Murgas uruguayas: género teatral, celebración comunitaria

Carnaval… espacio para preguntar y decir… movimiento, música y colores rescatando inquietudes y vivencias populares… crítica social… permiso oficial para decir lo que se nos ocurra… función de parábola, de ironía y de máscara… el lugar donde se expresa lo sensato y se desnuda la mentira… otra ekklesia…

Si disponen de un rato para leer…

Dios en el escenario. Teología y Murga
Por Aníbal Sicardi, para RevistaElArca

“Título extraño aún cuando se aclare que se trata de indagar sobre las murgas de Uruguay que, junto a los Parodistas, Humoristas, Lubolos y Revistas son elementos insustituibles del carnaval uruguayo, el más largo del mundo.

Murgueros“Gustavo Remedi, uruguayo, Doctor en Literatura Hispánica, en su libro Teatro del Carnaval. Critica de la cultura nacional desde la cultura popular, sostiene “la necesidad” de empezar a hablar del «teatro del carnaval» o de «teatro carnavalesco«, no como un género “primitivo, crudo, de calidad inferior, sin elaboración” sino que, por su «materia prima», se convierte en «verdadero arte”, «verdadero teatro»”, “lisa y llanamente como un tipo o género de práctica teatral por derecho propio”.

En Montevideo, la rendición de honores al Dios Momo se concentra en los Tablados y en el Teatro de Verano. Los primeros son los clubes o espacios abiertos que, durante el carnaval, automáticamente se los denomina Tablados remitiendo la memoria a los tiempos idos, cuando se armaban los tablados de madera en las esquinas de los barrios donde representaban las murgas.
El segundo, un anfiteatro enclavado entre dos cuchillas a espaldas del río, es donde se realiza el Concurso Oficial. Las distintas expresiones de espectáculos concursan en tres series. Las dos primeras de selección de conjuntos. En la tercera, La Liguilla, se designan los ganadores mediante el estricto conteo de especialistas que votan, bajo sobre cerrado, en cada serie, que luego se suman para el veredicto final. Entre todos los géneros, la Murga es la más apreciada.

La estructura murguera consiste en la presentación; el desarrollo, mediante escenas conocidas como “couples” y la despedida, llamada Retirada. Prima el humor, pero contiene la crítica social. Así construyó su leyenda de ser el espacio para escuchar y ver la interpretación de lo ocurrido en el año, gozándose con las punzantes escenas sobre personajes claves de la política uruguaya.

En el Teatro de Verano y los Tablados, las murgas se exponen al veredicto principal, el de la gente, que funciona como una asamblea, recapitulando la ekklessia de los griegos, término que el cristianismo se apropió para llamar Iglesia a su organización institucional.

La puesta en escena

Con esa fama de crítica social, en el verano de 2007, la murga Agarrate Catalina sorprende llevando a Dios al escenario. Directamente. Sin tapujos. Sin escondites. En su brillante puesta en escena titulada la Historia de la Humanidad, la Catalina incorpora el couplé El ser humano y Dios.

Allí hablan con Dios. Le piden disculpas porque no saben el arameo y le explican que no les pareció correcto enviarle un mensaje de texto, por lo que entonces eligieron conversar de esa forma para preguntar y repreguntar a la Divinidad sobre interrogantes existenciales.

Le confiesan su sospecha de que “vos” te olvidaste de la humanidad. Interpretan que el asunto de Jesús no “te” salió muy bien, porque fue un flaco, barbudo, con sandalias, que más se parecía a un hippie que al Hijo de Dios. La murga entiende que la elección de un Papa es harto difícil, pero ¡eso de elegir un nazi!

Esa veintena de personas que integran el conjunto no tienen fronteras en su osadía. Se atreven nada más y nada menos que cuestionar la doctrina de la Trinidad. No saben de qué se trata, porque si ya es difícil entender eso de que “vos sos el Hijo pero también el Padre” ¡después aparece el Espíritu Santo!

Esa actitud, que podría calificarse de absoluta desfachatez de aventureros de las tablas, tiene su fundamento bíblico. Es el estilo cuestionador de los Salmos donde preguntan a Dios, una y otra vez, sobre la injusticia y el desamparo humano. Es el estilo del polémico Job quien interroga a Dios sobre las causas de sus desgracias. El del mismo Jesús que, inundado por la soledad de la Cruz y de su inevitable muerte, se pregunta donde está Dios.

Agarrate Catalina se inserta en esa tradición teológica que cuestiona la imagen de Dios construida por los profesionales religiosos. Desfonda el cubilete en el que se encerró a Dios. Deja liberados los dados interrogativos que apuestan recorrer los caminos de la búsqueda del Dios Verdadero.

En la Retirada de ese año, Catalina usa la expresión “se desplomó el telón”. Ilustrativo de esta puesta en escena donde, inesperadamente, desde la nada, surge Dios. La Catalina no está sola en el hurgar sobre ese antiguo acompañante del humano.  Se repite, año tras año, murga tras murga: «si vos no cambiás no cambia nada».

Es el reclamo de un nuevo hombre, de una nueva sociedad.

«El hombre nuevo»

Otra murga, Queso Magro –nomenclatura que invita a pensar en la “liviandad del ser”- se sumergió en el eterno tema del amor. El enamoramiento fue el título de su presentación. Un obsesivo del gimnasio se enamora de Magdalena – ¿simple casualidad el nombre de la mujer?- pero no sabe como encarar esa relación. La murga va en su ayuda. Queso Magro tiene clara su función de consejera. Al fanático de los “fierros” no le anda con rodeos. Para enamorar a Magdalena “vos tenés que cambiar”. Buscar lo mejor dentro de sí mismo.

Una murga que se aprecie no puede andar con chiquitajes. No se deslumbra con esa oportunidad para descargar su bagaje de técnicas de encantamientos. Los de la liviandad del ser ni se asoman a ellas. Apelan a lo íntimo del ser humano. Algo así como el “hombre nuevo” del Apóstol Pablo en la Segunda Carta a los Corintios. La vida no depende de técnicas sino en el cambio sustancial del ser.

La murga uruguaya, que supo profesionalizarse sin perder el contacto con el pueblo, mediante el humor y la ironía, destila filosofía y teología.

 

Los Asaltantes con Patente, algo así como el Jesús con “patente” para tirar abajo las mesas de los mercaderes del Templo, no se presentaba en concursos desde 1973. Volvió en 2007. Escenificaron una huída.

Lo de Asaltantes es como una réplica de A puertas cerradas de Jean Paul Sartre. Tres personajes encerrados en un lugar, el infierno, que al abrirse una puerta y darles la oportunidad de volver a la humanidad, no se animan traspasarla. Viven “sin salida”.
Los Asaltantes huyen de algo. ¿De quien? ¿De un sistema? ¿De Dios?

En la Biblia se encuentra el libro de Jonás, desfigurado con la tonta discusión acerca si hay o no un pez tan grande que se puede tragar un hombre, que vive en el estómago del señor pez y luego vuelve a la vida de todos los días.

Con esa banal discusión se esconde el mensaje de la parábola, que es lo que es el libro. El señor Jonás, enviado por Dios a una misión- tiene que ir a Nínive para anunciar su destrucción- no quiere saber nada de esa tarea. Huye en un barco que, por su culpa, corre peligro de hundirse. Los demás navegantes lo tiran al mar donde se lo traga el gran pez.

Los Asaltantes ¿Son los nuevos Jonás? ¿Tiene una misión que cumplir, pero la esquivan y son absorbidos dentro del gran pez del viejo mundo? ¿Por qué se encuentran frente al abismo “sin salida”? Si se recurre a Soren Kierkegaard, se puede concluir que los Asaltantes presentan, escondido, el desafío del salto de fe. Hay que arriesgarse. Es posible que ese gesto aparezca con la máscara de una opción política, pero contiene lo religioso, una impronta siempre presente en las murgas, velada por el humor y la creatividad. Movimiento, música y colores rescatando inquietudes y vivencias populares.

«Curtidores de hongos»

El primer premio del 2004 fue para Curtidores de Hongos. Tema El Desalmadero. Allí se compran y venden almas, “Bienes y males/Las chatarras espirituales/. El personaje clave es González quién busca “un alma con la calma de la brisa/Alma que en un rayo de sol/Ilumine con la flor de una sonrisa/Mi rosal marchito de ilusión”.

En 2001 Los Diablos Verdes merecen el galardón con El País de la Alegría. Es el país que te “mira/respira… te abriga/te cuida… entre rosas y espinas/laberintos y salidas/ Y que de un sombrero salgan flores/Colores/Canciones” ¿Por qué esa gama de atributos? “Porque un niño está jugando/Amando/Soñando/” ¿Qué niño? ¿Cualquier niño? ¿Alguno en particular? Las preguntas son legítimas porque el niño que diseñan Los Diablos Verdes va “Dibujando con sus manos/La esperanza del futuro/” ¿Es Jesucristo?

Esos Diablos vuelven a ser favorecidos con el primer premio en 2003. Tema La Caldera de los Diablos. Magnífica ironía sobre la desvirtuación del evangelio por los organismos profesionales de la religión. Se repite, en una versión modernizada, la antigua pregunta de los salmistas “Por qué el inocente /Es el que al final se embroma/ y como hablar de los cielos confunde”, referencia inequívoca al ambiguo/ineficaz/desactualizado/confuso mensaje de las iglesias oficiales.

Es “Por eso que esta Caldera/Repite con gran esmero/Que caigan los pecadores/Que han hundido/A un pueblo entero”, por lo tanto “Habrá que avivar las llamas/Pa´no perder la memoria/”. Irónica contrapartida de las auto-legitimadas organizaciones eclesiales. La predicación del evangelio por la vía opuesta. La propuesta de Kierkegaard, proclamar el mensaje en forma indirecta, es utilizada por las murgas para cuestionar las doctrinas oficiales del cristianismo como la de la trinidad, la risa, el humor, el tiempo y el sentido de la vida.  Allí hablan con Dios. Le piden disculpas porque no saben el arameo y le explican que no les pareció correcto enviarle un mensaje de texto.

Murgas y Dictadura Uruguaya

En la Dictadura la represión es total. La de Argentina eliminó las murgas, muy distintas a las uruguayas, pero con el mismo sentido de crítica al sistema, y decapitó las fechas del carnaval como feriados oficiales.

En Uruguay no podían sepultar el carnaval. Se propone su limitación. Coherente con su expresión clasista, la Dictadura apela al recorte del lenguaje del discurso. Hay que evitar que en lo oral se exprese la crítica al sistema.

La Dictadura, que olvidó que no debe olvidarse el olvido, como dice Benedetti, no percibió que el carnaval es expresión del gesto y la creatividad. El mensaje corporal podía decir más que el oral. La palabra, en su versión poética, posibilitaba ser usada en el momento oportuno para sugerir lo que ya estaba en la interioridad uruguaya. Se recortaba de tal forma que dijera el todo prohibido. De esta última circunstancia fue un brillante ejemplo el couplé Murga La de Falta y Resto.

Gustavo Remedi, en el mencionado libro, dice que la Dictadura consiguió “la destrucción del espacio público -medio natural de la vida ciudadana-, la consecuente desactivación de la vida social y política (el repliegue hacia adentro, hacia lo privado, «el insilio»), y la generalización del miedo, del silencio, en fin, del terror”. Agrega que intentó cambiar los valores bajo el dominio de la “concepción salvífica del libre mercado, aceptación de la ideología del desarrollismo, fetichismo de la tecnología y de los bienes de consumo” que tuvieron consecuencias en la sensibilidad y en las creencias de la gente.

Desde esa perspectiva, Remedi vislumbra de tal forma las manifestaciones del carnaval que se pregunta si es “Culto o religión civil” y propone “examinar el conjunto de figuras y narrativas religiosas que lo estructuran” dentro del contexto de los cambios ocurridos en la sociedad, que “han resultado en el fortalecimiento de discursos de índole ético-religioso que en el Uruguay del siglo XIX habían sido desplazados a un segundo plano por el positivismo y otros discursos humanistas y científicos de índole secular”

Para el profesor uruguayo, los responsables de la Dictadura fueron “los sacerdotes del sistema religioso del mercado que, valga la observación, propone la salvación de todos” por lo que el carnaval, dentro de él las murgas, propone la resistencia.

Las murgas, al atacar al Dios de ese sistema, se transforman en los ateos de la religiosidad oficial encubiertos en el festejo de otro Dios, Momo, quien, según la mitología era el que se reía de los demás dioses.

Sugerente es que, en los primeros siglos, los cristianos eran llamados ateos porque no aceptaban los dioses de su tiempo. Es también el calificativo que se le colocó a Nietzsche, aunque nunca dijo que no era creyente, como prueba Michel Onfray en su “Tratado de Ateología”, pero que no se le perdonó que demostrara como el cristianismo de su tiempo mató a Dios.

Remedi, quien es profesor de literatura en Trinity College, Hartford, Connecticut. de Estados Unidos, afirma que el carnaval uruguayo enfrenta la Dictadura con “la narrativa del Dios Ausente”, la “ausencia” del gozo, del placer y la perdida de valores que el murguista lo busca como “un peregrino” , “rebelde”, “/porque el hombre me hizo así / él me ha robado la ilusión de ser feliz / tanto he implorado sin encontrarme con dios / que quisiera ser como el niño aquél / que encendió una estrella en Belén / quisiera ser un niño Jesús / que no terminara en la cruz / para poder dar amor».

En ese contexto, ve a las murgas como “Una iglesia de peregrinos que reinventan el reino de un Dios Ausente” preguntandose “¿Dónde se puede encontrar este Dios? y respondiendo «en el barro, en el hombre, en la siembra, en el pan de nuestros hermanos, en el amor, en las manos sin dueño».

En ese peregrinar, la murga se hace cargo de la tradición Judea-Cristiana del Dios metido en la historia humana, por lo que canta que ella es «la compañera / de un pueblo que construye / su senda verdadera».

El joven e inquieto Doctor en Literatura, arroja sus reflexiones al ruedo de lo inédito afirmando que las murgas, en la Dictadura, son el “Moisés que viene a llevar al pueblo hasta las puertas de la Tierra Prometida, a recordar la ley del pueblo, a destrozar los fetiches divinizados (los becerros de oro), a pedir cuentas a los enemigos del pueblo. Pero también es el Jesús indignado que irrumpe con ira y con furia en el templo o en el mercado; o el Cristo en la gloria de los paneles medievales que regresa a juzgar, a salvar a unos y a condenar a otros. Si trasciende el principio de realidad en este caso es para situarse en el aleph del fin de los tiempos, en visión del Juicio Final”.

En la Dictadura las murgas exponen una religiosidad que estaba velada. Sacralizan el espacio, la calle, donde se moviliza la congregación peregrina. Rescata la memoria de vivencias y significados fundamentales de la vida. El Tablado deja de ser un simple momento de humor y de fantasías para convertirse en el lugar donde se expresa lo sensato y se desnuda la mentira. El sentido de la vida se contrapone al sin sentido de la vida de cada día.

Si Remedi interpreta que “dadas determinadas circunstancias, el carnaval puede convertirse en una nueva forma de religión (una iglesia de emergencia)” no debe asombrar que inquiera si “Es posible argumentar que las representaciones del carnaval son una máscara mediante la que se expresa la religiosidad de la sociedad uruguaya” y exprese, entre otras preguntas, “¿Qué tipos de teologías se corresponden con estos rituales carnavalescos?” Detrás de la manifestación carnavalesca de la murga uruguaya se encuentra el evangelio y otra iglesia. Personajes de la política protagonizan la escena aguardando un veredicto…

«Iglesia popular»

La Iglesia, en su estrategia de asimilar las festividades y manifestaciones populares de su tiempo, quiso apropiarse del carnaval. Si bien resultaron exitosos otros intentos, como suplantar la festividad del Sol por la de Navidad, no fue así con las fiestas saturnales que, junto a la de Momo, son parte fundamental del carnaval.

Ese intento derivó en que las celebraciones cristianas fueran inundadas de elementos que la dirigencia eclesial consideró inadecuados. Desde el siglo IV al XII se registran continuas advertencias, incluidas desde los Concilios, contra lo que ocurría en esas celebraciones. No menos de ocho siglos de resistencia de celebraciones populares en templos y catedrales. Recién en el entre hacia el siglo 18 la Iglesia Católica Romana afirmó el estilo litúrgico que se conoce en la actualidad, en el que desaparece toda manifestación que exprese alegría y creatividad.

Juan José Tamayo-Acosta, español, teólogo católico romano, en su ensayo “Sacramentos, fiesta y fantasía”, critica esa formulación litúrgica por tenebrosa y triste. Sostiene que “Las celebraciones de la comunidad no son lugares para el debate académico, para argumentar las diferentes posiciones de sus miembros, sino para poner en común las experiencias personales y comunitarias de la fe y de la vida”

Ello no ocurre en lo que se conoce como iglesias, pero sí en las murgas.

Es una tentación denominar como “iglesia popular” ese espacio de “iglesia en emergencia” que serían las murgas uruguayas, pero tal expresión no la representa.

Por una parte, porque el término “iglesia popular” proviene del oficialismo. Ese estilo de catalogación la envía a un segundo lugar, una manifestación que se acepta como un hecho que no se puede ignorar, pero que no tiene la calidad de la oficial. Hay que reconsiderar el significado de esa expresión y preguntarse sobre lo que oculta.

Por otro lado, la murga tiene el germen de otra iglesia, más cercana a la verdadera. Rescata la presencia del evangelio en la vida ciudadana que no se expresa en los templos, en los recintos con paredes, y si en la calle o en espacios semi abiertos como los Tablados y el Teatro de Verano. Dato importante si se recuerda que los primeros cristianos eran conocidos como los “Del Camino”, no como los “Del Templo”

Esta otra iglesia es comunitaria, participativa, desjerarquizada. Su producto escénico está compuesto por libretos de alta calidad poética, trabajados, pensados, apoyados en un aparato de conocimientos sociales, filosóficos y de excelentes diseños escénicos que complementan el texto. Antes que en los Tablados, las murgas presentan sus propuestas en los ensayos, con la asistencia de abundante público que da su aprobación (o no) y que aportan a la reformulación del libreto. El producto final es comunitario, representativo de la gente.

Su predicación rescata inquietudes vivénciales de la vida de la gente. Uno de los principales mensajes murgueros es sobre el necesario cambio de la persona. Se repite, año tras año, murga tras murga, aquello de “Si vos no cambiás no cambia nada”. Expresión cara al cristianismo del primero y segundo siglo. Eje permanente en cada renovación de la iglesia a través de su historia. El reclamo actual de un nuevo hombre, una nueva mujer, una nueva sociedad.

Esa otra ekklesia se incorpora en la línea de las enseñanzas de Jesús expresándose, nada más y nada menos, que en una fiesta de la alegría que, sin mencionarse directamente, apunta el centro del mensaje cristiano, la Resurrección de Cristo. Distancia sideral con las ceremonias dominicales y la lúgubre Semana Santa.

Menú difícil de digerir. Sin embargo, entre otros y otras, Tamayo-Acosta afirma que, “La resurrección constituye el triunfo de la vida…. Sin embargo, a tenor de la tonalidad oscura de no pocas celebraciones cristianas, bien pareciera que lo que se celebra es la muerte de Cristo como final frustrado de una vida que terminó en fracaso, sin posibilidad de superarlo”.

Tampoco hay que olvidar que la Iglesia montó una eficaz promoción propagandística para instalar la imagen de Jesús como un ser triste, adusto, solemne, adosada a una determinada lectura de la Biblia que reforzó esa concepción de Jesús.

La formulación litúrgica, junto con esa imagen del líder del cristianismo, contraria al sentido del evangelio, se acompañó con la descalificación del carnaval, en este caso el uruguayo, y dentro de él las murgas.

Operación propagandística perfecta que arrincona este germen de otra iglesia a la expresión de un momento, de unas semanas de humor y de permiso oficial para decir lo que se les ocurra. Sin embargo, aquella parábola de la semilla de mostaza de Jesús es un serio llamado de atención para releerla en relación a las murgas uruguayas.

En este tiempo que, como canta Agarrate Catalina, vive “Un ser humano inmensamente solo/ alumbrando como puede con la pobre lucecita remendada de su fe/, preguntándose a los gritos: Donde está y cual es su verdadero Dios” se desploma el telón y surge la cuestionadora teología de la murga en búsqueda del Dios de la Vida.”

*Aníbal Sicardi / Periodista /Pastor de la Iglesia Metodista Director del servicio de prensa ecuménica Ecupress.

Leído en: RevistaElArca62/diciembre de 2008
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Wikipedia: Murga en Uruguay

Copla Carnavalesca

«Los pueblos que olvidan sus tradiciones no saben de donde vienen ni saben adonde van, y se convierten en un conglomerado amorfo sin dirección ni sentido…» Jaime Dávalos

CajacoplasAmada cajita mía,
los dos debemos cantar:
tú con tu suave armonía
yo con mi voz desigual.

Este año pa’l carnaval
mi apero no tiene cincha;
como quiera pasaré,
como vinchuca en la quincha.

De día voy al trabajo,
de noche salgo a cantar,
cantando como el coyuyo
anunciando el carnaval.

Cuando llega el carnaval
no almuerzo ni ceno nada;
me mantengo con las coplas,
me duermo con la tonada.

Nueve días pa’ gozarlos
al carnaval. ¡Achalay!
Dende el sábado de víspera
hasta el domingo i’ Pujllay.

Leída en: folkloredelnorte Coplas Varias – Carnavalescas
La imagen de una caja –instrumento musical- es del mismo sitio.

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Carnaval brasileño: desfile de alegría y arrobamiento

A propósito del Carnaval de Río, Brasil…

“Detrás de la explosión del carnaval de Río, fiesta única en el mundo, están las escuelas de samba. Una larga historia, a menudo poco conocida, entre los locos de la danza y los profesionales del espectáculo.”

El país del carnaval, por Sergio Alves Teixeira, para El Correo de la Unesco

Los desfiles

Carnavalrio«El ‘abrealas’ o primera carroza, símbolo de la escuela, ocupa el lugar que le corresponde. Detrás van las carrozas alegóricas. Entre una y otras, los bailarines. La comisión del carnaval se afana. Los personajes destacados ocupan parsimoniosamente sus puestos. Los directores de las baterías afinan sus instrumentos. Una vez dada la orden, el cantante principal, encaramado en su carroza, entona la ‘samba-enredo’, el tema de la samba.

Según una antigua costumbre, toda la escuela lo escucha y luego, repitiendo la melodía, la batería ataca y todo el mundo empieza a cantar dos o tres veces la samba, sin moverse, esperando a los que pudieran llegar retrasados. Y súbitamente, como por arte de magia, la escola se pone en marcha.

Empieza entonces el espectáculo de arte popular más hermoso del mundo. La escuela desfila como si deambulara, formando un cortejo, cantando y bailando la samba, sembrando la alegría y el arrobamiento.» (Amaury Jorio e Hiram Araujo)

Posteriormente, cuando el espectáculo atrajo a multitudes de espectadores dispuestos a pagar, hicieron su aparición las gradas. El paso siguiente consistió en acotar la zona con unas vallas móviles para que sólo el público que había pagado pudiera disfrutar del espectáculo, medida que dio lugar a protestas, sobre todo por parte de cuantos no estaban en situación de efectuar un desembolso para divertirse.

En 1984 los desfiles se celebraron por primera vez en un escenario fijo y definitivo especialmente destinado a tal fin: la «pasarela de los desfiles» o, denominación más común, el «sambódromo«, que, situado en la avenida Marqués de Sapucai, con capacidad para 85.000 espectadores, es obra del más famoso arquitecto brasileño, Osear Niemeyer.

La pasarela, con sus 700 metros de longitud y 13 de anchura, justifica apoteósicamente su existencia cada domingo y cada lunes de carnaval, cuando las escuelas de samba de primera categoría desfilan al anochecer durante hora y media cada una.

Todo obedece a unas normas precisas: el sistema de notas que debe aplicar el jurado, el tiempo que tiene cada escuela para desfilar, el número mínimo de participantes, las dimensiones de las carrozas alegóricas, el tema de la samba («samba-enredo»), las figuras individuales y colectivas que la ilustran y el orden de presentación de los elementos de cada escuela.

Hoy en día cada escuela organiza un desfile en torno a un tema que ella misma elige. Pero no siempre fue así. Esta libertad era la regla al principio, pero desde 1939 hasta finales de los años sesenta, las dictaduras sucesivas exigían que el tema guardara relación con la historia nacional. Más tarde, gracias a la simple presión del público, cada vez más exigente, las escuelas recuperaron su libertad de elección.

Ahora las «sambas-enredo» invaden poco a poco todo el espacio musical del carnaval, fuera de los desfiles propiamente dichos, en los bailes, las calles, la televisión, la radio y el disco. Hoy son productos de la «industria» cultural. La televisión, en particular, da una repercusión inmensa al carnaval. Además de difundir en todo el país la totalidad de los desfiles de las escuelas de samba de primera categoría en Río, retransmite los bailes y desfiles regionales en las cadenas locales y también en las nacionales. En 1989 unos 65 millones de telespectadores han contemplado esas retransmisiones.

Otra novedad fundamental es la aparición del «carnavalesco«, o experto en la producción de los desfiles, que es quien imagina el tema, diseña los figurines y los personajes alegóricos, prepara los accesorios, selecciona las telas que deben usarse, elige los colores, dirige el montaje y los ensayos con los participantes y, desde hace poco, interviene incluso en la elección de la letra de las «sambas-enredo».

Muchos de estos «carnavalescos» son intelectuales que han realizado estudios de coreografía, artes plásticas y folklore. Gracias a su influencia, los desfiles se han convertido en espectáculos grandiosos, no tanto por el número de actores (entre 3.000 y 4.000 por cada escuela de samba) como por la suntuosidad de los colores y la organización de los movimientos y ritmos.

Semejante magnificencia dista mucho de complacer a todo el mundo. No escasean las críticas que abogan por la simplicidad original y el purismo. Pero, milagrosamente, esta metamorfosis no ha mermado ni un ápice el entusiasmo, la emoción y el júbilo de los sambistas corrientes. Todos esos hombres y mujeres anónimos, verdaderos artífices del espectáculo, que son capaces de gastar nueve mensualidades de su salario anual para vivir esos días como un sueño, siguen experimentando la misteriosa vibración del carnaval. «Tengo la sensación de entrar en el Cielo. Si pierdo el equilibrio, me acuesto y lloro.»

*Sergio Alves Teixeira, antropólogo brasileño, es profesor de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y autor de numerosos trabajos especializados, entre los que pueden mencionarse Rinhas de galos: legitimaçao e identifîcaçào (1987) y Os recados das festas (1987).”

La foto es de la nota en dicha revista

Leído en: El Correo de la Unesco, diciembre de 1989
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Festividades argentinas durante el mes de Marzo

RE-EDITADO

Fiestas, festivales, exposiciones, espectáculos musicales, muestras, torneos, ferias, fogones, actividades culturales y deportivas, festejos varios, celebraciones culturales…

1ª quincena
Fn-vendimiaFiesta Nacional de la Vendimia
Ciudad de Mendoza (Provincia de Mendoza)
Es una celebración tradicional de larga data en el país. Comienza en realidad a fines de febrero, con los actos de apertura de carácter religioso con la bendición de la nieve, el agua y los frutos. Ya en pleno desarrollo, el festejo incluye la vía blanca de las reinas (paseo de las reinas departamentales en carrozas alegóricas por las principales avenidas de la ciudad), concierto de música popular y serenata nocturna al aire libre, el carrusel vendimial por la mañana, el desfile de carrozas con comparsas y estampas de la historia provincial, el festival folklórico, la elección de la reina y el espectáculo de luz y sonido en el anfiteatro Frank Romero Day, al pie del Cerro de la Gloria.
Ir al sitio http://www.vendimia.mendoza.gov.ar/vendimia/

2ª semana
Fiesta Nacional Semana de Santos Vega
Gral. Lavalle (Provincia de Buenos Aires)
Es el valioso y merecido homenaje al legendario payador de los Pagos del Tuyú, inmortalizado en nuestra literatura por la pluma de don Hilario Ascasubi. La celebración incluye exposiciones, un festival folklórico con cantores y destacados payadores locales y regionales. Se complementa con espectáculos de destreza nativa, desfile de jinetes y un buen asado criollo.

Última semana
Fiesta Nacional Semana Fallera Marplatense
Mar del Plata (Provincia de Buenos Aires)
Los festejos incluyen bailes valencianos, concurso de paellas, cabalgata del Ninot, quema de figuras de papel y cartón de más de 5 metros de altura y show artístico en la Plaza Colón, con la participación de la colectividad valenciana. Culmina con un desfile de carrozas por las calles céntricas con la posterior elección de la «fallera mayor» y de la «fallera infantil».

Fiesta Nacional de la Manzanilla
Pehuajó (Provincia de Buenos Aires)
A lo largo de una semana se llevan a cabo los festejos que incluyen exposiciones, bailes populares y espectáculos. Un atractivo especial para el público infantil son las actividades organizadas en torno a la figura de la tortuga Manuelita.

Fiesta Nacional del Deporte Náutico
Tigre (Provincia de Buenos Aires)
La localidad es la cuna del remo argentino y ofrece, por las características especiales de su naturaleza, el lugar adecuado para la realización de este festejo, donde se conjugan todas las variantes del deporte náutico: wakeboard, ski acuático, kayakismo y remo.

Fiesta Nacional del Pacú
Esquina (Provincia de Corrientes)
El rasgo distintivo de estos festejos lo constituye la pesca deportiva del pacú con el posterior y divertido remate de las piezas. Acompañan el festival folklórico, la elección de la reina y la entrega de trofeos a los pescadores.
Ir al sitio http://www.fiestanacionalpacu.org.ar/

Fiesta Nacional de la Manzana
General Roca (Provincia de Río Negro)
En este encuentro se celebra la producción de uno de los frutos más importantes de la economía valletana y cuenta con recitales de artistas locales y nacionales de diversos géneros (folklore, tango, rock, blues), cenas de gala, desfile de carrozas y bailes populares.
Ir al sitio http://www.generalroca.gov.ar/tetra/07/pics/index.html

Fiesta Nacional del Tomate y la Producción
Lamarque (Provincia de Río Negro)
Esta festividad honra a la producción y al trabajo fecundo con festivales artísticos, competencias deportivas y desfile de carrozas.

Fiesta Nacional de la Trucha
Bariloche (Provincia de Río Negro)
Es un acontecimiento turístico–deportivo de trascendencia internacional, que incluye pesca, competencias, juegos, actividades recreativas y gastronómicas, exposiciones artesanales y shows musicales con prestigiosos artistas.

Fiesta Nacional de la Guitarra
Dolores (Provincia de Buenos Aires)
Es el sentido homenaje al maestro Abel Fleury en la plazoleta que lleva su nombre. Contempla la realización de un ya tradicional certamen de poesías sobre temas gauchescos que son la delicia de lugareños e interesados en la temática. Se complementa con espectáculos folklóricos de cantantes locales y regionales, exposiciones de artistas plásticos, una feria artesanal y comercial, la gran jineteada con bastos y encimera y el desfile de centros tradicionalistas. Culmina con la elección de la reina y fuegos artificiales.

De: Portal argentina.gov.ar – Cultura – Festividades

Según Wikipedia:

Festival Nacional de la Zamba (Cerrillos, Salta)
Fiesta Nacional de la Vendimia (Mendoza, Mendoza)
Festival Nacional del Cavachuy (Tres Isletas, Chaco)
Fiesta Provincial del Ternero (San José de Feliciano, Entre Ríos)
Fiesta Nacional de la Chicha (La Caldera, Salta)
Fiesta Nacional de la Comida al Disco de Arado (Yacanto de Calamuchita, Córdoba)
Fiesta Nacional de la Manzana (General Roca, Río Negro)
Fiesta Nacional de la Manzanilla (Pehuajó, Buenos Aires)
Fiesta Nacional de la Sagra de la Uva (Colonia Caroya, Córdoba)
Fiesta Nacional de la Trucha (San Carlos de Bariloche, Río Negro)
Fiesta Nacional de la Uva y el Vino (Caucete, San Juan)
Fiesta Nacional de la Actividad Fisica (Cipolletti,Rio Negro)
Fiesta Nacional del Deporte Náutico (Tigre, Buenos Aires)
Fiesta Nacional del Pacú (Esquina, Corrientes)
Fiesta Nacional del Potrillo (Coronel Vidal, Buenos Aires)
Fiesta Nacional del Tomate y la Producción (Lamarque, Río Negro)
Fiesta Nacional Semana de Santos Vega (General Lavalle, Buenos Aires)
Fiesta Nacional Semana Fallera Marplatense (Mar del Plata, Buenos Aires)
Fiesta Nacional del Ajo (Médanos, Buenos Aires)
Fiesta Provincial del Trigo (Tres Arroyos, Buenos Aires)

Janucá: Cambios

Sobre el simbolismo de las perinolas y de las matracas…

Perinolajanuca“En Janucá se acostumbraba a jugar con una perinola y en Purim con una matraca.

Estos juegos simbolizan lo sucedido en ambas festividades con los judíos y son una lección para las generaciones futuras, para que no desesperen en las peores situaciones…

Estos juegos nos recuerdan que incluso cuando la tragedia parece inminente y que ya parece no haber salvación posible, como cuando el rey Asuero había firmado ya la orden de asesinar a todos los judíos o cuando, durante la guerra con los griegos, parecía que la victoria total ya era de ellos, de pronto, con un sólo drei, con un giro apenas, como el de una perinola o el de una matraca, cambió toda la situación…”

Divrei Eliezer – (En una vieja agenda Shalom)