Ciencia y Sujeto en la Modernidad (libro) – Juan José Ipar

Para los que gustan del Conocimiento Científico-Epistemología y Filosofía…

A partir del día 11/01, y durante los siguientes lunes, saldrán publicados los 8 capítulos del libro “Ciencia y Sujeto en la Modernidad” que no pretenden ser más que clases como las que se imparten en cualquier curso de Filosofía, sólo que con un estilo más denso que la transcripción de una exposición oral. Y, aunque, de alguna manera, forman una serie pueden leerse independientemente… Estos son los títulos de los capítulos:

El nacimiento de la Epistemología: cuatro momentos fundamentales

La crisis de los principios científicos

El sujeto como fundamento de la ciencia y el recurso a Dios

Kant y Nietzsche: dos tentativas de tematizar la crisis del fundamento

Física vs. Metafísica – La controversia entre Leibniz y Newton

Vaciamiento y disolución del sujeto en la Modernidad

La concepción de la Historia en la Antigüedad, la…

Ver la entrada original:
https://veleidadesdeverdad.wordpress.com/2021/01/06/ciencia-y-sujeto-en-la-modernidad-libro-juan-jose-ipar/

El post-amor – Darío Sztajnszrajber

Estos videos de Facultad Libre* con charlas de Darío Sztajnszrajber, me están ayudando a pasar el aislamiento. No se lo pierdan, saldrán enriquecidos como personas… (AVISO: El audio mejora a los 2 minutos)

Por Darío Sztajnszrajber (pronunciado /shtainshráiber/; Buenos Aires, Argentina; 16 de junio de 1968) es un escritor, divulgador de filosofía, ensayista, docente, y presentador en televisión…

En la Facultad Libre de Rosario/Santa Fe/Argentina:
http://www.facultadlibre.org

Visto en: https://www.youtube.com/watch?v=w6KtHNh-_HE

También: El amor:
https://acuarela.wordpress.com/2020/03/30/el-amor-dario-sztajnszrajber/

El mito de las almas/llamas gemelas (visto por un psicoanalista)

Juan José Ipar*

El conocido mito del andrógino que Platón pone en boca de Aristófanes en el Banquete, tiene importancia desde una perspectiva psicoanalítica porque ilustra un modo mitológico de dar cuenta de la génesis del psiquismo humano a partir de una operación ejemplar y divina efectuada por el mismísimo Zeus, a saber, el corte (*tmesis) en dos de la humanidad primitiva. También se habla allí de otro tema crucial de la teoría psicoanalítica como lo es la llamada elección de objeto (Objektwahl), en función de la cual ensaya Platón una especie de tipología psicológica de los humanos.

En el capítulo VI de Más allá del Principio del Placer, Freud hace mención de este mito e, incluso, presenta una traducción directa del griego de algunas líneas del texto platónico que aluden al mencionado corte. En una nota al pie de página, atribuye dicha traducción al gran helenista Wilamovitz.

El contexto en el que Freud hace mención del mito del andrógino es sumamente complejo. Luego de la Gran Guerra de 1914-18, que pone fin a la llamada belle époque, los proyectos metapsicológicos de Freud sufren cambios y prefiere posponer indefinidamente la publicación de varios textos que habían sido concebidos como un coronamiento de su investigación teórica y clínica. El espectáculo de la masacre de la guerra le impone nuevas direcciones a su pensamiento y aparecen en escena la muy polémica noción de una pulsión de muerte y la de la compulsión a la repetición (Wiederholungszwang). Ambas nociones constituirían más adelante la base de la comprensión de ciertos fenómenos clínicos tales como la transferencia (negativa), la reacción terapéutica negativa, etc.. La idea central de Freud en este texto es que la pulsión (Trieb) siempre procura retrogradar a un estado anterior. Ello permitiría entender la muerte biológica como un retorno a lo inorgánico. La pulsión sexual, en cambio, no buscaría aparentemente retrotraerse a ningún estado anterior sino que, más bien, intentaría vanamente prolongar la vida del individuo y de la especie. Cuando Freud presenta el mito platónico, lo hace diciendo que se trata de una hipótesis, bien que fantástica, que “deriva una pulsión de la necesidad de reconstituir un estado anterior” (Sie leitet nämlich einen Trieb ab von dem Bedürfnis nach Wiederherstellung eines früheren Zustandes). El mito del andrógino, entonces, es presentado por Freud como una suerte de justificación de que también en el caso de la pulsión sexual se trataría de reconstruir un estado anterior. El corte practicado por Zeus a los seres humanos dobles primitivos hace que las mitades resultantes se busquen incansablemente con el deseo de fusionarse y restaurar la unidad original.

Vamos a ocuparnos en primer lugar de la famosa cita que Freud hace del texto platónico para pasar luego a considerar el mito mismo, tratando de destacar su relevancia en relación a la teoría psicoanalítica del sujeto humano. 

La cita freudiana

El texto alemán del pasaje del Banquete de Platón citado por Freud en el capítulo VI de Más allá del Principio del Placer en la Edición Studien Ausgabe, Band III, p. 266 (ver Biblioteca Nueva, Tomo VII, p. 2538) es el siguiente:

“Unser Leib war nämlich zuerst gar nicht ebenso gebildet wie jetzt; er war ganz anders. Erstens gab es drei Geschlechter; nicht blob wie jetzt männlich und weiblich, sondern noch ein drittes, das die beiden vereinigte….das Mannweibliche…” Alles an diesen Menschen war aber doppelt, sie hatten also vier Hände und vier Fübe, zwei Gesichter, doppelte Schamteile, usw. Da lieb sich Zeus bewegen, jeden Menschen in zwei Teile zu teilen, “wie man die Quitten zum Einmachen durchschneidet…Weil nun das ganze Wesen entzweigeschnitten war, trieb die Sehnsucht die beiden Häften zusammen: sie umschlagen sich mit den Händen, verflochten sich ineinander im Verschlagen, zusammenzuwachsen…”

Nuestra traducción de este pasaje es la siguiente:

Nuestro cuerpo no estaba al comienzo [de los tiempos] construido del mismo modo que ahora: era completamente de otra manera. En primer lugar había tres sexos, no meramente masculino y femenino como ahora, sino aún un tercero, que reunía (vereinigte) ambos…el andrógino…”Todo en estos hombres era, pues, doble, ellos tenían también cuatro manos y cuatro pies, dos rostros, partes pudendas dobles, etc.. Allí Zeus se decidió a partir cada [uno de estos] hombre[s] en dos partes “como se corta los membrillos para hacer conservas (einmachen significa también cocer y aún esterilizar). Una vez que todo el ser (Wesen) estuvo dividido impulsó/congregó (zusammentrieb) el anhelo (Sehnsucht) en ambas mitades: ellas se abrazan con las manos, se entrelazan una en/con otra en el deseo/afán (Verschlagen) de adherirse/fusionarse”.

Tanto en el texto alemán cuanto en la traducción al castellano, hemos resaltado con negrita lo que es traducción directa de Freud del texto platónico. Ya señalamos que, en una nota al texto, Freud anuncia que la traducción que presenta la ha tomado de la traducción directa del griego hecha por el gran helenista Wilamowitz. En relación al texto original griego (tengo delante la económica versión greco-italiana de BUR), lo que llama la atención es que Freud-Wilamowitz hayan traducido el término griego *physis por Leib (cuerpo). En todas las traducciones al castellano que hemos tenido a nuestro alcance (Austral, Omeba, que distan de ser brillantes) se lee “naturaleza”, traducción habitual de *physis, que es, digámoslo, el nomen actionis (sustantivo de acción) del verbo *phúo que significa brotar, producir, surgir, etc., cuya raíz indoeuropea *phu aparece también en el tema de perfecto del verbo latino esse (ser, estar) y, de éste, en nuestra propia lengua tanto en el verbo ser (fuimos, futuro, etc.) cuanto, por préstamo, en el paradigma del verbo ir. Cabe destacar que tanto Ballesteros como Etcheverry traducen “naturaleza”, tal como si hubiesen consultado el original griego y corrigiesen el Leib de Freud-Wilamowitz, que en ningún caso puede ser traducido por “naturaleza”. Si se acude a algún diccionario griego (el greco-francés de Bailly, por ejemplo) se encuentra en el artículo *physis que, en tercera acepción, tal término puede ser entendido como “naturaleza o forma del cuerpo” que es lo más aproximado al Leib que encontramos en Freud.

A modo de simple argumentación, hay que reconocer que nada dice Platón de ningún corte de almas: debemos, pues, asumir que los seres dobles primitivos tenían dos cuerpos fusionados formando una unidad y dos almas más o menos diferenciadas d’emblée. Otro punto destacable es que, luego del corte, son necesarias una serie de modificaciones corporales -de las que nos ocuparemos con cierto detalle más abajo- mientras que no hubo necesidad alguna de “retocar” las almas de los seres simples resultantes de la partición, esto es, los humanos actuales. De modo que, entonces, debe admitirse que la *physis aludida en 189 d 8 se refiere primariamente a la naturaleza corporal más que a la psíquica o al conjunto alma-cuerpo. No obstante, traducir *physis por Leib supone un salto tan grande que es mejor descartar dicha traducción y reemplazarla por la más cauta “naturaleza” o bien, con más precisión, por “naturaleza o forma del cuerpo”. Que el magistrorum magister von Wilamowitz nos perdone.

La causa del corte

Cuando Aristófanes describe cómo era esta humanidad primitiva se detiene en la cuestión de la duplicidad corporal y, curiosamente, detalla cómo se desplazaban girando sobre sus cuatro manos y cuatro pies. “Y  caminaban erectos, como ahora, pero cuando se ponían a correr (…) sobre sus ocho miembros, como los saltimbanquis…” Eran veloces, esto es importante puesto que la rapidez e inquietud se revelan como una manifestación visible de sus ambiciones. En 190 b, se dice que podrían atacar a los dioses, tal como dice Homero de Oto y Efialtes (Odisea, XI, 307/20) (vide infra). Los humanos dobles primitivos representan una amenaza potencial para los dioses y Zeus previene esta contingencia mediante el corte. En el conciliábulo de los dioses se descarta fulminarlos como a los gigantes debido a que, de hacerlo, cesarían los sacrificios y honores que los humanos les tributan. El corte reporta incluso alguna ventaja: al doblar la cantidad de adoradores, duplícanse consecuentemente las ofrendas.

Esta movilidad de los humanos primitivos es la causa del recelo de los dioses y de la separación que Zeus les impone “por no querer estarse quietos”. Reposo, quietud se dice en griego *hesyjía (translitero como mejor puedo) y es un término equivalente a los latinos quies y aún tranquilitas. Son conceptos que se emplean tanto en física cuanto en teoría política, comparando el orden del mundo físico y la ordenación del mundo social humano. El paralelismo cosmos-polis es, como se ve, de vieja data y constituirá más tarde, en el Medioevo y la Modernidad postrenacentista, un tópico del pensamiento político. Si bien lo que llamamos lato sensu Modernidad comienza en la Grecia clásica -una muestra de ello es, precisamente, la filosofía como búsqueda de un saber consistente y demostrable- los griegos tenían un muy desarrollado sentido de las proporciones y de la armonía que les hacían ver que había algo exagerado e indebido en el fondo del alma humana que debía ser domeñado. En Sófocles aparece como *tolme, osadía que impulsa al hombre siempre más allá de toda medida. El Cristianismo continuará esta línea, viendo el pecado par excellence en la soberbia, esto es, el creer o querer ser más de lo que se es. Se trata siempre de lo mismo: los hombres pretenden igualarse y aún superar a los dioses. Esta característica humana enfrenta fatalmente a dioses y hombres. En la Grecia clásica, todavía ganaban los dioses, pero, a partir de Descartes, el ímpetu moderno se intensifica y la religiosidad es relegada al ámbito de lo muy íntimo y personal. Dios es desterrado del mundo científico, así como del mundo social y político. El famoso “Dios ha muerto” que Nietszche toma de Hegel da comienzo a esta consumación del nuevo estado de cosas, a saber, la completa laicización de la vida política. La religiosidad queda marginada, a disposición de aquellos que por un motivo u otro no son capaces de soportar la angustia (falta de un fundamento trascendente de la verdad) que impone la vida moderna.

De acuerdo con lo que venimos diciendo, el mito del andrógino no resulta ser, pues,  sino uno de las tantos construcciones destinadas a asegurar la existencia y supremacía de lo trascendente y del orden (*taxis) que de él procede y en quien encuentra su completa justificación. El problema -filosóficamente hablando- es que lo trascendente es presentado aquí como un Sujeto (Zeus, los dioses en general) que, por más poderoso y sabio que sea, no deja por ello de ser un sujeto y de ser portador, por tanto, de un punto de vista y de un interés propio. Aristófanes dice claramente que los humanos primitivos representan un peligro a los intereses de los olímpicos: cuestionan su poder y amenazan con suplantarlos. En el Cristianismo, la rivalidad entre los humanos y Dios queda enmascarada por la idea de una divinidad amorosa que no cesa de prodigar sus dones sobre los hombres. Pero, en el relato bíblico de la expulsión de Adán y Eva del paraíso queda clarísimo que ambos han sobrepasado un límite: la interdicción de comer el fruto del árbol del conocimiento. Este relato tiene un punto común con otro mito previo: el de la rebelión de Lucifer. En ambos, los seres inferiores intentan igualarse con la Divinidad y son castigados por su soberbia y audacia. En el mito platónico, los dioses consideran todavía una segunda partición, en caso de que los hombres no cejen en su demasía.

El castigo bíblico que acarrea la caída del paraíso es la necesidad y la obligación de trabajar. El amor, en cambio, es el castigo que trae consigo la partición que Zeus impone a los humanos primitivos. No deja de ser curioso que la capacidad para amar y trabajar sean los requisitos que Freud exigía para poder dar por terminado un análisis. Asoma aquí el espíritu clásico de Freud al plantear la necesidad para cada cual de reconciliarse con su pertenencia. En otro lugar, nos ocupamos de las importantes nociones freudianas de reconciliación (Versöhnung) y pertenencia (Zugehörigkeit) en relación al fin de análisis. Aquí simplemente señalaremos que la propia palabra alemana Versöhnung procede de Sohn, hijo, y significaría literalmente “hacerse o volverse hijo”; en clave psicoanalítica, debe entenderse como aceptación de la filiación y capacidad para ocupar el lugar de hijo. Pertenencia (Zugehörigkeit, que a su vez proviene de hören, oír y, de allí, obedecer) es, en principio, pertenencia -y sumisión- a un tótem, tal como lo desarrolla Freud en Tótem y Tabú (1912). La reconcilición del sujeto con su pertenencia (tótem, dioses, autoridad paterna en general), su aceptación de la filiación, termina el conflicto y restablece el buen orden.

La refacción corporal posterior al corte

Reconocimiento y relación sexual

( Sigue en: Veleidades de Verdad /Juan José Ipar Blog / El mito del Andrógino )

¿Qué dirían los filósofos sobre estos tiempos de Coronavirus? – Parodia filosófica – Vía radiofonica.com

Me hizo reír…  Dicen que es viral… 😉

“Los más intelectuales también tienen su faceta humorística. En este caso hicieron una proyección, utilizando filósofos y teorías, para adivinar que pensarían los dirían los filósofos sobre esta época de pandemia.

HERÁCLITO: Nadie se infecta dos veces del mismo virus, la segunda vez el virus y tú ya son otros.

PITÁGORAS: El virus es la medida de todas las cosas.

PLATÓN: ¡Quédate en la caverna!

ARISTÓTELES: El virus solo está cumpliendo su papel en el cosmos al infectar cuerpos.

SAN AGUSTÍN: La medida de amar es amar desde lejos.

DESCARTES: Habito, ergo sum.

ROUSSEAU: El hombre es bueno por naturaleza, pero el virus lo corrompe.

KANT: Vemos el virus no como es, sino como yo creo que es.

HEGEL: Tesis: quédate en casa; Antítesis: quédate en casa; Síntesis: quédate en casa.

MARX: Trabajadores del mundo, ¡apártense!

NIETZSCHE: Quédate en casa, por más difícil que sea soportar tu propia presencia.

KIERKEGAARD: El virus es el vector de la angustia.

DERRIDA: El objetivo de todo virus es la deconstrucción del cuerpo.

Z. BAUMAN: La mayor evidencia de la sociedad líquida es su dependencia del alcohol.

FOUCAULT: Estos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo es lo que podemos llamar virus.

J-P SARTRE: Nada que rectificar, el infierno son los otros. ¡No salgas!

HANNA ARENDT: Para el virus, matar es una tarea banal y cotidiana.

MARTIN HEIDEGGER: Es cuestión de tiempo.”

😉

Leído en: https://radiofonica.com/que-dirian-los-filosofos-sobre-estos-tiempos-de-coronavirus/ – 1 de abril de 2020 – Rosario, Santa Fe, Argentina.

El Génesis – Darío Sztajnszrajber

Estos videos de Facultad Libre* con charlas de Darío Sztajnszrajber, me están ayudando a pasar la cuarentena. No se lo pierdan, saldrán enriquecidos como personas

“El Génesis”. Clase 1 del seminario “Filosofía en 8 libros” en la Facultad Libre de Rosario/Santa Fe/Argentina. La filosofía es antes que nada un género literario y un gesto de lectura. Es una manera de interrogar a las palabras y a las cosas, si hubiere algo más que palabras…”

Visto en: https://youtu.be/pRwAyZQIDKs