Instrucciones para mirar una fotografía – Cora Gamarnik (vía Lobo Suelto)

World Day Photography – August 19

Palabras para poder /saber /leer /mirar /disfrutar una fotografía…

FOTO: Siria, 10 de julio de 2014 Fotógrafo Hosam Katan / Reuters Unos chicos juegan en un cráter provocado por un bombardeo en el barrio de Al Shaar.

«Elegir, buscar o encontrar una fotografía que por alguna razón nos impacte, nos interese, nos sorprenda, nos duela, nos alegre, nos lastime, nos traiga recuerdos, nos convenza, nos interpele.

Buscar una foto y mirarla. Mirarla, mirarla y volverla a mirar. Detenernos para verla.

Buscar al autor o autora. Buscar el año, el día, el lugar donde se hizo. Si es posible, entrevistar al autor. Preguntarle por qué sacó esa foto, en qué circunstancias, que le pasó al sacarla, que sintió, que hizo después, cómo la hizo circular, para qué o para quién la sacó, dónde la publicó si es que se hizo pública. Preguntarle qué piensa de su foto.

Conocer la historia de ese autor, revisar otras de sus fotos, poner esa foto en serie, en continuidad.

Tomar lo que dice el autor con pinzas. Analizarlo, contrastarlo con otras voces. Considerarlo como una voz clave para pensar esa fotografía, pero no como la única voz posible.

Suponer la intención del autor. Pensar qué buscó, pero también lo que se le escapó, lo que captó sin querer, lo que pudo y lo que no pudo.

Identificar las causalidades y las casualidades de esa imagen.

Pensar qué hizo el fotógrafo para tomar esa imagen. ¿Dónde se paró, adónde se subió, con qué cámara la sacó, por qué eligió ese lugar? ¿Tenía otras opciones?

Pensar si la planificó, la organizó o la consiguió. Si hizo posar a los que intervienen en la imagen o no. Si sabían los fotografiados que estaban siendo fotografiados. Si trató de pasar desapercibido o armó la escena. Si modificó algo de la situación antes de fotografiarla o si hizo lo que pudo como testigo mudo.

Analizar la fecha, estudiar el acontecimiento fotografiado, las razones por las que se produjo, lo que estaba en juego, lo que quedó al margen, lo que se ganó o perdió.

Mirar lo que pasa dentro de la foto. Analizar su forma. Sus planos, sus ángulos, su composición, sus puntos de fuga, sus colores, sus luces y sombras. Ver los personajes u objetos que están presentes. Ver las poses, los detalles. Ver los actores primarios y los secundarios. Ver lo que está en primer plano. Ver lo que no está en primer plano. Ver las figuras centrales y el fondo. Ver qué está iluminado, ver qué queda a oscuras.

Ver el instante capturado. ¿Es una excepción? ¿Es parte de una rutina? ¿Es algo excepcional?

Ver si es única o una de miles.

Mirar las miradas. ¿A quién miran? ¿Hacia dónde miran? ¿Se miran entre sí? ¿Qué no pueden ver?

Mirar lo que está en el cuadro. Mirar lo que queda fuera de cuadro. ¿Qué eligió captar el fotógrafo? ¿Qué eligió que quede afuera? ¿Qué no pudo o no quiso incluir en la imagen?

Ampliar la foto y recortarla. Mirarla por pedacitos. Reencuadrarla.

Ver quiénes están dentro de la foto. ¿Qué les pasa? ¿Qué hacen allí? ¿Qué sabemos de ellos? ¿Por qué están ahí?

Mirar lo que la foto dice, grita o susurra. Mirar lo que la foto calla, oculta o no dice.

Mirar los textos que la acompañan. Pensar los textos que podrían acompañarla.

Mirar el lugar de publicación de la foto. Si está en un diario, en un libro, en el posteo de un amigo, en la página oficial de un gobierno, en un álbum familiar… Si la tomó el fotógrafo de un diario, de una agencia, un free lance, un fotógrafo de un medio alternativo, un aficionado…

Mirar la relación que hay entre el o los textos que la rodean y la foto. Ver si el texto la explica, la fortalece, la tergiversa, la transforma, la completa, la tapa, la sostiene, la piensa, la contextualiza.

Pensar si vale la pena mostrarla. Y pensar ¿dónde? ¿De qué manera? En la pared de un museo, en un muro de Facebook, en la pared de una escuela, en la pared de una calle… ¿Por qué mostrarla? ¿Por qué esa y no otra de las miles y miles que existen? ¿Esa sola o con otras?

Preguntarse: ¿Qué transporta la foto? ¿Qué conserva? ¿Qué guarda?

Compararla con otras. Del mismo día, del mismo autor, de otro autor, del mismo tema, de las mismas situaciones, de otras situaciones.

Contrastarla.

Ponerla en relación, en serie.

Escribir su historia.

Ver qué sintetiza, qué simboliza, qué indica.

Ver si es huella, vestigio o rastro.

Ver qué llama enciende, que vacío deja, cómo punza.

Pensar si es un testimonio, un documento, un aguijón o una ráfaga de luz.

Ver si vale la pena archivarla, catalogarla, etiquetarla.

Ver si late.»

Leído en: lobosuelto.com/instrucciones-para-mirar-una-fotografia-cora-gamarnik/

Cora Gamarnik es una investigadora de las imágenes,​ ha realizado numerosos artículos y exposiciones relacionados con la historia del fotoperiodismo en Argentina… ( es.wikipedia.org/wiki/Cora_Gamarnik )

Debate…

Leyendo a Jim Rohn*

«Una buena idea se refina con el debate. Por eso tenemos dos partidos principales en el Congreso. Hay alguien que dice, «Tengo una gran idea para el país”. Le decimos, «¡Estupendo! Póngala sobre la mesa y vamos a debatir”. Y comenzamos el debate interrogando al tipo que tiene esa idea tan extraordinaria. A la tercera pregunta dice, «Retiro mi gran idea. Se me habían olvidado esas tres preguntas”.

Habrá tiempo de sobra más adelante para discutir con las nuevas ideas. La clave está en tomar apuntes con cuidado primero, y después debatir.

Esté siempre dispuesto a considerar las dos partes de la discusión. Entender la otra parte es la mejor manera de fortalecer la suya.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a debatir los asuntos importantes de la vida. El debate fortalece sus convicciones y les permite defenderse contra las ideologías que van a cruzarse en su camino.»

*Jim Rohn, estadounidense, conferencista sobre desarrollo personal, gerencia y ventas.

Cortesía en las negociaciones

Recomendaciones relativas a la ritualización/solemnización…

  1. Utilice las formas, imponga la cortesía, el respeto al orden del día convenido, opóngase a que se interrumpa al que está en uso de la palabra. Sea estricto en esto; sin ser enfático, no ceda ni un ápice, esto evita que las pasiones adquieran demasiada ventaja.

2. No consienta que le pongan furioso: algunos harán todo lo posible por cogerle en falta en este punto. Relájese, respire…

3. No consienta ni insultos ni calumnias. Manténgase firme a ese respecto; si lo ve necesario, rompa. No se puede respetar a alguien que se deja insultar o calumniar. Tampoco se negocia con alguien a quien no se respeta; lo que se busca es aplastarle.

4. No ponga al otro en situación de inferioridad. No le humille. Déle siempre una oportunidad de salvar la cara.

5. Con mayor motivo, no acepte negociar en situación de inferioridad física o moral.

6. No deje de recordarse que una negociación ha tenido éxito cuando no hay ni vencedor ni vencido, sino interlocutores -aunque muy momentáneos– satisfechos de la solución que han encontrado… Lo que importa es que la negociación haya podido eludir el conflicto. El respeto de las formas colabora grandemente a este resultado…”

Leído en: “Las negociaciones…”, Louis Laurent, pag.36, Edit. Deusto-Planeta.

La conversación: algunas reglas

Desde el Archivo/2010…

“Para ser agradable en una conversación, débese, pues:

Charlas-de-cafe

1. Hablar poco y escuchar mucho: Dios nos ha dado una sola boca y dos oídos.

2. Hablar con tono moderado, gracioso y natural, sin acento defectuoso.

3. Evitar la grosería, la trivialidad, y todo cuanto pueda ofender un oído delicado.

4. Sin ser purista, velar por la corrección y la elegancia del lenguaje, respetando los fueros de nuestra hermosa lengua castellana.

5. Hablar a cada cual de lo que mejor conozca o de lo que más le agrade.

6. Hablar muy pocas veces de sí mismo, de su familia, de sus negocios propios: el yo es siempre odioso.

7. Saber guardar un secreto, y no hacer nunca preguntas indiscretas.

8. Mostrarse benévolo, sin adulación; sincero, sin rudeza; siempre amable.

9. Saber escuchar.”

Leído y copiado de: “Manual de Urbanidad”, por H.E.C., Nueva Edición Refundida, Librería de José Moly, Buenos Aires.

Modales urbanos (cortesía y etiqueta)

Flor-2vinieta

De un viejo libro…
 
“La urbanidad de los modales tiene por objeto el conocimiento y la práctica de las reglas de la cortesía y de las leyes de la etiqueta.
 
La urbanidad (ars vívendi) consiste esencialmente en las formas exteriores; es el ceremonial de la gente bien educada. Si no infunde en todos los casos bondad, equidad, complacencia y gratitud, virtudes que supone la urbanidad del corazón, por lo menos reviste a los hombres con las apariencias de aquéllas y hace que parezcan exteriormente lo que son dentro de sí mismos, — o mejor dicho, lo que debieran ser.
 
Obligado a vivir en el mundo, no puede uno ignorar sus usos, sus costumbres, su lenguaje, todo cuanto nos exige en las diversas circunstancias de la vida, so pena de pasar por un hombre falto de educación. Los modales, que descuidamos como cosa de poca monta, son precisamente lo que hace que los hombres opinen bien o mal de nosotros (LA BRUYERE).
 
Para su deluda aplicación, requieren las reglas de cortesía muchísimo tino. So pretexto de urbanidad, no debe uno carecer de naturalidad, mostrarse obsequioso en demasía ni encogido; ha de hermanarse cierta dignidad con mucha soltura y despejo.
 
Sin la urbanidad del corazón, la de los modales no puede ser duradera. Esta se agotaría como esos arroyos efímeros originados por una tormenta, y que el primer viento o el primer rayo de sol hacen desaparecer.

La urbanidad del corazón

Sigue en: Archivo/2010:
https://acuarela.wordpress.com/2010/04/13/modales-urbanos/
(Fuente: “Manual de Urbanidad”, por H.E.C., Nueva Edición Refundida, Librería de José Moly, Buenos Aires. )

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