La conversación: algunas reglas

Desde el Archivo/2010…

“Para ser agradable en una conversación, débese, pues:

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1. Hablar poco y escuchar mucho: Dios nos ha dado una sola boca y dos oídos.

2. Hablar con tono moderado, gracioso y natural, sin acento defectuoso.

3. Evitar la grosería, la trivialidad, y todo cuanto pueda ofender un oído delicado.

4. Sin ser purista, velar por la corrección y la elegancia del lenguaje, respetando los fueros de nuestra hermosa lengua castellana.

5. Hablar a cada cual de lo que mejor conozca o de lo que más le agrade.

6. Hablar muy pocas veces de sí mismo, de su familia, de sus negocios propios: el yo es siempre odioso.

7. Saber guardar un secreto, y no hacer nunca preguntas indiscretas.

8. Mostrarse benévolo, sin adulación; sincero, sin rudeza; siempre amable.

9. Saber escuchar.”

Leído y copiado de: “Manual de Urbanidad”, por H.E.C., Nueva Edición Refundida, Librería de José Moly, Buenos Aires.

Modales urbanos (cortesía y etiqueta)

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De un viejo libro…
 
“La urbanidad de los modales tiene por objeto el conocimiento y la práctica de las reglas de la cortesía y de las leyes de la etiqueta.
 
La urbanidad (ars vívendi) consiste esencialmente en las formas exteriores; es el ceremonial de la gente bien educada. Si no infunde en todos los casos bondad, equidad, complacencia y gratitud, virtudes que supone la urbanidad del corazón, por lo menos reviste a los hombres con las apariencias de aquéllas y hace que parezcan exteriormente lo que son dentro de sí mismos, — o mejor dicho, lo que debieran ser.
 
Obligado a vivir en el mundo, no puede uno ignorar sus usos, sus costumbres, su lenguaje, todo cuanto nos exige en las diversas circunstancias de la vida, so pena de pasar por un hombre falto de educación. Los modales, que descuidamos como cosa de poca monta, son precisamente lo que hace que los hombres opinen bien o mal de nosotros (LA BRUYERE).
 
Para su deluda aplicación, requieren las reglas de cortesía muchísimo tino. So pretexto de urbanidad, no debe uno carecer de naturalidad, mostrarse obsequioso en demasía ni encogido; ha de hermanarse cierta dignidad con mucha soltura y despejo.
 
Sin la urbanidad del corazón, la de los modales no puede ser duradera. Esta se agotaría como esos arroyos efímeros originados por una tormenta, y que el primer viento o el primer rayo de sol hacen desaparecer.

La urbanidad del corazón

Sigue en: Archivo/2010:
https://acuarela.wordpress.com/2010/04/13/modales-urbanos/
(Fuente: “Manual de Urbanidad”, por H.E.C., Nueva Edición Refundida, Librería de José Moly, Buenos Aires. )

Un recuerdo escolar de la Navidad

Portadas navideñas de la revista infantil que yo leía de chica: “Anteojito”!

Info: https://es.wikipedia.org/wiki/Anteojito_(revista)

Día de la Tradición (Argentina)

Noviembre 10

Vía: RetroInfancia/Facebook (portada de una revista infantil-escolar Anteojito)

Aprendizajes

Leído por ahí…

No naciste impaciente, no naciste agresivo, no naciste perezoso, no naciste arrogante, no naciste irritable, no naciste machista, no naciste intolerante, no naciste insensible, no naciste egoísta.
Todo es una construcción socio-cultural que fuiste aprendiendo en tu proceso de socialización y cómo lo aprendiste también puedes desaprenderlo.

Relacionados: Atención y aprendizaje/ Krishnamurti   – La propia educación /Jim Rohn