Archive for the ‘Amor’ Category

Consejos para las cartas de amor

mayo 16, 2017

Buscando cartas… encontré unos sencillos consejos

1. Sé sincero. No copies ninguna de las cartas de amor que hay por Internet. Puedes incluir frases que te gusten: Frases de amor, frases para conquistar, frases románticas. Pero que la carta sea tuya. Expresa con sinceridad lo que sientes.

2. Utiliza palabras sencillas que te salgan del corazón. No seas rebuscado. Procura ser tu mismo/misma. Un “te quiero”, “te amo”, vale más a los ojos de la persona que se los dices que las cartas y los poemas de amor más rebuscados.

3. Piensa en la persona que amas cuando le escribas la carta. Ella te inspirará. Piensa en lo que le gusta, en su forma de ser. Siéntela cerca de ti.

4. Más vale calidad que cantidad. No hagas una carta innecesariamente larga. Guárdate lo mejor para decírselo en persona.

5. Piensa en el objetivo de la carta y trata de ser claro al respecto. Es decir, pregúntate lo que persigues; por ejemplo
Que te perdonen
Que sepa que le amas
Que le recuerdas, que le echas de menos
Otros..

6. No te auto-compadezcas de nada, a no ser que tengas una muy buena razón para ello.

7. Ternura, delicadeza, comprensión, simpatía, sentimiento son ingredientes básicos de las cartas de amor bien hechas.

8. Halaga con sinceridad, no adules y tampoco lo hagas en exceso.

9. Sé generoso. El que ama, no espera recibir. Debes tenerlo claro cuando escribas tu carta. Solo las personas que son generosas, pueden amar de verdad.

10. Cuando hayas terminado de escribir la carta, reflexiona si no es mejor decírselo con tu propia voz. En todo caso cuida tu letra. 

Leído en: EuroResidentes  (Archivo/2007 Blog Acuarela de Palabras)

Cupido, el mito del amor

febrero 15, 2017

En el mes de los enamorados… no está de más recordar de dónde viene eso de los corazones atravesados por una flecha…

Cupido01“El día de los enamorados no sería lo mismo sin Cupido, el pequeño dios del amor en la mitología romana.

Mucho antes del día de San Valentín, Cupido ya ocupaba un lugar protagónico en las festividades griegas y romanas dedicadas al amor.  También conocido como Eros en Grecia, este niño alado es hijo de Venus (Afrodita para los griegos), diosa de la belleza y la fertilidad.

La historia cuenta que su propia madre se sorprendió al comprobar que su hijo no crecía y se mantenía como un niño.  Entonces, ella consultó el Oráculo de Temis, que le respondió: “El amor no puede crecer sin pasión.”

En la Tierra de los humanos vivía una princesa llamada Psique (Alma), a la que Venus envidiaba por su gran belleza.  Sin embargo, esta bella mujer no lograba enamorarse de nadie.

Un día, Venus envió a su hijo Cupido a eliminarla con sus flechas. Pero Cupido, al verla, se enamoró profundamente de ella y creció hasta convertirse en un apuesto joven.

Contra los deseos de su madre, se casó con Psique y fueron muy felices, hasta que ella, incitada por sus hermanas, rompió la prohibición impuesta por los dioses:  miró a su marido siendo ella una simple mortal.

CupidoypsiqueComo castigo, Psique fue alejada de Cupido pero fue tanto lo que luchó que, finalmente, el Olimpo la convirtió en diosa para reunirse con Cupido.

Desde entonces, el amor ha sido simbolizado por dos corazones atravesados por una flecha: la flecha de Cupido.”

 

Leído en: Imposible encontrar el original, pero aparece en varios sitios webs. Yo lo leí en una Revista Predicciones en papel: Cupido, el mito del amor-Rev.Pred.-2da.quinc-Marzo/2009

Imágenes: Como me suele pasar, ignoro la autoría de tan magníficas pinturas, que encontré con Google Images. Si alguno sabe, me dice?

Cupido en la Wiki: http://es.wikipedia.org/wiki/Cupido

Amar conociendo

febrero 13, 2017

Releyendo El arte de amar… elementos básicos comunes a todas las formas del amor (cuidado, responsabilidad, respeto, conocimiento):

“…Respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. El conocimiento sería vacío si no lo motivara la preocupación.

Hay muchos niveles de CONOCIMIENTO; el que constituye un aspecto del amor no se detiene en la periferia, sino que penetra hasta el meollo.

Sólo es posible cuando puedo trascender la preocupación por mí mismo y ver a la otra persona en sus propios términos.

Puedo saber, por ejemplo, que una persona está encolerizada, aunque no lo demuestre abiertamente; pero puedo llegar a conocerla más profundamente aún; sé entonces que está angustiada, e inquieta; que se siente sola, que se siente culpable. Sé entonces que su cólera no es más que la manifestación de algo más profundo, y la veo angustiada e inquieta, es decir, como una persona que sufre y no como una persona enojada.

Pero el conocimiento tiene otra relación, más fundamental, con el problema del amor. La necesidad básica de fundirse con otra persona para trascender de ese modo la prisión de la propia separatidad se vincula, de modo íntimo, con otro deseo específicamente humano, el de conocer el «secreto del hombre». …

El amor es la única forma de conocimiento, que, en el acto de unión, satisface mi búsqueda. En el acto de amar, de entregarse, en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al hombre. El anhelo de conocernos a nosotros mismos y de conocer a nuestros semejantes fue expresado en el lema délfico: «Conócete a ti mismo.»

Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes. Constituyen un síndrome de actitudes que se encuentran en la persona madura; esto es, en la persona que desarrolla productivamente sus propios poderes, que sólo desea poseer los que ha ganado con su trabajo, que ha renunciado a los sueños narcisistas de omnisapiencia y omnipotencia, que ha adquirido humildad basada en esa fuerza interior que sólo la genuina actividad productiva puede proporcionar…” 

Leído en: El arte de amar, Erich Fromm

Amar respetando

febrero 12, 2017

Releyendo El arte de amar… elementos básicos comunes a todas las formas del amor (cuidado, responsabilidad, respeto, conocimiento):

“… RESPETO no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única.

Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que les es propia, y no para servirme.

Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie.

El respeto sólo existe sobre la base de la libertad: “l’amour est l’enfant de la liberté», dice una vieja canción francesa; el amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación.

Respetar a una persona sin conocerla, no es posible…”

Leído en: El arte de amar, Erich Fromm

Amar responsablemente

febrero 11, 2017

Releyendo El arte de amar… elementos básicos comunes a todas las formas del amor (cuidado, responsabilidad, respeto, conocimiento):

“…El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la RESPONSABILIDAD. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser «responsable» significa estar listo y dispuesto a «responder».

… La persona que ama, responde. La vida de su hermano no es sólo asunto de su hermano, sino propio. Siéntese tan responsable por sus semejantes como por sí mismo. Tal responsabilidad, en el caso de la madre y su hijo, atañe principalmente al cuidado de las necesidades físicas. En el amor entre adultos, a las necesidades psíquicas de la otra persona. La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto…” 

Leído en: El arte de amar, Erich Fromm

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