneros de guerra en Puerto Argentino donde permanecieron unos días más y posteriormente fueron embarcados hacia el continente. En el caso de los soldados del Ejército se los concentró en las instalaciones de Campo de Mayo, donde fueron sometidos a una fuerte acción psicológica para que no revelaran las vivencias de los días de la guerra.

Bajo este panorama, la sociedad, sorprendida por el anuncio de la rendición, repudió a la cúpula militar que había manipulado durante todo el transcurso de la guerra la información pública sobre los hechos que ocurrían en Malvinas. Ante este escenario, el General Leopoldo Fortunato Galtieri se vio obligado a renunciar, hecho que aceleró el fin de la dictadura y abrió paso al proceso de restablecimiento del régimen constitucional que terminó concretándose en 1983.

En este contexto, durante el conflicto bélico, varios soldados fueron maltratados por parte de oficiales y suboficiales, que reproducían en las Islas formas de mando autoritarias, en consonancia con las practicadas en el continente. Fue la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien, en su discurso ante la apertura de sesiones del Congreso Nacional, el pasado 1 de marzo (de 2014), impulsó a los ex combatientes para que reclamen ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), un recurso por los maltratos y vejámenes luego de que la Corte Suprema diera por cerrada la investigación sobre delitos de lesa humanidad durante la guerra.

En este sentido, desde el año 2003, el Gobierno Nacional viene desarrollando, políticas públicas que permiten recuperar esta causa tan importante para el pueblo argentino. Entre esas políticas, se encuentran:

– La creación del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, situado en el Espacio Memoria y Derechos Humanos – Ex ESMA;

– La creación de la Secretaria de Asuntos Relativos a Malvinas, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación;

– La creación de la Comisión Nacional de Ex Combatientes de Malvinas, dependiente del Ministerio del Interior y Transporte de la Nación;

– La firma del decreto de desclasificación del Informe Rattenbach;

– El desarrollo de producciones audiovisuales del Canal Encuentro y de materiales para docentes a través del Programa «Educación y Memoria» del Ministerio de Educación de la Nación;

– La creación del Proyecto «Pampa Azul», dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación;

– El desarrollo del curso virtual «Malvinas y Antártida Argentina: zona de paz y desarrollo», del Ministerio de Defensa de la Nación;

– La realización de los congresos «Derechos Humanos y Malvinas», del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación;

– El desarrollo del curso virtual «Malvinas y Derechos Humanos: Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía», dictado por la Escuela de Derechos Humanos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación;

– La Declaración de Ushuaia, donde se reafirma la soberanía argentina sobre las Malvinas y la convocatoria al diálogo en el cumplimiento de las resoluciones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas;

– La creación Área Marina Protegida «Namuncurá – Banco Burwood», una meseta submarina situada entre las Islas Malvinas y la Isla de los Estados, de especial importancia para la conservación de la biodiversidad y la investigación científica;

– La inclusión de los ex combatientes en planes especiales de salud de veteranos de guerra, dentro del PAMI y Ministerio de Defensa;

– La recomposición de las Pensiones de ex Combatientes a partir de la gestión de Néstor Kirchner, y la inclusión en el nuevo DNI de la leyenda «Héroes de Malvinas» a los ex combatientes que participaron de la guerra.

Desde el año 2003… la cuestión Malvinas ocupa un lugar histórico en cuanto al reclamo de soberanía ante la comunidad internacional: Latinoamérica en su conjunto, en forma unánime y contundente expresa su apoyo a la Argentina. De esta manera, el Gobierno nacional impulsa la memoria y el honor para quienes lucharon y cayeron en el frente de batalla, como así también renueva su pedido ante el gobierno británico para que acate las resoluciones de las Naciones Unidas e inicie un proceso de diálogo con nuestro país por la soberanía de las islas.»

Leído en: Ministerio de Justicia y Derechos Humanos: http://www.jus.gob.ar/derechoshumanos/efemerides/2015/04/02/dia-del-veterano-y-de-los-caidos-en-la-guerra-de-malvinas.aspx
(Los enlaces podrían quedar desactualizados).

Autor: AcuarelaDePalabras

Lecturas entre amigos...

3 opiniones en “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”

  1. NUESTRA RESPONSABILIDAD HACIA LOS COMBATIENTES*
    SILVIA BLEICHMAR

    Debo confesar que sólo hace algún tiempo pude captar, no sólo de manera intelectual sino profundamente vivencial, la tragedia de los ex combatientes de Malvinas. No me fue sencillo, durante años, separar a las jóvenes víctimas de esa guerra, de mi rechazo global a las formas con la cual la sociedad argentina se embarcó en una ilusión restitutiva del patriotismo con los personajes dictatoriales que hicieron usufructo, hasta su derrota escandalosa no sólo militar sino también del engaño con el cual recibieron un apoyo popular que parecía querer echar por tierra años de dominio de terror y perversión.

    Mi dificultad no estaba asociada, como ocurrió con muchos argentinos, con la renegación de una participación entusiasta y de carácter maníaco en la promesa de recuperación del honor nacional, cuando sentí desde el principio que este honor había sido profundamente lesionado no desde el exterior sino del interior mismo del país. Años de sometimiento esperanzado generó en muchos compatriotas no sólo la obediencia sino la aquiescencia hacia los represores, y el discurso, vitoreado en la Plaza de Mayo, en el cual Galtieri, con los ojos borrosos de un borracho y no de un general emocionado, dijo “morirán trecientos, morirán tres mil, morirán treinta mil”, fue aplaudido y coreado no sólo heridas sino una vergüenza profunda que no ha recibido aún suficiente denuncia respecto a los alcances de la infamia…

    …En descargo de esta sociedad podríamos decir que Malvinas fue también el lugar donde restituir, imaginariamente, la dignidad perdida en esos años. Humillados, sometidos no sólo por la dictadura sino por esa mezcla perversa que invadió al país de terror y supuesta bonanza económica, el escenario de la guerra se mostró como el lugar ideal de reconciliación frente al enemigo exterior…

    Sabemos por los relatos que muchos de los combatientes, que esperaban ser recibidos calurosamente por sus vecinos y amigos, representantes en su fantasía de La Patria misma, no encontraron a nadie en la calle que recorrieron para llegar a su casa, salvo a sus propias madres, a su familia más íntima. Esos niños tenían dieciocho, diecinueve años, y habían llenado su cabeza de representaciones paliativas mientras soportaban el frío, el hambre, la tortura a la que se veían sometidos en el estaqueo, por esos superiores indiferentes al sufrimiento y crueles en el ejercicio del mismo.

    Y mientras ellos fueron piezas de una historia en la cual el ejército que los arrastró a la muerte no sólo fue derrotado sólo militar sino moralmente, bajo la condena a la dictadura se oculta también la vergüenza de la sociedad de haber ejercido la complicidad sin haber protegido a sus jóvenes una vez más.. El hostigamiento silencioso se caracterizó, principalmente, por la ausencia de respuesta, por el silenciamiento que llevó al colmo de que el número de suicidios no escandalizara sino a algunos pocos. En una sociedad, por otra parte, atravesada por “la fatiga de la indignación”, por la naturalización de la muerte, por la resignación ante la pérdida de los niños…

    La actitud renegatoria de la complicidad, que se extendió a la renegación de los chicos de la guerra, es de alguna manera el modo con el cual la sociedad también se lavó las manos de esa guerra que avaló, sabiendo que restituía durante su transcurso el supuesto prestigio de un ejército que a lo largo del siglo XX sólo había ejercido la represión y la tortura y nunca el combate abierto.

    Y aunque no nos quepa la menor duda acerca de nuestro derecho a la recuperación del territorio reclamado, es necesario diferenciar el carácter perverso en el cual esta se gestó, siendo los soldados sus propias víctimas. Ellos no la declararon, fueron apresados en su interior, deviniendo el exponente paradigmático del modo con el cual los sectores más carenciados de nuestro país son instrumentados para los proyectos perversos del poder.

    Por eso la deuda mayor de la sociedad argentina consigo misma y con los combatientes es la restitución de un tejido simbólico que engarce esta experiencia y analice responsabilidades y deudas, generando condiciones que paren el pendular enloquecedor que va de la heroicidad a la inexistencia, reconociendo, una vez más, que la vergüenza nacional pasa por complicidades y alianzas que van dejando un profundo desgaste moral en el conjunto de los argentinos.

    *Fragmentos del libro Dolor país y después…, ed. El Zorzal, Buenos Aires, 2007.

    Leído en: Silvia Bleichmar/Facebook

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