Prohibir el aborto es penalizar la sexualidad libre. Judith Butler

10 de abril de 2019
Entrevista colectiva a la filósofa postestructuralista Judith Butler

“Prohibir el aborto es penalizar la sexualidad libre”

En un encuentro en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Butler respondió a preguntas que atraviesan el movimiento feminista, antes de una conversación pública con integrantes de Ni Una Menos.

Por Marta Dillon, Mariana Carbajal y Laura Rosso

“El tema del aborto es clave porque plantea la pregunta de quien tiene el poder sobre los cuerpos”, afirmó la filósofa norteamericana postestructuralista Judith Butler, en un encuentro con periodistas en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, durante una nueva visita al país. Butler hizo importantes aportes a la teoría queer y al campo de los feminismos. Es autora de los libros “El género en disputa”, “Feminismo y la subversión de la identidad” y “Cuerpos que importan”, entre otras publicaciones.

La entrevista colectiva fue el único contacto que Butler mantuvo con la prensa, un rato antes de la conversación pública con algunas integrantes del Colectivo Ni Una Menos, convocadas bajo el título de “Activismo y Pensamiento”. En la puerta, centenares de personas hicieron cola desde la mañana para ingresar al microestadio de la Untref donde se llevó adelante el encuentro, en el que se puso el eje en un deseo también colectivo de teoría feminista que acompañe las acciones callejeras masivas que son marea, sobre todo en Argentina. Cuatro ejes se tocaron en la conversación con Ni Una Menos: la potencia transnacional de la herramienta de la huelga feminista; la composición del movimiento feminista y su posibilidad de narrar conflictos que atraviesan identidades, territorios y lenguas; la contraofensiva de los fundamentalismos religiosos en su alianza con el capitalismo, y la avanzada conservadora que también surge dentro de los movimientos feministas con los grupos biologicistas y el punitivismo. En la charla con un grupo reducido de periodistas, el aborto, las denuncias sobre violencia sexual, y el punitivismo también fueron temas fundamentales.

La jornada de ayer fue la previa del II coloquio internacional “Los mil pequeños sexos”, que comienza hoy y se extiende hasta mañana, en el que se abordarán los debates que le dan forma al campo de los Estudios de Género y las Sexualidades y se estudiarán críticamente las políticas que despliegan las instituciones y los activismos.

“Contenta de estar acá, no es todo lo mismo América latina; todo el resto del mundo está observando qué están haciendo. En San Pablo, era la bruja pero también era trans”, saludó Butler.

–¿Qué preferís? –fue la primera pregunta.

–No soy binaria –respondió.

Otro disparador para Butler:

–Vos dijiste que el futuro no son las mujeres sino el feminismo…

–Controvertido, ¿querés que hable del feminismo sin las mujeres? Hay trans que vienen y me dicen, ‘mujer es una ficción’, y yo les digo que no es verdad. Es verdad en la medida en que vos lo creas, es tu derecho también ser así. Podés llamarte mujer, es una categoría histórica, que cambió con el tiempo. Hay muchas maneras de ser una mujer. Pero también dije que el feminismo no puede ser separatista, las mujeres necesitan estar entre ellas sobre todo cuando hablan de violencia o planes específicos de su vida íntima. Cuando te preguntás qué es ser una mujer, hay un gran debate, porque aun cuando haya sido asignada como mujer (al nacer) no quiere decir que seas una mujer.

–En Argentina un hombre puede cambiar de sexo y el Estado lo paga, pero una mujer no puede abortar porque está criminalizado…

–Apuntás en tu pregunta qué es lo que el Estado permite y financia. Nos hacemos la misma pregunta con todas las técnicas de reproducción asistida: ¿para todas las personas o para las casadas? Creo que hay formas patriarcales de poder para entender por qué el aborto está criminalizado. Es porque el cuerpo de las mujeres es del Estado, de la Iglesia o de la Iglesia dentro del Estado, porque son amigos muy cercanos. En general, se financian (las técnicas de reproducción humana asistida) a personas en pareja heterosexual o casadas. La prohibición del aborto es una penalización a la sexualidad libre de las mujeres.

Butler siguió refiriéndose al problema de la penalización del aborto. “El tema del aborto es clave porque plantea la pregunta de a quién pertenece el cuerpo de la mujer, quién tiene poder sobre los cuerpos”. Y agregó: “Esto también lleva a pensar cómo el Estado metió dentro de sus leyes una moralidad cristiana. Una mujer que decide ignorar la ley y decide con su propia autonomía termina siendo criminalizada. ¿De quién es el poder del que obliga a una mujer a tener un hijo cuando no lo tiene? Es el Estado y la Iglesia que fuerza a la mujer a un acto reproductivo. Entonces, esa ley es una violación, es un delito”, concluyó.

Una periodista planteó también cómo pensar el reciente suicidio de un músico mexicano luego de ser denunciado por abuso sexual en el marco del movimiento MeToo en ese país. Para Butler es un tema “muy complicado”. Y continuó: “El #MeToo fue muy importante en mostrarnos cuanto la violencia, el abuso, y la discriminación tenían lugar en diferentes lugares, trabajo, casa, calle, estaban generalizados. Se necesitaba saber, mostrarlo, esa es una contribución”, dijo la filósofa. Pero agregó que las feministas deben pensar qué buscan con las denuncias. “¿Vamos a hacer justicia? Porque la justicia formal protege a los poderosos, (en los casos de abuso o acoso sexual) no hay testigos, porque los hechos suceden en una habitación cerrada donde hay dos personas, y los juicios no tienen evidencias. ¿Se busca denunciar el acto o arruinar la vida de otra persona? Eso hay que preguntarse”.

Y luego sostuvo que este tipo de movimientos deberían contribuir con sus denuncias al cambio cultural. “Las negras tienen una idea de justicia restauradora, que no tienen que ver con la cárcel porque es más opresión para los hombres negros”, en cambio, una justicia restauradora “se refiere a un trabajo de la comunidad entera reconociendo el daño, en orden de reparar”.

–¿Qué tienen que hacer los hombres en las luchas feministas? –se le preguntó.

–La violencia contra las mujeres y trans es porque entre ellos se cubren, no objetan cuando la novia es asesinada, tienen esa hermandades, pero deberían salir a las calles, gritar a los cuatro vientos y decir no podemos violar ni matar a las mujeres. Esa es una gran cosa para que hagan.

Butler volvió sobre el problema de la criminalización del aborto y subrayó que “tiene que haber recursos para todas las personas, tengan acceso (a la interrupción voluntaria de un embarazo) no importa cuan rica seas”. Pero “el compromiso es con la salud de las mujeres”, debe haber “centros de salud que sean accesibles financiados por fondos públicos, tiene que haber inversión para poder ejercer los derechos. Y esa es la diferencia entre derechos personales y el derecho social que implica que todas las personas accedan”.

Hacia el final de la entrevista colectiva, Butler diferenció el impacto del movimiento Ni Una Menos del Me Too: “Acá es un movimiento, es colectivo, que se funda para hacer un cambio cultural, para decir a viva voz ‘esto ya no es aceptable’. Pero es distinto a apuntar a la eliminación de un individuo porque nos estaríamos convirtiendo en jueces y verdugos de una persona y no estaríamos condenando el acto. Los actos son parte de una práctica que está arraigada en la sociedad, y es lo que queremos cambiar”.

Leído en: https://www.pagina12.com.ar/186378-prohibir-el-aborto-es-penalizar-la-sexualidad-libre

(Las imágenes son de Página/12 y Las12)

Autor: AcuarelaDePalabras

Lecturas entre amigos...

Un comentario en “Prohibir el aborto es penalizar la sexualidad libre. Judith Butler”

  1. 06 de junio de 2019

    Seis de cada diez mujeres en edad reproductiva viven en países que permiten la interrupción voluntaria del embarazo

    El mapa global del aborto

    Un planisferio que muestra la situación de cada país respecto de la IVE fue presentado en Canadá en el marco de la cumbre sobre igualdad de género.

    Por Mariana Carbajal

    Desde Vancouver

    Seis de cada diez mujeres en edad reproductiva viven en países que permiten ampliamente el aborto. En los últimos 25 años hubo una tendencia “abrumadora” hacia la liberalización de las leyes, que contrasta con una serie de restricciones aprobadas recientemente en los Estados Unidos. En ese tiempo, alrededor de medio centenar de países han reformado sus normativas para ampliar el acceso a la interrupción de embarazo. Así lo revela un nuevo mapa mundial del aborto, presentado en la conferencia Women Deliver 2019, que finaliza este jueves en esa ciudad canadiense, luego de cuatro días de intensos debates en torno a la igualdad de género, los derechos sexuales y reproductivos y el desarrollo de mujeres y niñas. Lo más curioso, a los ojos argentinos, es que en el planisferio están pintados de color celeste aquellos países con leyes que permiten la interrupción voluntaria de embarazo: parece una burla a los antiderechos. El mapa, elaborado por el Centro por los Derechos Reproductivos (CRR, por su sigla en inglés), se puede ver en

    http://worldabortionlaws.org

    Argentina está coloreada de amarillo junto a otros 55 países, el color que representa a aquellos que tienen normas que permiten el aborto para preservar la salud de la mujer.

    “Las leyes mejoraron en el último cuarto de siglo aunque existe la impresión de que han empeorado, que son más restrictivas y eso solo ha ocurrido en un puñado de países como El Salvador y Polonia”, señaló a Página/12 Verónika Cernadas, del Centro por los Derechos Reproductivos, la organización norteamericana que está litigando en las cortes de Estados Unidos contra las leyes que limitaron el acceso al aborto en los últimos meses en Estados con gobiernos republicanos, en abierto desafío del derecho constitucional, con el objetivo final de obligar a pronunciarse sobre el tema a la Corte Suprema, que desde la llegada de Trump al poder tiene un mayor sesgo conservador.

    Sin embargo, las prohibiciones «tremendamente inaceptables» de Estados Unidos podrían enviar un mensaje peligroso a otros países, advirtió la abogada Katherine Mayall, del Centro por los Derechos Reproductivos (CRR) con sede en Nueva York. «Puede parecer que estamos constantemente inundados de noticias sobre la regresión. (Pero) realmente hay mucho que celebrar», señaló, ya que los retrocesos en los EE.UU. tuvieron un «marcado contraste» con la tendencia general.

    Cernadas destacó que la mayoría de la población norteamericana no apoya el avance antiderechos contra el aborto.

    El mapa acaba de ser actualizado hasta abril de este año. Es la primera vez que se presenta en el marco de WomenDeliver y este hecho ilumina un signo distintivo en relación a las anteriores conferencias que se hacen desde 2007 cada tres años, y es que antes era un tema marginal de la agenda y ahora está presente en la mayoría de los paneles –desde la inauguración el lunes en boca del primer ministro canadiense, Justin Trudeau–, como un derecho fundamental de las mujeres para poder decidir sobre su propio cuerpo.

    “Hoy el aborto es un reclamo mundial”, apuntó Cernadas, y expresó su apoyo a la lucha Argentina.

    El informe que acompaña el mapa del aborto muestra que en los últimos 25 años –desde la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo que tuvo lugar en El Cairo y donde se definió por primera vez a los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos a la actualidad– 15 países reformaron su legislación para permitir el aborto a demanda de la mujer (entre ellos Uruguay, Irlanda, España, Sudáfrica, Suiza, Albania, Guyana, Nepal); y 18 países revocaron la prohibición completa y establecieron normativas que lo legalizó en distinta circunstancias (como Chile, Irán, Colombia, República Democrática de Congo, entre otros). Las reformas se llevaron adelante en países de una amplia diversidad de regiones geográficas y continentes, pero mayoritariamente en África, donde están ubicados casi la mitad.

    En cambio, en Estados Unidos, Alabama promulgó la ley de aborto más estricta en los Estados Unidos el mes pasado, prohibiéndolo incluso en casos de violación. Otros estados prohibieron la interrupción del embarazo después de que se pueda detectar el latido del corazón del feto. “Son las leyes de los machos”, calificó la reconocida abogada Nancy Northup, directora del CRR, en una de las sesiones plenarias. Northup anunció que van a demandar a todos los estados para revocar esas leyes que limitan el acceso al aborto y fue muy aplaudida.

    El mapa de CRR divide al mundo en cinco colores, de acuerdo con el grado de restricción al aborto. Y refleja el porcentaje de mujeres en edad reproductiva que vive en bajo cada una de las categorías legales:

    * El 5 por ciento (90 millones) en países en los que está completamente prohibido, incluso cuando corre riesgo la vida de la mujer. En total son 29. Varios están en Centroamérica, entre ellos El Salvador, Honduras, Nicaragua, Jamaica, Haití y República Dominicana. Durante la conferencia se denunció la situación que enfrentan mujeres que sufren incluso abortos espontáneos y terminan encarceladas y condenadas a penas de prisión de más de 30 año. En Honduras hay 42 presas por esa acusación, se alertó.

    * El 22 por ciento (359 millones de mujeres en edad fértil) viven en países donde solo está permitido el aborto cuando es para salvar la vida de la mujer. En total son 39.

    * El 14 por ciento (237 millones), en donde es legal cuando corre riesgo la salud de la mujer, entre ellos, la Argentina. Son 56 países.

    * El 23 por ciento (386 millones), donde se puede abortar por razones sociales y económicas. Son 14 países.

    * El 36 por ciento, el mayor porcentaje (590 millones), donde está legalizado completamente. Son 67 países, la amplia mayoría del llamado Primer Mundo.

    Como consecuencia de las leyes que criminalizan la práctica, advierte el CRR, al menos 23 mil mujeres y adolescentes mueren cada año por complicaciones de abortos inseguros.

    Leído en: https://www.pagina12.com.ar/198620-el-mapa-global-del-aborto

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