Archive for the ‘Derecho’ Category

Prohibir el aborto es penalizar la sexualidad libre. Judith Butler

mayo 19, 2019

10 de abril de 2019
Entrevista colectiva a la filósofa postestructuralista Judith Butler

“Prohibir el aborto es penalizar la sexualidad libre”

En un encuentro en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Butler respondió a preguntas que atraviesan el movimiento feminista, antes de una conversación pública con integrantes de Ni Una Menos.

Por Marta Dillon, Mariana Carbajal y Laura Rosso

“El tema del aborto es clave porque plantea la pregunta de quien tiene el poder sobre los cuerpos”, afirmó la filósofa norteamericana postestructuralista Judith Butler, en un encuentro con periodistas en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, durante una nueva visita al país. Butler hizo importantes aportes a la teoría queer y al campo de los feminismos. Es autora de los libros “El género en disputa”, “Feminismo y la subversión de la identidad” y “Cuerpos que importan”, entre otras publicaciones.

La entrevista colectiva fue el único contacto que Butler mantuvo con la prensa, un rato antes de la conversación pública con algunas integrantes del Colectivo Ni Una Menos, convocadas bajo el título de “Activismo y Pensamiento”. En la puerta, centenares de personas hicieron cola desde la mañana para ingresar al microestadio de la Untref donde se llevó adelante el encuentro, en el que se puso el eje en un deseo también colectivo de teoría feminista que acompañe las acciones callejeras masivas que son marea, sobre todo en Argentina. Cuatro ejes se tocaron en la conversación con Ni Una Menos: la potencia transnacional de la herramienta de la huelga feminista; la composición del movimiento feminista y su posibilidad de narrar conflictos que atraviesan identidades, territorios y lenguas; la contraofensiva de los fundamentalismos religiosos en su alianza con el capitalismo, y la avanzada conservadora que también surge dentro de los movimientos feministas con los grupos biologicistas y el punitivismo. En la charla con un grupo reducido de periodistas, el aborto, las denuncias sobre violencia sexual, y el punitivismo también fueron temas fundamentales.

La jornada de ayer fue la previa del II coloquio internacional “Los mil pequeños sexos”, que comienza hoy y se extiende hasta mañana, en el que se abordarán los debates que le dan forma al campo de los Estudios de Género y las Sexualidades y se estudiarán críticamente las políticas que despliegan las instituciones y los activismos.

“Contenta de estar acá, no es todo lo mismo América latina; todo el resto del mundo está observando qué están haciendo. En San Pablo, era la bruja pero también era trans”, saludó Butler.

–¿Qué preferís? –fue la primera pregunta.

–No soy binaria –respondió.

Otro disparador para Butler:

–Vos dijiste que el futuro no son las mujeres sino el feminismo…

–Controvertido, ¿querés que hable del feminismo sin las mujeres? Hay trans que vienen y me dicen, ‘mujer es una ficción’, y yo les digo que no es verdad. Es verdad en la medida en que vos lo creas, es tu derecho también ser así. Podés llamarte mujer, es una categoría histórica, que cambió con el tiempo. Hay muchas maneras de ser una mujer. Pero también dije que el feminismo no puede ser separatista, las mujeres necesitan estar entre ellas sobre todo cuando hablan de violencia o planes específicos de su vida íntima. Cuando te preguntás qué es ser una mujer, hay un gran debate, porque aun cuando haya sido asignada como mujer (al nacer) no quiere decir que seas una mujer.

–En Argentina un hombre puede cambiar de sexo y el Estado lo paga, pero una mujer no puede abortar porque está criminalizado…

–Apuntás en tu pregunta qué es lo que el Estado permite y financia. Nos hacemos la misma pregunta con todas las técnicas de reproducción asistida: ¿para todas las personas o para las casadas? Creo que hay formas patriarcales de poder para entender por qué el aborto está criminalizado. Es porque el cuerpo de las mujeres es del Estado, de la Iglesia o de la Iglesia dentro del Estado, porque son amigos muy cercanos. En general, se financian (las técnicas de reproducción humana asistida) a personas en pareja heterosexual o casadas. La prohibición del aborto es una penalización a la sexualidad libre de las mujeres.

Butler siguió refiriéndose al problema de la penalización del aborto. “El tema del aborto es clave porque plantea la pregunta de a quién pertenece el cuerpo de la mujer, quién tiene poder sobre los cuerpos”. Y agregó: “Esto también lleva a pensar cómo el Estado metió dentro de sus leyes una moralidad cristiana. Una mujer que decide ignorar la ley y decide con su propia autonomía termina siendo criminalizada. ¿De quién es el poder del que obliga a una mujer a tener un hijo cuando no lo tiene? Es el Estado y la Iglesia que fuerza a la mujer a un acto reproductivo. Entonces, esa ley es una violación, es un delito”, concluyó.

Una periodista planteó también cómo pensar el reciente suicidio de un músico mexicano luego de ser denunciado por abuso sexual en el marco del movimiento MeToo en ese país. Para Butler es un tema “muy complicado”. Y continuó: “El #MeToo fue muy importante en mostrarnos cuanto la violencia, el abuso, y la discriminación tenían lugar en diferentes lugares, trabajo, casa, calle, estaban generalizados. Se necesitaba saber, mostrarlo, esa es una contribución”, dijo la filósofa. Pero agregó que las feministas deben pensar qué buscan con las denuncias. “¿Vamos a hacer justicia? Porque la justicia formal protege a los poderosos, (en los casos de abuso o acoso sexual) no hay testigos, porque los hechos suceden en una habitación cerrada donde hay dos personas, y los juicios no tienen evidencias. ¿Se busca denunciar el acto o arruinar la vida de otra persona? Eso hay que preguntarse”.

Y luego sostuvo que este tipo de movimientos deberían contribuir con sus denuncias al cambio cultural. “Las negras tienen una idea de justicia restauradora, que no tienen que ver con la cárcel porque es más opresión para los hombres negros”, en cambio, una justicia restauradora “se refiere a un trabajo de la comunidad entera reconociendo el daño, en orden de reparar”.

–¿Qué tienen que hacer los hombres en las luchas feministas? –se le preguntó.

–La violencia contra las mujeres y trans es porque entre ellos se cubren, no objetan cuando la novia es asesinada, tienen esa hermandades, pero deberían salir a las calles, gritar a los cuatro vientos y decir no podemos violar ni matar a las mujeres. Esa es una gran cosa para que hagan.

Butler volvió sobre el problema de la criminalización del aborto y subrayó que “tiene que haber recursos para todas las personas, tengan acceso (a la interrupción voluntaria de un embarazo) no importa cuan rica seas”. Pero “el compromiso es con la salud de las mujeres”, debe haber “centros de salud que sean accesibles financiados por fondos públicos, tiene que haber inversión para poder ejercer los derechos. Y esa es la diferencia entre derechos personales y el derecho social que implica que todas las personas accedan”.

Hacia el final de la entrevista colectiva, Butler diferenció el impacto del movimiento Ni Una Menos del Me Too: “Acá es un movimiento, es colectivo, que se funda para hacer un cambio cultural, para decir a viva voz ‘esto ya no es aceptable’. Pero es distinto a apuntar a la eliminación de un individuo porque nos estaríamos convirtiendo en jueces y verdugos de una persona y no estaríamos condenando el acto. Los actos son parte de una práctica que está arraigada en la sociedad, y es lo que queremos cambiar”.

Leído en: https://www.pagina12.com.ar/186378-prohibir-el-aborto-es-penalizar-la-sexualidad-libre

(Las imágenes son de Página/12 y Las12)

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Día internacional contra el maltrato infantil

abril 29, 2019

24 de abril de 2019
Opinión – El Día contra el Maltrato Infantil – Por Yael Bendel*

“Hoy se conmemora el Día Internacional Contra el Maltrato Infantil, una fecha que nos invita a reflexionar acerca de la tarea diaria que llevamos adelante y también de aquellos desafíos pendientes que contribuyen a identificar y prevenir las múltiples violencias que padecen niñas, niños y adolescentes.

A diferencia de otros delitos, las estadísticas no dan cuenta de la dimensión de esta problemática dado que no es fácilmente cuantificable. Entre otros factores, debido a que las denuncias pueden ingresar y ser abordadas por distintos canales, efectores y dispositivos o por tratarse de distintos tipos de violencias, donde las víctimas pueden ser directas o indirectas. Y en este sentido, sostenemos que la principal dificultad para abordar este flagelo radica en aquellas violencias que aún no fueron denunciadas y permanecen invisibilizadas.

Cuando dialogamos e intercambiamos experiencias con las distintas instituciones que trabajan con niñas, niños y adolescentes, hay datos que nos interpelan y nos obligan a estar alertas, a trabajar mancomunadamente para proteger y hacer respetar sus derechos.

De acuerdo con los datos que brinda la Organización Mundial de la Salud, una de cada cinco mujeres y uno de cada trece hombres recién al llegar a su adultez pueden relatar haber sido víctimas de abuso en la infancia. Esto da cuenta de lo difícil y doloroso que es para las niñas, niños y adolescentes atravesar y poder denunciar este grave delito.

A su vez, el 80 por ciento de los maltratos relevados son perpetrados por conocidos o familiares de las víctimas, es decir: ocurren intramuros.

Ante esta grave problemática debemos tener un compromiso insoslayable que involucre a toda la comunidad y sea constante. Y también requiere, por parte de los organismos que protegemos los derechos de los niños, un trabajo sistemático y sostenido. Profundizando y mejorando día a día los abordajes que permitan prevenir y erradicar las violencias contra niñas niños y adolescentes.

Siempre hay señales, hay indicadores, solo tenemos que poder identificarlos. Y para ello es esencial concientizarnos, formarnos, conocer las instituciones que protegen sus derechos y fomentar, ante cualquier sospecha de violencia, la denuncia.

La denuncia puede ser anónima. La denuncia pone en marcha todo el sistema integral de protección de derechos de la infancia y adolescencia. Y es tan vital, que puede rescatar a la víctima de su círculo de violencia.

Hace pocos días una joven estudiante pudo denunciar, once años después de terminar su escuela secundaria, los abusos sexuales sufridos durante un viaje estudiantil por parte de un coordinador. También, otro hombre de 39 años denunció que durante varios años en su infancia fue abusado por un hombre reconocido en la comunidad y cercano a su familia y dio testimonio de su padecimiento.

En ambos casos, como sucede con tantas otras víctimas, el mismo patrón se repite: una persona cercana a su círculo de vida, la vergüenza, el sentimiento de culpa, la depresión. Sin embargo, para estos jóvenes ha sido liberador poder visibilizar ese dolor, entender que hay personas e instituciones dispuestas a escucharlos.

Al final del reportaje, el joven de 39 años dijo: “Padecí mucho el miedo a que lo sepan, es un miedo que esclaviza. Desde lo discursivo, todo el mundo se preocupa y condena cuando se habla de abusos sexuales en la infancia, pero en la práctica real, subsiste esa cultura que lo silencia” .

La prevención y la denuncia siguen siendo las herramientas fundamentales para visibilizar y erradicar las violencias hacia los niños. Son poderosas y están en nuestras manos.

Yael Bendel -Asesora General Tutelar (CABA).

Leído en: https://www.pagina12.com.ar/189581-el-dia-contra-el-maltrato-infantil

Relacionado: Día internacional contra la esclavitud infantil

DEMOCRACIA SIN PROSCRIPCIONES

noviembre 6, 2018

Así andamos por aquí… se avasalla el estado de derecho, pasando por encima del debido proceso y de las garantías en juicio… una estrategia global de ataques al campo popular y progresista

Sabemos que los peores momentos que nos tocaron vivir como sociedad fueron cuando atravesamos etapas de persecuciones, proscripciones, prohibiciones y revanchismo.

Porque no queremos volver al escenario de esas tragedias es que alertamos sobre los peligros que acechan cuando se avasalla el estado de derecho, pasando por encima del debido proceso y de las garantías en juicio.

Ese riesgo tiene hoy dimensión regional, en la persecución y proscripción de ex Presidentes y ex Presidentas, dirigentes sociales, sindicales y políticos que se oponen a las políticas de ajuste que recaen sobre nuestros pueblos.

Argentina no está exenta de esa práctica y la persecución política que vive la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner desnuda una estrategia global de ataques al campo popular y progresista que pretende construir mejores realidades para todos.

No permitamos que esa forma de violencia institucional vuelva a poner en riesgo el futuro de la paz y la democracia de Argentina.

– Mujica, José Pepe – da Silva, Luiz Inácio Lula – Correa, Rafael – Dilma Rousseff – Lugo, Fernando – Samper, Ernesto – Zelaya Rosales, José Manuel – Montaño, Gabriela – Errejón, Iñigo – Iglesias Turrión, Pablo – Boff, Leonardo – Vattimo, Gianni – Mélenchon, Jean-Luc – Amorim, Celso – Chomsky, Noam – Weisbrot, Mark – Mouffe, Chantal – Ominami, Carlos – Ominami, Marco Enríquez – Menchú, Rigoberta – Ramonet, Ignacio – Garzón, Baltasar – Pérez Esquivel, Adolfo…”

Siguen los firmantes en: http://democraciaparatodxs.org

Derechos del lector: Decálogo de Pennac

septiembre 1, 2018

Fue el Día del Lector, en Argentina (aniversario del natalicio de Jorge Luis Borges)… 

1)  El derecho a no leer.

2)  El derecho a saltarnos páginas.

3)  El derecho a no terminar un libro.

4)  El derecho a releer.

5)  El derecho a leer cualquier cosa.

6)  El derecho al bovarismo. (1)

7)  El derecho a leer en cualquier sitio.

8)  El derecho a hojear.

9)  El derecho a leer en voz alta.

10)  El derecho a callarnos. 

 

Derechos-del-lector

 

(1) Enfermedad de transmisión textual. (Término alusivo a Madame Bovary, la protagonista de la novela homónima de Flaubert, lectora compulsiva y apasionada de novelas románticas.)

La ilustración es de Quentin Blake / Official Website

En elcanonliterario leemos: “Una lista provisional de los derechos del lector la formulaba el escritor francés Daniel Pennac en Como una novela (1992). En esa obra recriminaba a los adultos imponer la obligación de leer con argumentos tan fáciles de suscribir…

En materia de lectura, nosotros «lectores» nos permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura…

Evidentemente, los derechos del lector pueden ser más, pero Pennac se limita al número 10 por hacer una comparación irónica, en negativo, con los Diez Mandamientos.

En la lista, como vemos, el principio y la ley que predomina es la libertad. Porque la libertad ha de estar por encima de todo: hemos de poder leer lo que queramos, donde queramos, como queramos, cuando queramos y cuanto queramos. No está hecho el mundo para perder el tiempo.

Por lo tanto, para animar a leer lo primero que hay que dejar claro es que tenemos el derecho de leer a nuestro entero gusto.

Además, también queda claro que para leer bien a los clásicos y disfrutarlos plenamente, antes hay que leer muchas otras cosas más sencillas que nos vayan abriendo el apetito y la mente. Así, más tarde, ya formados como lectores con criterio, nos darán rabia las lecturas apresuradas y superficiales, nos sublevaremos ante los textos mal escritos y no permitiremos que nos engañen con mala literatura, con historias planas y huecas que no nos aportan nada significativo, ni siquiera auténtica y gozosa satisfacción.

De todos modos, me parece que la lista está incompleta. ¿Qué otros derechos como lectores nos asisten? ¿Quién se atreve a continuar enumerando? Se admiten sugerencias.

El libro de Pennac es, por supuesto, muy recomendable y apto para todos los públicos. Sin serlo, como indica el título, se lee “como una novela” y tiene esa rara facultad de los “libros vivos”, esos que hablan directamente al lector. Por eso, creo que muchas personas pueden disfrutar con su lectura, así que no lo dudéis… Ánimo.

Daniel Pennac (1992). Como una novela. Barcelona: Anagrama, 1993. Traducción de Joaquín Jordà.

Leído en:  El Canon Literario

Bioética y ética médica: “dignidad humana”

marzo 28, 2018

En una mesa de “Usados”, dí con un libro de Ruth Macklin (filósofa de la bioética) titulado “Dilemas / Qué es lo ´mejor´ para el paciente?“. Han pasado décadas, eran los inicios de esa disciplina. La autora hizo su recorrido y publicó más y, tal vez, hasta se haya desdicho a medida que recibía críticas y aportes. Son temas que -además de tener sus habituales interesados -médicos, abogados, especialistas en ética- a todos nos incumben pues nos pueden llegar a tocar muy de cerca. Conceptos como los de “dignidad humana”, “respeto a la autonomía”, distribución de recursos escasos, “lo mejor para el paciente”, criterio del juicio por otro, derecho a rechazar un tratamiento, calidad de vida, paternalismo, consentimiento, consentimiento implícito, y más.  Así que me fui a buscar por la Web

De la dignidad humana y la bioética (vía paliativosvisibles)

“Existe una palabra clave, utilizada por expertos en bioética, filósofos y juristas, esta es la palabra dignidad. El término aparece en el título de la Convención de Estrasburgo (“Convención para la tutela de los derechos del hombre y la dignidad del ser humano”) y en el Preámbulo de la misma está repetida al menos tres veces, de manera que parece lícito elevarla al papel de único, posible, y auténtico fundamento de una bioética europea. Así empieza la ponencia de Francesco D’Agostino, en el Congreso Internacional de Bioética de 1999. La dignidad es un concepto imprescindible e indispensable para pensar en bioética.

La noción de “dignidad humana” se vincula con el “respeto incondicionado que merece todo individuo en razón de su mera condición humana, es decir, independientemente de cualquier característica o aptitud particular que pudiera poseer”. Para Kant, es “algo que se ubica por encima de todo precio y, por lo tanto, no admite nada equivalente”; mientras las cosas tienen “precio”, las personas tienen “dignidad”.

No tiene nada de nuevo enfrentar estas ideas, dignidad y bioética. Gilbert Hottois (2) en su artículo “Dignidad humana y bioética. Un enfoque filosófico crítico”, nos aclara su significado y alcance filosófico. Parece ser, que el uso del concepto de dignidad en lo que se refiere a argumentos bioéticos, está lejos de ser universalmente entendido. Como ejemplo, la dignidad no tiene cabida en el principialismo, según este autor. Recuerda que en el libro de BEAUCHAMP T. L. et CHILDRESS J.F, Principles of Biomedical Ethics, solo menciona en dos ocasiones el término “dignidad” y una de ellas para subrayar su carácter ambiguo.

Para algunos expertos, la dignidad es fundamento imprescindible de la bioética; para otros es el signo de una calidad de vida. Para Francisco Javier León, la persona humana no es, por tanto, valiosa por lo que “tiene”, sino por lo que” es”. Es fundamental, por ello, desarrollar toda una antropología de la dignidad humana, que la establezca en el lugar primordial, de finalidad, respecto al conocimiento científico y técnico, por una parte, y respecto a toda legislación en materia de Bioética, por otra.

También, otros, creen que la dignidad pasa por ser un problema en y para la bioética. La investigadora Monique Pyrrho, cree que la dignidad humana se ha convertido en un problema. No sólo desde el punto de vista práctico, político y social, como un principio para definir o para alcanzar en las más diferentes situaciones en que la humanidad encuentra sus límites, sino especialmente en la definición filosófica y bioética y en su operacionalidad como concepto. Apunta a que fue presentada como un concepto “inútil”. Recuerda que el editorial de Ruth Macklin en el British Medical Journal, con el título de “Dignidad es un concepto inútil”, suscitó mucha polémica y diversas reacciones. Discurriendo sobre la posibilidad de una perfecta sustitución de la dignidad por otro concepto más útil y operacional -la autonomía-, sin pérdida significativa, esa autora cuestiona cómo el uso basado en el impacto emocional de un concepto tan vago e impreciso podría contribuir para discusiones importantes en bioética.

Afortunadamente, la inmensa mayoría de los que estudiamos los valores y principios de la bioética, acusamos de un recelo ante voceros sin causa definida. No cabe la menor duda de que la bioética necesita de la dignidad para ser lo que es.

Aconsejaría la lectura del Cuaderno: La dignidad humana. Filosofía, bioética y derechos humanos, editado por la Dirección Nacional de Atención a Grupos en Situación de Vulnerabilidad dependiente de la Subsecretaría de Protección de Derechos Humanos de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de Argentina. Especial mención al artículo del Dr. Juan Carlos Tealdi, Director del Programa de Bioética del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires.

Como verán queda mucho por aprender. Se debe seguir apoyando la dignidad del ser humano en todos los campos, es base fundamental de la bioética.”

Bibliografía consultada: (ver artículo-fuente)

Publicado por Javier Manuel Yagüe

Leído en: http://paliativosvisibles.blogspot.com.ar/2014/07/de-la-dignidad-humana-y-la-bioetica.html

Otro texto:

La “dignidad humana” no es un concepto inútil

“Pocos conceptos son tan debatidos en la bioética como el de “dignidad humana”. Ruth Macklin escribió un breve pero demoledor artículo en 2003, afirmando que “la dignidad es un concepto inútil”. El consenso mayoritario entre los bioeticistas sostiene que está en lo cierto.

Sin embargo, en el Journal of Medical Ethics, revista norteamericana sobre ética médica, Linda Barclay, de la Universidad Monash en Melbourne, reexamina su argumento resolviendo que aunque la “dignidad humana” pueda ser discutida y confusa, no es completamente inútil. Añade que a pesar de haberse convertido en un concepto andrajoso para los bioeticistas, subsiste una “enorme preocupación práctica relacionada con la dignidad en el marco de la atención sanitaria.´´

Esto lo concibe la autora al asumir la distinción clásica entre dignidad intrínseca y extrínseca. Para la primera, coincide con Macklin en su inutilidad. Pero la segunda, dignidad extrínseca, difiere de que sea inútil; ya sea diáfana o confusa, es primordial para la asistencia médica. Barclary interpreta así “estatus” por “dignidad”:

En mi concepto de dignidad, la dignidad se manifiesta en un contexto de relaciones sociales donde respetamos normas sociales para tratar y asistir a personas al compartir un estatus idéntico. Cuando esto se da, revelamos a los demás que los consideramos socialmente nuestros iguales.

Son frecuentes las situaciones donde los pacientes son tratados socialmente con inferioridad y su intimidad, estima y respeto quedan ignorados. La autora cita un investigador el cual descubrió que “de forma rutinaria las relaciones con enfermos, pobres y vagabundos están caracterizada por ser groseras, desdeñosas, indolentes, altivas, denigrantes y con rechazo.”

Esto no sólo constituye una violación de su dignidad, sino que además genera un peligro para su bienestar físico. “Concretamente, cuando las personas son tratadas con regularidad como inferiores sociales, se vuelven particularmente vulnerables al maltrato y al abuso”. Este peligro es particularmente grave en personas con deficiencias cognitivas, convirtiéndose en víctimas de estigmas deshumanizantes.

Barclay concluye: “nos situamos ahora en una posición desde la que podemos comprobar que Macklin se equivoca al afirmar que la dignidad es un concepto inútil. El respeto a las personas y a su autonomía no alcanza a lo que implica tratarlos con dignidad.”

Por Michael Cook : U‘Human dignity’ is not ‘useless’.
https://www.bioedge.org/bioethics/human-dignity-is-not-useless/12474

Traducción: Enrique Montero

(Allí una persona comentó: “Echeverría – 3 noviembre 2017 a las 16:11

La dignidad como tal y su utilización corresponden a una construcción social, por ello debemos entender que, si la sociedad que construye se sustenta en la mentira y la manipulación, pues no podemos esperar nada potable… Mentimos y manipulamos los términos y alcances de aquello que creamos para definirnos, para separarnos y para acercarnos. La dignidad como tal carece de sustento, ya que la dignidad es aquello que nosotros queremos; una manera más simple de entenderlo es, la dignidad que reclamo es la misma que debo darle a cualquier ser humano. Pero ¿somos capaces de pensar que un vagabundo, pobre, inmigrante, merece ser tratado con dignidad? diremos que sí, pero pensemos si no nos estamos mintiendo y manipulando a quien nos lee.”)

Leído en: https://www.bioeticablog.com/la-dignidad-humana-no-es-un-concepto-inutil/

PD: Con tiempo, abajo, en los Comentarios, iré agregando textos relacionados que encuentre.

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