¿Se viene la despenalización del aborto en Argentina?

Nota-Fuente: Despenalizar el aborto es defender la vida/Página12
Opinión – Por Mariana Carbajal

Imagen: EFE
Durante más de una década nos negaron la discusión en el Congreso con la excusa de que «la sociedad no estaba preparada para debatir el tema»... ¿Está el Congreso preparado? El próximo 6 de marzo volverá a presentarse el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito Por sexta vez… El tema divide transversalmente a los bloques…

La criminalización del aborto, mata. Mata a las adolescentes y jóvenes de menores recursos y pone en riesgo la vida de cientos de miles de mujeres cada año. Es un problema de justicia social, salud pública y derechos humanos.

Argentina tiene de tres a cinco veces más abortos en relación a los países en los que está despenalizado, porque las políticas de educación sexual integral y de prevención de embarazos no planificados son deficientes. Tenemos tres veces más abortos que Estados Unidos, cinco veces más que Suecia, cómo lo documenta Mario Sebastiani, tocoginecólogo del Hospital Italiano, en su último libro #Aborto legal y seguro (Paidós).

La función pública implica pensar e impulsar políticas públicas, buscar el bien común.

Sebastiani suele recordar un gran ejemplo, que es el de Valéry Giscard d’Estaing, católico, que siendo presidente de Francia, en 1974, cuando promueve la despenalización del aborto, el Papa lo increpa y le dice «cómo me estás haciendo esto vos, como católico». Y Giscar d´Estaing le responde: «Yo como católico te comprendo, entiendo que la Iglesia le pida a sus fieles este tipo de revisión de su conducta, pero como presidente de Francia no puedo promover una ley que le haga mal a las mujeres y que no las proteja, por lo cual, como católico estoy en contra del aborto pero como presidente de Francia estoy a favor de la despenalización del aborto.»

Despenalizar el aborto es defender la vida.

Leído en: https://reflexionesdeltiburon.blogspot.com/2018/02/despenalizar-el-aborto-es-defender-la.html

Autor: AcuarelaDePalabras

Lecturas entre amigos...

5 opiniones en “¿Se viene la despenalización del aborto en Argentina?”

  1. Opinión
    Llegó el momento
    Por Mariana Carbajal

    «Ayer no fue un día más. Para muchas, tantas, que venimos militando por el derecho al aborto desde hace años, la posibilidad de que el debate sea una realidad en el Congreso nos emociona. Es emoción por el camino recorrido, largo, con obstáculos, ninguneos, resistencias. Pero también por el recuerdo de las pioneras, las que ya no están para saborear este momento, como la gran Dora Coledesky, abogada, feminista y trotskista, incansable luchadora por los derechos sexuales y reproductivos. Fue una de las integrantes de la Comisión por el Derecho al Aborto, que se conformó en 1988 y de donde surgió el lema «anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir«, que luego tomó la Campaña y al que le agregó «educación sexual para decidir«, como el tercer pilar fundamental. Dora nos dejó en la madrugada del 17 de agosto de 2009, a los 81 años. ¿Cómo olvidarla hoy? «Es la primera vez que un grupo colectivo de mujeres y de algunos hombres elabora y debate un proyecto de ley que establece el aborto voluntario hasta las 12 semanas. Pero este proyecto, aunque lo hayamos redactado nosotras, nos pertenece a todas y todos aquellos que están de acuerdo en avanzar para lograr su sanción», dijo ella, cuando el 28 de mayo de 2007, en el Día de Acción por la Salud de las Mujeres, se presentaba por primera vez el proyecto de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, en la Cámara de Diputados. Hace casi 11 años.

    El plenario de Comisiones de Diputados comenzó a tratar los proyectos de legalización del aborto | Una jornada histórica en el Congreso

    Por Mariana Carbajal

    Desde esa Comisión por el Derecho al Aborto, con Dora al frente, se publicó por primera vez una solicitada en apoyo a una mujer embarazada que, al ser violada, demandaba a la Justicia su derecho de abortar en un hospital público. Fue el 12 de junio de 1989 y salió en el diario Sur. Hace 29 años. La mujer no fue autorizada. Tantas otras mujeres, muchas de ellas niñas y adolescentes, también tuvieron que transitar el tortuoso y espinoso sendero de los tribunales para pedir por el mismo derecho, que ya desde 1921 estaba contemplado en el Código Penal. Pero que ni médicos ni jueces querían garantizar. Conocí en persona a varias. Las escuché, con la angustia dibujada en sus ojos, y en los de sus madres, que las acompañaban, con referentes del movimiento de mujeres siempre a su lado.

    Las estrategias de las organizaciones feministas para poner el tema en la agenda de la política fueron diversas. El trabajo de periodistas aliadas siempre fue clave, para darle difusión y amplificar su repercusión. Testimonios de famosas en primera persona (en las revistas La Maga y Tres puntos en la década del ’90), y también relatos de mujeres anónimas y desconocidas, contando sus experiencias íntimas del aborto (en la Red Informativa de Mujeres de Argentina, RIMA, en 2005). Muestras fotográficas, maratones de lecturas, paneles y mesas redondas en universidades, sindicatos, centro culturales y otros lugares, reuniones informativas con expertas –algunas invitadas extranjeras– en salas de la Cámara de Diputados, marchas, cabildeo e incidencia para que se discuta el tema en el Congreso, litigios estratégicos para pedir el cumplimiento de abortos no punibles, denuncias por la alta tasa de mortalidad de mujeres por abortos inseguros en organismos internacionales, publicaciones de libros.

    Pero los medios de mayor tirada y audiencia durante años a este reclamo histórico lo ignoraron o le dedicaron espacios marginales. A pesar de su potencia, que viene resonando cada año, con más fuerza, en la movilización que corona los Encuentros Nacionales de Mujeres. En ese espacio se gestó la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, con sus pañuelos verdes, en cuyo ámbito se delineó –como recordaba Dora– el proyecto que ayer comenzó a discutirse en la Cámara de Diputados.

    Finalmente, con un amplio apoyo político y mediático, como resultado de la constancia y coherencia de un movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans, que viene marcando la agenda legislativa.

    Revisando papeles viejos, en una caja en la que guardo recuerdos, encontré la primera nota sobre un caso de aborto no punible sobre el cual publiqué. La hoja, de Página12, ya está amarillenta por el paso del tiempo. Es de 1998. Veinte años atrás. El reportaje cuenta el caso de una niña con discapacidad mental que había sido abusada y también le negaban arbitrariamente el derecho a un aborto legal.

    A lo largo de estos años escribí sobre decenas de casos parecidos. ¿Cómo quedarme callada? Qué puede ser más tortuoso que obligar a una niña a continuar con un embarazo forzado que no quiere seguir. Eso es tortura. Lo ha dicho el Comité de Derechos Humanos de la ONU, entre otros organismos. «Soy muy chica para tener un bebé. No quiero tenerlo. Que me lo quiten». Eso decían. Pero no era tema para las pantallas de televisión, salvo, algunas excepciones.

    Varias de las chicas que en estos años pidieron un aborto no punible, perdieron la vida, como Ana María Acevedo, en 2007, porque en un hospital –el Iturraspe, de Santa Fe- le negaron ilegalmente su derecho a un aborto terapéutico y a brindarle al mismo tiempo el tratamiento oncológico que estaba indicado para el cáncer que tenía en la mandíbula, poniendo sus creencias religiosas por delante del cumplimiento de la ley. Ayer me desperté recordando la cara de Ana María, deformada por ese tumor. Era muy pobre. Tenía 19 años y era madre de tres hijos.

    Hace pocas semanas, otra mujer, María Campos, también murió como consecuencia de la criminalización del aborto. También era muy pobre. Tenía 37 años y era madre de un varón adolescente y cinco hijas, la menor de 2 años. Vivía en un paraje rural al norte de Santiago del Estero. Ingresó a principios de marzo en muy grave estado al Hospital Regional de la capital provincial, después de una travesía de casi 300 kilómetros en ambulancia. Pero no pudieron salvarle la vida. Llegó con una infección generalizada. Había recurrido a un método inseguro para interrumpir un embarazo que no quería continuar.

    Los abortos inseguros son la primera causa individual de muerte de mujeres gestantes desde 1980 en la Argentina, según las estadísticas oficiales. Se repetirá ese dato a lo largo del debate. Desde la recuperación de la democracia murieron 3030 mujeres por abortos inseguros. Todas muertes evitables. Cada día, 153 llegan a un hospital público con complicaciones relacionadas con la interrupción de un embarazo.

    El aborto es un derecho. Llegó el momento de convertirlo en ley.»

    http://reflexionesdeltiburon.blogspot.com/2018/03/llego-el-momento.html

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  2. El plenario de Comisiones de Diputados comenzó a tratar los proyectos de legalización del aborto

    El debate en comisiones se acotaría hasta fines de mayo, para que el proyecto llegue al recinto en junio. La Campaña por el Derecho al Aborto estima que ya estarían las firmas para lograr un dictamen favorable a su iniciativa.

    Por Mariana Carbajal

    Las reuniones serán martes y jueves, de 9.30 a 18, y se transmitirán vía Internet.

    Los pañuelos verdes entraron por la puerta grande del Congreso. En una jornada histórica, arrancó ayer formalmente el tratamiento de los proyectos para despenalizar y legalizar el aborto. En la plenaria de comisiones se anunció, como estaba previsto, la metodología que tendrá la discusión. La reunión estuvo presidida por el oficialista Daniel Lipovetzky, presidente de Legislación General, quien adelantó que el debate «será acotado» en el tiempo, hasta fin de mayo, para llevar luego la votación al recinto.

    Los votos para sacar un dictamen favorable ya estarían, según el cálculo que lleva la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La diputada Romina del Pla, del FIT, pidió que no se permita que los expositores lleven «imágenes o películas» que sirvan como «golpe bajo», en alusión a las que suelen mostrar grupos anti derechos. También se propuso que una delegación de la Campaña tenga una banca virtual para no tener que seguir cada plenaria en una sala aparte, como sucedió ayer.

    Opinión | Llegó el momento

    Por Mariana Carbajal

    Afuera, otro pañuelazo pintaba de verde los alrededores del Anexo de Diputados, donde tenía lugar la esperada plenaria de las comisiones de Legislación General, Acción Social y Salud, Familia, Mujer, Adolescencia y Niñez, y Legislación Penal. Jóvenes activistas se mezclaban con las históricas, como Martha Rosenberg, que recordaba la primera marcha por el derecho al aborto, que se hizo al Congreso en 2005, cuando llegaron cargadas con decenas de cajas con las más de 50 mil firmas que se habían recolectado en todo el país para exigir el debate. Dos años más tarde, se presentaría por primera vez, el proyecto de la Campaña, por mesa de entradas, todavía sin firma de legisladores. »

    «Estoy muy contenta y muy esperanzada de que no encontremos obstáculos para que se convierta en ley. Me parece muy interesante que se hayan presentado más proyectos: quiere decir que muchos se quieren quedar con el rédito político de la despenalización y legalización del aborto. Ahora se instaló como tema de interés social y político, que puede ganar voluntades», analizó Rosenberg, en diálogo con este diario. Para ella, la sanción de la ley de interrupción voluntaria de embarazo significará «el reconocimiento pleno de ciudadanía de las mujeres».

    El macrista Lipovetzky abrió la reunión poco antes de las 19, secundado por las presidentas de las otras tres comisiones, y anunció las pautas acordadas entre los cuatro para el debate. Cada diputado y diputada del total de la Cámara podrá proponer hasta un máximo de 4 expositores hasta el 7 de abril, y tendrán que adelantar un resumen de 300 palabras con su postura, para convocarlos según el eje a discutir y su posición. Se sesionará martes y jueves de 9.30 a 18. Si alguna provincia lo organiza podría llevarse el debate al interior del país.

    Lipovetzky fue bien claro: no quiere prolongar la discusión más allá de lo necesario. El objetivo, dijo, es que a fin de mayo se termine el debate en las comisiones, para que se vote en el recinto. Por el momento, son 8 los proyectos que se discutirán –ayer se agregaron tres y podrían sumarse otros–, que con ciertas diferencias de marcos legales proponen permitir la interrupción voluntaria de embarazo en las primeras 14 semanas de gestación y garantizar su cobertura médica en hospitales y por obras sociales y prepagas. Y más allá de ese plazo en los casos ya previstos por el Código Penal y cuando hay malformaciones fetales graves o incompatibles con la vida Además de la iniciativa de la Campaña, que ingresó con 71 firmas y luego se sumó una más, hay proyectos del oficialismo y también de la oposición.

    El tratamiento conjunto en las comisiones se transmitirá por streaming, cada jornada, dijo Lipovetzky. Durante su intervención, el diputado macrista destacó que «estamos dando un paso tan importante sobre un tema que le importa a la ciudadanía». Desde la oposición, varias diputadas hicieron hincapié en que la apertura de este debate histórico es el resultado de la militancia de años del movimiento de mujeres, que le marcó la agenda al Gobierno. Desde el oficialismo se remarcó que nunca antes se había llegado a esta instancia.

    Los cálculos al día de ayer de la Campaña dan que, del total de diputados y diputadas de la Cámara, hay 104 a favor –la mayoría del FpV, que paradójicamente se resistió a abrir este debate durante los gobiernos de Néstor y CFK–, 101 que están en contra –la mayoría de Cambiemos–, y 50 indecisos. Muchos de los indecisos pertenecen a provincias conservadoras y pretenden ser candidatos en las próximas elecciones, razón por la cual se resisten a tomar posición, comentó un legislador oficialista. Una alternativa es proponerles que el día de la votación no estén presentes, para favorecer la aprobación de la ley, sin quedar expuestos, agregó. En el Senado, habría más resistencia.

    Durante la plenaria, la diputada puntana Ivana Bianchi, conocida por su postura anti derechos, del bloque Compromiso Federal, pidió que no haya «agitación ni insultos» durante el tratamiento del tema. Araceli Ferreyra, del Peronismo para la Victoria, planteó que no sea causal de despido concurrir para exponer en las audiencias, a quienes estén en empleos públicos o privados y sean convocados, y pidió que el Gobierno retire el proyecto denominado de «Libertad Religiosa» que se empieza a tratar en la comisión de Relaciones Exteriores porque prevé «la objeción de conciencia institucional», que si se aprueba podría poner en riesgo que se garantice el derecho al aborto en todas los hospitales y clínicas.

    «Las mujeres estamos impacientes por este debate sobre todo cuando vemos contradicciones políticas«, apuntó Ferreyra. La diputada Natalia González, del FIT, consideró que no se debe plantear la discusión entre «aborto si y aborto no», cuando «el debate ha avanzado muchísimo en la sociedad». «Hay que legislar a favor de que no mueran más mujeres», agregó. Y consideró que la Iglesia Católica «no tiene nada que opinar», al respecto.

    Desde el radicalismo, Brenda Austin subrayó que se trata de un tema «fundamental para la salud pública de las mujeres». Cecilia Moreau, la única diputada del Frente Renovador que firmó el proyecto de la campaña, agradeció a «las miles y miles de mujeres argentinas que hicieron posible este debate». Y lo comparó con otros históricos como el que terminó con la aprobación del divorcio vincular y el matrimonio igualitario. En tres semanas, empezará el debate real.»

    http://reflexionesdeltiburon.blogspot.com/2018/03/una-jornada-historica-en-el-congreso.html

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  3. ARGENTINA

    El Senado dice ‘no’ al aborto y deja al país con una ley de 1921

    Por 38 votos negativos y 31 a favor, la Cámara Alta bloquea el proyecto de aborto legal e impide que las mujeres puedan decidir cómo y cuándo ser madres

    Las convicciones religiosas se impusieron al derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo en Argentina, el país del papa Francisco. Por 38 votos por el no y sólo 31 por el sí, el Senado argentino rechazó este miércoles el proyecto para legalizar el aborto hasta la semana 14 que había aprobado la Cámara de Diputados en junio. La interrupción del embarazo se mantiene como un delito penado con hasta cuatro años de cárcel, a pesar de que cada minuto y medio una mujer aborta en el país austral.

    La Argentina del siglo XXI e integrada al mundo que pregona Mauricio Macri seguirá con una deuda histórica con las mujeres: el aborto legal. La ley vigente data de 1921 y sólo permite el aborto en caso de violación o riesgo de vida para la madre, dos supuestos que suponían un avance hace 97 años pero que hoy no responden a las nuevas demandas sociales. El presidente argentino habilitó por primera vez el debate parlamentario sobre la interrupción voluntaria del embarazo, pero Cambiemos, la coalición que encabeza fue la que más votos aportó en contra para rechazar la iniciativa. El resultado negativo enmudeció a las decenas de miles de personas que desafiaron la lluvia bajo paraguas y plásticos verdes, el color que identifica a los partidarios de la legalización, y fue aplaudido en el lado celeste de la plaza, donde se concentraron los detractores del proyecto.

    La victoria en la Cámara de Diputados, pero en especial la multitudinaria movilización que acompañó al ‘sí’ el pasado 14 de junio, hicieron pensar en un primer momento que la marea verde se impondría también en el Senado, una Cámara mucho más conservadora, donde están representados los intereses de las provincias de interior del país. Pero con el paso de las semanas, la presión de la Iglesia católica y los evangélicos ganó terreno hasta decantar la votación. En sus discursos antes de definir el voto, numerosos senadores se escudaron tras sus creencias religiosas y la necesidad de salvar las dos vidas —la de la madre y la del feto— para justificar su voto en contra.

    El debate se inició temprano por la mañana, en un intento por evitar que las discusiones se extendiesen más allá de la medianoche. Fue un intento vano, porque la sesión duró casi 16 horas y cerró cerca de las 3.00 de la madrugada. Pese a lo caldeado de las posiciones en la calle, el tono dentro del recinto fue mesurado, fiel al protocolo del Senado. “No será menos trágico un aborto porque se haga en un quirófano. No, será igual de trágico. El objetivo es que no haya más abortos en Argentina, eso es aspirar a más”, dijo el senador Esteban Bullrich, exministro de Educación de Mauricio Macri, ferviente católico y defensor del ‘no’ a la ley. Su presentación resumió la posición de los grupos antiabortistas: el embrión tiene derechos constitucionales desde el momento de la concepción y, aunque el aborto es un hecho, no podrá reducirse con una ley que lo regule.

    Aborto en Argentina

    Los portavoces del proyecto aprobado en la Cámara de Diputados concentraron sus argumentos en el reconocimiento de una realidad que existe, con o sin ley. «Las mujeres están solas. El varón aborta antes, desapareciendo. Por eso este es un problema de mujeres. Los abortos se hacen y el debate hoy es por el aborto legal o ilegal”, dijo la senadora peronista Norma Durango. Su par por Tucumán, Beatriz Mirkin, fue más directa. «Estoy acá para legislar, y acá en Argentina se aborta, lo he visto porque he trabajado en los hospitales. He visto muchos más legrados uterinos de los que ustedes imaginan», dijo, visiblemente emocionada.

    El cineasta Pino Solanas, de 82 años, dio sin duda uno de los discursos más emotivos. Consideró que «el goce es un derecho humano», pidió que se respete el derecho de los pobres «a amar» y reveló que una novia de su adolescencia tuvo que abortar «porque entró en pánico». Solanas asumió la derrota de la ley, pero pidió a las decenas de miles de jóvenes que esperaban el final del debate bajo la lluvia que no se den por vencidas. «¡Bravo chicas! Esta noche es sólo un pequeño descanso. Será ley, nadie podrá parar a la oleada de la nueva generación», gritó Solanas para cerrar su discurso.

    La presión de la Iglesia

    Otros senadores a favor de la norma denunciaron la presión de la Iglesia, como el entrerriano Pedro Guastavino. «Ayer, en mi cuenta de WhatsApp recibí una enorme cantidad de mensajes que, en nombre de Dios, me calificaban de manera irreproducible. Me lo pasé atajando y esquivando crucifijos», dijo. Las posiciones atravesaron a todos los partidos políticos. Guastavino es peronista, como Rodolfo Urtubey, polémico en sus argumentos contra el aborto, incluso en casos de violación, uno de los supuestos legales del aborto en Argentina. «La violación también está clara su formulación, pero habría que ver. Hay algunos casos donde la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer, a veces la violación es un acto no voluntario», dijo.

    Los portavoces del no se concentraron en el oficialismo, pero hubo excepciones. La senadora Gladys González, cercana a Macri, defendió con vehemencia la ley. «No podemos proponer como solución al aborto ilegal que se cierre el sistema. Queremos salvar a las dos vidas y no estamos salvando ninguna», dijo González, en referencia al lema de los contrarios a la ley. La escuchó atenta su par, la vicepresidenta y presidenta del Senado, Gabriela Michetti, contraria al aborto incluso en caso de violación a una menor. Particularidades de un debate basado en la libertad de conciencia de los legisladores.

    Entre los grandes partidos, sólo el kirchnerismo votó mayoritariamente a favor. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien se opuso a tratar el tema del aborto mientras fue presidenta por estar en contra, explicó por qué ahora votó a favor. «No fue por mi hija que cambié de opinión. Las que me hicieron cambiar de opinión fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a la calle. Esta ley no va a salir esta noche, no saldrá este año, pero saldrá el que viene o el otro», dijo Kirchner.

    Abortos con agujas de tejer

    La decisión de mantener el aborto como un delito no evita que numerosas mujeres decidan interrumpir embarazos no deseados. Según estimaciones extraoficiales, entre 350.000 y 450.000 mujeres abortan cada año en Argentina. Lo hacen en la clandestinidad, con riesgo para sus vidas, en especial las gestantes con menores recursos, que recurren a médicos no profesionales o métodos peligrosos como sondas, perchas, agujas de tejer y hasta tallos de perejil.

    Mientras los senadores debatían, una mujer de 35 años y madre de cinco hijos luchaba por su vida tras ser sometida a un aborto clandestino en Mendoza, al oeste del país. Hace menos de una semana, Liliana Herrera, de 22 años, falleció de una infección generalizada por la misma causa. Cada año, casi 50.000 mujeres sufren complicaciones derivadas de interrupciones del embarazo y cerca de medio centenar mueren. El ministro de Sanidad, Adolfo Rubinstein, llamó a los legisladores a poner fin a estas muertes evitables votando a favor de una ley que garantiza que las mujeres puedan abortar de forma segura. También la defendió, sin éxito, el ministro de Ciencia, Lino Barañao.

    Con el paso de las horas, el ambiente en la calle se volvió más tenso. «Si no hay aborto legal, que quilombo se va a armar», advertían las miles de mujeres partidarias del aborto legal que aguantaron bajo la lluvia todo el debate. «Es doloroso que no nos escuchen, que hablen de intervenciones quirúrgicas cuando las mujeres hoy abortan en casa con misoprostol», lamenta Clara, una estudiante universitaria de 20 años.

    Las encuestas muestran una gran división de la sociedad argentina sobre el aborto, con una ligera ventaja a favor de su legalización, que se dispara entre los más jóvenes. Los estudiantes han sido el gran motor de la campaña a favor y volvieron a manifestarse ayer masivamente con pañuelos verdes. El Congreso no puede volver a tratar el tema hasta dentro de un año, pero la reivindicación a favor del aborto legal, seguro y gratuito seguirá en las calles. Es cuestión de tiempo que las argentinas no sean forzadas a dar a luz, sino que puedan elegir cómo y cuándo ser madres.

    https://elpais.com/internacional/2018/08/08/argentina/1533714679_728325.html

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  4. 10 de abril de 2019
    Entrevista colectiva a la filósofa postestructuralista Judith Butler

    “Prohibir el aborto es penalizar la sexualidad libre”

    En un encuentro en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Butler respondió a preguntas que atraviesan el movimiento feminista, antes de una conversación pública con integrantes de Ni Una Menos.

    Por Marta Dillon, Mariana Carbajal y Laura Rosso

    “El tema del aborto es clave porque plantea la pregunta de quien tiene el poder sobre los cuerpos”, afirmó la filósofa norteamericana postestructuralista Judith Butler, en un encuentro con periodistas en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, durante una nueva visita al país. Butler hizo importantes aportes a la teoría queer y al campo de los feminismos. Es autora de los libros “El género en disputa”, “Feminismo y la subversión de la identidad” y “Cuerpos que importan”, entre otras publicaciones.

    La entrevista colectiva fue el único contacto que Butler mantuvo con la prensa, un rato antes de la conversación pública con algunas integrantes del Colectivo Ni Una Menos, convocadas bajo el título de “Activismo y Pensamiento”. En la puerta, centenares de personas hicieron cola desde la mañana para ingresar al microestadio de la Untref donde se llevó adelante el encuentro, en el que se puso el eje en un deseo también colectivo de teoría feminista que acompañe las acciones callejeras masivas que son marea, sobre todo en Argentina. Cuatro ejes se tocaron en la conversación con Ni Una Menos: la potencia transnacional de la herramienta de la huelga feminista; la composición del movimiento feminista y su posibilidad de narrar conflictos que atraviesan identidades, territorios y lenguas; la contraofensiva de los fundamentalismos religiosos en su alianza con el capitalismo, y la avanzada conservadora que también surge dentro de los movimientos feministas con los grupos biologicistas y el punitivismo. En la charla con un grupo reducido de periodistas, el aborto, las denuncias sobre violencia sexual, y el punitivismo también fueron temas fundamentales.

    La jornada de ayer fue la previa del II coloquio internacional “Los mil pequeños sexos”, que comienza hoy y se extiende hasta mañana, en el que se abordarán los debates que le dan forma al campo de los Estudios de Género y las Sexualidades y se estudiarán críticamente las políticas que despliegan las instituciones y los activismos.

    “Contenta de estar acá, no es todo lo mismo América latina; todo el resto del mundo está observando qué están haciendo. En San Pablo, era la bruja pero también era trans”, saludó Butler.

    –¿Qué preferís? –fue la primera pregunta.

    –No soy binaria –respondió.

    Otro disparador para Butler:

    –Vos dijiste que el futuro no son las mujeres sino el feminismo…

    –Controvertido, ¿querés que hable del feminismo sin las mujeres? Hay trans que vienen y me dicen, ‘mujer es una ficción’, y yo les digo que no es verdad. Es verdad en la medida en que vos lo creas, es tu derecho también ser así. Podés llamarte mujer, es una categoría histórica, que cambió con el tiempo. Hay muchas maneras de ser una mujer. Pero también dije que el feminismo no puede ser separatista, las mujeres necesitan estar entre ellas sobre todo cuando hablan de violencia o planes específicos de su vida íntima. Cuando te preguntás qué es ser una mujer, hay un gran debate, porque aun cuando haya sido asignada como mujer (al nacer) no quiere decir que seas una mujer.

    –En Argentina un hombre puede cambiar de sexo y el Estado lo paga, pero una mujer no puede abortar porque está criminalizado…

    –Apuntás en tu pregunta qué es lo que el Estado permite y financia. Nos hacemos la misma pregunta con todas las técnicas de reproducción asistida: ¿para todas las personas o para las casadas? Creo que hay formas patriarcales de poder para entender por qué el aborto está criminalizado. Es porque el cuerpo de las mujeres es del Estado, de la Iglesia o de la Iglesia dentro del Estado, porque son amigos muy cercanos. En general, se financian (las técnicas de reproducción humana asistida) a personas en pareja heterosexual o casadas. La prohibición del aborto es una penalización a la sexualidad libre de las mujeres.

    Butler siguió refiriéndose al problema de la penalización del aborto. “El tema del aborto es clave porque plantea la pregunta de a quién pertenece el cuerpo de la mujer, quién tiene poder sobre los cuerpos”. Y agregó: “Esto también lleva a pensar cómo el Estado metió dentro de sus leyes una moralidad cristiana. Una mujer que decide ignorar la ley y decide con su propia autonomía termina siendo criminalizada. ¿De quién es el poder del que obliga a una mujer a tener un hijo cuando no lo tiene? Es el Estado y la Iglesia que fuerza a la mujer a un acto reproductivo. Entonces, esa ley es una violación, es un delito”, concluyó.

    Una periodista planteó también cómo pensar el reciente suicidio de un músico mexicano luego de ser denunciado por abuso sexual en el marco del movimiento MeToo en ese país. Para Butler es un tema “muy complicado”. Y continuó: “El #MeToo fue muy importante en mostrarnos cuanto la violencia, el abuso, y la discriminación tenían lugar en diferentes lugares, trabajo, casa, calle, estaban generalizados. Se necesitaba saber, mostrarlo, esa es una contribución”, dijo la filósofa. Pero agregó que las feministas deben pensar qué buscan con las denuncias. “¿Vamos a hacer justicia? Porque la justicia formal protege a los poderosos, (en los casos de abuso o acoso sexual) no hay testigos, porque los hechos suceden en una habitación cerrada donde hay dos personas, y los juicios no tienen evidencias. ¿Se busca denunciar el acto o arruinar la vida de otra persona? Eso hay que preguntarse”.

    Y luego sostuvo que este tipo de movimientos deberían contribuir con sus denuncias al cambio cultural. “Las negras tienen una idea de justicia restauradora, que no tienen que ver con la cárcel porque es más opresión para los hombres negros”, en cambio, una justicia restauradora “se refiere a un trabajo de la comunidad entera reconociendo el daño, en orden de reparar”.

    –¿Qué tienen que hacer los hombres en las luchas feministas? –se le preguntó.

    –La violencia contra las mujeres y trans es porque entre ellos se cubren, no objetan cuando la novia es asesinada, tienen esa hermandades, pero deberían salir a las calles, gritar a los cuatro vientos y decir no podemos violar ni matar a las mujeres. Esa es una gran cosa para que hagan.

    Butler volvió sobre el problema de la criminalización del aborto y subrayó que “tiene que haber recursos para todas las personas, tengan acceso (a la interrupción voluntaria de un embarazo) no importa cuan rica seas”. Pero “el compromiso es con la salud de las mujeres”, debe haber “centros de salud que sean accesibles financiados por fondos públicos, tiene que haber inversión para poder ejercer los derechos. Y esa es la diferencia entre derechos personales y el derecho social que implica que todas las personas accedan”.

    Hacia el final de la entrevista colectiva, Butler diferenció el impacto del movimiento Ni Una Menos del Me Too: “Acá es un movimiento, es colectivo, que se funda para hacer un cambio cultural, para decir a viva voz ‘esto ya no es aceptable’. Pero es distinto a apuntar a la eliminación de un individuo porque nos estaríamos convirtiendo en jueces y verdugos de una persona y no estaríamos condenando el acto. Los actos son parte de una práctica que está arraigada en la sociedad, y es lo que queremos cambiar”.

    Leído en: https://www.pagina12.com.ar/186378-prohibir-el-aborto-es-penalizar-la-sexualidad-libre

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  5. vía página12 – 29 de mayo de 2019

    Aborto Legal, Seguro y Gratuito

    Las 10 claves del nuevo proyecto de ley

    Establece que toda mujer u “otras identidades con capacidad de gestar” tienen derecho a acceder a la interrupción de su embarazo hasta las 14 semanas. También define que se debe garantizar la práctica dentro de los cinco días de su requerimiento y fija penas para los profesionales que dilaten, obstaculicen o se nieguen a realizar un aborto en los casos legalmente autorizados.

    Convierte en derecho la interrupción voluntaria de embarazo en las primeras 14 semanas de gestación y más allá de ese plazo, cuando corre riesgo la vida o la salud de la mujer y en casos de violación (no se debe exigir denuncia).
    Incorpora la definición de “persona gestante”, como el texto que obtuvo media sanción en Diputados el año pasado. Al establecer el alcance de la ley, habla incluso, de “toda mujer u otras identidades con capacidad de gestar”.

    Define que se debe garantizar la práctica de la IVE dentro de los cinco días de su requerimiento y debe estar cubierta la práctica en hospitales, obras sociales y prepagas.

    Prevé “asesorías” para las mujeres o persona gestantes que así lo requieran, donde recibirán información, acompañamiento y métodos anticonceptivos.
    Establece que no se puede exigir ninguna autorización judicial para brindar un aborto legal.

    Fija penas de prisión de 3 meses a 1 año e inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena a la autoridad de un establecimiento de salud, profesional o personal de salud que “dilatare injustificadamente, obstaculizare o se negare a practicar un aborto en los casos legalmente autorizados”. Y eleva hasta 5 años la pena de prisión si resultara la muerte de la mujer o persona gestante.

    Como el proyecto anterior, no criminaliza a las mujeres y otras identidades con capacidad de gestar que se sometan o practiquen un aborto por fuera del plazo de 14 semanas y de las causales establecidas. En el caso de los profesionales de la salud que intervengan solo mantiene penas cuando se practique sin el consentimiento de la mujer o persona gestante.

    En relación a las adolescentes, el texto dice que si se trata de una persona menor de 13 años quien demande la práctica, “se requerirá su consentimiento informado con asistencia de al menos uno de sus progenitores o representantes legales”. Y cuando tiene entre 13 y 16 años, “se presume que cuenta con aptitud y madurez suficiente para decidir la práctica y prestar debido consentimiento”. Si su vida o su salud corre grave riesgo por condición preexistente, el consentimiento lo deberá dar uno de sus progenitores. A partir de los 16 años se considera que tiene “plena capacidad” para ejercer los derechos previstos en la ley.

    Incorpora la dimensión intercultural. En el caso de que la mujer o persona gestante que quiere abortar hablara una lengua diferente, se deberá garantizar la presencia de intérprete con el fin de asegurar una comunicación efectiva en un marco de respeto por la interculturalidad, propone el texto.

    Por otra parte, aclara que la ley alcanza a cualquier mujer o persona gestante sin distinción de nacionalidad, origen, condición de tránsito y/o status de residencia o ciudadanía.

    Incluye un capítulo especial donde reafirma la obligación del Estado en relación a la aplicación de la educación sexual integral y establece que se deberá enseñar sobre el aborto definido como un “derecho” de las mujeres y personas gestantes, “a través de contenidos científicos, laicos, confiables, actualizados y con perspectiva de género que puedan fortalecer su autonomía”. Deben incluirse los contenidos respectivos en la currícula de todos los niveles educativos, independientemente de la modalidad, entorno o ámbito de las instituciones educativas, sean éstas de gestión pública estatal, privada o social, lo que deberá hacerse efectivo en todo el territorio nacional a partir del ciclo lectivo inmediatamente posterior a la entrada en vigencia de la ley.

    https://www.pagina12.com.ar/196793-las-10-claves-del-nuevo-proyecto-de-ley

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