Himno a Güemes

Junio 17, aniversario de su fallecimiento en 1821.

En la vida escolar solían enseñarnos muy poco acerca de Güemes, pero actualmente podemos leer un poco más gracias a los materiales disponibles en:

http://www.martinmiguelguemes.com.ar

http://www.institutoguemesiano.gov.ar/

y

http://argentinamusicadocencia.blogspot.com.ar/2012/06/himno-guemes.html

De dichas páginas surge otra visión del prócer, en tanto se le había encomendado “la defensa de las Provincias Unidas y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú” que se encontraba en Tucumán reorganizándose después de ser derrotado en Sipe Sipe. Entonces las milicias gauchas al mando del heroico salteño pasaron a desempeñarse como ejército en operaciones continuas, al servicio de la Patria. Por ello considerar a Martín Güemes prócer provincial o defensor de la frontera Norte es una muestra del desconocimiento de nuestra Historia.”

Himno a Martín Miguel de Güemes

Escuchad, hondo grito de guerra
Hiende el aire vibrando cual trueno.
Desde Salta a Yavi en su seno.
Que hace al gaucho patriota indignar.

Y cual recio huracán que se agita
Estruendoso en carrera gigante
Así corre aquel pueblo arrogante
De opresores la Patria librar.

Gloria eterna a los Gauchos Famosos,
Que al triunfar en la lid sin cuartel;
Coronaron la Patria orgullosa
De radiante y sublime laurel.

Letra  Gabriel Monserrat
Música  Enea Verardini

Versión abreviada que hoy se canta:  integrada por la Estrofa III y el Coro de la versión extensa*

Leído en el blog: http://argentinamusicadocencia.blogspot.com.ar/2012/06/himno-guemes.html

 

Abajo, en los Comentarios, iremos compartiendo más información acerca de este prócer de la Historia argentina.

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  1. Versión extensa del Himno a Güemes:

    Versión de Gabriel Monserrat y Enea Verardini (1918).
    Inspirado en el poema “La guerra de los gauchos”, dedicado por Gabriel Monserrat a la distinguida escritora salteña Sta. Benita Campos.

    I
    Por Caminos del Sur de Bolivia
    Marcha ardiente la hispánica tropa
    Que ha vencido a famosas de Europa,
    Se ve el sol en sus armas brillar,
    Inflamada de grande arrogancia
    A los aires tremola pendones
    Y el tropel con belígeros sones
    Hace el suelo doquier retemblar.

    II
    ¡Ellos son! ¿No los veis como avanzan?
    Que será de la Patria querida
    Ante empuje de tropa aguerrida
    Que ha ceñido su lauro inmortal
    ¿Qué ha de ser de ese pueblo de Salta
    Sin hazañas, sin brillo y sin armas,
    Doblará la cerviz entre alarmas
    A su paso glorioso y triunfal?

    III
    ¡Escuchad!… Hondo grito de guerra
    Hiende el aire vibrando cual trueno;
    Desde Salta a Yaví en su seno
    Que hace al gaucho patriota indignar:
    Y cual recio huracán que se agita
    Estruendoso en carrera gigante,
    Así, corre aquel pueblo arrogante,
    De opresores la patria a librar.

    IV
    ¿A las armas! Atruena en los valles,
    Y se ven agruparse guerreros
    Reluciendo en sus diestras aceros;
    ¡Qué de Güemes acoge el clamor!
    Y estirando sus potros el cuello
    De ancha crin que el violento aire azota,
    Se repliega entusiasta el patriota
    Acosando al soberbio invasor.

    V
    ¡A las armas! El ínclito Güemes
    Como Alcides los bravos incita,
    Su corcel desfogado se agita,
    ¡Ha encendido la lid por doquier!
    Y no queda retazo de tierra
    Sin que el chuzo del gaucho que hostiga,
    No lo encharque de sangre enemiga
    Que enrojezca humeando al correr.

    VI
    Humahuaca, Jujuy, San Pedrito,
    Chicoana, El Rosario y Tilcara,
    Abra Pampa y en donde estampara
    Con soberbia su planta el audaz;
    Le circunda esa gaucha mesnada,
    Semejando en acecho una tromba
    Que al caer de improviso cual bomba
    Cien trofeos levanta fugaz.

    VII
    De fragosas alturas sus armas
    Bronco atruenan de día y de noche,
    La osadía del gaucho en derroche
    Dio gran fama a su altivo adalid;
    Protegidos por sus guardamontes
    Hábilmente en las frondas se escurren,
    Y, a los llanos sagaces concurren,
    ¡A lancear a los hijos del Cid!

    VIII
    ¡Fue la lucha feroz!… Tiradores
    Guarecidos en selvas agrestes,
    Denodados batían las huestes,
    Sus columnas haciendo ralear.
    Por doquiera El Centauro Gloriosos
    Enseñó a La Serna el Presunto,
    Que ese gaucho era un vivo trasunto
    Del patriota argentino al lidiar.

    IX
    El soldado que triunfa en Europa
    Que de lauros orló su oriflama,
    Poco a poco perdió su alta fama
    Que gozaba de gran guerreador.
    De radiante diadema cegado:
    “Vencedor el coloso del mundo”
    Al medirse ante gaucho iracundo
    Agraviado se siente en su honor.

    X
    Y su hueste diezmada en su avance,
    Se detiene impotente y deshecha;
    Su arrogancia quedaba maltrecha
    No pudiendo a ese pueblo humillar.
    ¿Dónde están su braveza y pericia
    Y el laurel cuyas sienes enjoya,
    Si fue Salta, novísima Troya,
    Y les vio el San Bernardo cejar?

    XI
    Sí; mirad, cual retorna burlado
    Tanto heroico soldado de España
    Perseguido entre selva o maraña,
    Por doquiera dejado en tendal:
    Su bagaje, sus muertos y equipos,
    Sus cureñas, y débiles brutos
    Que al morir de cansancio o de enjutos,
    Les desgarra el sangriento puñal.

    XII
    Con su lazo trenzado en la liza
    Nuestro criollo a una voz de la raza,
    En su audacia, realistas enlaza,
    Y doblar se les ve la cerviz.
    Y la Historia de bellos ojazos
    Al saber que el león ya se humilla
    Apacible escribió de rodilla
    Ricas fojas de un áureo matiz.

    XIII
    En la última vez que invadieron
    Hiere a Güemes el plomo. y la vida
    Al rendir por la Patria querida,
    Entra a Lima triunfal San Martín.
    Y Bolívar que vence hasta Quito
    De Colombia en la armas al frente,
    Tremolando su emblema luciente
    Va al encuentro del gran paladín.

    XIV
    Los señores del cetro no vieron
    Que el Supremo a los hombres le plugo
    Quebrantaran de oprobio su yugo,
    En honor de la sacra igualdad:
    Que perdiera la causa patriota
    Imponiendo el poder fuera mengua,
    Y oprimir era en vano la lengua
    Cuando el pecho grabó: ¡LIBERTAD!

    XV
    Vieron solo, asombrados los reyes,
    Cuando el Sol descendiendo los Andes
    Coronaba con su oro a los grandes,
    Al volar una airosa vestal:
    Que agitando su enseña celeste,
    A ese Sol le arrancó un áureo rayo
    Y escribió: ¡Gloria al pueblo de Mayo!
    En la frente del cielo triunfal.

    CORO
    ¡Gloria Eterna a los gauchos famosos
    Que al triunfar en la lid sin cuartel,
    Coronaron la Patria orgullosos
    De radiante y sublime laurel!

    SALTA
    (Soliloquio)

    XVI
    Es mi túnica blanca y celeste,
    Verde lauro mi frente corona,
    Ya mi alma tan solo ambiciona
    Hollar sendas de paz y de amor.
    A través de los níveos encajes
    Este pecho entusiástico late
    Y mi brazo en las gestas combate,
    En mi afán de progreso y Labor.

    XVII
    Yo soy Salta, la invicta amazona,
    Que en la hazaña viril de Febrero,
    En la historia esculpí con mi acero
    Una foja de espléndida luz;
    Con mi brida impetuosa al realista
    Humillé su cerviz en el llano
    Y rindióse al virtuoso Belgrano
    En el campo inmortal de la Cruz.

    XVIII
    Yo soy Salta la Esparta del Norte,
    Gran baluarte yo fui en lejanías,
    Se vio allí estrellar tiranías
    Cual en rocas las olas del mar
    ¡Mis augustas hermanas ondearon
    En los Andes la sacra bandera
    Bajo el Sol que en su altura hechicera
    Fue su imagen, de amor a estampar!…

    XIX
    Mientras siembran ruidosas victorias
    En su lidia gigante y homérica
    Por salvar de su yugo a la América,
    Me lancé con mi brioso corcel.
    ¡Fulgurando mi acero, al realista
    Le trazó en la frontera una marca.
    San Martín va al Perú. desembarca,
    Y la Gloria me ciñe un laurel!

    XX
    Yo soy madre de insignes patriotas,
    De un varón que Belgrano retempla,
    Y entusiasta la Patria contempla
    A mi Güemes, ideal paladín.
    Que aún más grande y feliz que Leonidas,
    Clamoroso la bóveda atruena;
    Y alcanzando la raya. sofrena
    Su pegaso que agita la crín.

    XXI
    Yo soy Salta la egregia heroína,
    Que cual sol resplandece en la historia;
    Embrazando el escudo de gloria
    Y esgrimiendo la espada triunfal.
    ¡Soy la altiva y gallarda provincia,
    La de insigne y soberbio pasado,
    La que otrora a la Patria ha ofrendado
    Fojas de oro en su lidia inmortal!

    TRIUNFAL
    En mi sien que véis erguir,
    Me envanezco yo al ceñir
    Este fúlgido laurel
    De mi Güemes, el campeón
    Que otro tiempo en su corcel
    Recibió de galardón
    De la augusta Libertad
    Por su grande heroicidad;
    Mientras suelta en su bridón
    La mesnada brava y fiel
    En magnífico tropel
    Vitoreaba a la deidad.
    Es mi orgullo este joyel,
    Simboliza mi lealtad;
    Es mi premio de virtud,
    Un recuerdo de otra edad,
    ¡A mis héroes gratitud,
    prez, y excelsa majestad!

    Leído en el blog: http://argentinamusicadocencia.blogspot.com.ar/2012/06/himno-guemes.html

  2. Martín Güemes nació en Salta el 8 de febrero de 1785, pertenecía a una familia noble y adinerada. Cursó sus estudios primarios en su ciudad natal, alternando la enseñanza formal con el aprendizaje de las labores campesinas en las fincas familiares. A los 14 años se incorporó como cadete de una Compañía del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires, iniciando una brillante carrera militar.

    En 1805 fue trasladado a Buenos Aires donde comenzó a defender la integridad territorial actuando heroicamente durante las Invasiones Inglesas, actuación por la cual fue premiado y ascendido.

    Durante 1810, al servicio de la causa revolucionaria, se desempeñó eficazmente al mando de un Escuadrón Gaucho en la Quebrada de Humahuaca impidiendo la comunicación entre los opositores al nuevo régimen y los realistas del Alto Perú. El 7 de Noviembre batió a los realistas en Suipacha, único triunfo de las armas patriotas en el intento de recuperar el valioso territorio altoperuano.

    Cuando el Ejército Argentino fue derrotado en Huaqui (Junio de 1811) escoltó a su Jefe, Juan Martín de Pueyrredón , a través de la selva oranense y contribuyó salvar los caudales de la Ceca de Potosí, que estaba en poder de los realistas.

    En 1814, al hacerse cargo del Ejército, el Gral. José de San Martín le encomendó el mando de la Avanzada del Río Pasaje (hoy llamado Juramento porque en sus márgenes Belgrano hizo jurar obediencia a la Asamblea del Año XIII y donde se considera que nació como símbolo patrio de los argentinos la Bandera celeste-blanca-celeste) iniciando la Guerra Gaucha. Jujuy y Salta habían sido ocupadas por Joaquín de la Pezuela. Tras siete meses de asedio debió regresar al Alto Perú.

    Al año siguiente derrotó completamente al poderoso ejército invasor al mando de Pezuela en Puesto del Marqués, luego de lo cual el pueblo y el Cabildo lo aclamaron Gobernador de la Intendencia (integrada entonces por las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y distritos de campaña).

    En Junio de 1816 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, debido a la lamentable situación en que se encontraba el Ejército Auxiliar, le encomendó “la defensa de las Provincias Unidas y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú” que se encontraba en Tucumán reorganizándose después de ser derrotado en Sipe Sipe. Entonces las milicias gauchas al mando del heroico salteño pasaron a desempeñarse como ejército en operaciones continuas, al servicio de la Patria. Por ello considerar a Martín Güemes prócer provincial ó defensor de la frontera Norte es una muestra del desconocimiento de nuestra Historia.

    Leído en: http://www.martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

  3. “NACE UN HEROE

    Actualmente en una Partida de Nacimiento constan el día y hora exactos en los que se produjo un nacimiento. En la época virreinal los nacimientos se registraban el día del Bautismo, como se aprecia en el documento que a continuación se transcribe:

    “En esta Santa Iglesia Matriz de Salta en nueve de febrero de mil setecientos ochenta y cinco, Yo el Cura Rector más antiguo exorcicé, bauticé y puse óleo y crisma a Martín Miguel Juan de Mata, criatura nacida de dos días, e hijo legítimo de don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena de Goyechea y La Corte y fueron sus padrinos de agua y óleo don José González de Prada, Contador Ministro de Real Hacienda y doña María Ignacia Cornejo y para que conste lo firmo. Dr Gabriel Gómez Recio”.

    En este caso, al no citar el día del nacimiento, hubo dos interpretaciones. Algunos consideraron al 7 como el primer día y al 8 como el segundo día, con lo cual el 9 (fecha del bautismo) equivaldría al tercer día de vida. Según el documento la criatura tenía dos días cuando fue bautizada. Considerando el 8 como primer día y el 9 como el segundo y luego de un minucioso estudio sobre la forma de contar los días en aquella época, los principales investigadores del héroe concluyeron que nació el 8 de febrero de 1785.

    Fue nombrado Martín Miguel en recuerdo de su abuelo materno, el Gral. Martín Miguel de Goyechea y Juan de Mata por corresponder el 8 de febrero al día de dicho Santo, como se acostumbraba.

    Le estaba reservado un destino trascendente: ser uno de los fundadores de nuestra Patria.

    SU FAMILIA

    Don Gabriel de Güemes Montero, español, llegó a Jujuy en 1777 para desempeñarse como Oficial Real de las Cajas. Al año siguiente se casó con la jujeña Magdalena de Goyechea y La Corte, de ilustre origen. Por extensión del cargo de su esposo ella fue conocida como “La Tesorera”.

    El matrimonio se trasladó a Salta, con su primer hijo, cuando don Gabriel fue ascendido a Ministro Tesorero de Real Hacienda de la Intendencia.

    Allí nacieron otros ocho hijos. El mayor se llamaba Juan de Dios Tomás Manuel, le siguieron Martín Miguel Juan de Mata; Gabriel José; María Magdalena Dámasa; Francisca Josefa; José Francisco; Juan Clímaco Benjamín; Manuel Antonio Isaac y Napoleón Quintín José.

    Además de Martín Miguel, tuvieron una actuación destacada:

    Juan de Dios, doctor en Leyes, que ocupó cargos políticos y fue asesor de su hermano Martín cuando éste gobernó la Intendencia de Salta.

    María Magdalena, quien pasó a la historia por su seudónimo: Macacha. Participó en la lucha por la independencia contribuyendo con la confección de uniformes, estimulando el patriotismo, organizando una valiosa y eficiente red de espionaje en la que participaron niños y mujeres de todas las edades. Poseía habilidades políticas que puso al servicio de la causa libertaria y fue la gran compañera y asesora del héroe. Mujer audaz y valiente, muy querida por los humildes, a los que protegía y aconsejaba. Su refinada educación le permitió interactuar con destacados personajes de la época.

    José Francisco integró las milicias que defendieron el terruño, fue Teniente de Infernales, Escuadrón creado por su hermano, y Ayudante de Belgrano. Participó en varios combates durante las invasiones realistas que padecieron las Provincias Unidas.

    Benjamín también luchó por la Patria desde muy joven. Consolidada la independencia, intervino en cuestiones políticas.

    SU EDUCACION

    En la época hispánica, Salta era un centro cultural de gran importancia, Capital de la Intendencia de Salta del Tucumán, que desde su creación (en 1783) abarcaba los actuales territorios de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, la porción occidental de Chaco y Formosa y el sur de Bolivia (actual Departamento de Tarija). Su ubicación era estratégica ya que se encontraba a mitad del camino que unía Lima y Potosí con Buenos Aires. (En la época virreinal Potosí fue una de las ciudades más importantes del mundo, por el volumen de mineral de plata que se extraía de sus minas y la cantidad de habitantes que tenía). Entre estas ciudades se desarrollaba un fluído intercambio de mercaderías y en territorio salteño se comercializaban, básicamente, mulas

    Cada año miles de mulas eran engordadas y vendidas a buen precio en la famosa Feria de Sumalao desde donde emprendían largas y difíciles travesías hacia el Alto Perú (actual Bolivia) por zonas desérticas y de gran altura, sometidas al rigor climático que aún hoy desafía a los viajeros.

    Su economía fue floreciente entre 1770 y 1810, año en que comenzó a declinar al iniciarse la lucha por la independencia.

    Martín Güemes pertenecía a una familia aristocrática, disfrutaba de una holgada posición económica. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre la ciudad y el campo, alternando con la alta sociedad, los nativos y criollos que se desempeñaban en las estancias. Conoció y compartió las costumbres del hombre de campo lo que años más tarde le permitió obtener su adhesión voluntaria y eficiente a la causa patriota.

    Se educó en las instituciones que existían en Salta y al final de su infancia decidió el rumbo de su vida: sería militar, elección que lo llevó a la gloria.

    Al cumplir catorce años fue incorporado como Cadete del Regimiento Fijo el que a fines de 1805 fue trasladado a Buenos Aires. Allí acrecentó su formación no sólo en lo militar sino también en lo intelectual, la que fue muy amplia y se aprecia en las cartas que el prócer dirigió a sus contemporáneos. Pagó sus estudios con el sueldo correspondiente a su grado, un importante aporte de sus padres y con lo ahorrado durante su desempeño como Escribiente en la Tesorería de Salta.”

    Leído en: http://www.martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

  4. 4
    Mariela Says:

    martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

    SU PROTAGONISMO EN LAS INVASIONES INGLESAS

    Martín Güemes prestó servicios en Buenos Aires en dos oportunidades. La primera entre 1805 y 1808, la segunda entre 1812 y 1814. En la primera etapa tuvo una importante actuación al participar en la reconquista y defensa de Buenos Aires contra las pretensiones inglesas, en ambas márgenes del Río de la Plata.

    Cuando la capital del Virreinato del Río de la Plata fue invadida en 1806, el Virrey Rafael de Sobremonte se trasladó a Córdoba, declarándola capital interina del Virreinato. A ésa ciudad también se dirigió Güemes, en cumplimiento de una orden.

    En ausencia del Virrey, los criollos comenzaron a organizarse para reconquistar Buenos Aires, encabezados por personas como el acaudalado comerciante y estanciero Juan Martín de Pueyrredon.

    Sobremonte quiso concentrar las tropas que él traía desde Córdoba y las de la Banda Oriental, para que conjuntamente ingresaran en Buenos Aires. Había iniciado el avance cuando en la Posta de “La Candelaria” se enteró que Liniers había llegado desde Colonia (hoy Uruguay) con tropas para el ataque. Entonces mandó a Martín Miguel de Güemes a informarle que debía esperar su arribo.

    El salteño llegó en la tarde del 12 de Agosto después de galopar 36 horas y recorrer en dos jornadas 79 leguas (395 Km) entre La Candelaria y Buenos Aires pero la reconquista ya había comenzado.

    Una embarcación al servicio de los ingleses, el “Justina”, permanecía en la zona costera desde donde atacaba la ciudad. Sus disparos impedían los movimientos de los habitantes en la ribera y en las calles expuestas a su fuego.

    Desde el Retiro, un cañonazo le había dañado el mástil.

    El Justina poseía veintiséis cañones, estaba tripulado por oficiales y cien marineros, de la escuadra de Pophan, además de la propia dotación.

    Martín Güemes se presentó ante Liniers a entregarle la orden del Virrey. Liniers había advertido que el buque estaba varado por lo que luego de recibir a Güemes lo envió en busca de Pueyrredón a quien debía transmitir la orden de avanzar con la caballería por la playa y aproximarse al “Justina”. Pueyrredón ordenó a Güemes encabezar la operación militar, lo que el heroico salteño concretó junto a unos cincuenta jinetes. El lugar aproximado del abordaje fue el espacio verde (terrenos ganados al Río de la Plata) donde se encuentra la Torre Monumental, más conocida como “De los Ingleses”, en la zona de Retiro.

    Al parecer el viento reinante y la bajante de las aguas provocaron la varadura del “Justina” que fue abordado y sus tripulantes hechos prisioneros, además de tomar la Bandera que ondeaba en su mástil, conocida como “Del Retiro”. El emblema fue ofrendado en gratitud por Liniers a la Virgen del Rosario, en cuyo camarín se la puede apreciar (Iglesia de Santo Domingo en Buenos Aires, en la que reposan los restos del Gral. Belgrano)

    Más información sobre la Carrera Militar del Prócer, Boletines Güemesianos Nºs 109 y 110

    EL PRIMER GOBERNADOR ELECTO POR EL PUEBLO

    Un hecho trascendente para el prócer y la historia política argentina se produjo en 1815 cuando luego de derrotar al ejército invasor en Puesto del Marqués, Güemes fue aclamado gobernador de la Intendencia de Salta.

    Con 30 años, fue el primer gobernador elegido por el pueblo, ya que por entonces los gobernadores eran designados en Buenos Aires. El Directorio tuvo que aceptar tal elección.

    Un año antes Gervasio Posadas, había dividido la Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán en dos Intendencias: la de Salta (abarcando Salta, Jujuy, Tarija y la parte occidental del Chaco y Formosa) y la del Tucumán (que comprendía Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca). Junto al cargo de gobernador Güemes ejerció el comando de las fuerzas armadas de la Intendencia de Salta hasta su muerte, es decir durante seis años.

    Ese mismo año Güemes se casó con la patriota salteña Carmen Puch, con quien tuvo tres hijos varones y continuó al servicio de su Patria.

    La misión que le fuera encomendada se vio obstaculizada por la realidad. Al carecer de los recursos necesarios, Martín Güemes (Gobernador de la Intendencia de Salta y Comandante General de Avanzadas) se vio obligado a adoptar medidas que afectaron a estancieros y comerciantes, resintiendo la economía de la antes esplendente Intendencia, fomentando la oposición. Entre esas medidas estaban

    · La prohibición del comercio con el Alto Perú (que favorecía a los realistas que se abastecían de mulas en territorio salteño), impuesta en acuerdo con el Gral. Manuel Belgrano.

    · La eximición del pago de arriendos a los gauchos que no cobraban sueldo y estaban al servicio de la Patria («estos pagan con su sangre», decía Martín Güemes).

    · La implementación e incremento del tipo y monto de contribuciones obligatorias a favor de la causa patriota, etc.

    Martín Güemes gobernó la Intendencia de Salta hasta su muerte, en Junio de 1821, simultáneamente defendió –por orden del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón- la integridad de las Provincias Unidas del Río de la Plata.”

    Leído en: http://www.martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

  5. 5
    Mariela Says:

    “SAN MARTÍN Y GÜEMES
    martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

    Güemes actuaba en común acuerdo con San Martín desde 1814, en el inmenso escenario conformado por el territorio hoy boliviano y la Intendencia de Salta. En el Alto Perú actuaron en masa los nativos y más de un centenar de caudillos, en su mayoría locales, el 90% de los cuales murieron combatiendo o ajusticiados.

    Convencido que la única manera de finalizar con el dominio español sería atacando la Capital del Virreinato del Perú –Lima- San Martín optó por organizar un Ejército en Mendoza y con él cruzar la cordillera de Los Andes para desde Chile dirigirse por mar hacia las costas peruanas. Para que ese plan pudiera concretarse había que impedir que los realistas avanzaran sobre el territorio, fueran ocupando las distintas ciudades y recuperaran Buenos Aires, objetivo que una y otra vez intentaron cumplir sin éxito. Güemes, con sus tropas desprovistas de los elementos necesarios pero con una férrea disciplina y un inmenso amor a la Patria, lo impidieron.

    Es decir: mientras los Patriotas luchaban por la Independencia, los Realistas luchaban por recuperar el dominio del ex Virreinato del Río de la Plata. Desde 1816 hasta 1821 la defensa del territorio y el único escenario de la lucha contra las pretensiones de España fueron Jujuy, Salta y el sur de la actual Bolivia.

    Según el Plan Libertador, del que participaban los Generales José de San Martín, Manuel Belgrano y Martín Güemes, con apoyo del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, mientras San Martín desembarcaba en el Perú Güemes debía, en un movimiento envolvente (de pinzas), libertar el Alto Perú y ayudarlo a liberar Perú.

    El 8 de junio de 1820, San Martín nombró a Güemes General y Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú, conforme sus conocimientos distinguidos y notorios servicios.

    El Director Supremo de Chile, Bernardo de O’Higgins expresó por escrito a Güemes que su gobierno garantizaba que serían cumplidas las promesas que le hubiera hecho o hiciera San Martín.

    El Ejército de Observación, al mando de Güemes, debía unirse al de San Martín para acabar con el dominio hispánico. Para ello pidió a los gobiernos de las otras Provincias que lo reconocieran y auxiliaran con dinero, ganado, ropa, armamento, etc. Sólo obtuvo alguna contribución que desde Córdoba le enviara el Gral. Juan Bautista Bustos, que se había quedado con parte del Ejército del Norte, al disolverse en la sublevación de Arequito.

    En agosto Güemes informaba a San Martín que disponía de 2000 hombres de línea y gauchos escogidos “los más valientes subordinados y honrados”, sin contar las tropas y ganados que mantenía en la vanguardia, todos armados y la mayor parte municionados; 2000 mulas de silla; 1500 caballos; 500 mulas de arriar; 1400 burros de carga; 200 arrobas de galletas; 1500 cabezas de ganado vacuno y alguno lanar; charqui, ají, porotos, cebollas, tabaco y mil pesos, para marchar al Alto Perú.

    Aclaraba que todo había sido “aprontado sin costo alguno por parte del Estado, pues no tienen estas cajas un solo peso en circunstancias de haber sido atacada la Provincia por los enemigos y destruida en 5 años, que sólo ella ha trabajado por la causa, en general abandonada de las demás”.

    En diciembre del mismo año envió varios colaboradores a Bolivia a reclutar hombres. A través de ellos mantenía comunicación permanente con los patriotas del Alto Perú y con San Martín.”

    Leído en: http://www.martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

  6. 6
    Mariela Says:

    martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

    “GÜEMES Y BELGRANO

    Martín Miguel Juan de Mata Güemes y Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano compartieron principios, ideales y estrategias en el ámbito militar, político y social. Esas características, que los unieron en la lucha por la libertad, fructificaron en uno de los sentimientos más nobles que puede unir a los seres humanos: la amistad.

    Quizás se conocieron durante las invasiones inglesas en las que ambos participaron defendiendo Buenos Aires o cuando Belgrano arribó a Salta a tomar el mando del Ejército Expedicionario al Alto Perú. Lo concreto es que entre los años 1816 y 1819 se escribieron numerosas cartas cuya lectura nos permite conocerlos interiormente.

    Ambos amaron y sufrieron por la Patria, pero también amaron y sufrieron por ellos mismos y por sus seres queridos. Compartieron la angustia de las intrigas tramadas por enemigos internos y externos, la falta de recursos, de apoyo, el desinterés y la constante acción difamatoria de quienes quisieron cortar el lazo que los unía.

    Cuando en 1812 Juan Martín de Pueyrredón, Jefe del Ejército Expedicionario (cargo que consideraba un infortunio), fue reemplazado, varios integrantes de ese Ejército (envidiando la disciplina y éxito con que las milicias salto jujeñas se desempeñaban) sembraron falsas acusaciones contra Güemes. Al asumir la Jefatura, el Gral. Belgrano priorizó el saneamiento de la desmoralizada fuerza adoptando medidas como el traslado de oficiales entre los que incluyó a Güemes. (Güemes tenía entonces 27 años, Belgrano 42).

    Güemes fue enviado a Santiago del Estero y luego destinado al Estado Mayor en Buenos Aires, donde permaneció hasta a comienzos de 1814. Regresó a Salta como Teniente Coronel al mando de José de San Martín cuando este reemplazó a Belgrano en el Ejército.

    Belgrano se hizo cargo nuevamente del Ejército en 1816, allí nació y se consolidó la amistad con Güemes. Las expresiones que intercambiaron en sus cartas (se recopilaron 129 cartas dirigidas por Belgrano a Güemes y 14 de Güemes a Belgrano, cabe acotar que muchas cartas de Güemes no han sido recuperadas aún) son de valoración, admiración y afecto mutuo. Güemes era entonces gobernador de la Intendencia de Salta y comandante general de sus fuerzas. Belgrano era Jefe del Ejército Auxiliar del Alto Perú acantonado en Tucumán.

    Güemes y Belgrano vivían la misma angustia: la falta de recursos y sensibilidad de quienes se desentendieron de una guerra que se peleaba por todos. Las cartas y oficios ayudan a comprender la difícil situación que enfrentaban.

    En los escritos se aprecia que a la permanente amenaza del enemigo externo; la apatía del pudiente y a la falta de auxilios de las demás Provincias, se sumaba la grave sequía que azotaba la región. El clima parecía aliarse a la pobreza general en que se encontraban los sufridos habitantes, incrementando la angustia ante el riesgo de mortandad de animales y pérdida de cosechas.

    Güemes se vio obligado a hipotecar sus propios bienes. El 27 de junio de 1818 informaba a Belgrano que iniciaba la marcha a Jujuy y que debido a la miseria había solicitado un préstamo dando en garantía sus propiedades. Belgrano lo informó al Gobierno central pero el Estado no abonó este ni otros préstamos. Güemes perdió lo hipotecado.

    La amistad que Güemes y Belgrano se profesaban fue aparejada a una constante preocupación por la salud del otro. Ambos padecían trastornos digestivos, respiratorios y articulares.

    En 1819, gravemente enfermo, Belgrano solicitó la presencia del Dr. José Redhead, quien vivía en Salta y era médico del Gral. Güemes. Belgrano renunció al mando del Ejército y se dirigió a Buenos Aires asistido por el médico escocés pero sus intentos fueron vanos. Belgrano partió hacia la eternidad el 20 de Junio de 1820, ocasionando un gran dolor en el corazón a su amigo. Simultáneamente Güemes era nombrado por San Martín, General en Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú.”

    Leído en: http://www.martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

  7. 7
    Mariela Says:

    martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

    “LA MUJER EN LA GESTA GUEMESIANA

    Durante la Gesta encabezada por Güemes, numerosas mujeres pusieron sus habilidades al servicio de la Patria. Mujeres de inocente aspecto y temple de acero, de todos los niveles sociales, desbarataron numerosos planes realistas y contribuyeron a importantes triunfos.

    Unas ejercieron el arriesgado oficio de espías (por el cual si eran descubiertas podían morir fusiladas), otras fueron mensajeras, confeccionaron uniformes, impulsaron a sus hombres a la defensa reemplazándolos en las tareas, les dieron apoyo afectivo, etc. Muchas perdieron su fortuna o le fueron confiscados sus bienes, enviudaron, murieron mendigas, se sacrificaron a pesar de los peligros y fueron ejemplo de temple y fortaleza ante la adversidad.

    Infinidad de nombres están escritos en el memorial de la Patria por la que lucharon: Juana Moro de López, Juana Azurduy de Padilla, Macacha Güemes, Carmen Puch, Andrea Zenarruza de Uriondo, Gertrudis Medeiros, Candelaria Pacheco de Melo, Isabel Gorriti, Juana Torino, Martina Silva de Gurruchaga, María Loreto Sánchez de Peón de Frías y aquellas que por humildes quedaron en el anonimato. Sean estas líneas un homenaje a su valiente entrega.”

    Leído en: http://www.martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

  8. 8
    Mariela Says:

    “SU MUERTE

    Durante el primer semestre de 1821 Güemes suplicó auxilios para equipar la fuerza que debía marchar al Perú a sostener la campaña sanmartiniana. Pero las heridas abiertas por su gestión política y económica a favor de la Independencia, el sostenimiento de la causa –forzosa o voluntariamente- a cargo de los pudientes –ya ex pudientes- de Salta y Jujuy, generaron una enconada oposición. Mientras, el Gral. San Martín ya había desembarcado en las costas peruanas.

    A la falta de recursos se sumaron otros obstáculos:

    · Bernabé Aráoz invadió Santiago del Estero evitando que Felipe Ibarra le enviara apoyo, desestabilizando a Güemes. El Cabildo de Salta autorizó marchar sobre Tucumán, por lo que Güemes hizo retroceder las fuerzas concentradas en Humahuaca y las dirigió a suelo tucumano.

    Güemes se encontraba al Sur de Salta, cuando la vanguardia realista al mando del Coronel Guillermo Marquiegui se aproximó a Jujuy con una importante tropa. José Ignacio Gorriti lo enfrentó el 29 de Abril y tomó prisioneros a Marquiegui, su hermano Felipe, al Cnel. Vigil y a toda la División. Los vencedores fueron recibidos en Salta con gran algarabía.

    Olañeta se alejó hacia el Alto Perú dejando parte de la tropa al mando de José María Valdez esperando la oportunidad para marchar sobre Salta, recuperar a los prisioneros (Guillermo y Felipe Marquiegui eran cuñados suyos) y vengar la afrenta.

    · En mayo de 1821, en ausencia de Güemes, los comerciantes se rebelaron y el Cabildo -liderado por ex pudientes- lo depuso del cargo de gobernador y lo condenó al exilio. Este levantamiento es conocido como la Revolución del Comercio. Al recibir el acta de destitución Güemes regresó a Salta, el 31 de Mayo y aplacó la rebelión con su sola presencia.

    Al fracasar, los revolucionarios huyeron, unos hacia Jujuy en busca de los realistas, otros hacia Tucumán en busca de Aráoz y otros se ocultaron.

    · Aprovechando las circunstancias Pedro Olañeta ocupó Jujuy y apoyó a los enemigos internos del Prócer. Uniendo resentimientos urdieron un ataque a traición que se concretó con éxito cuando lograron sorprenderlo.

    Mientras Guemes reorganizaba el ejército en un campamento cercano a la capital, se trasladó a una casa de la ciudad, propiedad de su hermana y colaboradora, la heroica Macacha. Allí, en la madrugada del 7 de junio de 1821, fue sitiado por una partida realista que guiada por baqueanos y un comerciante traidor había ingresado a Salta desde el Oeste por un sendero de difícil transitabilidad. Iba al mando del español José María Valdéz, conocido como “Barbarucho” quien con un selecto grupo ingresó subrepticiamente durante la noche, bloqueando la manzana.

    Güemes había enviado hacia la plaza a uno de sus ayudantes quien al encontrarse con la partida del rey recibió algunos disparos. Al escucharlos Macacha lo incitó a escapar por una puerta secundaria, Güemes se negó a abandonar la escolta y montando con arrojo su caballo buscó la calle. Por la espalda, una bala le atravesó la región sacro-coxígea-glútea.

    Fue auxiliado por sus gauchos y trasladado al monte. Allí, bajo un árbol, soportó una cruel agonía, dejando a la posteridad la última lección de amor y valentía.

    Durante diez días, bajo un cebil colorado y recibiendo el cuidado y afecto de sus tropas, acosado por dolores físicos y sin posibilidades de alivio continuó dando órdenes desde un catre. Dos comisiones enviadas por el invasor le ofrecieron atención médica, títulos y honores a cambio de abandonar la lucha. Mientras estaba en pié no había cedido a los ofrecimientos con que intentaron comprarlo, tampoco entonces, en el umbral de la muerte, cedió.

    En presencia de la segunda comisión, dos días antes de morir, cortándole la palabra al emisario, ordenó al coronel Jorge Enrique Widt: ¡Júreme usted, sobre el puño de esta espada, ya mismo y delante de estos señores, que cuando yo muera seguirá la lucha mientras haya un enemigo de la Patria y un salteño dispuesto a dar la vida por la libertad”. El coronel hizo el juramento y los emisarios, avergonzados ante quien ni la agonía doblegaba, se retiraron.

    El 17 de junio de 1821, a los 36 años, entregó su alma al Creador mientras Pedro de Olañeta era recibido con honores por los antigüemistas, asumiendo el Gobierno.

    CONSECUENCIAS

    Si se hubiera permitido que Güemes auxiliara a San Martín, ambos hubieran libertado el Perú y las Provincias Unidas no se hubieran desmembrado. Al proclamar la Independencia del Perú (el 28 de Julio de 1821) San Martín quedó huérfano de apoyo y bajo la presión de las tropas realistas concentradas en el Alto Perú al mando de Olañeta y las de La Serna en el Perú.

    Olañeta había firmado con los antigüemistas un armisticio que San Martín calificó de indigno porque pactaba el retiro de las tropas invasoras. A cambio e ello Salta se comprometía a no marchar hacia el Alto Perú e impedir el tránsito por su territorio de fuerzas con ese destino.

    San Martín tuvo que retirarse del Perú sin lograr la liberación por la que ambos héroes y sus hombres habían sacrificado bienes, familia y vidas.

    Simón Bolívar y Antonio José de Sucre completaron, recién en 1825, lo que iniciaran nuestros patriotas, sin el padecer ni las penurias que nuestras tropas y pueblos habían realizado en pos de la libertad. Los lauros finales fueron para los venezolanos, no para los argentinos.

    Por eso esta página (martinmiguelguemes.com.ar) pretende erigirse en un altar de reconocimiento a aquellos que sin dobleces lucharon por nuestra Independencia y sin embargo quedaron relegados a un papel minúsculo, secundario, que no ejercitaron. La grandeza con la que abrazaron la causa Patriota no merece este destino.”

    Leído en: http://www.martinmiguelguemes.com.ar/semblanza.html

  9. 9
    Mariela Says:

    Desde el institutoguemesiano.gov.ar

    “BIOGRAFIA SINTETICA DEL GRAL. MARTIN MIGUEL DE GÜEMES

    (1785-1821)

    Autor: Luis Oscar COLMENARES

    • El 8 de febrero de 1785 nace en la ciudad de Salta Martín Miguel Juan de Mata Güemes. Son sus padres el hidalgo español don Gabriel de Güemes Montero tesorero ministro principal de Real Hacienda en la Intendencia de Salta del Tucumán y doña María Magdalena de Goyechea y la Corte, descendiente de Francisco de Argañaraz y Murgía, fundador de Jujuy.

    • Hasta 1798 alterna sus días entre la ciudad, donde cursa los estudios primarios y las estancias de su madre “El Bordo” y el “El Paraíso”, situadas a 50 km. de Salta, donde aprende y practica las tareas propias del campesino.

    • El 13 de febrero de 1799 se incorpora como cadete a una compañía destinada en Salta del 3º Batallón del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires. Hasta 1805 también auxilia a su padre en la Tesorería de la Real Hacienda y es alumno del doctor Manuel Antonio Castro, fundador más tarde de la Academia de Jurisprudencia de Bs. As.

    • A fines de 1805 es trasladado a Bs.As., actuando contra los invasores ingleses. El 9 de abril de 1807 el Jefe del Regimiento Fijo le encomienda “por ser sujeto de honor, actividad y de irreprensible conducta”, que al frente de ocho hombres evite el contrabando que se efectuaba en el Río de la Plata entre Bs. As. y Montevideo, con motivo de la ocupación de esta última ciudad por los ingleses.

    • El 13 de enero de 1809, estando ya en Salta, es ascendido a subteniente por su intervención en 1807, defendiendo la capital del Virreinato.

    • En 1810 es ascendido a capitán por su eficaz actuación en la Quebrada de Humahuaca, evitando la comunicación de los realistas del Alto Perú con los de Córdoba. Y el 7 de noviembre del mismo año tiene una participación directa y decisiva en el triunfo de Suipacha.

    • En 1811 auxilia a Juan Martín de Pueyrredón a trasladar por el Baritú y por Orán los caudales de la Ceca de Potosí, a efectos de que no caigan en manos de los realistas triunfantes en la Batalla de Huaqui.

    • En 1812 Belgrano lo envía a Santiago del Estero primero, y a Bs. As. después, razón por la que no participa en las victorias de Salta y Tucumán ni en las derrotas de Vilcapujio y Ayohuma.

    • En 1814 llega a Tucumán con San Martín, quien le encomienda el mando de la avanzada del Río Pasaje al frente de milicias salteñas campesinas, con las cuales comienza la guerra de guerrillas o guerra gaucha. Tras su primer triunfo es ascendido a teniente coronel de ejército a pedido de San Martín.

    • El 14 de abril de 1815, siendo ya coronel, derrota con sus milicias a una avanzada de Pezuela en la Quebrada de Humahuaca, en el “Puesto del Marqués.”

    • El 6 de mayo de 1815 es elegido por el Cabildo de Salta gobernador de la provincia, que desde 1814 la integran solamente las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y sus respectivos distritos de campaña. Jujuy lo reconoce recién en setiembre

    • El 22 de marzo de 1816 firma el Pacto de los Cerrillos con el Jefe del Ejército Auxiliar del Alto Perú general José Rondeau, quien después de ser derrotado en Sipe Sipe, había invadido Salta, disconforme con Güemes. Rondeau se retira de Salta con su ejército, rectificándose de lo que dijo e hizo contra Güemes.

    • El 10 de julio de 1815 contrae enlace con dona Carmen Puch, salteña, de 18 años. Tuvieron tres hijos: Martín, Luis e Ignacio.

    • El 15 de junio de 1816 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón encomienda a Güemes la defensa de las provincias y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú, enviado a Tucumán para su reorganización. A partir de este momento las milicias gauchas dejan de cumplir un rol auxiliar y pasan a desempeñar la labor de un ejército en operaciones continuas. Aunque en agosto de 1816, Manuel Belgrano es designado Jefe del Ejército Auxiliar radicado en Tucumán, quedando teóricamente Güemes con sus milicias como jefe de la vanguardia, el ejército de Belgrano nunca sale de Tucumán hasta febrero de 1819. Y en esta oportunidad, el Directorio dispone que marche hacia el sur para intervenir en la lucha contra los caudillos del litoral.

    • En 1817 Güemes vence al mariscal José de la Serna, quien invade con 5.500 hombres, afirmando que llegaría a Bs. As. Pueyrredón lo asciende a coronel mayor. A fines de este mismo año rechaza al jefe de la vanguardia española general Pedro Antonio Olañeta. En 1819 contiene en Jujuy al general José Canterac; y en junio de 1820 vence a los 6.500 hombres que comanda el general Juan Ramírez Orozco. Con esta última invasión finalizan las intenciones de los españoles de llegar a Bs.As. para recrear el Virreinato del Río de la Plata. (Al no recibir dinero ni auxilios suficientes para los gastos de la guerra, Güemes impuso a los salto-jujeños contribuciones obligatorias, motivando el disgusto de los pudientes. También prohibió el comercio con el Alto Perú, dado que éste beneficiaba a las fuerzas invasoras, convirtiéndose los comerciantes y hacendados en enemigos del prócer).

    • El 8 de junio de 1820 San Martín lo designa General en Jefe del Ejército de Observación, encomendándole la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú.

    • Hasta el 27 de enero de 1821 –día en que delega el mando de gobernador- se dedica a organizar la Expedición destinada a libertar el Alto Perú y auxiliar a San Martín. Las provincias argentinas lo reconocen como jefe del Ejército de Observación pero no envían la ayuda que les solicita en dinero, caballos, vacunos, vestuarios, alimento y útiles de guerra.

    • Desde febrero hasta junio de 1821, se encuentra rodeado de enemigos: el gobernador de Tucumán impide que Santiago del Estero lo ayude y se niega a remitirle las armas y municiones que dejó el Ejército Auxiliar; el Cabildo de Salta lo depone acusándolo de tirano, a lo cual se adhiere el Cabildo de Jujuy; y el general español Olañeta aprovecha la situación para apoyar a los enemigos internos del prócer.

    • El 31 de mayo de 1821 recupera el poder pero el 7 de junio una división española, guiada por los opositores internos, pone sitio a Salta, siendo Güemes mortalmente herido cuando consigue superar el cerco.

    Muere en la Cañada de la Horqueta rodeado de sus gauchos el 17 de junio de 1821, previa orden dada al coronel Jorge Enrique Vidt de que ponga sitio a la ciudad de Salta hasta la expulsión de los españoles.

    Sus Restos descansan en el “Panteón de los Glorias del Norte de la República”, situado en la Catedral Basílica de Salta.””

    Leído en: http://www.institutoguemesiano.gov.ar/index.htm

  10. 10
    Mariela Says:

    “La Gesta Güemesiana (institutoguemesiano.gov.ar/gesta.htm)

    1. La misión encomendada a Martín Miguel de Güemes

    Don Martín Miguel de Güemes fue el supremo defensor de la libertad y la independencia de las provincias argentinas desde mediados de 1816 y hasta su muerte, el 17 de junio de 1821.

    Esta afirmación se fundamenta en dos verdades indiscutibles. La primera verdad es la decisión adoptada por el Director Supremo de las Provincias Unidas don Juan Martín de Pueyrredón, tras entrevistarse con Güemes en los Fuertes de Cobos (Salta)) el 15 de junio de 1816.

    Pueyrredón se dirigió al general José Rondeau, jefe del Ejército del Norte con asiento en ese momento en Jujuy diciéndole: “Tome VS. cuantas medidas sean necesarias para poner en movimiento todo el ejercito de su mandato en retirada para la ciudad de Tucumán….De las piezas de montaña entregará también V.S. dos con su competente tren y municiones al dicho señor coronel Güemes, a cuyo cargo, actividad y celo queda confiada la defensa de las provincias y la seguridad de ese Ejército” (Confróntese LUIS GÜEMES, Güemes documentado, tomo 3, páginas 394 y 395).

    La otra verdad es la que sigue: El Gobernador de Salta don Martín Miguel de Güemes defendió las provincias que forman la Nación Argentina, recurriendo a las milicias gauchas salto-jujeñas. Contuvo y rechazó las invasiones españolas desde mediados de 1816 hasta mediados de 1821, muriendo en la contienda. Evitó que los invasores consiguieran su propósito de llegar hasta Buenos Aires, para lo cual puso en pie de guerra a Salta y Jujuy (Confróntese los tomos 3 a 12 de Güemes documentado).

    2. El sacrificio salto jujeño.

    Salteños y jujeños integraron las milicias gauchas que comandó Güemes. Consta que en 1818 el ejército de Güemes sumaba 6.610 hombres. El 85 % eran milicias gauchas y sólo el 15% tropa de línea.

    Pese a ser tan grande este aporte, no fue el único. Dado que el gobierno central no remitía los medios necesarios para enfrentar al enemigo, el gobernador de Salta debió recurrir a las contribuciones obligatorias. Los pudientes de Salta y Jujuy tuvieron que hacerse cargo de los gastos de guerra, tanto de los víveres y la vestimenta de los combatientes como de los caballos, los fusiles, las balas, la pólvora y demás elementos necesarios para combatir.

    A partir de 1818 se prohibió también el intercambio comercial con el Alto Perú, a efectos de evitar que los españoles estuvieran mejor montados y armados que los defensores. Más de una vez el gobernador Güemes dispuso la evacuación de las ciudades de Salta y Jujuy y el retiro de todo lo que podía ser de utilidad para el enemigo y más de una vez mujeres y niños colaboraron en la defensa, cumpliendo misiones auxiliares.

    3. Triunfo total de Güemes en la defensa de las provincias.

    A mediados de 1820 Martín Miguel de Güemes y los salto-jujeños habían triunfado totalmente en la defensa de las provincias argentinas. Al enterarse el general Joaquín de la Pezuela, virrey del Perú, que el general José de San Martín ya estaba en condiciones de partir con su ejército desde el puerto chileno de Valparaíso con el objeto de libertar a los peruanos, decidió que la mayor parte de las fuerzas del Alto Perú pasaran al Perú.

    Fue éste el momento en que los españoles dejaron de intentar recuperar la posesión de las provincias argentinas y, por ende, la pretensión de llegar hasta Buenos Aires. Por lo tanto, también cabe señalar que la partida de San Martín de Chile para libertar el Perú, fue la mejor contribución que el Libertador hizo a la defensa de las provincias argentinas. Fue un aporte indirecto pero de sumo valor.

    4. La frustrada ofensiva de Güemes.

    Antes de partir de Chile el general San Martín y su ejército designaron a Güemes general en jefe, pidiéndole que se dirigiera por tierra al Perú. Le encomendaron que avanzara con sus milicias por la región altoperuano, a fin de auxiliarlos en la misión de destruir el principal centro español en América del Sur ¡Güemes había triunfado en la defensa de las provincias argentinas y se le requería que pasara a la ofensiva!

    El prócer se puso de inmediato en campaña. Como no había autoridad central desde febrero de 1820 (los caudillos del litoral vencieron en la batalla de Cepeda al Director Supremo, motivando la extinción del Congreso y el Directorio) solicitó el reconocimiento en el cargo y el auxilio pecuniario de las demás provincias. Obtuvo el reconocimiento pero ninguna provincia le envió el auxilio que necesitaba. Dedujo entonces que al igual que en la defensa, sólo podría recurrir a los salto-jujeños.

    5. Rebelión del Cabildo y muerte de Güemes

    Esta vez los pudientes salto-jujeños se negaron a seguir siendo ellos solos los sostenedores de los gastos de guerra. El 24 de mayo de 1821 el Cabildo de Salta aprovechó que Güemes se encontraba en Rosario de la Frontera y lo dispuso del cargo de gobernador. Güemes retornó de inmediato a la ciudad de Salta y recuperó con facilidad el poder.

    Empero las fuerzas españolas que habían quedado en el Alto Perú se enteraron que los cabildantes salteños querían deponer al gobernador y enviaron una división para auxiliarlos. Esta división avanzó sin que Güemes lo supiera y puso sitio a la ciudad de Salta. Güemes pudo forzar el cerco el 7 de junio de 1821 pero fue herido mortalmente al hacerlo. Murió diez días después en la Cañada de la Horqueta, a 33 Km. al sudeste de la capital de la Provincia.

    Leído en: http://www.institutoguemesiano.gov.ar/gesta.htm


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