Darío Sztajnszrajber: «El único amor verdadero es el amor imposible» (vía Página 12)

Por Oscar Ranzani – 3 de febrero de 2022

Darío Sztajnszrajber tiene una gran virtud: facilita la comprensión de aspectos que, a priori, son difíciles. Su manera de pensar la filosofía lo ha acercado a un público masivo, y demostró que no necesaria ni exclusivamente la divulgación de la filosofía debe estar enclaustrada en las academias. … la charla Deconstrucciones: el amor, el poder y la muerte, en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131) para desanudar algunos conceptos clave que atraviesan a todos y todas.

¿Cuál de los dos temas son los más importantes para el ser humano? ¿El amor o la muerte? “Cuando das una clase de filosofía y nadie te está atendiendo, se sabe que hay tres temas que automáticamente generan la atención de todos: la muerte, Dios y el amor. Es instantáneo. Nadie te está escuchando y de repente arrojas por ahí un ‘¿Saben que la muerte es inminente, o sea que cualquiera puede morirse ahora?’. Y tenés a todo el mundo con la disposición a pleno”, señala el filósofo en diálogo con Página/12.

Para Sztajnszrajber, la muerte “es un tema más capital, más raigal porque es la que nos define en términos de finitud”. “O sea, somos lo que somos porque morimos”. El filósofo recupera a Byung Chul Han, quien juega en un libro con la idea de “muero, luego existo”. “El morir nos estructura, delinea un determinado tipo de existencia, tanto individual como social. Y no es casual que nos hayamos convertido en una especie que niega a la muerte, o sea, que se niega a sí misma. No hacemos otra cosa que esquivarla, que huirle en el sentido de no pensar en ella”. Sztajnszrajber cita también a Platón: “La filosofía es un ejercicio para la muerte”. “Haciendo filosofía no resolvemos el problema de la muerte sino que convertimos nuestra existencia en problemática, dado el hecho de que nos vamos a morir”, dice el autor de Filosofía a martillazos, entre otras publicaciones.

“El amor es ese deseo por querer por un lado comprender este límite, pero también por trascenderlo. Creemos que amando podemos trascender a la muerte. A veces siento que depositamos en el amor demasiado poder salvífico. Tal vez la pregunta sería: ¿cuál de ambas ausencias nos transformaría en algo no humano? Ambas nos convertirían en otra entidad, nos transformarían ontológicamente. Tanto un ser humano que ya no muere como que ya no ama. Yo no lo vería como algo distópico sino como un interesante ejercicio de reflexión sobre nosotros y nuestra actualidad”, plantea.

-Los psicoanalistas suelen decir que la elección del amor es siempre inconsciente. ¿Vos qué pensás?

-Lo extraño es que el pensamiento crítico suele ser muy desenmascarador de los modos en que el sujeto moderno se cree libre y autónomo, pero con el amor deja toda crítica de lado, ¿no? Parecería que cuando elegimos lo que sea, en realidad nos están induciendo a elecciones a partir de dispositivos previos que nos condicionan, pero cuando te enamorás creés realmente que es un sentimiento auténtico que nace de tu “corazón”. Hay algo incalculable en el amor. Incalculable, inconveniente y hasta injusto. No hay cuenta que nos garantice de quién conviene enamorarnos. En general suele ser al revés: nos enamoramos de lo más inconveniente mientas que lo más conveniente no nos despierta ninguna atracción. Ni tampoco el amor es un ejercicio volitivo, una decisión de la voluntad. Yo digo “vamos para allá” y mi cuerpo me responde, pero digo “acá mejor no te enamores” y no solo el cuerpo no me responde, sino que parece estar esperando esta deliberación para actuar exactamente al revés. No hay meritocracia en el amor. Nadie se enamora porque hizo bien las cosas. Hay algo a destiempo siempre en el amor. Justamente su poder está en que se nos escapa permanentemente de lo que queremos que suceda.

-¿Se puede responder desde la filosofía la pregunta acerca de qué es lo que hace que un sujeto se enamore?

-La teoría del amor como búsqueda de la otra mitad nos hizo creer que cuando uno llega a un vínculo realmente recorrió un amplio margen de posibilidades, pero la endogamia es total. Solemos enamorarnos de alguien muy cercano y no solo en lo territorial sino sobre todo en su identidad. Solemos enamorarnos de alguien muy parecido a nosotros. De ahí el éxito de la metáfora de la otra mitad que si es mi otra mitad, es similar a mí. ¿De quién me enamoro en la metáfora de la otra mitad? ¿Por qué estoy buscando algo demasiado cercano a mí mismo? Es en este acto que pierdo la posibilidad de encontrarme con el otro y a mí me interesa un amor cuyo propósito sea esa relación conflictiva con el otro. En la idea de la otra mitad suelo proyectar mi necesidad sobre el otro y convertirlo en lo que yo necesito que el otro sea. Y de ese modo, lo anulo al otro, lo «desotro». Termina siendo un amor con uno mismo que usa al otro para su necesidad. Creo que el amor es el otro. Y el otro nunca cierra. El amor es conflicto porque se encuentran dos diferencias que para seguir siendo singulares nunca tienen que cerrar. De ahí que el único amor verdadero sea el amor imposible…

-¿El deseo tiene sentido porque existe la muerte? Porque si no existiera la muerte habría tiempo de concretar todos los deseos probablemente…

-Ja. Dicen también que si no existiera la muerte, directamente no existiría el deseo. Recuerdo el famoso cuento de Borges, “El inmortal”, donde un ser inmortal permanece recostado más de 80 años hasta que se confunde con el suelo. Cuando Heidegger define el ser para la muerte lo que nos propone es realmente pensar que el acontecimiento de nuestro propio morir delinea, define y determina todo lo que hacemos. Por eso el sustraernos de la muerte sería tan revolucionario: no se trataría de dejar de morir y ya, sino de un cambio en la ontología misma del mundo. A tal punto que hoy no podemos ni siquiera imaginarnos ese hecho, ya que lo pensamos desde categorías propias de la finitud. El día que seamos infinitos, nada de lo que pensamos desde lo finito, creo, se mantendrá en pie. Por eso hay mucha resistencia y muchos que defienden el carácter finito de lo humano como un valor. Hay que defender la conciencia de finitud frente a aquellos que se aprovechan de nuestro miedo para bajar su línea, pero claramente no hay mañana que no me despierte con la angustia de saber que en cualquier momento me puedo llegar a morir…

-El ser humano es el único ser vivo que no acepta su límite como ser biológico. Por eso siempre van existir las religiones y las drogas porque toda idea que le proponga al ser humano un más allá siempre lo va a convencer. ¿Vos qué pensás?

-El modo en que pensamos el más allá está contaminado por el modo en que nos imaginamos ese mas allá desde este más acá. Creo que primero hay que ir por una deconstrucción de esta soberanía humana demasiado creída de sí misma. Los límites no necesariamente tienen que ver con la muerte e igual no los aceptamos. A mí lo que me sorprende es la demasiada confianza que tenemos en todo lo que nos pasa. La finitud tiene que ver con la muerte, pero también con este tipo de cuerpo, de movimiento, de estar arrojados a cierta forma de pensar y sobre todo de hablar. La palabra nos marca un límite. Y el límite es antes que nada frente a la concepción muy de nuestra cultura de que lo podemos todo. De hecho al Dios que inventamos lo hicimos omnipotente. Feuerbach decía que toda teología es una antropología. Resistirnos a los límites es una cuestión de poder. Adán y Eva no “pecan” por curiosos, sino claramente por una cuestión de poder…

Leído en: https://www.pagina12.com.ar/399301-dario-sztajnszrajber-el-unico-amor-verdadero-es-el-amor-impo

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han contra los ‘smartphones’ – vía El País

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, una de las estrellas del pensamiento actual, profundiza en su cruzada contra los ‘smartphones’ – vía El País

Estima que se han convertido en una herramienta de subyugación digital que crea adictos. En una entrevista exclusiva con EL PAÍS, Han afirma que hay que domar el capitalismo, humanizarlo.

“El móvil es un instrumento de dominación. Actúa como un rosario”

Byung-Chul Han
El pensador Byung-Chul Han, fotografiado en Barcelona en febrero de 2018.Massimiliano Minocri (EL PAÍS)

Sergio C. Fanjul – 09 oct 2021*

«…Uniendo citas frecuentes a los grandes filósofos y elementos de la cultura popular, los textos de Han transitan desde la que ha llamado la “sociedad del cansancio”, en la que vivimos agotados y deprimidos por las inapelables exigencias de la existencia, hasta al análisis de las nuevas formas de entretenimiento que se nos ofrecen. Desde la psicopolítica, que consigue que los ciudadanos aceptemos rendirnos mansamente a la seducción del sistema, hasta la desaparición del erotismo que Han achaca al narcisismo y exhibicionismo actuales, que campan a sus anchas, por ejemplo, en las redes sociales: la obsesión por uno mismo hace que los demás desaparezcan y el mundo sea un reflejo de nuestra persona. El pensador reivindica la recuperación del contacto íntimo con la cotidianidad —de hecho, es conocido que le gusta cultivar lentamente un jardín, hacer cosas con las manos, el silencio—. Se rebela contra “la desaparición de los rituales” que hace que desaparezca la comunidad y que nos convirtamos en individuos perdidos en sociedades enfermas y crueles.
Byung-Chul Han ha aceptado esta entrevista con EL PAÍS, pero solo mediante un cuestionario por correo electrónico que ha sido respondido en alemán por el filósofo y posteriormente traducido y editado.

PREGUNTA. ¿Cómo es posible que en un mundo obsesionado por la hiperproducción y el hiperconsumo, al mismo tiempo los objetos se vayan disolviendo y vayamos hacia un mundo de no-cosas?

RESPUESTA. Hay, sin duda, una hiperinflación de objetos que conduce a su proliferación explosiva. Pero se trata de objetos desechables con los que no establecemos lazos afectivos. Hoy estamos obsesionados no con las cosas, sino con informaciones y datos, es decir, no-cosas. Hoy todos somos infómanos. Se ha llegado ya a hablar de datasexuales [personas que recopilan y comparten obsesivamente información sobre su vida personal].

P. En ese mundo que describe, de hiperconsumo y pérdida de lazos, ¿por qué es importante tener “cosas queridas” y establecer rituales?

R. Las cosas son los apoyos que dan tranquilidad en la vida. Hoy en día están en conjunto oscurecidas por las informaciones. El smartphone no es una cosa. Yo lo caracterizo como el infómata que produce y procesa informaciones. Las informaciones son todo lo contrario a los apoyos que dan tranquilidad a la vida. Viven del estímulo de la sorpresa. Nos sumergen en un torbellino de actualidad. También los rituales, como arquitecturas temporales, dan estabilidad a la vida. La pandemia ha destruido estas estructuras temporales. Piense en el teletrabajo. Cuando el tiempo pierde su estructura nos empieza a afectar la depresión.

P. En su libro se establece que, mediante la digitalización, nos convertiremos en homo ludens, enfocados al juego más que al trabajo. Pero, con la precarización y la destrucción de empleo, ¿podremos todos acceder a esa condición?

R. He hablado de un desempleo digital que no está determinado por la coyuntura. La digitalización conducirá a un desempleo masivo. Este desempleo representará un problema muy serio en el futuro. ¿Consistirá el futuro humano en la renta básica y los juegos de ordenador? Un panorama desalentador. Con panem et circenses (pan y circo) se refiere Juvenal a la sociedad romana en la que no es posible la acción política. Se mantiene contentas a las personas con alimentos gratuitos y juegos espectaculares. La dominación total es aquella en la que la gente solo se dedica a jugar. La reciente e hiperbólica serie coreana de Netflix, El juego del calamar, en la que todo el mundo solo se dedica al juego, apunta en esta dirección.

P. ¿En qué sentido?

R. Esa gente está sobreendeudada y se entrega a ese juego mortal que promete enormes ganancias. El juego del calamar representa un aspecto central del capitalismo en una forma extrema. Ya dijo Walter Benjamin que el capitalismo representa el primer caso de un culto que no es expiatorio, sino que nos endeuda. En los principios de la digitalización se soñaba con que esta sustituiría el trabajo por el juego. En realidad, el capitalismo digital explota despiadadamente la pulsión humana por el juego. Piense en las redes sociales, que incorporan elementos lúdicos para provocar la adicción en los usuarios.

P. En efecto, el teléfono móvil inteligente nos prometía cierta libertad… ¿No se ha convertido en una larga cadena que nos apresa allí donde estemos?

R. El smartphone es hoy un lugar de trabajo digital o bien un confesionario digital. Todo dispositivo, toda técnica de dominación genera artículos de culto que son empleados para la subyugación. Así se afianza la dominación. El smartphone es el artículo de culto de la dominación digital. Como aparato de subyugación actúa como un rosario y sus cuentas; así es como mantenemos el móvil constantemente en la mano. El me gusta es el amén digital. Seguimos confesándonos. Nos desnudamos por decisión propia. Pero no pedimos perdón, sino que se nos preste atención.

P. Hay quien teme que el internet de las cosas pudiera significar algo así como la rebelión de los objetos contra el ser humano.

R. No exactamente. El smart home [hogar inteligente] con cosas interconectadas representa una prisión digital. El smart bed [cama inteligente] con sensores prolonga la vigilancia también durante las horas de sueño. La vigilancia se va imponiendo de modo creciente y subrepticio en la vida cotidiana como si fuera lo conveniente. Las cosas informatizadas, o sea, los infómatas, se revelan como informadores eficientes que nos controlan y dirigen constantemente.

P. Usted ha descrito cómo el trabajo va tomando carácter de juego, las redes sociales, paradójicamente, nos hacen sentir más libres, el capitalismo nos seduce. ¿Ha conseguido el sistema meterse dentro de nosotros para dominarnos de una manera incluso placentera para nosotros mismos?

R. Solo un régimen represivo provoca la resistencia. Por el contrario, el régimen neoliberal, que no oprime la libertad, sino que la explota, no se enfrenta a ninguna resistencia. No es represor, sino seductor. La dominación se hace completa en el momento en que se presenta como la libertad.

P. ¿Por qué, a pesar de la precariedad y la desigualdad crecientes, de los riesgos existenciales, etcétera, el mundo cotidiano en los países occidentales parece tan bonito, hiperdiseñado, y optimista? ¿Por qué no parece una película distópica o ciberpunk?

R. La novela 1984 de George Orwell se ha convertido desde hace poco en un éxito de ventas mundial. Las personas tienen la sensación de que algo no va bien con nuestra zona de confort digital. Pero nuestra sociedad se parece más a Un mundo feliz de Aldous Huxley. En 1984 las personas son controladas mediante la amenaza de hacerles daño. En Un mundo feliz son controladas mediante la administración de placer. El Estado distribuye una droga llamada “soma” para que todo el mundo se sienta feliz. Ese es nuestro futuro.

P. Usted sugiere que la inteligencia artificial o el big data no son formas de conocimiento tan asombrosas como nos las pintan, sino más bien “rudimentarias”. ¿Por qué?

R. El big data dispone solo de una forma muy primitiva de conocimiento, a saber, la correlación: si ocurre A, entonces ocurre B. No hay ninguna comprensión. La inteligencia artificial no piensa. A la inteligencia artificial no se le pone la carne de gallina.

P. Dijo Blaise Pascal que la gran tragedia del ser humano es que no puede estar quieto sin hacer nada. Vivimos en un culto a la productividad, incluso en ese tiempo que llamamos “libre”. Usted lo llamó, con gran éxito, la sociedad del cansancio. ¿Deberíamos fijarnos como objetivo político la recuperación del tiempo propio?

R. La existencia humana está hoy totalmente absorbida por la actividad. Con ello se hace completamente explotable. La inactividad vuelve a aparecer en el sistema capitalista de dominación como incorporación de algo externo. Se llama tiempo de ocio. Como sirve para recuperarse del trabajo, permanece vinculado al mismo. Como derivada del trabajo constituye un elemento funcional dentro de la producción. Necesitamos una política de la inactividad. Esto podría servir para liberar el tiempo de las obligaciones de la producción y hacer posible un tiempo de ocio verdadero.

P. ¿Cómo se combina una sociedad que trata de homogeneizarnos y eliminar las diferencias, con la creciente querencia de las personas por ser diferentes de los demás, en cierto modo, únicas?

R. Todo el mundo quiere hoy ser auténtico, es decir, diferente a los demás. Así, estamos comparándonos todo el rato con los otros. Precisamente es esta comparación la que nos hace a todos iguales. O sea: la obligación de ser auténticos conduce al infierno de los iguales.

P. ¿Necesitamos más silencio? ¿Estar más dispuestos a escuchar al otro?

R. Necesitamos que se acalle la información. Si no, acabará explotándonos el cerebro. Hoy percibimos el mundo a través de las informaciones. Así se pierde la vivencia presencial. Nos desconectamos del mundo de forma creciente. Vamos perdiendo el mundo. El mundo es algo más que información. La pantalla es una pobre representación del mundo. Giramos en círculo alrededor de nosotros mismos. El smartphone contribuye decisivamente a esta pobre percepción de mundo. Un síntoma fundamental de la depresión es la ausencia de mundo.

P. La depresión es uno de los más alarmantes problemas de salud contemporáneos. ¿Cómo opera esa ausencia de mundo?

R. En la depresión perdemos la relación con el mundo, con el otro. Nos hundimos en un ego difuso. Pienso que la digitalización, y con ella el smartphone, nos convierten en depresivos. Hay historias de odontólogos que cuentan que sus pacientes se aferran a su teléfono cuando el tratamiento es doloroso. ¿Por qué lo hacen? Gracias al móvil soy consciente de mí mismo. El móvil me ayuda a tener la certeza de que vivo, de que existo. De esa forma nos aferramos al móvil en situaciones críticas, como el tratamiento dental. Yo recuerdo que cuando era niño me aferraba a la mano de mi madre en el dentista. Hoy la madre no le dará la mano al niño, sino que le dará el móvil para que se agarre a él. El sostén no viene de los otros, sino de uno mismo. Eso nos enferma. Tenemos que recuperar al otro.

P. Según el filósofo Fredric Jameson es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. ¿Ha imaginado usted algún modo de poscapitalismo ahora que el sistema parece en decadencia?

R. El capitalismo corresponde realmente a las estructuras instintivas del hombre. Pero el hombre no es solo un ser instintivo. Tenemos que domar, civilizar y humanizar el capitalismo. Eso también es posible. La economía social de mercado es una demostración. Pero nuestra economía está entrando en una nueva época, la época de la sostenibilidad.

P. Usted se doctoró con una tesis sobre Heidegger, que exploró las formas más abstractas de pensamiento y cuyos textos son muy oscuros para el profano. Sin embargo, usted consigue aplicar ese pensamiento abstracto a asuntos que cualquiera puede experimentar. ¿Debe la filosofía ocuparse más del mundo en el que vive la mayor parte de la población?

R. Michel Foucault define la filosofía como una especie de periodismo radical, y se considera a sí mismo periodista. Los filósofos deberían ocuparse sin rodeos del hoy, de la actualidad. En eso sigo a Foucault. Yo intento interpretar el hoy en pensamientos. Estos pensamientos son precisamente los que nos hacen libres.

Traducción de Santiago Tovar

*Leído en: elpais.com/ideas/2021-10-10/byung-chul-han-el-movil-es-un-instrumento-de-dominacion-actua-como-un-rosario.html

Grandes filósofos de la actualidad

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Emanuele Severino

Es un reconocido filósofo italiano que ejerce como profesor universitario. Sus libros han sido clasificados por la Iglesia como oficialmente en oposición al pensamiento cristiano. Su pensamiento defiende los siguientes pilares fundamentales: la eternidad de los entes, la diferencia ontológica, el nihilismo, la muerte, el destino, el Dios y el super Dios.

Mario Bunge

Uno de los filósofos más importantes, nacido en Buenos Aires en 1919, ha conseguido multitud de reconocimientos internacionales, entre ellos el Príncipe de Asturias. Su pensamiento se define por el realismo pues está convencido de que las cosas son de verdad.

Y aunque esto pueda parecer algo banal, los estudiantes de filosofía saben que no lo es tanto… En sus libros encontrarás referencias a la filosofía científica, la física teórica, la psicología y sociología o la neurociencia entre otros.

Steven Pinker

Canadiense nacido en 1954, sus grandes obras se centran en la psicología evolutiva, especialmente en el campo del poder cognitivo. Entre sus obras destacan «El instinto del lenguaje» o «El mundo de las palabras».

Su pensamiento, en grandes rasgos, podría definirse entorno a la idea de que «la evolución es responsable tanto del diseño del cerebro como de los mecanismos que rigen el comportamiento de nuestras facultades cognitivas y emocionales».

John Gray

Nacido en el 1948 en Inglaterra, John Gray destaca en el campo de la filosofía política gracias a obras tales como «Falso amanecer» o «Los engaños del capitalismo global».

Además escribe periódicamente para grandes periódicos de tirada nacional e internacional. Su pensamiento va en contra del liberalismo y del humanismo, desarrollando ideas típicas del liberalismo agonístico a partir de una base ética del pluralismo de valores de Berlin.

Peter Singer

Otro de los filósofos vivos que no puedes perderte, en este caso australiano, es Peter Singer con su filosofía utilitarista.

Define su propia obra como «el supuesto de que la claridad y la consistencia en nuestro pensamiento moral probablemente nos conducirá, en el largo plazo, a adoptar mejores posturas sobre problemas morales». Entre sus escritos podemos mencionar «Compendio de ética», «Fines y medios» o «Ricos y pobres».

Noam Chomsky

Científico, lingüista y filósofo estadounidense quien se define a sí mismo como anarquista. En sus libros desafía e intenta eliminar todo tipo de jerarquía injustificada. Además, defiende un uso del lenguaje simple (se contrapone con todos aquellos intelectuales y filósofos que utilizan un vocabulario muy técnico y abstracto).

Siempre ha animado a todos los no especializados en filosofía que cuestionen aquellas ideas y razonamientos filosóficos que no entienden, para poder crear un diálogo ético mucho mayor.

Gary Francione

Otro filósofo estadounidense de merecido prestigio que te recomendamos, trabaja igualmente sobre el derecho de los animales y su labor se centra en desestimar la idea de los animales como propiedad.»

Leído en: es.quora.com/q/elpoderdelaatencion

10 filósofos actuales

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«… En ‘Le Nouveau Magazine Literaire’, ‘Les 10 philosophes qui influencent le monde… pour le meilleur et pour le pire‘ (Los 10 filósofos que influyen en el mundo, para mejor y para peor). Se trata de:

“Los best-sellers no son un indicador fiable” (Patrice Bollon, autor de este hit-parade). Fuera de la lista se han quedado el italiano Giorgio Agamberi (1942), el alemán Peter Sloberdijk (1942), el estadounidense Fredric Jameson (1934), gran analista de la posmodernidad, el francés Jean-Luc Nancy (1942), serbio Thomas Nagel (1937), los africanos Souleyman Sachir Diagne (1955) y Achille Mbembe (1957), el alemán Axel Honneth (1949), la francesa Barbara Cassin (1947). el brasileño Avital Ronel (1952), el francés Jacques Rancière o el indio Dipesh Chakrabarty (1948).

¿Y qué decir de los filósofos españoles? En mi lista estarían José Antonio Marina, Javier Gomá, Emilio Lledó, Fernando Savater, Adela Cortina, Victoria Camps… y como pensadoras, portentos de la educación como Carmen Pellicer y Sonia Díez. …»

Leído en: juancarloscubeiro.com/2019/12/los-10-filosofos-actuales-que-mas-nos-influyen-para-bien-y-para-mal/

PD1: He visto otras listas, o sea con otros filósofos/pensadores. Otro día las comparto.

PD2: Y yo, todavía, con Platón y Aristóteles!

Ciencia y Sujeto en la Modernidad (libro) – Juan José Ipar

Para los que gustan del Conocimiento Científico-Epistemología y Filosofía…

A partir del día 11/01, y durante los siguientes lunes, saldrán publicados los 8 capítulos del libro “Ciencia y Sujeto en la Modernidad” que no pretenden ser más que clases como las que se imparten en cualquier curso de Filosofía, sólo que con un estilo más denso que la transcripción de una exposición oral. Y, aunque, de alguna manera, forman una serie pueden leerse independientemente… Estos son los títulos de los capítulos:

El nacimiento de la Epistemología: cuatro momentos fundamentales

La crisis de los principios científicos

El sujeto como fundamento de la ciencia y el recurso a Dios

Kant y Nietzsche: dos tentativas de tematizar la crisis del fundamento

Física vs. Metafísica – La controversia entre Leibniz y Newton

Vaciamiento y disolución del sujeto en la Modernidad

La concepción de la Historia en la Antigüedad, la…

Ver la entrada original:
https://veleidadesdeverdad.wordpress.com/2021/01/06/ciencia-y-sujeto-en-la-modernidad-libro-juan-jose-ipar/

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